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02 junio 2008
Los cómics de Harvey Pekar
Harvey Pekar no tiene una vida que a priori parezca excitante o atractiva como para quedar plasmada en las páginas de un cómic. Vive en Cleveland, Ohio, desde su nacimiento allá por 1939; trabajó durante décadas como archivista de un hospital de veteranos; su casa, su mujer y sus actividades cotidianas son como las de cualquier mindundi de EE.UU. o de Villaconejos de Abajo. ¿Qué le hace, pues, especial?
Por una lado, las peculiaridades de su carácter. Pekar se muestra como un tipo gruñón, algo obsesivo, apasionado coleccionista de música jazz, observador y con un ojo especial para la realidad cotidiana. En sus guiones, cuenta historias desprovistas de héroes que se sustentan principalmente en los diálogos, con un humor que deambula entre la sutileza y la acidez.
Otro punto que sin duda le hizo destacar del montón fue el hecho de ser amigo del dibujante Robert Crumb. Bueno, sobre todo, de conseguir convencerle para que ilustrara algunos de sus guiones. El resultado fue American Splendor, un retrato fiel y sin adulterar de la vida diaria en una pequeña ciudad estadounidense, con todos sus combates cotidianos (como diría Manu Larcenet) y sus arquetipos sociales. Una serie de cómics en la que posteriormente también contaría con los lápices de Frank Stack y Joe Sacco, entre otros.
De una u otra manera, estos cómics han llegado a nuestro país, ya sea en su versión original o través de scanlations desperdigados por la red. Pero ahora, La Cúpula ha recogido en un tomo todos los cómics que Crumb y Pekar crearon juntos entre 1977 y 1983. Antes de comentarlo, vale la pena recordar lo que Crumb opina sobre él:
Harvey es un gran contador de historias. Insufla vida a su mundo de trabajadores mundanos, nos ofrece momentos conmovedores, humor, absurdo, ironía… Y por encima de todo, la VERDAD absoluta.
Ciertamente, American Splendor puede considerarse como una especie de diario en el que Pekar vuelca todo aquello que le llama la atención. Hay retratos muy divertidos y agudos, como el de las ancianas judías en la cola del supermercado. O sus triquiñuelas para vender vinilos viejos con la intención de conseguir fondos para comprar otros.
Uno de mis capítulos favoritos es La historia del nombre de Harvey Pekar. Se resuelve sin más elementos que un personaje que habla directamente al lector, el propio Pekar, contándole las curiosas coincidencias producidas a partir de su descubrimiento de que otras personas de la ciudad se llaman igual que él.
Junto a American Splendor, La Cúpula ha editado una obra más reciente titulada Macedonia. En ella, Pekar cuenta la experiencia de la estudiante californiana Heather Roberson durante su viaje al país que da nombre al álbum. El guión está construido a partir de las notas de viaje de la propia joven.
Heather decide viajar a Macedonia para analizar de primera mano la situación conflictiva del país con el fin de conseguir material para su tesis. Allí entra en contacto con catedráticos, fuerzas de seguridad y otros tantos jóvenes que le contagiarán su espíritu animoso y cooperativo ante los tiempos difíciles que deben afrontar.
La verdad es que no siento gran interés por las cuestiones políticas, y tenerlas como tema principal en una obra literaria ya me echa un poco para atrás. Eso no quita que, debido al gran esfuerzo de documentación por parte de los autores, cualquier lector interesado por el tema pueda encontrar una nueva fuente de información alejada de los espesos manuales de Historia o Politología.
Sin embargo, este cómic se cae por su propio peso por las inmensas parrafadas que sueltan de cuando en cuando los personajes. Cierto es que a Pekar siempre le ha gustado cargar bien los bocadillos (y no con jamón, precisamente), pero las peroratas sobre la historia de tal o cual organismo gubernamental o de ciertos conflictos determinados en la zona resultan profundamente aburridos.
Si la obra hubiera tomado como referente principal la gente que vive en Macedonia, su día a día, la obra habría resultado menos pesada. Por poner un ejemplo, en Persépolis, Marjane Satrapi también repasa los principales acontecimientos de la historia reciente de Irán, pero siempre antepone el apartado humano al teórico-ideológico. La joven Heather se pierde demasiado en cuestiones y datos que sólo sirven para dejarnos un terrible barullo en la cabeza.
El dibujo de Ed Piskor tampoco ayuda mucho. Con unas proporciones un tanto volubles y una forma de andar estática, sus personajes no terminan de convencer. Tampoco la ambientación de Macedonia, aséptica y poco detallada.
Todos aquellos que estéis interesados en la figura de Harvey Pekar, no dudéis en echarle un vistazo a la peli American Splendor, dirigida por Shari Springer Berman y Robert Pulcini, en la que Paul Giamatti interpreta a este peculiar guionista. El filme cuenta los inicios de Pekar en el mundo del cómic.
Sitio oficial | Harvey Pekar
Más información | Ediciones La Cúpula
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Tags: American Splendor, Harvey Pekar, Heather Roberson, Macedonia, Robert Crumb
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