Lenguas inventadas por escritores
Las lenguas inventadas para dar empaque a una novela han sido algo corriente a lo largo de la historia de la literatura. Son las llamadas lenguas artificiales.
Aunque de lenguas artificiales podemos encontrar varios tipos. Las lógicas, que se basan en la lógica formal (como el loglan o el loaban). Las auxiliares, que pretenden ser un medio de comunicación entre hablantes de lenguas diferentes (esperanto, interlingua, ido, etc.). Las más interesantes, sin embargo, son las que nos atañen ahora: las artísticas.
Las lenguas artificiales artísticas se han creado sólo por motivos literarios, de ficción o estéticos, como el idioma klingon de Star Trek. El klingon, por ejemplo, fue creado por el lingüista Marc Okrand, que lo diseñó para que lo hablase una raza de guerreros malvados. Posee su propio alfabeto y es altamente aglutinante, y además lo hablan muchos aficionados a Star Trek. En 1991 se fundó el Instituto de la Lengua Klingon, que hoy posee 1.500 afiliados. Según la Modern Language Association (que reúne profesores de literatura y lenguas estadounidenses), actualmente existen siete mil hablantes de Klingon. Página oficial de la lengua klingon.
¡Tú no tienes ritmo!
Muchas veces, en las críticas que leo de alguna novela, me encuentro con la apreciación de que la susodicha novela está muy bien escrita, tiene un final espectacular, unos personajes memorables, pero… carece de ritmo. Es aburrida. Es lenta.
Pero el asunto del ritmo de en una narración es muy discutible, digo yo. Un libro no acostumbra a leerse de un tirón, de corrido, en un puñado de horas. Los libros se leen a trompicones, cuando uno tiene tiempo para dedicarle, tal vez unos minutos antes de dormir, en un traqueteante viaje en tren. Y la lectura puede verse interrumpida por mil imponderables: tomar una nota en el borde de la página, volver a releer un párrafo especialmente inspirado, buscar en el diccionario una palabra que desconocemos y demás.
Así pues, ¿cómo estipulamos el ritmo en una novela si no sabemos a ciencia cierta a qué ritmo va a ser consumida la novela?
Países literarios surgidos de la ficción (I)
Tras la intensa lectura Breve guía de lugares imaginarios, no me resisto a mencionaros dos de los lugares que más han llamado mi atención, por ser precisamente lugares donde la literatura tiene una importancia capital, forma parte del estilo de vida de sus ciudadanos, incluso adquiriendo connotaciones místicas.
El primero es Afania y aparece en un cuento de hadas para niños y adultos del inglés Tom Hood del año 1870 Petsetillas´s Posy. Un reino situado en Europa Central que debe su fama a sus muchas campanas y campanarios.
Pero lo más interesante de Afania en su relación con la literatura. Por ejemplo, tal y como ocurre de algún modo en la saga de novelas fantásticas protagonizadas por Thursday Next de Jasper Fforde, Afania cuenta con un código especial para los delitos literarios y con un Tribunal de las Letras presidido por seis jueces que reciben suculentos salarios para compensar su obligada abstención de la literatura. Porque en Afania todo el mundo lee. Y leer es la actividad a la que más tiempo se le dedica.
Si vulneras el copyright, ¡morirás!
Hoy en día el asunto del copyright está más en boga que nunca debido a que cada vez es más fácil copiar una obra intelectual, reproducirla y distribuirla con un coste casi próximo a cero. Algunos estudiosos y abogados expertos en derecho intelectual ya empiezan a abogar por la supresión del copyright para que esta situación favorezca a los sociedad y no, como ha ocurrido en mayor o menor medida desde siempre, a las entidades de gestión, los editores y los distribuidores.
Antiguamente no existía el copyright porque copiar una obra entrañaba mucho tiempo y esfuerzo. En el Medievo era realmente difícil obtener copias de manuscritos. De modo que un libro solía ser una copia casi única, un diamante que debía conservarse a toda costa.
Como en la época no existían alarmas ni cámaras de circuito interno para vigilar los diamantes de bibliotecas y librerías y el robo era la única forma viable de “poseerlos”, se idearon maldiciones basadas en la superstición para desalentar esta actividad.
¿Un SMS puede ser literatura?
Ante la proliferación de las primeras novelas por entregas que, previa suscripción, son remitidas a través de mensajes de texto, SMS, a un terminal de teléfono móvil, muchos puretas se están llevan las manos a la cabeza. Es natural, la misma conmoción recorrió a quienes asistieron al fin de la oralidad y el principio de la escritura, o el fin de la música en directo y el principio de la música enlatada.
