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		<title>Papelenblanco</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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			Weblog colectivo dedicado a la actualidad relacionada con
			los gadgets y los dispositivos y cacharros más novedosos.
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2009 07:51:24 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA['Musicofilia', de Oliver Sacks]]></title>
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      <pubDate>Mon, 06 Jul 2009 16:15:50 +0000</pubDate>

      <author>Magalí Urcaray</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image5479" class="derecha" alt=Musicofilia src="http://img.papelenblanco.com/2009/07/musicofilia.JPG" />A lo largo de los años <strong>Oliver Sacks</strong> se ha convertido en un reputado neurólogo que, gracias a su forma de narrar historias clínicas, ha acercado al gran público esta rama de la ciencia tan intrincada y, en ocasiones, sorprendente. Cualquiera que lo haya leído sabe dónde reside su atractivo, lo que hace que alguien sin conocimientos médicos devore sus libros como si se tratara de cuentos o novelas. El doctor Sacks habla, más que de enfermedades o trastornos, de pacientes (mejor dicho, de personas) y de cómo esa dolencia afecta a una vida concreta. Como un Sherlock Holmes que ausculta la mente, analiza los sentidos y los observa a la luz de las acciones más cotidianas; lo que prima en sus textos es la experiencia de la enfermedad, su mano a mano con quien la vive a diario. </p>

	<p>Su última obra, <strong>Musicofilia. Relatos de la música y el cerebro</strong>, aúna dos de sus grandes pasiones: la neurología y la música, que en estas páginas se entretejen en un intento de comprenderse mutuamente. Cómo el cerebro percibe e interpreta la música, cómo ésta es capaz de despertar zonas dañadas de nuestra mente. <!--more--></p>

	<p>En el prefacio, Sacks señala que la propensión humana hacia la música surge en la infancia y, yendo más atrás, en los comienzos mismos de la humanidad y las culturas. Si bien su origen no está claro, ni tampoco su utilidad biológica, está tan arraigada en nuestra naturaleza que podríamos considerarla prácticamente innata. </p>

<blockquote><p>Todos nosotros (con muy pocas excepciones) podemos percibir la música, los tonos, el timbre, los intervalos, los contornos melódicos, la armonía y (quizás de una manera sobre todo elemental) el ritmo. Integramos todas estas cosas y “construimos” la música en nuestras mentes utilizando muchas partes distintas del cerebro. Y a esta apreciación estructural en gran medida inconsciente de la música se añade una reacción emocional a menudo intensa y profunda.</p></blockquote>

	<p>La idea de escribir este libro nació en 1966, al descubrir los efectos que tenía la música en pacientes con Parkinson profundo (su experiencia con ellos fue narrada en <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/despertares-de-oliver-sacks">Despertares</a>). A partir de entonces, Sacks fue recogiendo cada una de las historias personales de quienes, tras sufrir una lesión cerebral o una enfermedad, desarrollaron una particularidad hacia la música. </p>

	<p>‘Musicophilia’ se publicó en su lengua original en octubre de 2007, por lo que esta primera edición en castellano (marzo de 2009) recoge el texto revisado y aumentado que apareció un año después. Gracias a estos añadidos conocemos mejor la evolución de los pacientes, así como más casos o curiosidades sobre algunos de los fenómenos analizados, debido a las numerosas cartas que recibió Sacks tras la publicación del libro.</p>

	<p>Resulta difícil destacar sólo algunas de las historias que componen ‘Musicofilia’, pues casi todas nos revelan datos interesantes sobre la relación entre la música y el cerebro. Lo más llamativo de lo que nos cuenta el doctor Sacks (no sólo en esta obra, sino en todos sus libros anteriores), es la sorpresa del lector ante la “diferencia”. Tenemos tan asumidos los procesos biológicos, neurológicos, nerviosos, considerados “normales”, que nos resulta tremendamente chocante descubrir uno que funcione bajo otras premisas o, sin ir tan lejos, la mayoría de las veces no somos conscientes de lo más obvio. Cuando leí <strong>Un antropólogo en Marte</strong> quedé muy sorprendida con la historia de Virgil, un hombre que fue operado de cataratas tras vivir casi ciego desde los 6 años (la operación se produjo cuando rondaba los 50). Virgil tuvo que “aprender a ver”, a interpretar el mundo desde un sentido que hasta el momento había sido inexistente: conciliar lo que le mostraban los ojos con los sonidos, las formas, el espacio.</p>

	<p>De modo similar, en ‘Musicofilia’ aprendemos cómo hay personas que son incapaces de percibir la música como tal (amusia), que sufren de disarmonía o arritmia, mientras otras poseen oído absoluto (como siempre se dijo de Mozart). Hay quienes no pueden reconocer ninguna melodía, ni siquiera el &#8216;Cumpleaños feliz&#8217;, o como el neurólogo amigo de Sacks, François Lhermite, que afirma que identifica una única melodía en el mundo, ‘La Marsellesa’ (Ulysses S. Grant aseguraba que conocía dos canciones: <em>Una es ‘Yankee Doodle’ y la otra no</em>). En el lado opuesto nos encontramos con Martin, con retraso mental profundo, que sabe de memoria más de dos mil óperas completas; es lo que se conoce como “savant” musical. Acostumbrados desde niños a la presencia de la música, nos resulta increíble que para unas pocas personas ésta no sea más que un espantoso ruido desordenado, similar al de varias cacerolas estrellándose contra el suelo.</p>

