
Hace más de un año, Fausto me recomendaba encarecidamente que leyera Chocky, novela por la que había caído profundamente enamorado. Recordé entonces que ya tenía yo otra novela de John Wyndham rondando por casa, El día de los trífidos. Así que leí ‘Chocky’, me pareció brutalmente buena, y decidí leerme ‘El día de los trífidos’ tan pronto como fuera posible. Cosa que no he hecho hasta hace unos días, ejem. Y ahora lamento no haberla leído antes, claro…
‘El día de los trífidos’ es una de esas historias de las que a mí me gustan. Ciencia ficción, años cincuenta, miedo por la pasada guerra y pánico por lo que aún tiene que llegar. Una historia clásica, vamos. Una novela que habla de uno de los instintos más básicos del ser humano: la supervivencia. Disfrazado de historia fantástica, pero que muestra unos miedos muy reales, y tan válidos ahora como hace cincuenta años. Con ecos del mejor H.G. Wells, ‘El día de los trífidos’ forma parte por mérito propio de la historia de la literatura.
Y es que ‘El día de los trífidos’ es sorprendentemente moderna. Bill Masen ha escapado por pura casualidad de un extraño fenómeno que ha dejado ciego a toda la población mundial. Los únicos que aún conservan la vista ha sido gracias a azarosas casualidades del destino. En un mundo que se desintegra a pasos agigantados, Bill y los demás supervivientes tendrán que enfrentarse no sólo a un futuro desolador, sino también a un peligro muy real y urgente: los trífidos. Y es que estas extrañas plantas que pueden caminar, parecen haber estado esperado pacientemente el momento oportuno para hacerse con el control de la tierra…






La vida de Irene, una superdotada que sufre extrañas alucinaciones, encontrará sentido a su vida cuando se enamore de Ricardo, un reputado sumiller, a la vez que conduce sus objetivos al mundo de la enología. Así podría resumirse, en pocas palabras, Katesi, la recién aparecida novela de Enrique de Rodrigo en Grupo Ajec.

Tenía ganas de posar mis ojos en algún texto de Ismael Martínez Biurrun (Pamplona, 1972), pues su nombre lleva un buen tiempo sonando como la nueva promesa del fandom. Y lo que se dice de él es cierto. Completamente.