El nacimiento de la Vanguardia: el Futurismo

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Futurismo

Decíamos ayer que en la Vanguardia se encuentra el centro de ruptura eje del pensamiento y arte modernos, es una antítesis del desarrollo anterior, una vuelta, de ahí que nazca como principio revolucionario.

La profusa sucesión de los movimientos artísticos vanguardistas comienza violentamente a partir de 1909 con el Futurismo italiano una vertiginosa carrera de desintegración retórico-poética. El arte oficial italiano estaba definido por el neoclasicismo principalmente, y frente a esto el movimiento futurista nace como aspiración a la modernidad.

El Futurismo es la gran corriente de revolución poética vanguardista, es el primer movimiento y el que tiene mayor contenido doctrinal: hizo una doctrina retórico-poética coherente, constituyéndose en el único aparato doctrinal vanguardista realmente sólido desde un punto de vista retórico- poético. Se trata del primer y más ruidoso planteamiento de las aversiones y la compleja problemática artística y sociopolítica del espíritu contemporáneo.

El movimiento futurista tuvo amplia repercusión y proyección en toda Europa (excepto en Inglaterra), incluso se trasladó a Rusia, y en América latina también entrará con mucha fuerza.

Para destruir las formas anteriores se elaboró un amplio conjunto operativo de materiales teórico-literarios programáticos cuyo código estético viene a ser esencialmente un anticódigo romántico-simbolista. Estos materiales programáticos se concretaron en los manifiestos, presentes en todas las Vanguardias, y que centrarán nuestra atención próximamente.

En Papel en Blanco | Las Vanguardias: revolución moderna de la modernidad

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