Platón, por ejemplo, creyó que la memoria de los hombres se debilitaría si el arte de la escritura se extendía demasiado. Imaginad lo que hubiera pensado con el auge de la imprenta.
Los cambios son así, dan miedo. Y nos encanta comparar, sobre todo bajo el prisma de “el pasado siempre fue mejor”. Ahora, un poco, todos somos como Platón, ante los SMS y la tecnología digital en general.
Relájate y disfruta (y III)
Bien. Llegados a este punto, ¿cuál es la conclusión de toda esta arenga en términos literarios y/o artísticos? La conclusión sería, en pocas palabras, que todos somos víctimas de nuestras miserias, que somos imperfectos, que hasta Terminator, Robocop y algún robot asimoviano (mentes todas ellas matemáticamente consecuentes) han llegado alguna vez a infringir sus directrices.
Conclusión que puede ramificarse con arreglo al siguiente esquema:
Que consumir sólo papillas para bebé o cultura popular es síntoma de un gusto poco adiestrado.
Que consumir sólo caviar o alta cultura y nunca un huevo frito con patatas es síntoma de impostura.
Que creerse superior consumiendo una u otra cosa es síntoma de falta de conciencia de uno mismo y del medio que le ha tocado vivir.
Relájate y disfruta (II)

Creo que el quid de todo este lío está la conciencia y la impostura. Dos palabras que realmente definen cualquier decisión o forma de ser ante el mundo. Sin haber calibrado antes la autoconciencia y la impostura de alguien, lo que diga ese alguien, a priori, no me parece más interesante que un ruido de fondo.
Primero la AUTOCONCIENCIA. Ser consciente de que todo lo que decides, haces, consumes es, en puridad, la misma papilla. Ser consciente de que es tan ridículo ser choni como ser gafapasta, heavy, hardcoreta, padre de familia o ejecutivo encorbatado. Ser consciente de que sólo son posturas que se valen del metalenguaje inconsciente para proyectarnos y reafirmar lo que somos. Conscientes de que no somos coherentes, ni honrados, ni listos, ni siquiera, aunque suene paradójico, conscientes. Tal vez lo seamos más o menos que el vecino, pero no lo seremos por lo que hagamos sino por la conciencia objetiva, distante, cenital de lo que hacemos, sea cual sea su naturaleza.
Dejando a un lado los infinitamente discutibles valores artísticos de tal o cual obra literaria o de determinado chute a portería (a ver quién es el listo que se pone a estas alturas de la película a introducir jerarquías… ¿jerarquías en base a qué? ¿A lo fructífera que es la actividad en el ámbito intelectual, psicoemocional, endorfínico…?), dejando a un lado esto, que sería otra larga reflexión, no puedo estar de acuerdo con ninguno de mis dos conocidos.
Relájate y disfruta (I)

Este artículo no trata sobre la autoayuda. Tampoco es una clase de 10 minutos orientada a disminuir tus niveles de estrés. No van a sonar temas chill out ni vais a ejecutar esa coreografía en microgravedad que es el tai chi.
Esto va de relajarse de otro modo. Básicamente, sacándote el palo del culo, si se me permite la chabacana expresión. Sin ese palo, os lo garantizo, todos estaremos más relajados y, también, lo pasaremos mucho mejor.
Que de eso trata la literatura, entre otras cosas, de pasarlo bien.
Esta reflexión viene a cuento de un par de hechos que me ocurrieron durante la semana pasada. Quizás parezca que no tengan mucho que ver con la literatura, pero si tenéis paciencia, la analogía no tardará en aflorar.
Tomás Eloy Martínez gana el Premio Ortega y Gasset
El escritor y periodista Tomás Eloy Martínez, autor entre otros libros de Santa Evita, ha sido proclamado ganador del Premio Ortega y Gasset 2009 en reconocimiento a su labor intelectual y periodística:
Maestro de reporteros y ejemplo de excelencia en una de las carreras de periodismo más brillantes en lengua castellana
Asi reza parte del acta del premio a la trayectoria profesional, una de las menciones apenas de este premio que es entregado anualmente por el diario El País. Los otros ganadores fueron Jorge M Reverte por el reportaje Una muerte digna; Amaya García Ortiz de Jocano por su reportajeClase de historia a pie de fosa y a Adolfo Suárez Illana por la foto que hiciera del de su padre el ex-presidente español Adolfo Suarez y del Rey Juan Carlos.
