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28 julio 2008


‘El poder de las tinieblas’, de John Connolly

Sergio Parra

Dos hechos aparentemente inconexos (un sangriento tiroteo durante el cobro de un rescate y el suicidio de un anciana en un bosque) acaban introduciendo al protagonista de El poder de las tinieblas, Charlie Bird Parker, ex policía convertido en detective privado, en el submundo de la mafia italiana, en el siniestro pasado de los bosques de Maine y, sobre todo, en la vida casi fantasmal de un villano cuyo nombre causa escalofríos: Caleb Kyle.

John Connolly (1968, Dublín) se dio a conocer en el panorama literario con la inteligente, elegante y culta Todo lo que muere, que fue galardonada con el Shamus Award a la mejor primera novela. La que nos ocupa es la segunda entrega de la serie de novelas protagonizada por el detective negro Charlie Parker, aunque su lectura puede ser independiente de la anterior.

El poder de las tinieblas está narrada en primera persona, desde el punto de vistta de Charlie Parker, así que está escrita en el tono duro, florido y sarcástico que epitomiza al detective arquetípico de los años cincuenta o sesenta (aunque la acción trascurra en la actualidad). Las metáforas y símiles empleados en la novela, pues, corresponden en gran parte a la idiosincrasia y la mundología de un personaje acostumbrado a tratar con los bajos fondos. Por ejemplo:

Por su organismo corría tal cantidad de adrenalina que a su lado las hormigas parecían tranquilas.

La única manera de que Billy Purdue sacase dinero de un cajero automático era arrancándolo de la pared con un bulldozer.

Walter olía de tal modo a poli que podrían haberle puesto su nombre a un perfume.

Esta limitación estilística, sin embargo, no es impedimento para que Connolly despliegue un pulso narrativo sobresaliente; exceptuando pequeñas digresiones pretendidamente profundas que se quedan en tópicos grandilocuentes, del tipo “todos escondemos una parte oscura” y demás. Pero, afortunadamente, estos traspiés son los menos.

Siguiendo con las objeciones, quizás el autor abusa de las escenas ñoñas o melodramáticas, de los sueños y las evocaciones hollywoodienses de su mujer y su hija muertas, con cierto tufo neogótico (lo de recurrir a las voces de los muertos en mitad de un sueño para guiar los pasos del protagonista en sus pesquisas está muy trillado). Pero son momentos que apenas empañan la frescura que desprenden casi todas las páginas, desde unos diálogos que envidiaría Quentin Tarantino hasta unas excelentes descripciones de personajes y ambientes.

Porque, por encima de estos altibajos, El poder de las tinieblas es una lectura inolvidable, adictiva, con mucho ritmo, con unas imágenes de veras truculentas y unos villanos interesantes a la vez que terroríficos. Una historia que sigue la clásica estructura de la novela negra, pero que ofrece una visión renovadora y aguda sobre los entresijos psicológicos que mueven a las personas. Un bestseller en el sentido de que puede atraer a muchas clases de lectores, pero no en el de haber sido escrito con escuadra y cartabón. Y un protagonista, el viejo y atormentado Charlie Parker, que es un ejemplo fascinante de dudas, contradicciones, cobardía, violencia y pasión.

Como curiosidad, recalcar la enciclopédica documentación de John Connolly para plasmar El poder de las tinieblas: la historia está ambientada en Portland, sobre todo en los inabarcables bosques de Maine, y Connolly tiene especial fijación por enumerar las calles por las que transita nuestro protagonista, los locales, las tiendas, los restaurantes, e incluso aprovecha cualquier tiempo muerto para desgranarnos la geografía, la vida animal y vegetal, la historia pretérita de lo que vemos. Lo cual acaba convirtiendo la novela, además, en una pequeña guía de viajes de Portland.

Con todo, a El poder de las tinieblas quizá le sobrarían cien páginas para ser completamente redonda, pues finalmente se echa en falta más protagonismo del pluscuamperfecto villano, Caleb Kyle, y menos cantidad de personajes y situaciones que poco aportan a la trama y que pueden llegar a marear al lector ocasional.

Tusquets Editores
Colección Andanzas
408 páginas

Sitio Oficial | Tusquets Editores
En Papel en blanco | John Connolly se pasa a la literatura juvenil

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