Según datos facilitados por el Gremio de Libreros de Barcelona y Cataluña, los títulos más vendidos durante la jornada de ayer, Día del Libro y festividad de Sant Jordi en Cataluña, fueron las dos primeras entregas de la serie de Stieg Larsson y la última novela de Javier Cercas.
Así, entre las obras de ficción, la ganadora indiscutible fue Los hombres que no amaban a las mujeres, tanto en castellano como en catalán, mientras que La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina se situó en segundo puesto en castellano y cuarto en catalán. Otros de los títulos más vendidos fueron ‘El silenci’ de Gaspar Hernàndez, ‘L’últim home que parlava català’ de Carles Casajuana y ‘La soledad de los números primos’ de Paolo Giordano.
Por su parte, la lista de títulos de no ficción estuvo liderada por el recién publicado Anatomía de un instante del español Javier Cercas, un ensayo novelado sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Fue precisamente Cercas el autor que más ejemplares firmó y el que ocasionó mayores colas de público. Entre el resto de títulos de no ficción figuraron ‘La crisis Ninja’ de Leopoldo Abadía y ‘Todos mis hermanos’ de Manel Estiarte.
Imma Bellafont, presidenta del Gremi de Llibreters, hace una valoración positiva del día de ayer:
Estamos muy satisfechos porque la gente ha demostrado que la tradición de Sant Jordi de regalar cultura, conocimiento y entretenimiento en forma de libro está por encima de cualquier crisis. Dadas las circunstancias debemos estar muy contentos por la gran respuesta que ha tenido la convocatoria y de tener un público fiel al libro todo el año.
Se estima que la facturación total alcanzó una cifra similar a la de 2008, de 20 millones de euros, que supone el 7,5 por ciento de la facturación anual de los libreros.
Vía | La Vanguardia
En Papel en blanco | Día del Libro

Comentarios
Al margen de las ventas (de los títulos que se citan, porque la inmensa mayoría de los ejemplares que se ponen a la venta son devueltos al día siguiente a los almacenes de los distribuidores), me parece vergonzoso que se insista en que el sector del libro no está en crisis. O las instituciones realmente ignoran lo que está sucediendo (lo que me parecería un insulto para el sector al que representan y del que forman parte) o falsean la realidad (en este caso, un insulto a la opinión pública). Somos muchos los que estamos cansados del "éxito" de todas las iniciativas que promueven estas instituciones y de que se falsee la realidad. Sin duda SANT JORDI es un día necesario, pero también es cierto que es excepcional, que sólo se celebra una vez al año y que los restantes 364 días se sigue sufriendo el caos y el desencanto de un sistema de negocio caduco.
Jam,
En este artículo se menciona el éxito del día de Sant Jordi frente a la crisis pero en ningún punto he leído que la crisis no afecte al sector del libro.
Por otro lado, tal éxito era de esperar pues si hay algo que aguante el azote de la crisis esto son las tradiciones.
Podrías aclarar lo del negocio caduco?
Saludos.
Es una pena que un día como el de San Jordi sólo tenga tanta trascendencia en Cataluña. Aquí en Galicia, concretamente donde yo vivo, apenas se recuerda con un par de carteles pegados en los escaparates de las librerias, pero la mayoría de la gente no se entera. Hacen falta más actos que fomenten la lectura a lo largo del año y darles más publicidad. Saludos.
Completamente de acuerdo, Bookworm. Estuve viviendo en Galicia muchos años y el 23 de abril lo único que se veía era alguna mesa con libros en la puerta de El Corte Inglés que, si había suerte, ese año regalaban una rosa si comprabas un libro.
Aunque en Cataluña coincida con la Diada, sería bueno que la celebración del Día del Libro se extendiera al resto del país (con actos de verdad, y no sólo con un recordatorio y algún evento desde Madrid).
Tengo la impresión de que estos días conmemorativos son un parche que camufla una situación cultural bastante desastrosa. Donde los lectores somos bichos raros dignos de admirar, sobran Sant Jordis y falta educación.
Yo soy partidario de que se mantenga Sant Jordi, pero no de hacer más días de este estilo. Sólo conseguiríamos que se hiciera demasiado habitual comprar un objeto tan inútil para el que no lee como es un libro. Y si se hace habitual este día, perderá su poder.
El día que se valore la búsqueda de estímulos por encima de la recepción de señales -que es lo que pasa hoy en día- y las personas entiendan que el esfuerzo lleva a la satisfacción cambiará esta tendencia. No creo que con técnicas mercantiles lo consigamos.
Pero bueno, es una opinión. Si alguien consigue popularizar la literatura con cualquier tipo de técnica, pasaré a admirarle automáticamente.
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