Hoy se cumplen 200 años de la publicación de 'Orgullo y prejuicio' de Jane Austen

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orgulo y prejuicio

Es la noticia del día. Olvidémonos por un momento del paro que sube y sube, de bonos basura, de crisis. Guardemos un minuto, al menos, para la celebración. Y es que tal día como hoy, hace doscientos años, veía la luz Orgullo y prejuicio, la novela más conocida de Jane Austen. Hoy, queramos o no, todos somo un poco janeites y, al menos en mi caso ¡a mucha honra!

Clásico entre los clásicos, Austen tiene algo que fascina. No importa la edad, no importa la época, es difícil no verse reflejado en su fina ironía, en su torbellino de sentimientos, en las rígidas convenciones sociales que nos aprisionan. ‘Orgullo y prejuicio’ tiene todo eso y mucho más. Y es que, a pesar del tiempo transcurrido sigue siendo tan divertida, tan enternecedora, tan sabia como el primer día. Tan imposible de dejar de leer como la primera vez que nos acercamos a sus páginas, aunque ya nos sepamos la historia de memoria…

‘Orgullo y prejuicio’ cuenta una historia clásica, tan clásica que si no fuera por la pluma magistral de Jane Austen sería una anodina historia de amor más. Los Bennet son una familia corriente como la que más. Con una madre hipocondríaca y un padre irónico, las cinco hijas del matrimonio se ven obligadas a buscar buenos maridos si quieren llevar una vida digna. Elizabeth, ingeniosa y valiente, será nuestra protagonista; y Fitzwilliam Darcy, un joven rico y apuesto, su pareja de baile. Y entre ellos, un montón de parientes ruidosos, de malentendidos, de prejuicios, de confidencias, de desgracias y, por supuesto, algo de amor.

No es la historia de amor entre Lizzie y Darcy lo que hace de ‘Orgullo y prejuicio’ una obra maestra. No. Si la miramos bien, si nos detenemos un momento, nos resultaría incluso banal. Sin embargo, Austen va más allá. Retrata la hipocresía, el mercantilismo del amor en su sociedad, la etiqueta con el precio que todos los personajes parecen llevar. Sin caer en spoilers (por si hay alguien que no haya leído el libro), Lizzie rechaza una propuesta de matrimonio bastante apetecible en términos económicos, algo inaudito y, teniendo en cuenta la época, casi heroico. Ese es el espíritu de ‘Orgullo y prejuicio’, esa es la esencia, la de una heroína inteligente, con convicciones, que se equivoca, se divierte, ama y es correspondida. Muy humana, al fin y al cabo.

Para celebrar tan excelso día tenemos varias opciones. La primera y obvia, releernos el libro. Volver a disfrutar de la chispa de Jane siempre es un placer y más sabiendo que hoy es su día. Podemos optar por cualquier edición que tengamos por casa, pero si es la primera vez que os acercáis al libro podéis aprovechar alguna de las ediciones especiales que están disponibles. Mi preferida, esta de Alba, que cuesta 28 euros. Si se os va el presupuesto, podéis haceros con esta edición especial de DeBolsillo, en tapa dura y muy bonita y cuca, que cuesta 11,95 euros. Si queréis matar dos pájaros de un tiro, elegid esta edición de Espasa que incluye la adaptación para televisión de 1995, con un guapísimo Colin Firth (ay…) como Mr. Darcy, por sólo 19,90 euros. Por supuesto, no puedo dejar de recomendar las Cartas de Jane Austen, recientemente publicadas en español por dÉpoca Editorial en una edición bellísima a la que me entran ganas de lanzarle besitos cada vez que la veo…

Si no tenemos tiempo, siempre podemos echarle un ojo a alguna de las adaptaciones que se han hecho para cine y televisión. La más famosa, la que os comentaba antes con Colin Firth, una producción magnífica de la BBC. Algo más moderna, la de Keira Knightley de 2005. Si os sentís con ganas de aventuras, podéis echarle un ojo a Bodas y prejuicios, una versión de Bollywood; o la serie Lost in Austen, donde una chica contemporánea cae de bruces en la realidad de ‘Orgullo y prejuicio’. Vamos, que hay para todos los gustos, y eso sólo nombrado muy pocas…

‘Orgullo y prejuicio’ fue la primera novela que leí de Jane Austen. De hecho, era la única novela de Jane Austen que tenían en la biblioteca de mi pueblo y la bibliotecaria, mi Némesis particular en mis años adolescentes, no me lo quería dar porque decía que era para mayores. No os voy a mentir, me entró el gusanillo después de ver la magnífica adaptación de Ang Lee de Sentido y Sensibilidad. Yo era una niñata con muchos pajaritos en la cabeza y tendencias bastante cursis, por lo que el descubrimiento de Jane Austen me vino como anillo al dedo. Tengo que confesar, también, que no es mi novela favorita, aunque las ame a todas ellas, con sus más y sus menos. Mi favorita es, sin duda Persuasión, y detrás de esta, La abadía de Northanger. Vuelvo a plantearme, después de comprobar que podría seguir hablando del tema indefinidamente, hacer un monográfico sobre mi adorada Jane Austen… Os mantendré informados…

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