	<p>Sin duda alguna, de todas las historias narradas en este libro la más dramática es la de Clive Wearing, un músico y musicólogo inglés que a los cuarenta y cinco años sufrió una devastadora infección cerebral que afectó gravemente a su memoria. Desde entonces, su rango de memoria es de siete segundos. Es espeluznante leer su diario, en el que escribe, una y otra vez, anotaciones del tipo: <em>2.10 pm: esta vez estoy perfectamente despierto (…) 2.14 pm: esta vez estoy por fin despierto  (…) 2.35 pm: esta vez absolutamente despierto…</em>; o ver imágenes grabadas en las que saluda a su esposa como si fuera la primera vez en el día, cuando en realidad hace tiempo que se encuentra en la habitación. Pero cuando Clive se sienta al piano, comienza su contacto con el mundo: todo su saber musical, su capacidad para tocar el piano y el órgano, para cantar o dirigir un coro se conservan intactas. </p>

	<p>Una vez más, Oliver Sacks me ha descubierto nuevos rincones de nuestro cerebro, su complejo funcionamiento y su adaptación en casos extremos. Admiro a este hombre apasionado de Bach y la botánica, que come lo mismo cada día de la semana y que puede presumir de darle nombre a un asteroide. Su forma de narrar cada historia, tan cercana al paciente, hace que sus libros no sólo resulten de fácil lectura “para los no iniciados”, sino que se conviertan en verdaderas guías sobre el comportamiento humano. </p>

	<p>Para terminar, hace poco el canal de televisión <span class="caps">PBS</span>, dentro de la serie científica <span class="caps">NOVA</span>, grabó un documental sobre cuatro de los casos estudiados en ‘Musicofilia’: <strong>Musical Minds</strong>. Aquí os dejo un pequeño fragmento de lo que ofrece:</p>

<p>
<object style="margin:0 auto;display:block" type="application/x-shockwave-flash" data="http://www.youtube.com/v/7MoJumRgD_E" width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/7MoJumRgD_E" /><p><a href="http://youtube.com/watch?v=7MoJumRgD_E">Ve el video en el sitio original.</a></p></object><br />
</p>

	<p>Editorial Anagrama<br />
ISBN: 978-84-339-6289-8<br />
464 páginas</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_394">Ficha en editorial Anagrama</a><br />
Más información | <a href="http://www.pbs.org/wgbh/nova/musicminds/">Musical Minds</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/despertares-de-oliver-sacks">&#8216;Despertares&#8217;, de Oliver Sacks</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/los-neandertales-cantaban-rap-de-steven-mithen">&#8216;Los neandertales cantaban rap&#8217;, de Steven Mithen</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Pasiones, piojos, dioses… y matemáticas’ de Antonio J. Durán]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/pasiones-piojos-dioses-y-matematicas-de-antonio-j-duran</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/pasiones-piojos-dioses-y-matematicas-de-antonio-j-duran</guid>
      <pubDate>Wed, 01 Jul 2009 08:00:47 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/07/r_ppdm-segundaedicion.jpg" alt="" />Este libro tiene aspecto de ensayo divulgativo. De ensayo divulgativo de matemáticas, para más inri. Pero es mucho más que eso. Para los que recelen del género ensayístico diré que <strong>Pasiones, piojos, dioses… y matemáticas</strong> es casi una novela. O mejor dicho, un extenso diálogo entre el autor y una hipotética lectora.</p>

	<p>Y hablan de matemáticas, claro. Porque las matemáticas es el tema central del libro. Pero casi lo hacen de una forma tangencial. De lo que más hablan es… de todo lo demás. De personajes históricos, de anécdotas, de literatura, de costumbres, de mitología, de guerras, de Egipto, de Mesopotamia, de la Polonia ocupada por los nazis. Y a veces, de una forma sutil, todo ello queda finalmente explicado y justificado por alguna noción matemática.</p>

	<p>Es lo que ha conseguido <strong>Antonio J. Durán</strong>, un catedrático de Análisis Matemático de la Universidad de Sevilla, que al estilo de <a href="http://www.joseantoniomarina.net/">José Antonio Marina</a>, ha “narrado” lo que en manos de otro sólo hubieran sido un montón de números. Ha convertido una disciplina propia de las ciencias puras casi en una disciplina de letras puras. </p>

	<p>O quizá las ha mezclado armoniosamente, alfanuméricamente, como un hombre del Renacimiento.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Una nueva muestra, entretenida y erudita, de explicar qué son realmente las matemáticas y para qué sirven. Y os aseguro que en nada se parecen a esas tediosas clases del colegio, llenas de teoremas fríos o problemas abstractos que apenas tienen relación con el mundo cotidiano. </p>

	<p>Durán ama las matemáticas, y consigue con una facilidad pasmosa traspasarnos ese sentimiento con cada uno de los diálogos que mantiene con la interlocutora ficticia que le acompaña a lo largo del libro. </p>

	<p>Si no os lo creéis, leed cómo inicia el capítulo titulado <em>Qué son las matemáticas</em>:</p>

<blockquote><p>El diccionario de la Real Academia Española establece como primera acepción para “hecatombe” la de “sacrificio de cien reses vacunas u otras víctimas, que hacían los antiguos a sus dioses”. No son pocas las hecatombes de las que quedan vestigios en los anales del mundo antiguo. Encontramos varias en la “Ilíada” y la “Odisea”; los Juegos Olímpicos solían comenzar con una; y también Heródoto se refiere a algunas en “Los nueve libros de la Historia”.</p></blockquote>

