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		<title>Papelenblanco</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
			Weblog colectivo dedicado a la actualidad relacionada con
			los gadgets y los dispositivos y cacharros más novedosos.
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2009 07:51:25 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[Lenguas inventadas por escritores]]></title>
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      <pubDate>Fri, 19 Jun 2009 11:07:46 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/06/untitled.jpg" alt="" />Las lenguas inventadas para dar empaque a una novela han sido algo corriente a lo largo de la historia de la literatura. Son las llamadas <strong>lenguas artificiales</strong>.</p>

	<p>Aunque de lenguas artificiales podemos encontrar varios tipos. Las <strong>lógicas</strong>, que se basan en la lógica formal (como el loglan o el loaban). Las <strong>auxiliares</strong>, que pretenden ser un medio de comunicación entre hablantes de lenguas diferentes (esperanto, interlingua, ido, etc.). Las más interesantes, sin embargo, son las que nos atañen ahora: las <strong>artísticas</strong>.</p>

	<p>Las lenguas artificiales artísticas se han creado sólo por motivos literarios, de ficción o estéticos, como el idioma klingon de <em>Star Trek</em>. El klingon, por ejemplo, fue creado por el lingüista <strong>Marc Okrand</strong>, que lo diseñó para que lo hablase una raza de guerreros malvados. Posee su propio alfabeto y es altamente aglutinante, y además lo hablan muchos aficionados a <em>Star Trek</em>. En 1991 se fundó el Instituto de la Lengua Klingon, que hoy posee 1.500 afiliados. Según la Modern Language Association (que reúne profesores de literatura y lenguas estadounidenses), actualmente existen siete mil hablantes de Klingon. <a href="http://www.kli.org/">Página oficial de la lengua k</a>lingon.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Quizá la lengua más popular difundida por una obra literaria sería el élfico de J.R.R. Tolkien. El sindarin (o élfico gris) aparece en sus historias sobre el mundo de Arda, y es la lengua élfica más hablada en la Tierra Media. Sin ir más lejos, una profesora de Birmingham imparte actualmente clases de sindarin en un colegio.</p>

	<p>Desde el género fantástico, aunque no tan conocidas, también han tenido un gran impacto muchas otras lenguas inventadas por escritores como Frank Herbert o Robert Jordan. Por ejemplo, un artículo del periódico <em>online</em> <a href="http://www.business-standard.com/today/story.asp?Menu=34&story=35943">Business Standard</a> analiza las implicaciones pedagógicas de estas lenguas artificiales, así como su incidencia en los medios.</p>

	<p>Julio Verne creó un lenguaje muy musical en <em>20.000 leguas de viaje submarino</em>. De la que, sin embargo, sólo aparecen unas pocas palabras pronunciadas por dos tripulantes del Nautilus: <em>Nautron respoc lorni virch</em>.</p>

	<p>Uno de mis favoritos, sin duda, es el aklo. El <strong>lenguaje aklo</strong> fue inventado por el escritor galés Arthur Machen (1863-1947) en su cuento de terror <em>El pueblo blanco</em> (1899). En él, dos personajes discuten acerca de la naturaleza del mal mientras consultan el diario de una adolescente que está escrito en aklo.</p>

	<p>El aklo acabó seduciendo al escritor estadounidense H. P. Lovecraft (1890-1937), que lo usó en uno de sus cuentos más famosos, <em>El horror de Dunwich</em> (1928), facilitando que el aklo alcanzase todavía más popularidad.</p>

	<p>Lovecraft no sólo tomó prestado el aklo de Machen, sino también sus doctrinas esotéricas de ciertas sociedades secretas, la explicación de lo sobrenatural mediante la ciencia, los cultos de la antigüedad clásica, los misterios Dholes y el gran dios Nodens, señor de los abismos. Pero sin duda el aklo fue el préstamo más evidente e incontestable: el secreto idioma asociado a los textos prohibidos y los cultos al mal.</p>

	<p>En la trilogía de Robert Anton Wilson de los illluminati, el aklo también se emplea en las misas negras y por los propios Illuminati. Alan Moore lo usó en su historia cómica <em>El Patio</em>. </p>

	<p>Si os interesa profundizar el tema o queréis crear vuestro propio lenguaje, os dejo con una guía que hace un repaso de las principales decisiones que hay que tomar para conseguirlo: <a href="http://www.zompist.com/kit.html">The Language Construction Kit</a>.</p>

	<p>Más información | <a href="http://www.rodoval.com/lenguas.html">Lenguas artificiales </a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¡Tú no tienes ritmo!]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/tu-no-tienes-ritmo</link>
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      <pubDate>Wed, 17 Jun 2009 08:00:56 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/06/arts-graphics-2007_1182417a.jpg" alt="" />Muchas veces, en las críticas que leo de alguna novela, me encuentro con la apreciación de que la susodicha novela está muy bien escrita, tiene un final espectacular, unos personajes memorables, pero… <strong>carece de ritmo</strong>. Es aburrida. Es lenta. </p>

