Este vídeo ya tiene unos cuántos meses pero no está mal recuperarlo ahora que andamos debatiendo sobre bibliotecas posibles y probables. Se trata de un proyecto de graduación hecho por estudiantes de la Academia de Diseño de Eindhoven. En la biblioteca del futuro nuestro carné nos permitirá activar un sillón que nos seguirá fielmente en nuestros escrutinios a lo largo y ancho de estanterías, listo para recogernos cuando la fatiga del esfuerzo bibliográfico nos venza. Después, dócilmente, volvería a su toma de contacto.
Semejante idea, sin embargo, obligaría a replantearse por completo la estructura de las bibliotecas contemporáneas. Sería imposible que los simpáticos sillondroides, que ni siquiera Clarke, Dick o Asimov llegaron a imaginar, fueran operativos entre estrechos pasillos y largas mesas comunes. La biblioteca del futuro sería un espacio diáfano, más parecido a una nave industrial, alrededor de inmensos contenedores de libros.
Los primos de los sillondroides, los robots de búsqueda, extraerían el libro seleccionado mediante un interfaz por el usuario o le reenviarían al siguiente depósito. Abolidas las distancias y los tiempos de espera, la biblioteca acabaría conviertiéndose en lo más parecido al ciberespacio sin renunciar a los clásicos libros de papel.
Vía | Youtube

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