<blockquote><p>No siempre son esas hecatombes antiguas las canónicas de cien bueyes. Dependiendo de las circunstancias y los dioses a los que se pretendía agradar, encontramos también sacrificios de carneros, cabras, y otro ganado de, digamos, inferior categoría y prestancia; y no siempre eran cien los animales sacrificados, pues tenemos noticia de hecatombes muy disminuidas donde tan sólo se inmolaron una docena de víctimas e, incluso, alguna hubo tan mínima que sólo dio para el sacrificio de un único animal. Con seguridad la más descomunal de todas las hecatombes fue la que ofreció Salomón al consagrar el célebre Templo que erigió a Yahvé en Jerusalén: según la Biblia, Salomón ordenó sacrificar ¡22.000 bueyes y 120.000 ovejas! Un sacrificio considerable, sin duda, pero acaso acorde con otros excesos de ese rey judío de quien se nos dice que tuvo 700 mujeres con rango de princesas y 300 concubinas; y todavía le quedaron fuerzas, y ganas, para gozar también de la reina de Saba, esa mujer que todos los cronistas describieron como exquisita.</p></blockquote>

	<p>Editorial Destino<br />
Colección Imago Mundi<br />
480 páginas<br />
ISBN: 978-84-233-4127-6</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.edestino.es/FichaLibro.aspx?IdPack=2&IdPildora=538">Ficha en Ediciones Destino</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Hesiodo escribió probablemente el primer libro de autoayuda de la historia]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/hesiodo-escribio-probablemente-el-primer-libro-de-autoayuda-de-la-historia</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/hesiodo-escribio-probablemente-el-primer-libro-de-autoayuda-de-la-historia</guid>
      <pubDate>Fri, 15 May 2009 08:42:51 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/untitled1.jpg" alt="" />Aunque los libros de autoayuda nos puedan parecer un fenómeno bastante reciente, <strong>El trabajo y los días</strong>, del poeta de la antigua Grecia <strong>Hesiodo</strong>, escrito hace unos 2.800 años, quizá pueda considerarse el primer intento en este sentido.</p>

	<p>El tipo de prosa, la estructura general del texto y demás es bastante parecida a un libro de autoayuda actual. La única diferencia tal vez estribe en la <strong>metodología</strong>.</p>

	<p>Si en los libros actuales de autoayuda se recurre a recetas psicológicas más o menos elementales o a ejemplos de individuos que han superado los más terribles obstáculos, el texto de Hesiodo se conduce más bien con un aire de picardía. Y lo que es más importante: <strong>usa a los dioses</strong>.</p>

	<p>Quién sabe. Quizá, finalmente, la eficacia de ambos métodos sea similar, al menos coyunturalmente. Por ejemplo, si tenemos envidia del otro, nada como implorarle a Zeus que use su poder para hacer un poco de justicia:</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><blockquote><p>Musas que ilustráis con vuestros cantos, venid de la Pieria, y loando a vuestro Padre Zeus, decid cómo los hombres mortales son desconocidos o célebres, irreprochables o cubiertos de oprobio, por la voluntad del gran Zeus. Porque eleva y derriba fácilmente, abate con facilidad al hombre poderoso y fortalece al débil, castiga al malo y humilla al soberbio, Zeus que truena en las alturas y habita las moradas superiores.</p></blockquote></p>

	<p>Al igual que los libros de autoayuda empresarial, tales como <em>¿Quién se ha llevado mi queso?</em>, Hesiodo también dedica un espacio a cómo aumentar nuestra productividad… en el campo:</p>

	<p><blockquote><p>Cuando llegue la época de labrar, ve con tus servidores, y desde por la mañana apresúrate a labrar la tierra húmeda o seca, a fin de que sean fértiles tus campos. Siembra tu campo cuando aún esté liviano por la sequía; limpia el suelo en la primavera, a fin de que no te pese, si se labra de nuevo en verano. De esta manera sirve para apartar las imprecaciones y calmar el llanto de los ni¤os.<br />
Suplica a Zeus subterráneo y a la casta Demeter, con el fin de que maduren los frutos sagrados de ésta.</p></blockquote></p>

	<p>Si queréis leer el texto entero, <a href="http://www.imperivm.org/cont/textos/txt/hesiodo_los-trabajos-y-los-dias.html">aquí lo tenéis</a>.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.anfrix.com/2006/04/el-primer-libro-de-auto-ayuda-de-la-historia-hace-unos-2800-anos/">Anfrix</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA['Los neandertales cantaban rap' de Steven Mithen]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/los-neandertales-cantaban-rap-de-steven-mithen</link>
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      <pubDate>Mon, 04 May 2009 14:07:14 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/rap.jpg" alt="" />Bajo este chocante título, <strong>Los neandertales cantaban rap</strong>, se encuentra un voluminoso y bien documentado estudio acerca de la aparición y el desarrollo del lenguaje y la música a lo largo de la historia evolutiva de la humanidad. </p>

	<p>Todos sabemos para qué sirve el lenguaje y qué ventajas evolutivas tuvo para que se desarrollara como lo ha hecho. Pero ¿y la música? ¿De dónde proviene? ¿Para qué surgió? ¿Para qué sirve?</p>

