
Morla se encontraba en la Plaza Mayor cuando oyó la noticia del horrendo crimen. Se quedó paralizado, sin saber qué hacer. No podía creer que su gran amigo que había estado hacía unos días en su casa irradiando alegría hubiese sido asesinado. Su mente se niega a aceptar tal monstruosidad, pues no hay razón para matar a un poeta que canta al amor, al paisaje y a las virtudes del pueblo español.
Carlos Morla Lynch fue un diplomático chileno destinado en Madrid durante la República y la Guerra Civil. Del 36 al 39, convirtió la Embajada de Chile en un refugio para perseguidos de ambos bandos. Pablo Neruda dijo que hasta 4.000 personas le debieron la vida, entre ellas el escritor y falangista Rafael Sánchez Mazas o las familias de Manuel Azaña, Indalecio Prieto y Largo Caballero. Para ello tuvo que enfrentarse a dos autoridades, la republicana del asedio y la vencedora franquista.
Sin embargo, el propio Neruda le acusó de haberle negado el asilo a Miguel Hernández, acusación que recogen otros autores como Jorge Edwards. Para desmentir está versión el escritor Sergio Macías Brevis acudió a los diarios de Morla Lynch para su obra El Madrid de Pablo Neruda. De esa primera aproximación surge la primera edición completa de En España con Federico García Lorca. Páginas de un diario íntimo. 1928-1936, ya que las dos anteriores (de 1957 y 58) fueron mutiladas por la censura.
De hecho, esta edición es original hasta el punto de incluir una carta inédita que Federico García Lorca escribió a Mora Lynch, íntimo amigo y confidente suyo.
El hogar de Mora Lynch en el madrileño barrio de Salamanca acogió una de las tertulias literarias más importantes de la época entre la dictadura de Primo de Rivera y la Guerra Civil. La Generación del 27 al completeo y otros más, autores como Cernuda, Altolaguirre, Alberti, Gillén, Bergamín, Aleixandre, Rosales, Salinas, D’Ors y Madariaga, pasaron todos por su salón. También, como no, los chilenos de la talla del ya mencionado Neruda, Huidobro o Gabriela Mistral.
De todos ellos, sin embargo, era Federico García Lorca quién mantenía una relación más profunda con Mora Lynch. Según nos cuenta Macías Brevis, Lorca solía concurrir a las nueve de la noche; allí, en un rincón del salón tenía su guitarra que mimaba a los concurrentes. Pero muchas veces tocaba el piano, sólo o con Carlos.
Vía | Yahoo! Noticias
En Papel en Blanco | Federico García Lorca
