Las lecturas de Sergio para este verano

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Como los compañeros que me han precedido, yo también voy a comentaros las lecturas más suculentas que voy a tener este verano.

<p>Por mi trabajo, lo cierto es que en verano leo mucho menos que el resto del año. A ojo cubero, es muy posible que normalmente tenga que digerir del orden de cuatro libros semanales entre originales, documentación y sencillo placer.</p>

<p>Pero en verano me inclino más por el placer. Y, por tanto, voy a dedicar muchas horas a sumergirme con toda la tranquilidad del mundo en la saga <strong>Canción de hielo y fuego</strong>, de la que recientemente hay una adaptación para la pequeña pantalla de una calidad insuperable.<br />

<p>La obra es de <strong>George R. R. Martin</strong> y, aunque no cultiva el género que más me apasiona, ya he recibido suficiente número de inputs positivos para lanzarme a ello. Martin comenzó a escribir la serie en 1991 y el primer tomo se publicó en 1996. Originalmente planeada como una trilogía, actualmente se espera que la serie sea <strong>una heptalogía</strong>, ya que tiene cinco tomos publicados y dos más planeados</p>

<p>Con todo, seguiré cultivando las lecturas que, directa o indirectamente, tienen que ver con mi trabajo, aunque a un ritmo mucho más sosegado: agosto es para flotar en el mar o para escalar montañas heladas y no para otra cosa. Así que vamos allá:</p>

<p>‘<em>Por qué creemos en cosas raras</em>’ de <strong>Michael Shermer</strong>. Mi dosis periódica de escepticismo: cómo funciona el método científico, nociones de epistemología, pseudociencias, fraudes y, sobre todo, la razón de que haya tanta gente inteligente que, sin embargo, sea tan estúpidamente crédula. </p>

<p>‘<em>Todo lo que sé lo aprendí de la tele</em>’ de <strong>Mark Rowlands</strong>. Otro libro que, junto con Si és dolent t´ho recomano, reivindica la caja tonta como una caja lista: el tonto es el espectador que no sabe usarla. Además, me apetece leer digresiones filosóficas sobre series como Seinfeld o Frasier, y, por lo que parece, haberlas haylas. </p>

<p>‘<em>Cuestión de sexos</em>’ de <strong>Cordelia Fine</strong>. Enésimo libro que me meto entre pecho y espalda sobre las diferencias que hay entre hombres y mujeres (en vista de documentar mi futuro ensayo sobre el tema). En esta ocasión, sin embargo, el análisis se lleva a cabo al nivel de las neurociencias. Según los últimos hallazgos, las diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos no serían tan sustanciales como habíamos creído. </p>

<p>‘<em>El ladrón de cerebros’</em> de <strong>Pere Estupinyà</strong>. Divulgación científica que, sólo por los subtítulos de todos sus capítulos, promete mucha diversión y guiños populares. Además de que uno sale de esta clase de lecturas con la sensación de que ha aprendido muchas cosas que son así y no de otra manera, lo cual permite contemplar el mundo y a uno mismo con mayor perspectiva. Encima Estupinyà me cae bien, y creo que ha cumplido su sueño de mudarse a Nueva York. Qué envidia insana.</p>

<p>Empieza la cuenta atrás.

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