	<p>Llenando la enorme laguna de conocimiento científico que tenemos acerca de la música, <strong>Steven Mithen</strong>, catedrático de Arqueología en la Universidad de Reading (Inglaterra) e investigador de arqueología cognitiva y computacional, aporta un alud de datos antropológicos, neurológicos y arqueológicos para abrir una nueva senda hacia la comprensión de la música que, a juicio de Mithen, es tan fundamental para nosotros como el lenguaje.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Este libro podría dividirse en dos partes. Los capítulos iniciales recogen estudios científicos actuales sobre la música, por ejemplo analizando cómo se comportan algunos autistas que apenas saben comunicarse pero, sin embargo, poseen unas dotes excepcionales para la música: los <strong>idiot savants musicales</strong>. También se habla justo de lo contrario, de los que padecen <strong>amusia congénita</strong>, es decir, individuos para los que la música suena a ruido sin sentido. </p>

	<p>Esta primera parte, la más interesante y llena de anécdotas curiosas, está orientada a criticar la opinión general de la psicología evolutiva respecto a la música: que sólo es un efecto colateral del lenguaje y que apenas tiene relevancia en la evolución de nuestro cerebro y en nuestras relaciones con los demás. Mithen intenta replicar que esto no es cierto, que la música surgió como un protolenguaje, y que sus efectos en nuestras emociones pueden ser tan importantes como los que provocan las mismas palabras articuladas. En ese sentido, el capítulo dedicado a la forma en la que tenemos de hablar a los bebés es fascinante.</p>

	<p>Mithen propone ideas tan innovadoras en tantos campos diferentes que, probablemente, no esté en lo cierto en muchas de ellas. Pero es altamente interesante prestarles atención, pues estoy convencido de que constituyen la avanzadilla de una nueva ciencia sobre la música que pronto irá vertebrándose.</p>

	<p>La segunda parte del libro está dedicada al pasado de la humanidad, a las primeras comunidades de cazadores-recolectores. También a los sistemas de comunicación natural de los primates, principalmente de los simios africanos, puesto que es probable que sean similares a los sistemas de comunicación de nuestros primeros antecesores humanos. </p>

	<p>Algunas partes del libro, pues, pueden hacerse densas o no interesar a muchos lectores, pues aunque el tema central es el lenguaje y la música, es posible que para algún lector no sea tan entretenido acercarse a él desde el punto de vista antropológico como desde el neurológico, o viceversa. Pero Mithen no se hace denso en ningún momento, siempre evita los tecnicismos demasiado complicados y trata de intercalar pequeñas anécdotas cada cierto número de páginas para resultar todo lo divulgador y ameno posible. </p>

	<p><blockquote><p>Los estudios de Provine han incluido “espiar” a grupos de adultos y niños, así como registrar las diferencias sexuales en la importancia de la risa. Tanto si hablan como si escuchan, se constata que las mujeres se ríen mucho más que los hombres; ahora bien, tanto el público femenino como el masculino se ríen mucho menos en presencia de una mujer que de un hombre. (No es un papel fácil, el de las cómicas). Provine ha estudiado asimismo cómo se integra la risa en el habla, y ha documentado que, por lo general, se produce al final de los enunciados, sin crear interrupciones, lo cual apunta a la posibilidad de que el habla reciba alguna clase de prioridad neurológica.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Crítica<br />
Colección Drakontos (2007)<br />
480 páginas<br />
ISBN: 978-84-8432-887-2 </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.ed-critica.es/libro/los-neandertales-cantaban-rap-978848432887">Ficha en Editorial Crítica</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios’ de Carl Sagan]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/ala-diversidad-de-la-ciencia-una-vision-personal-de-la-busqueda-de-diosa-de-carl-sagan</link>
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      <pubDate>Sat, 02 May 2009 16:18:43 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/97884080745571.jpg" alt="" />Por <strong>Carl Sagan</strong> tengo ese tipo de debilidad que suele tenerse hacia las personas o cosas que han significado mucho en tu pasado o que, de algún modo, te han ayudado a ser como eres. </p>

	<p>Así pues, quede por delante mi admiración incondicional por este astrónomo que desempeñó un papel fundamental en las expediciones de las sondas espaciales Mariner, Viking y Voyager, por las que recibió en dos ocasiones la Medalla por Logros Científicos Excepcionales de la NASA, además del Pulitzer y una larga lista de premios por sus contribuciones a la ciencia, a la literatura, a la educación y a la conservación del medio ambiente. </p>

	<p><strong>Carl Sagan</strong> no sólo me demostró cuán fascinante podía ser el universo gracias a su programa de televisión <em>Cosmos</em>. De adolescente, tras la lectura de <em>El mundo y sus demonios</em> (que yo recuerde, mi primer ensayo científico) emprendí un camino intelectual basado en el escepticismo y el racionalismo del que, a años vista, no me arrepiento en absoluto. </p>

	<p>Sin embargo, con la obra que nos ocupa, <strong>La diversidad de la ciencia: una visión personal de la búsqueda de Dios</strong>, me he sentido un tanto defraudado.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Tal sea porque, a veces, no es bueno volver a los mitos de la infancia o la adolescencia. Después de tantas lecturas espectaculares, tal vez <strong>Carl Sagan</strong> se me haya quedado un poco descafeinado. Carl Sagan, de todos es sabido, se dirige a la mayoría, a los neófitos, a los que desdeñan la ciencia o la consideran poco relevante en su mundo intelectual y cultural. </p>

	<p>Otra razón podría ser que ésta es una obra póstuma, publicada en conmemoración del décimo aniversario de la muerte de Sagan. La esposa de Sagan, <strong>Ann Druyan</strong>, ha recopilado una serie de conferencias emitidas por Sagan en 1985, las <strong>prestigiosas Conferencias Gifford</strong>, que se celebran en Escocia anualmente desde el siglo XIX. Tal vez estas conferencias están hechas para ser escuchadas en su momento.</p>

