
Aunque ya apenas nos acordemos de las navidades, no hace tanto que las celebramos. Por mi parte, sigo acumulando chuches que me trajeron los Reyes Magos y las lecturas que tuve mientras duraban las fiestas. Una de ellas fue Las hermanas de Stefan Zweig, un relato corto, muy corto, pero ya sabéis que navidades y tiempo libre son dos cosas incompatibles, al menos en mi trabajo.
‘Las hermanas’ comienza como comienzan tantas historias, con un viajero interesado en una construcción que luce dos torres gemelas. La curiosidad le llevará a preguntar y por respuesta recibirá un cuento, una leyenda, la historia de dos hermanas. Helena y Sophia, hijas de una tendera de la más baja condición social y un caballero que atenta contra el rey, apenas han nacido cuando acaban de perder todo el esplendor de su casa. Vivirán de forma miserable mientras su madre se gana el sustento vendiendo especias y pan de miel en un mohoso callejón.
Pero las niñas han heredado de su madre la belleza singular y de su padre el ardor guerrero y crecerán, iguales, gemelas como dos gotas de agua que ni siquiera su madre sabe distinguir. Sin embargo, igual de bellas son ambiciosas y, celosas la una de la otra, querrán siempre superarse mutuamente, lo que las llevará a querer alcanzar la excelencia, sí, pero en campos muy diferentes…
Tercer y último capítulo de
Como os adelantaba 
En estos días, todo el mundo ha saltado a la palestra para comentar su particular visión del caso Megaupload. Ya sabéis: un fulano que se ha hecho de oro poniendo a disposición del respetable un servicio para subir y bajar películas, libros, música o lo que se terciara. Voy a intentar no hacer ninguna valoración legal sobre el asunto, pero sí que me gustaría hacerla desde un punto de vista conceptual.

Uno de los mayores retos de Eso no está en mi libro de ciencias, de Kate Kelly, es que todo lo expuesto sea comprensible y, a poder ser, divertido. El otro, no menos ambicioso, es meter todo el universo de las ciencias naturales en menos de 300 páginas.

