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09 abril 2008


'Un viejo que leía novelas de amor' vende su ejemplar 18 millones

Paolo Fava

UnQuizás te haya pasado a tí también. Tienes once o doce años y tu profesor/a de Lengua te anuncia que en el currículo anual entra un libro llamado Un viejo que leía novelas de amor. Al oír el título media clase refunfuña y la otra se lo calla, pero todos se hacen los más negros presagios figurándose un tostón galdosiano pringado de melodrama pardobazánico. Quizás tu profesor/a se sonriera y dejara caer un enigmático esperad, que ya veréis… La mía lo hizo.

Vas a comprar el libro porque ya tienes edad de ocuparte de tus propias cosas y lo primero que te llama la atención es la portada, una lujuriante selva llena de color, misterio y fieras que rebullen bajo la cubierta vegetal. Pero a estas alturas estás prevenido, sabes que un libro no se juzga por la portada y lo abres aún con recelo al llegar a casa. Y de golpe estás ahí, en medio de la jungla. Pones el pie como un héroe de Conrad en una ‘avanzada del progreso’, un asentamiento fluvial amazónico, para ir conociendo poco a poco la barbarie del hombre blanco y la fragilidad de su ímpetu colonizador, la profundidad milenaria de los habitantes del corazón de la selva, y la aventura dolorosa de luchar contra una naturaleza que se venga. Con once o doce años, eso marca.

Quizás no te haya pasado a tí, pero estoy seguro de no haber sido el único. 18 millones de ejemplares vendidos en veinte años y traducciones a más de sesenta idiomas dan fé de la popularidad de la novela, que corre el riesgo de convertirse en un clásico universal. Probablemente estamos ante el tercer libro más traducido del español a otras lenguas tras El Quijote y Cien años de soledad, comenta orgulloso su autor, el chileno afincado en Oviedo Luis Sepúlveda (Santiago de Chile, 1949).

Un viejo que leía novelas de amor fue la ópera prima de Sepúlveda, quien posteriomente ha logrado otros éxitos notables como el de Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar. La novela se publicó originalmente en una pequeña editorial y tuvo escasa repercusión. Tras ello la represión de la dictadura de Pinochet obligó a Sepúlveda a exiliarse a Berlín, y sus novelas fueron perseguidas en su país de origen. En los noventa sin embargo Un viejo… saltó a Europa y fue publicada en España, Francia y Alemania, cosechando un éxito inmediato que aún perdura.

Sepúlveda prepara ahora dos nuevas novelas. La primera es una novela rara titulada Últimas noticias del sur que recogerá historias de los constructores del ferrocaril de la Patagonia. Más adelante publicará Los años felices en la que hará un retrato de la generación utopista del 68 a la que perteneció.

La nuestra fue una generación privilegiada porque pudimos empezar a pensar en un mundo diferente, y algunos pagaron esta osadía con la cárcel, la muerte o el acomodo social que es otra forma de morir.

Vía | Yahoo! Noticias

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Comentarios

Yo la leí con quince, pero me impresionó tanto que desde entonces la profesora que me lo mandó leer es mi profesora preferida de lengua ^^
Hay cosas que nos obligan a cambiar, queramos o no ^^

#1 | Escrito por Min | 09 abr 2008 11:42:47

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