	<p>A pesar de todo, no quiero que quede en el ambiente la sensación de que esta recopilación de conferencias es de mala calidad. En buena parte de ellas, Sagan expone con humildad y respeto infinitos sus lúcidas opiniones acerca de la cosmología, la física, la filosofía y, sobre todo, la religión y la teología.</p>

	<p>Y en las conferencias sobre religión es donde Sagan brilla más, explicando de forma sencilla cómo funciona la religión (mediante el dogma y la Verdad Absoluta) y cómo funciona la ciencia (mediante sucesivas y humildes aproximaciones a la verdad), y si la existencia de Dios es un problema que debe preocupar, por el momento, a la ciencia. </p>

	<p>Al final de las conferencias, también se han transcrito algunas rondas de ruegos y preguntas dirigidas a Sagan por parte del auditorio. La mayoría de preguntas son propias de personas de la calle que poco o nada saben de ciencia, así que pueden resultar muy pertinentes para muchos pero tal vez sean un poco tontas u obvias para el público principal al que va dirigido esta clase de libros: los aficionados a leer ensayos de ciencia. </p>

	<p><blockquote><p>¿Cómo podía ser, se preguntaba, que el Creador eterno y omnisciente descrito en la Biblia afirmara con tal rotundidad tantas cosas erróneas sobre la Creación? ¿Por qué el Dios de las Escrituras iba a estar mucho peor informado sobre la naturaleza que nosotros, recién llegados, que no hemos más que empezar el estudio del universo? No podía pasar por alto la formulación bíblica de una tierra plana de seis mil años de antigüedad, y le parecía especialmente trágica la idea deque habíamos sido creados aparte de los demás seres vivos. El descubrimiento de nuestro parentesco con todas las formas de vida se ha visto confirmado por incontables descubrimientos insoslayables y convincentes. Para Carl, la teoría de Darwin de que la vida evolucionó a lo largo de millones de años mediante selección natural no sólo era mejor ciencia que el Génesis, sino que también permitía una experiencia “espiritual” más profunda y satisfactoria.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Planeta<br />
Colección: Fuera de colección (2007)<br />
300 páginas <br />
ISBN: 978-84-08-07455-7 </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.editorial.planeta.es/03/03_ns.asp?P=ON&#38;IDLIBRO=35221">Ficha en Editorial Planeta</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Ansiedad por el estatus’ de Alain de Botton]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/aansiedad-por-el-estatusa-de-alain-de-botton</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/aansiedad-por-el-estatusa-de-alain-de-botton</guid>
      <pubDate>Mon, 27 Apr 2009 09:22:01 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/9788430605316.jpg" alt="" />Enésimo libro que reseño de <strong>Alain de Botton</strong>. Pero es que este autor crea adicción. Todas sus obras son divertidas, eruditas, fáciles de leer y altamente interesantes. La que nos ocupa, <strong>Ansiedad por el estatus</strong>, no es una excepción. Aunque Alain de Botton adolece aquí de unos cuantos defectos que no se perciben en obras anteriores, defectos que podrían resumirse en una sola frase: digresión y falta de puntería.</p>

	<p>Que nadie me malinterprete. Leer <strong>Ansiedad por el estatus</strong> es una gozada. Más de uno aprenderá montañas sobre sí mismo y su relación con el dinero y las posesiones, pero al llegar a la última página, tal vez también os asalte la sensación (como a mí) de que el autor no ha querido profundizar demasiado ni tampoco “mojarse”. Como si hubiera agarrado un puñado de artículos dispersos y los hubiera unido por un vago hilo conductor punteado de citas históricas. Esta falta de cohesión, sin embargo, no debe echaros hacia atrás: leer a <strong>Alain de Botton</strong> es una obligación. Siempre. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Como otros libros de Alain de Botton, como <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/12/09-acomo-cambiar-tu-vida-con-prousta-de-alain-de-botton">Cómo cambiar tu vida con Proust</a> o <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/11/23-alas-consolaciones-de-la-filosofiaa-de-alain-de-botton">Las consolaciones de la filosofía</a>, éste también tiene un ligero aire de autoayuda, aunque enfocado de tal modo que no produce urticaria en quienes, como el que suscribe, les produce rechazo la autoayuda. En la primera parte de libro, centrada en los motivos por los que aspiramos a un estatus y cómo nos influye a nivel inconsciente la valoración de los demás, vale su peso en oro aunque sólo sea por las variadas anécdotas y curiosidades históricas, literarias o filosóficas relacionadas. </p>

	<p>Pero la segunda parte resulta mucho más satisfactoria. Pues ofrece, al fin, algunas alternativas a esta ansiedad por el estatus. No son soluciones demasiado prácticas, pero de nuevo son interesantes no tanto por su naturaleza sino por los ejemplos históricos que aporta que las apoyan. Como la anécdota de cómo los indios norteamericanos empezaron a comportarse como los occidentales en cuanto el lujo y el dinero llegaron hasta sus tribus. O los postulados, algo utópicos, de la bohemia, aunque en cierta medida interesantes para recalibrar nuestra percepción sobre el valor de las cosas.</p>

