
Si es que no tengo remedio, al final siempre acabo hablando de noticias extrañas, pero es que no dejan indiferente a nadie y me encanta compartirlas con vosotros. En este caso, ni más ni menos os traigo a los cazafantasmas, que han tenido que demostrar sus dotes para acabar con algún que otro fantasmilla que se había colado en la Biblioteca Pública de Nueva York. No, de verdad, prometo no haber tomado nada extraño, y os aseguro que se han dejado ver por la centenaria biblioteca. Y no, no busquéis a Bill Murray o Dan Aykroyd, pero ahí estaban unos primos hermanos de ellos. Si no me creéis, al final del post he dejado el vídeo como prueba irrefutable.
Lo malo del asunto es que el motivo no es nada simpático. De hecho es como consecuencia de la terrible crisis que está viviendo la ciudad de Nueva York (como todas) y que parece que afectará a las bibliotecas con importantes recortes en sus presupuestos de hasta 37 millones de dólares, el probable cierre de hasta diez de las mismas, disminución del horario de apertura y lo que es aún peor, el despido de 736 trabajadores. Por supuesto, están pidiendo a los usuarios que se movilicen y escriban a los responsables de estas medidas, y aquí tenemos la última ocurrencia que han tenido, la ingeniosa y simpática de los cazafantasmas.







Hace unas semanas leí las siguientes palabras de Rodrigo Fresán sobre el tema de la tradición en la literatura argentina:
Si entre tus lecturas actuales figura ‘La Reina del Sur’ de Arturo Pérez-Reverte o ‘Ponche de ácido lisérgico’ de Tom Wolfe, debes saber que eres un potencial consumidor de narcóticos, según el Servicio Antidrogas de Rusia.
