Tal día como hoy, hace un siglo, moría el escritor sevillano Alejandro Sawa asediado por la pobreza, el hambre y la enfermedad. Su biógrafa, Amelina Correa, profesora en la Universidad de Granada, asegura que en su muerte se encuentra la génesis de la celebérrima obra de Valle Inclán, ‘Luces de bohemia’.
La actualidad de este escritor es manifiesta. Según afirma Amelina Correa en uan entrevista concedida a la Agencia EFE, Sawa fue insobornable y “señaló en voz alta la corrupción de los políticos y la ineptitud de los gobernantes; de él llegaron a decir que si su pluma tuviera dientes mordería, y que si escribiera sobre política su domicilio sería la cárcel”.
Sawa murió envuelto en una sábana. ¿La razón? Tuvo que empeñar todas sus ropas.
Valle-Inclán, a quien conocía Sawa, como también a Jacinto Benavente, Rubén Darío, Manuel Machado o Santiago Rusiñol, escribió ‘Luces de bohemia’ en 1920 impresionado por las dramáticas circunstancias de su triste final, a causa de una encefalitis acompañada de hambre, insomnio y locura”.
Un último apunte: Sawa no pudo presumir de haber introducido en Madrid los versos de Verlaine, a quien conoció en Paris a través de su anfitrión Ruben Darío.
P.D: La biógrafa de Alejandro Sawa, Amelina Correa, ha tenido la gentileza de mostrarme un error a través de un comentario. Incorporo pues la corrección y mi agradecimiento por su atención e interés:
La relación de ambos escritores con Verlaine fue totalmente al contrario de como la relatas: cuando Rubén Darío llega a París en 1893 no conoce prácticamente a nadie, y será Alejandro Sawa, que lleva viviendo allí desde 1889 y está perfectamente integrado en los círculos literarios de la ciudad la que le presente al nicaragüense al maestro Verlaine.

Comentarios
Me temo que este texto contiene en su final un error de base, ya que la relación de ambos escritores con Verlaine fue totalmente al contrario de como la relatas: cuando Rubén Darío llega a París en 1893 no conoce prácticamente a nadie, y será Alejandro Sawa, que lleva viviendo allí desde 1889 y está perfectamente integrado en los círculos literarios de la ciudad la que le presente al nicaragüense al maestro Verlaine.
Muchas gracias por tu exquisita corrección, Amelina.
Saludos.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario tienes que identíficarte: ENTRA