	<p>La idea general que puede extraerse de esta lectura es que solemos compararnos con el prójimo que está próximo a nosotros, dentro de nuestro círculo social. Así pues, una forma efectiva de rebajar nuestra ansiedad por el estatus es saber rodearse de gente de similares aspiraciones a las nuestras y también de parecido nivel económico y social. (Algo que ya ocurría en la Edad Media, donde los campesinos no se sentían desdichados por no vivir como reyes porque asumían su estatus, se sentían partícipes de una comunidad de estatus similar y poco o nada sabían de cómo era realmente el estatus de la nobleza: algo que hoy en día es difícil de eludir por culpa de los medios de comunicación). </p>

	<p>Así pues, este filósofo suizo vuelve a dar en el clavo con otro libro lleno de cosas interesantes que decir (al menos cada dos páginas he tenido que tomar nota de algo para no olvidarlo nunca más), un libro que, quizá, sea un bálsamo para mucha gente que sufre las consecuencias de la crisis económica.</p>

	<p><blockquote><p>Los beneficios de un estatus elevado no suelen limitarse a la riqueza. No deberíamos sorprendernos de que muchos de los que ya son ricos sigan amasando fortunas que van más allá de lo que podrían gastar cinco generaciones. Sus empeños únicamente resultan peculiares si insistimos en que la creación de riqueza sólo sigue una lógica estrictamente material. Tanto como el dinero, buscan el respeto que puede derivarse del proceso de acumulación. Pocos de nosotros somos estetas y sibaritas decididos, pero casi todos tenemos ansia de dignidad, y si una sociedad futura nos ofreciera amor a modo de recompensa por la acumulación de pequeños discos de plástico, esos objetos sin valor no tardarían mucho en ocupar un lugar preferente entre nuestras más fanáticas aspiraciones y ansiedades.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Taurus<br />
Colección Taurus Pensamiento (2004)<br />
320 páginas<br />
ISBN: 8430605312</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.taurus.santillana.es/ld.php?id=465">Ficha en Editorial Taurus</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las enciclopedias más curiosas de la historia (y III)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/las-enciclopedias-mas-curiosas-de-la-historia-y-iii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/las-enciclopedias-mas-curiosas-de-la-historia-y-iii</guid>
      <pubDate>Fri, 24 Apr 2009 10:22:43 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/encyclopedia.jpg" alt="" /></p>

	<p>En un mundo donde la erudición se hacía cada vez más extensa y compleja, las obras enciclopédicas empezaron a tener una gran demanda. Sólo entre 1674 y 1750 se publicaron más de 30 en inglés, alemán, francés e italiano: una cifra que superaba al número de enciclopedias publicadas en los 200 años anteriores.</p>

	<p>Una de las más importantes, publicada en 1697, fue el <em>Dictionnaire historique et critique</em> del teólogo y escritor <strong>Pierre Bayle</strong>. Tenía dos volúmenes y estaba ordenada alfabéticamente, una relativa novedad en aquella época. Sólo una pequeña parte de las páginas estaba dedicada a las definiciones reales, y el resto eran comentarios sobre los temas mencionados, observaciones bibliográficas y demás.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En cuanto a tamaño y dedicación, nadie podía superar a los alemanes. La mayor enciclopedia proyectada en Occidente fue la <em>Oekonomisch-tech-nologische</em>, iniciada por <strong>Johann Georg Krünitz</strong>, que tenía 242 volúmenes. </p>

	<p>Otra no tan colosal pero igualmente importante fue el <em>Universal Lexicon</em> de <strong>Zedler</strong>, de 64 volúmenes. Pronto tuvo la oposición de casi todos los dedicados al comercio de libros de la ciudad, que temían que la obra pudiera llegar a ser tan exhaustiva que ya nadie necesitara otros libros.</p>

	<p>El fabricante de globos terráqueos <strong>Ephraim Chambers</strong> publicó él solo <em>Cyclopaedia: An Universal Dictionary of Arts and Sciences,</em> en 1728, y que le valió a su autor el ingreso en la prestigiosa Royal Society. El orden alfabético de las entradas se completaba con claras ilustraciones y con referencias cruzadas que facilitaban la búsqueda de los artículos relacionados. Así, la voz “acústica” remite a “oído”, “audición” y “fónico”. Y “concha” a “diluvio”, “petrificación” y “fósil”. </p>

	<p>Se puede considerar, pues, la primera enciclopedia moderna y padre de la <em>Encyclopédie</em> de <strong>Diderot</strong> y <strong>D´Alembert</strong>, la mayor empresa intelectual de su siglo.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_359">Encyclopédie</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2009/03/31-aencyclopedie-el-triunfo-de-la-razon-en-tiempos-irracionalesa-de-phillipp-blom">Reseña de Encyclopédie, el triunfo de la razón en tiempos irracionales</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Las enciclopedias más curiosas de la historia (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/las-enciclopedias-mas-curiosas-de-la-historia-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/las-enciclopedias-mas-curiosas-de-la-historia-i</guid>
      <pubDate>Tue, 21 Apr 2009 08:44:44 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/untitled2.jpg" alt="" /></p>

	<p>La primera enciclopedia de la historia, aunque sólo sea por su afán recaudatorio de conocimiento, son las tablillas cuneiformes existentes en los archivos de los reyes de Mesopotamia. <strong>Assurbanipal</strong> (668-627 a. C.), por ejemplo, poseía un buen puñado de tablillas en su biblioteca de palacio que contenía listas de objetos y nombres relacionados entre sí por temas, semejanza, raíz verbal y asonancia. </p>

	<p>La tablilla dedicada a las diferentes especies de palmeras, por ejemplo, dice así:</p>

