
Hay libros que constituyen verdaderas joyas editoriales, si es que se puede denominar así a los manuscritos medievales fruto del trabajo artesanal. Pedacitos de la historia de la literatura, que alcanzan un valor considerable, al alcance de muy pocos, aunque sea en su versión facsímil.
Como ya expusimos en nuestro Diccionario Literario, se denomina códice (del latín ‘codex’: bloque de madera) al documento con formato de libro constituido por páginas separadas, cosidas y encuadernadas, término que se utiliza únicamente para libros manuscritos, realizados entre fines de la Antigüedad Clásica y comienzos de la Edad Media.
Aquí dejamos el listado de los diez códices españoles más valiosos, conformado por obras épicas, líricas, religiosas o históricas y que no siempre surgieron en tierras castellanas pero que se conservan en España, aunque alguno haya sido robado recientemente y se desconozca su paradero.
- ‘Códice del Beato de Liébana’ (Cantabria, 776). Se conocen como «Los Beatos» los manuscritos de los siglos X y XI, más o menos abundantemente ilustrados, donde se copian el ‘Apocalipsis de San Juan’ y los ‘Comentarios’ sobre este texto redactados en el siglo VIII por el Beato de Liébana. Escribió los ‘Comentarios al Apocalipsis de San Juan’ (Commentarium in Apocalypsin), en el año 776. Diez años después, en el 786, redacta la versión definitiva.
- ‘Codex Aureus’ (Luxemburgo, 1043), custodiado en la Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del Escorial. Son unos evangelios escritos en oro que Felipe II regaló a su tía la reina María de Hungría.
- ‘Codex Emilianense’ (San Millán de la Cogolla, La Rioja, siglo X). Las glosas emilianenses, unas anotaciones escritas al margen de esta obra, se consideran la primera muestra de la lengua romance peninsular castellana.
- ‘El Apocalipsis figurado’, de los duques de Saboya (Francia 1428-1480), que en sus 49 páginas de pergamino expone las más bellas ilustraciones de estilo gótico francés.
- ‘El Libro de Buen Amor’ (Ciudad Rodrigo, Salamanca, siglo XV): se trata de la mejor copia de las únicas tres que se conservan de la época de esta obra cumbre de la literatura española que tantas interpretaciones suscita.

- ‘Codex Calixtinus’ (Santiago de Compostela, siglo XII), una especie de guía del Camino de Santiago que se encuentra en paradero desconocido desde el pasado 5 de julio de 2011, cuando los archiveros de la catedral de Santiago echaron en falta la obra y denunciaron el robo a las autoridades. El códice fue sustraído de una cámara blindada donde se encuentran depositadas las obras más valiosas del archivo.
- Beato de Girona o de San Salvador de Távara (Girona, 970). Su importancia reside en que conserva la primera ilustración del Apóstol Santiago.
- ‘Cantar de Mio Cid’ (Castilla, siglo XI), una de las obras cumbre de la literatura castellana y fabulosa muestra de la literatura épica. El único manuscrito se conserva en la Biblioteca Nacional en Madrid y se puede consultar en la biblioteca Cervantes virtual.
- La Biblia de la Casa de los Alba (Toledo, 1433), cotizada en 2’3 millones de euros y conservada en el palacio de Liria de Madrid.
- ‘Cantigas de Santa María’, de Alfonso X El Sabio (Toledo, 1284). Una gran muestra de la lírica medieval, de la música y de los usos y costumbres de la época, con valiosas miniaturas.
Afortunadamente, la mayoría de los códices más valiosos están localizados y se pueden consultar online, aunque verlos, olerlos o tocarlos en vivo, recrearse en todos sus detalles y sentirnos un poco más cerca de su valor original es mucho más complicado.
Vía | Magazine El Mundo
Más información | Youkioske
En Papel en Blanco | Diccionario literario: códice, El cantar de Mio Cid crece, La obsesión por leer el Cantar de Mio Cid, El ADN de los manuscritos medievales

Comentarios
Muchas gracias, Eva por este precioso post. Durante un tiempo compré libros de siglo XVI, no facsímiles sino originales. Naturalmente nada que ver con esas joyas medievales pero si tienen el interés de las primeras obras de la imprenta y sus curiosidades, como por ejemplo que se conservaran en ellos las abreviaturas en latín de siglos de escritura manuscrita. Estos libros son algunas veces fuente de un conocimiento de técnicas extremadamente curiosas como la que comento en la entrada más reciente de mi blog (appelantur.blogspot.com) que consiste en la técnica aplicada en 1502 por el humanista Sebastián Brant, de memorizar los cuatro Evangelios mediante el método ciceroniano de los "loci" aplicado a cada uno de los iconos de los evangelistas, sorprendente por lo ingenioso y efectivo aun hoy en día en que tantos estudiosos cristianos se enfrentan a esa enorme tarea sin otro método que la repetición, es decir, sin aplicar mnemotécnia, ni la ciceroniana clásica del método de los lugares, ni el moderno método aritmogramático, mucho más poderoso, lo que les obliga a invertir en ello muchísimo tiempo. Esos cortes extraños y dramáticos con la tradición de tantos siglos de estudio resultan, cuando menos, profundamente desconcertantes y son fruto de reflexión para cuantos amamos tanto los libros que damos por bien empleadas las horas que por puro placer intelectual y estético, hemos invertido en su consulta, lectura y atesoramiento.
El Codex de los Adeptus Astartes también está muy valorado xD
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