« La tercera parte de 'Eragon' arrasa en su lanzamiento Portada La Red de Bibliotecas Rurales Quechuas »

29 septiembre 2008


'Sangre a borbotones', de Rafael Reig

Paolo Fava

sangre_a_borbotones.jpgEn un universo paralelo en el que España forma parte de los Estados Unidos, el petróleo ha desaparecido, los únicos medios de transporte son la bicicleta y el barco de vela, y Madrid ha sido transformado en un puerto fluvial, el detective Charlie Clot recibe el encargo de seguirle la pista a tres mujeres. La primera se ha fugado de casa para convertirse en una yonqui de las drogas genéticamente modificadas. El segundo es un caso clásico de cuernos. El tercero es más original: un escritor le contrata para que encuentre a uno de su personajes fugados, sin el cual no puede acabar la novela.

Con Sangre a borbotones Rafael Reig consiguió en 2002 el premio de la crítica de Asturias, lo que la convierte paradógicamente (por no decir injustamente) en su obra más premiada. Se trata de una especie de Blade Runner castizo y doméstico, con un mínimo trasfondo de ciencia-ficción y novela negra. Su escueto argumento sirve de andamiaje para el giro a la metaficción, que es quizás lo que más da para hablar del libro.

Lo que llama la atención de Sangre a borbotones es cómo parece estar construída a retazos de géneros literarios. El narrador es un detective prototípico, duro pero con el alma a flor de piel, que hunde sus penas en el alcohol. Pero en cuanto entran su familia y amigos en escena se convierte en un tipo corriente y moliente, que sufre peripecias casi melodramáticas como los cuernos consentidos o una hija enferma. Mientras, más allá de la grávida humanidad íntima del personaje, se desarrolla un mundo bufo de vaqueros de novela que toman vida, asesinas sadomaso y complots corporativos que roban las cabezas que los magos separan de los cuerpos en sus números.

La mezcla, la verdad, no siempre convence, más que nada porque el autor otorga pocas transiciones entre sus meticulosas composiciones de carácteres (le presta un interés minucioso, por ejemplo, a los gestos o la vestimenta) y el estrambótico discurrir del mundo a su alrededor. Por cada detalle mínimo de maestría (un personaje que se mete la corbata por dentro del pantalón, despertándo la compasión del protagonista al pensar que también llevará la camisa por dentro del calzoncillo) hay algo que no sabemos si es parodia o simplemente chiste: una heroína de pechos inflamados y labios húmedos, escenas de porno con butanero o un supervillano con el nombre imposible de Man Chopeitia, un remedo pasado por Philip K. Dick de Emilio Botín cruzado con Amancio Ortega.

La verdad es que es difícil extrapolar la intención de esta obra. Se concibe explícitamente como una reivindicación de la literatura popular frente a la culta, escogiendo las novelas de vaqueros porque, como dice el autor, a esas ni los críticos más pop se han molestado en rescatar. Pero en realidad ni es una cosa ni es la otra. Hay figurones y arquetipos que se pasean entre seres humanos, compartiendo atisbos de profundidad antes de desvanecerse. Por otra parte la intriga detectivesca no es tal, ya que Clot es más de padecer los acontecimientos que de actuar, y conduce sin apenas meandros su existencia de antihéroe hasta el improbable y algo postizo happy end.

La clave la podemos encontrar en el pasaje dedicado a la literatura, en el que reconocemos la voz del Reig crítico mordaz. Uno de los personajes es un exitosísimo escritor de novelas que se desespera por ser reconocido como gran autor por la caterva de críticos elitistas de dimensiones elefánticas, que prefieren en su lugar a un oscuro suicida. Clot remarca así lo absurdo del autor elitista que ansía llegar a las masas frente al escritor popular que busca la aprobación académica, ambos corriendo tras lo que no pueden tener y despreciando lo que les corresponde.

El narrador toma partido por la literatura popular, concretamente la de vaqueros, pintándola como un verdadero producto proletario porque es la que se lee en el metro. La otra, la literatura elitista, es cosa de gafapastas huesudos y amargados que leen por la pura arrogancia de apuntarse los libros más difíciles posibles. ¿Qué diferencia hay entre personajes que llevan nombre de letra como X, Y o Z y los que se llaman Flanagan, se pregunta? ¿Por qué es mejor la literatura que dice inquirir en lugar de preguntar y extraer por sacar?

Pues no lo sé, pero el caso es que la diferencia está ahí mismo, a la vista de todos, en esta falsa novela proletaria que de vaqueros sólo tiene la portada y bajo la cual se usan palabras como acrimonia para decir amargura e inconsútil para hablar de un vestido de una sola pieza. Si Reig ataca a la alta literatura, tampoco se compromete con la baja y también la mira por encima del hombro. El resultado es una inmersión en un imaginario personal brillante en su inventiva y tedioso en su dandismo, pero cuya armazón crítica no aguanta el envite. Era sólo cuestión de tiempo, sin embargo: el autor se resarció poco después dándose un banquetazo en el Manual de literatura para caníbales.

Sangre a borbotones
Ediciones Lengua deTrapo, 2002
187 páginas

Más noticias sobre:  Novela
Tags: ,
Comentarios (1) | Trackback


Comentarios

Coincido contigo. Lo que más me gusto es imaginarme Madrid como un río salvaje… pero es cierto que la novela es un poco… demasiada mezcla de todo.

#1 | Escrito por Laura Martin | 30 sep 2008 13:04:00

¡Añade tu comentario!


Noticias relacionadas

11 noviembre 2008 | 'La voluntad y la fortuna', de Carlos Fuentes
10 noviembre 2008 | Alejandro Gándara: 'Creemos que sólo vivimos cuando pasan cosas'
06 noviembre 2008 | 'Parque Jurásico' de Michael Crichton
03 noviembre 2008 | 'Hoy, Júpiter' de Luis Landero
03 noviembre 2008 | 'Los frutos de la niebla', de Luis Mateo Díez


Escribir un comentario

Nos encantaría conocer tu opinión. Por favor, procura que tus comentarios estén relacionados con esta entrada. Intenta también no insultar ni usar palabrotas, respeta a los demás lectores de este blog. Los comentarios off-topic, burdamente promocionales, ofensivos o ilegales serán borrados sin piedad.

Puedes usar algo de HTML: <a href> <strong> <blockquote> <br /> <p> <strong> <em> <ul> <li>. Los párrafos y los retornos de línea también se incluyen automáticamente.

Vista previa del comentario


¿No tienes cuenta OpenID?

¿Recordar información personal?
No


Este blog utiliza OpenId para la autentificación de usuarios. OpenId es un sistema de identificación distribuido que te permite, con un sólo registro, autenticarte en todos aquellos que lo soporten. Para la identificación se utiliza la url proporcionada por el servidor OpenId cuando te registras en él o la url de tu blog si lo has reclamado.

OpenId nos permitirá reducir el spam y mejorar la calidad de la conversación que hay en las entradas.

Si deseas una cuenta OpenId, puedes registrarte aquí, en el servidor OpenId de WeblogsSL.

 
Web www.papelenblanco.com