	<p><blockquote><p>Palmera, palmera silvestre, palmera joven, palmeral, palmera marchita, palmera seca, palmera muerta, palmera podrida, palmera rota, palmera devorada por parásitos, palmera atacada por parásitos, palmera cortada, palmera seccionada, palmera podada, palmera tumbada, palmera rota, palmera hendida, palmera azotada por el viento, palmera rajada, tronco de una palmera muerta…</p></blockquote></p>

	<p>Sin duda, suena muy borgeano.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En el contexto griego y romano, el primer trabajo con ambición de ser algo más que una simple lista o compilación de otras obras se escribió alrededor del año 370 a. C. El máximo exponente de esta obsesión por clasificar el mundo es <em>Historia natural</em> de <strong>Plinio el Viejo</strong>, que se mantuvo como fuente de autoridad del conocimiento universal hasta bien entrado el siglo XVI.</p>

	<p>Aunque, si hablamos de exhaustividad, nadie gana a los chinos. En 1726 sacaron a la luz la mayor enciclopedia de todos los tiempos. Se llamaba <em>Gujin tushu jicheng</em>. Tenía 745 gruesos volúmenes, aunque en verdad era una antología de otras obras. </p>

	<p>Otras obras enciclopédicas chinas tienen títulos realmente sugerentes: <em>La primera tortuga de la oficina de registro</em>, <em>Ilustraciones reunidas de los tres reinos</em> o <em>Capullos y flores del jardín de la literatura</em>. </p>

	<p>Más información | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Enciclopedia">Wikipedia</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Libro de libros’ de Enrique Gallud Jardiel]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/alibro-de-librosa-de-enrique-gallud-jardiel</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/divulgacion/alibro-de-librosa-de-enrique-gallud-jardiel</guid>
      <pubDate>Thu, 16 Apr 2009 09:42:18 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/librodelibros.jpg" alt="" /><strong>Libro de libros</strong> es una recopilación de 300 curiosidades que su autor, <strong>Enrique Gallud Jardiel</strong>, ha ido acabalando a lo largo de años de lectura. Son curiosidades sobre libros, pero también sobre escritores, sobre editores y todos los satélites que orbitan al hecho de contar historias plasmándolas en un soporte.</p>

	<p>El título de <em>Libro de Libros</em> hace referencia normalmente a la Biblia, pero como puntualiza el autor en el prólogo, escogió este título simplemente por su eufonía, pues el título más acertado hubiera sido <em>Bibliofiliana</em>. Una bibliofiliana es un término culto que se refiere a un conjunto de pensamientos, anécdotas, dichos y demás referentes al libro.</p>

	<p>El mayor escollo de este Libro de libros es que muchas de las curiosidades resultaran obvias a los lectores, pero afortunadamente la mayoría son realmente raras y poco conocidas. Esto plantea un segundo problema. Algunas de estas curiosidades son tan raras, que Gallud parece haberlas descubierto él y sólo él. Sólo así se explica que en muchas de ellas no se pueda profundizar más porque, literalmente, en Google no aparece ni una sola referencia. Por ejemplo: ¿alguien sabe si el zoólogo francés Maurice Hammoneau escribió realmente una colección de libros sobre animales en el siglo XIX encuadernado cada uno con la piel del animal del que hablaba, y que uno de los volúmenes estaba dedicado al hombre?</p>

	<p>Al haber tantas píldoras de información, uno no puede evitar devorar las páginas con fruición y (al menos cada dos páginas), no saldrá de su asombro. En ese sentido, el libro funciona y no sientes que hayas perdido el tiempo en ningún momento. Y, además, la lectura de las páginas puede ser aleatoria, porque no se sigue ningún orden. Pero una vez terminado, te hubiera gustado que el autor fuera un poco más allá y no se quedara sólo en la superficie.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En definitiva, Enrique Gallud ha escrito un libro de entretenimiento, sin mucho más: no en vano, este doctor en filología hispánica escribió una tesis sobre el humor en el teatro barroco español. Un libro rebosante de divertidas e insólitas curiosidades sobre los libros, bibliotecas, particularidades sobre su elaboración, influjo de algunas obras en la sociedad, censuras, falsificaciones, libros apócrifos, libros kilométricos, primeras ediciones, escritores que escribían sus novelas aceleradamente (11 días), otros que sólo escribían si oían a la lluvia caer en su ventana, y todo lo que pueda caber en 300 píldoras informativas.</p>

