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25 junio 2007
Gustave Flaubert: trayectoria literaria
Hacemos un breve recorrido por la trayectoria literaria de uno de los más importantes creadores literarios del XIX, y lo hacemos siguiendo la obra de Jacques Suffel, que se detuvo en la figura de Flaubert dando cuenta de su evolución de un modo completo y esclarecedor.
En su primera juventud Flaubert escribió literatura romántica, cuentos y dramas, siguiendo la moda y sin la exigencia estilística que lo caracterizó más tarde. Su primera creación “aprovechable” fue un primer esbozo de La educación sentimental (1845), y ya obedeciendo a su vertiente esteticista tenemos La tentación de San Antonio en 1849. El escaso éxito de esta obra hizo que Du Camp y Bouihet, amigos del autor, lo animaran a escoger para su siguiente creación un asunto real.
Así, Flaubert decide escribir Madame Bovary: moeurs de provincies, novela en la que trabajó intensamente durante 5 años y que llegó a ser un retrato sublime de una cuestión sórdida y de final necesariamente trágico. La obra apareció en 1857 entre un aura de escándalo que consternó al autor porque crearía un malentendido: lo procesaron, junto al editor y al impresor, por presunta inmoralidad de la novela.
Después de Madame Bovary Flaubert trató temas líricos en Salammbo (quería alejarse de la realidad tratada en su obra anterior), novela histórica de 1862, que tampoco gozó de la consideración que merecía. A partir de entonces y hasta 1869, Flaubert reescribirá La educación sentimental hasta llegar a una versión totalmente nueva. Esta obra se caracterizará por la crítica social que incorpora, dirigida principalmente a la burguesía, mostrando una impresionante y fría visión de las revueltas de 1848, con las que vagamente simpatizaba nuestro autor.
Posteriormente vuelve Flaubert al ideal esteticista, y reescribe La tentación de San Antonio, entre otras creaciones muy diversas, como algún drama fracasado, o Tres cuentos..., obras que sólo significarán una depuración de su estilo. Del final de su vida tenemos la obra inacabada Bouvard y Pécuchet, una muestra más de la estupidez burguesa y humana en general.
Finalmente, podemos decir que Gustave Flaubert significó la culminación de la estética realista. En su obra persiguió la objetividad y le mot juste con pasión, aunque la supresión del autor (el yo romántico), el distanciamiento total, fuera imposible. En este sentido, es significativo el comienzo de Madame Bovary, en primera persona:
Estábamos en la sala de estudio cuando entró el director, seguido de un «novato» con atuendo pueblerino y de un celador cargado con un gran pupitre. Los que dormitaban se despertaron, y todos se fueron poniendo de pie como si los hubieran sorprendido en su trabajo.
No podía ser de otra forma, ya que, como Flaubert confesara en más de una ocasión, Emma Bovary tenía mucho de él mismo: “Madame Bovary, c’est moi”.
En Madame Bovary la precisión descriptiva de los ambientes y, sobre todo, de la psicología de los personajes, hace que sus imágenes sean realistas. La sutileza con que nos introducen en los pensamientos de los personajes novelescos, especialmente de Emma Bovary, hace que conozcamos con certeza los motivos de todos los acontecimientos de la obra, magnífica en su coherencia.
El esfuerzo de Flaubert por dar a la prosa narrativa la categoría artística que hasta entonces pertenecía exclusivamente a la poesía, otorgó nobleza al género literario más difuso en nuestra cultura occidental en estos dos últimos siglos.
Vía | Jacques Suffel, Gustave Flaubert
En Papel en Blanco | Aproximación a la figura de Gustave Flaubert
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Tags: Gustave Flaubert, Madame Bovary, Realismo
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