Vale la pena detenerse en el premio dado a Tomás Eloy Martínez por su experiencia periodística y literaria. Nació en Tucumán, Argentina, en 1934. En su ciudad natal estudió Literatura española y Latinoamericana y luego continuó estudios en la misma área en Paris VII. Desde fines de los años 50 ya se ocupaba del oficio periodístico haciendo reseñas de cine para el diario ‘La Nación’. Durante su obligado exilio en Venezuela (1975-1983) dejó una huella iborrable en la historia del periodismo local, al trabajar en el diario ‘El Nacional’ donde fundó el Papel Literario y luego se embarcó en la aventura de crear y dirigir la redacción de ‘El diario de Caracas’.
Algunas curiosidades muy curiosas sobre los libros (y III)
Eurípides (Salamina, 480 a. C. – Pella, 406 a. C.), es uno de los tres grandes poetas trágicos griegos de la antigüedad, junto con Esquilo y Sófocles. Se cree que escribió 92 tragedias, conocidas por los títulos o por fragmentos, pero se conservan sólo 19 de ellas, de las que una de ellas, Reso, se considera apócrifa. Sus obras tratan de leyendas y eventos de la mitología de un tiempo lejano, muy anterior al siglo V a. C. de Atenas, pero aplicables al tiempo en que escribió, sobre todo a las crueldades de la guerra. La cuestión es que su obra tuvo tanto prestigio en la antigua Grecia que, en muchas ocasiones, se dejaba en libertad a los prisioneros que supieran recitar de memoria fragmentos de ellas.
La historia cuenta que en el año 404 a. de C., cuando los espartanos atacaron Atenas, sus generales perdonaron la vida a muchos vencidos porque uno de ellos recitó a la perfección un fragmento de los coros de la tragedia de Electra.
-Existen libros sobre temas totalmente amorales o abyectos, como El asesinato considerado como una de las bellas artes, de Thomas de Quincey. Pero sin duda el que más efectos produjo en la población lectora fue Euthanasia: The Aesthetics of Suicide (Eutanasia: la estética del suicidio), que escribió James A. Harden-Hickey en 1894 y que incitó a la muerte a muchos lectores.
WSL Weblogs SL
Tecnología
Entretenimiento
Motor y deportes
Por temas
- Ahorro
- Apple
- Bebés
- Belleza
- Ciencia
- Cine
- Cocina
- Competición
- Consumo
- Cultura Alternativa
- Decoración
- Deportes
- Economía
- Empresas
- Empresas TIC
- Fútbol
- Famosos
- Fans
- Fotografía
- Gadgets
- Gays
- Golf
- Literatura
- Lujo
- Móviles
- Música
- Moda
- Moda hombres
- Motor
- Motos
- Niños
- Noche
- Software
- Televisión
- Viajes
- Vida Sana
- Videojuegos
Destacado
Top 10
Lo+leido
- Digitalizada la Biblia más antigua del mundo
- La biblioteca de Alejandría, centro del saber universal (I)
- Nace la revista digital de Literatura Comparada 452F
- El poema más largo de todos los tiempos
- La biblioteca de Alejandría, centro del saber universal (II)
- Ray Bradbury, las bibliotecas públicas y el futuro del libro
- 'Musicofilia', de Oliver Sacks
- ‘La proporción áurea’ de Mario Livio
- Rosalía de Castro, la voz de un pueblo (I)
- No habrá (falsa) secuela de 'El guardián entre el centeno'
Lo+votado
- Rosalía de Castro, la voz de un pueblo (I)
- Ray Bradbury, las bibliotecas públicas y el futuro del libro
- El poema más largo de todos los tiempos
- Digitalizada la Biblia más antigua del mundo
- 'Musicofilia', de Oliver Sacks
- Nace la revista digital de Literatura Comparada 452F
- ‘Pasiones, piojos, dioses… y matemáticas’ de Antonio J. Durán
- Rosalía de Castro, la voz de un pueblo (y II)
Lo+comentado
- ‘La proporción áurea’ de Mario Livio
- Ray Bradbury, las bibliotecas públicas y el futuro del libro
- No habrá (falsa) secuela de 'El guardián entre el centeno'
- Rosalía de Castro, la voz de un pueblo (I)
- Digitalizada la Biblia más antigua del mundo
- 'Musicofilia', de Oliver Sacks
- ‘Pasiones, piojos, dioses… y matemáticas’ de Antonio J. Durán
- El poema más largo de todos los tiempos
- Una novela escrita en papel higiénico está a punto de convertirse en bestseller
- La biblioteca de Alejandría, centro del saber universal (II)
Autores / Comentaristas
Secciones
Género
- Arte
- Biografía
- Divulgación
- Ensayo
- Fantástico / Ci-fi
- Historia
- Infantil / Juvenil
- Informática
- Novela
- Novela gráfica
- Poesía
- Relatos
- Salud
- Teatro
- Viajes

