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24 junio 2008
[Cuentos de Philip K. Dick] 'El Suplente' y '¿Qué vamos a hacer con Ragland Park?'
Minotauro ha editado el IV volumen de Cuentos completos de Philip K. Dick en el que podemos encontrar 18 nuevos relatos escritos entre 1955 y 1963. La producción de Dick abarca un vastísimo mundo en la que cabe toda clase de especulación imaginaria sobre la política, la economía, el crimen, la sociedad, las costumbres, la psicología e incluso la creación literaria. He querido centrarme en El Suplente y ¿Qué vamos a hacer con Ragland Park? porque son, literariamente hablando, los menos conseguidos, pero los más mordaces como sátira política.
Ambos relatos siguen un cierto orden de continuidad, algo excepcional en la recopilación. Nos sitúan en un futuro en donde las disensiones políticas han sido eliminadas al pasar las responsabilidades de Gobierno al ordenador Unicefalon 40-D, una máquina eficaz y vigilante capaz de velar por los intereses de los humanos mejor que ellos mismos. La imformación está en manos de ‘payasos de las noticias’ que procuran no contar cosas demasiado serias o preocupantes, y el puesto de mayor rango que ocupa un humano es la de ser el oscuro suplente del Unicefalon en caso de fallo.
Pero cuando ocurre lo impensable, cuando una flota alienígena aparece en el Sistema Solar y consigue desconectar el Unicefalon 40-D, el mediocre burócrata Max Fischer nombrado suplente por carambola se encontrará con el poder en sus manos, despertándo en él un ansia desconocida. Este es el argumento de El Suplente, cómo Fischer no dudará en corromper, amenazar y encarcelar para mantener el poder adquirido de rebote. Y cómo Jim-Jam Briskin, el principal payaso de noticias, le hará frente presentando su candidatura a través de su poderosa red de medios de comunicación.
¿Suena extraño? El comienzo de ¿Qué vamos a hacer con Ragland Park? nos presenta a Max Fischer todavía en el poder, más tiránico y embrutecido que nunca, y a Briskin entre rejas por sedición en tiempos de guerra. Es el turno de Sebastian Hada, un magnate de una cadena de televisión cultural, quién decide enfrentarse a Fischer. Su plan tiene dos ejes. El primero, liberar a Briskin y convertirlo en su locutor estrella. El segundo es contratar a Ragland Parks, un cantautor folklórico al que pone a componer canciones-protesta. Sin embargo pronto se revela la razón del éxito de Rag Parks: lo que canta en sus canciones acaba ocurriendo. Un poder tan inmenso asusta incluso a sus benefactores, aunque Parks no parece ser consciente de su potencial; ni siquiera para salvarse a sí mismo.
Estos dos relatos forman un binomio extraño. Es difícil saber si Dick los enlazó uno con otro eventualmente o si podrían haber constituido una serie más larga. Ciertamente, la lucha entre Fischer y sus oponentes está lejos de haberse concluído al final de los relatos y uno se queda con la sensación de que aún había carrete por correr. Por otro lado, se pueden leer perfectamente como elementos independientes. Dick no siempre busca finales conclusivos para sus relatos, prefiriendo dejar la escena descrita a la interpretación del lector.
Es del conflicto entre poder económico y poder político de lo que tratan estos dos cuentos, como tantos otros del volumen, mezclado con el escepticismo hacia la sociedad computerizada y los temas visionarios y esotéricos como el psiquismo. Los argumentos y personajes no dejan de ser un trasunto de la realidad americana contemporánea de Dick, pero en este caso la caricatura está llevada al extremo. Max Fischer es un ser burdo y rastrero que se rodea de sus semejantes, obsesionado por mantener el poder absoluto sin saber muy bien por qué, y capaz de aplicar los métodos más brutales sin pensarlo dos veces.
Pero sus adversarios tampoco son inmaculados. Jim-Jam Briskin es lo que se puede imaginar que sea un ‘payaso de las noticias’. Aunque adopta frente a Fischer el papel de periodista responsable y la voz del interés popular, no hay que olvidar que se gana la vida con informativos de entretenimiento que enmascaran problemas reales como la guerra.
Finalmente entra Hada, el empresario. Un hombre poderoso pero con escrúpulos, que nos hace preferirlo inmediatamente a Fischer. Sin embargo descubriremos que detrás de su imperio filantrópico y educativo se esconde una maniobra de especualción inmobiliaria sobre la Tierra. Sólo la figura de Rags Parks, llamado a ser peón y mártir de esta lucha de poder, se mantiene pura a su esencia hasta el final, interpretando la canción de su propia muerte.
Entra aquí otro tema muy de Dick, el de la predestinación y el conductismo. ¿Existe una potencialidad infinita de posibilidades o el futuro ya está dado? ¿Es Ragland Parks capaz de modificar la realidad o sólo un instrumento más del destino? ¿Hasta dónde llega la libertad humana y qué podemos aspirar a conseguir? ¿Y cuál es el papel del visionario como testigo de los juegos en la cúspide del poder? Son las preguntas que agitan el mundo extraño, a veces trágico y a veces cómico, en el que Dick desarrolla sus ficciones. La conclusión, como hemos dicho, está abierta al juicio del lector (en el caso de que dé con uno).
En Papel en Blanco | Philip K. Dick
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Tags: ¿Qué hacemos con Ragland Parks?, Cuentos completos IV, El Sustituto, Minotauro, Philip K. Dick
Comentarios (1)
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Comentarios
Como fan compulsivo de Dick no voy a dudar en comprármelo, solo me fastidia un poco que en los 90 ya comenzó a sacar esta colección Minotauro y la cortó en el tomo 3.
Ahora que han llegado al 4 espero que la acaben, creo recordar que eran solo 5.
#1 | Escrito por manuti | 24 jun 2008 10:31:40
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