« Vende mil ejemplares de una novela escrita con 11 años Portada Juan José Millás critica las campañas de animación a la lectura »

10 julio 2007


[Lecturas para el verano]: Un pez gordo, de Daniel Wallace

Eva Paris

Un pez gordoA muchos les sonará la versión cinematográfica de Tim Burton, que mantiene el título original, Big Fish. Esta novela corta resulta una compañera ideal para llevar con nosotros de vacaciones. Ligera, entretenida, ágil, fantasiosa y bien escrita, no llega a ser una “novela de dimensiones míticas” como se quiso subtitular, pero sí se muestra una fábula muy agradable.

En Un pez gordo encontramos el relato de un reencuentro entre hijo y padre ante la inminente muerte de éste. Un reencuentro que va más allá de lo físico, y se convierte en un acercamiento emocional intenso. Ésta es la excusa argumental que hilará una historia llena de aventuras y de fantasía narradas con la naturalidad del realismo mágico.

El padre, Edward Bloom, convierte su pasado en una vida heroica, hasta el punto de que se borran las fronteras entre ficción y realidad. No sabemos dónde empieza y dónde acaba la leyenda. Y gracias a ese revivir de los recuerdos, que conocemos fundamentalmente a través del relato de su hijo William, parece que el padre renace y llega a ser inmortal, convirtiéndose en un mito.

La obra combina de un modo ágil pasado y presente, aunque predomina la narración de los hechos acontecidos al absoluto protagonista, el padre, desde el día en que nace. Quizá se encuentre aquí el punto más interesante de Un pez gordo, cuando la hipérbole y la deformación del recuerdo crean una vida llena de fábula y de misterio a la que hay que echar mucha imaginación.

La historia nos muestra, sin detenerse demasiado en la psicología de los diversos personajes, a un Edward Bloom que conoce el lenguaje de los animales y a mujeres de dos cabezas entre otros seres insólitos. Que realiza innumerables hazañas, como amansar al gigante que atemorizaba a todo un pueblo. Que lidia con ojos de cristal embrujados.

Un protagonista que sale de casa a los 17 años y no puede parar ni un momento porque quería ser un gran hombre, un pez gordo: se prometió a sí mismo ver mundo, y por eso siempre parecía estar en continuo movimiento, sin nunca detenerse demasiado tiempo en ningún sitio. Así transcurre su vida, volviendo a casa de modo impredecible, manteniendo un contacto esporádico (aunque intenso) con su hijo, hasta que regresa para morir. Aunque, cómo él mismo dice,

Recordar las historias de un hombre lo vuelve inmortal

Y entre tanta peripecia legendaria, no hay que olvidar la vertiente más íntima y emocional de la vida de Edward Bloom: cómo se enamora de la que será su mujer, cómo pasó el día del nacimiento de su hijo, cómo le quiere y le transmite sus valores… hasta llegar al momento final de su vida. O puede que simplemente al momento final de la novela, en la que hay sorpresa, que puede ser cierta, o puede estar deformada como el resto de las historias que se cuentan por ahí...

En fin, una compañera agradable para estas vacaciones. Eso sí, puede pasarnos muy rápida, en unos tres o cuatro buenos momentos lectores le habremos dado fin. Así que habrá que proveerse de otras lecturas para el verano…

Más información | Daniel Wallace, Siglo XXI Editores

Más noticias sobre:  Novela
Tags: , , ,
Comentarios (0) | Trackback


Comentarios

¡Añade tu comentario!


Noticias relacionadas

07 septiembre 2008 | ‘Del amor’, de Alain de Botton
06 septiembre 2008 | Twiller: la brevedad ganada al suspenso
05 septiembre 2008 | Peter Handke renuncia a participar en el Premio al Libro Alemán
04 septiembre 2008 | Alfaguara publica 'Un hombre muerto en Deptford', de Anthony Burguess
02 septiembre 2008 | Vuelve Juan Goytisolo con 'El exiliado de aquí y allá'

 
Web www.papelenblanco.com