	<p><blockquote><p>En el diálogo Fedro de Platón (429-347), el personaje de Sócrates menciona que el dios egipcio Toth le hizo la relación a un faraón de todas las dádivas concedidas por los dioses a los mortales. Le dijo que algunos eran beneficiosos (los números, la astronomía) y otros –como la escritura–, perniciosos e indicó que ésta le iba a acarrear al hombre infinitamente más perjuicios que beneficios.</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>Hoy en día la profesión de escritor goza de cierto prestigio social y es magnífico que sea así. Pero no hay que olvidar las épocas en las que algunas clases sociales mostraban serios prejuicios ante este tipo de actividades. El gran astrónomo danés Tycho Brahe (1546-1601), uno de los más notables, consideraba por debajo de la dignidad de un aristócrata el escribir libros y se lo pensó mucho antes de redactar su pequeño tratado titulado De nova stella, anno 1572 [La nueva estrella, año 1572] sobre una estrella de la constelación de Casiopea que estalló en dicha fecha.</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>Los títulos que aparecen al principio de los libros no siempre han estado ahí. Cuando éstos se escribían en forma de rollos de pergamino manuscritos, el título de la obra –que no siempre existía– aparecía al final del texto, puesto que de esa manera, al ser la parte que menos se tenía que desenrollar, era la más protegida y la que menos se deterioraba. La costumbre de añadirlo también en la parte exterior para que pudiera reconocerse el rollo entre otros es comparativamente moderna.</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>Desde la época del Imperio romano los autores no se beneficiaban económicamente de sus producciones. No percibían retribución alguna de parte del editor-impresor. No había leyes que protegieran la propiedad literaria y la única manera de ganar dinero escribiendo era dedicar el libro a algún mecenas rico que estuviera dispuesto a pagarlo. Esta situación continuó así hasta el siglo XVI. En 1525, en Venecia, las autoridades defendieron a un impresor de las ediciones fraudulentas de otro y éste fue el inicio del concepto de propiedad intelectual.</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>Se afirma que la imprenta de tipos móviles fue inventada por Johann Gensfleisch Gutemberg (1397-1468), pero esto es una noción emprejuiciadamente eurocentrista, pues esta forma de impresión era ya conocida y empleada en la antigua China desde el año 960 (empleándose tipos de madera, cerámica, estaño y bronce). La razón por la que su uso no se generalizó en el Celeste Imperio fue el elevado número de signos de escritura empleados por los chinos, pues se necesitaban de 4.000 a 5.000 caracteres diferentes para componer un libro corriente. De no ser la lengua china tan complicada de escribir, la imprenta, tal y como hoy la conocemos, se habría popularizado muchos siglos antes.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Denes<br />
161 páginas<br />
ISBN: 9788495802866  </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://humoradas.blogspot.com/">Humoradas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Genoma, la autobiografía de una especie en 23 capítulos' de Matt Ridley]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/agenoma-la-autobiografia-de-una-especie-en-23-capitulos-de-matt-ridley</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/agenoma-la-autobiografia-de-una-especie-en-23-capitulos-de-matt-ridley</guid>
      <pubDate>Mon, 13 Apr 2009 11:15:44 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/ridley.JPG" alt="" /><strong>Matt Ridley</strong> es periodista especializado en ciencia y ha colaborado en publicaciones como <em>The Economist</em> o el <em>Daily Telegraph</em>, y actualmente preside el Internacional Centre for Life, dedicado a la difusión de la ciencia. Y eso se nota. No sólo porque Ridley es capaz de explicar lo difícil de una forma inteligible y divertida, incluso con medidos chascarrillos (como el de su biografía, donde dice que ha combinado con ingenio sus cromosomas con la neurocientífica Anya Hurlbert para producir dos seres completamente humanos), sino, sobre todo, porque también es capaz de explicar lo que muchos lectores habituales de divulgación científica ya han leído muchas veces de una manera tan brillante y llamativa que todo parece recién desprecintado. </p>

	<p>Al ser un libro de divulgación científica escrito por un periodista también hay que advertir que nos encontramos ante un <em>digest</em> o resumen muy superficial de asuntos que abarcan décadas de investigación. Sin embargo, Ridley ataca el meollo de la cuestión con tal grado de síntesis que el lector más exigente no saldrá defraudado (y siempre se le recomienda una bibliografía aparte si prefiere profundizar sobre algún tema).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El volumen, tal y como se alude en el propio libro, está dividido en 23 capítulos. Un capítulo dedicado a cada uno de los pares de cromosomas del ser humano. Un resume de nuestra esencia. Pues en el ADN se encuentra escrito y codificado nuestra forma de ser, nuestra forma de pensar, nuestro rol sexual, nuestras enfermedades, nuestros anhelos e incluso nuestra fe.</p>

	<p><strong>Genoma</strong>, sobre todo, está orientado a lectores profanos, y serán estos los que más tendrán que recalibrar sus creencias respecto a muchas cuestiones que creían intocables. Por ejemplo, aceptando que la influencia paterna en nuestra educación es prácticamente nula (salvo la instilada mediante la herencia genética). Que el lenguaje está prefigurado en nuestra mente incluso antes de nacer. Que nuestra salud y nuestro corazón está a merced de nuestra posición en el mundo laboral: cuanto más escalemos en la pirámide jerárquica, mejor salud coronaria tendremos. O que las moscas de la fruta pueden decirnos mucho acerca de lo que es la inteligencia. </p>

	<p>Quienes, espoleados por el síndrome de Frankenstein, se nieguen a aceptar que el ser humano pueda estar tan determinado por su código genético, dos buenas noticias. La primera es que no es exactamente así, y Ridley dedica todo un capítulo a explicarlo de una forma muy clara. La segunda buena noticia es que, después de leer el libro, quizás prefiráis estar determinados por vuestro ADN antes que por la alternativa: el determinismo sociológico o cultural.</p>

	<p>En definitiva, un libro de divulgación fundamental si uno quiere estar al tanto de los últimos avances acerca de lo que somos, pues el genoma será nuestra brújula el próximo siglo. Ningún profeta del Antiguo Testamento, ningún oráculo de la antigua Grecia de los que examinaban las entrañas, ninguna pitonisa pudo predecir jamás con tanta precisión lo que el alfabeto genético nos dice de nosotros mismos, incluido el día que moriremos. Las tres mil millones de “palabras” de tres letras del genoma.  </p>

	<p>Editorial Taurus<br />
Colección Taurus Pensamiento<br />
390 páginas<br />
ISBN: 84-306-0414-6</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.taurus.santillana.es/ld.php?id=352">Ficha en Editorial Taurus </a></p>      ]]></description>
      </item>
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