	<p>Pero el asunto del ritmo de en una narración es muy discutible, digo yo. Un libro no acostumbra a leerse de un tirón, de corrido, en un puñado de horas. Los libros se leen a trompicones, cuando uno tiene tiempo para dedicarle, tal vez unos minutos antes de dormir, en un traqueteante viaje en tren. Y la lectura puede verse interrumpida por mil imponderables: tomar una nota en el borde de la página, volver a releer un párrafo especialmente inspirado, buscar en el diccionario una palabra que desconocemos y demás.</p>

	<p>Así pues, ¿cómo estipulamos el ritmo en una novela si no sabemos a ciencia cierta a qué ritmo va a ser consumida la novela?</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En el lenguaje cinematográfico, por ejemplo, todo es más sencillo. Las películas suelen consumirse de principio a fin, sin interrupciones (excepto cuando las echan en la tele, entonces hasta la película más adrenalínica se convierte en una balsa de aceite).</p>

	<p>El cine está escrito con un lenguaje sujeto a mil y una correcciones para que el ritmo no se pierda jamás. Y esta concienzuda tarea depurativa se realiza en la sala de montaje: quizá la parte más fundamental, aunque menos conocida, de la construcción de una película.</p>

	<p>La duración del plano… dos personas hablando… y entonces, justo entonces, estoy deseando ver la cara del interlocutor. Es algo inconsciente en el espectador, educado desde pequeño en una cultura audiovisual. Esos planos generales de la nada, en los que tarda un par de segundos en aparecer alguien, pueden arruinar el ritmo de una película. Entonces el montador ha sido torpe o sencillamente perezoso. </p>

	<p>Un buen montador de cine efectúa innumerables pasadas al material antes de dar por terminado su trabajo. Se puede sacar punta, tensarlo todo, hasta límites insospechados. Se puede dar ritmo donde no lo hay. Quitar ese plano de dos segundos, dos segundos más de allá, para dar un poco más de dinamismo a la escena, para evitar que el público se deje ir, se aburra, sin saber muy bien la razón. </p>

	<p>Un fotograma de más o de menos es importante, como lo es una palabra de más o de menos. Y a veces los planos largos se dejan tal cual en las películas simplemente porque ha sido muy caro rodarlos. Con el riesgo de que la película se hunda por ello.</p>

	<p>El montador, pues, es dueño del tono del metraje porque sabe exactamente lo que el público tardará en visionar la película: justo el tiempo que dura. </p>

	<p>Los que se echan las manos a la cabeza por la falta de ritmo de una narración, quizá no tienen en cuenta que el autor ignora por completo la velocidad a la que el lector asimilará las palabras que escribe. No existe una medida universal. <strong>No hay una duración en los libros. No hay tampoco un ritmo</strong>. A no ser que hablemos de un folletín por entregas. </p>

	<p>Y si somos estrictos, entonces prácticamente todas las novelas carecen de ritmo en un mundo pautado y aviñeteado por la velocidad que imprime el <span class="caps">ADSL</span>, los planos aéreos de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Michael_Bay">Michael Bay</a>, los <em>cliffhangers</em> de las series de la tele o el <em>tunda tunda </em>de la música de discoteca. Libros con ritmo hoy pueden no serlo mañana, y viceversa. </p>

	<p>Afortunadamente, seguirán existiendo esos planos morosos de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Andrei_Tarkovski">Tarkovsky</a> que invitan a contemplar cómo crece la hierba (para quien le guste). Como también espero que sigan escribiéndose libros que no se plieguen a las exigencias culturales y rítmicas de los potenciales lectores inmediatos. Porque los libros no son para ellos sino para todos. Ni tampoco son para ahora sino para siempre. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Países literarios surgidos de la ficción (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/paises-literarios-surgidos-de-la-ficcion-i</link>
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      <pubDate>Thu, 11 Jun 2009 18:21:02 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/06/303699990.jpg" alt="" />Tras la intensa lectura <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/breve-guia-de-lugares-imaginarios-de-alberto-manguel-y-gianni-guadalupi">Breve guía de lugares imaginarios</a>, no me resisto a mencionaros dos de los lugares que más han llamado mi atención, por ser precisamente lugares donde la literatura tiene una importancia capital, forma parte del estilo de vida de sus ciudadanos, incluso adquiriendo connotaciones místicas. </p>

	<p>El primero es <strong>Afania</strong> y aparece en un cuento de hadas para niños y adultos del inglés <strong>Tom Hood</strong> del año 1870 <em>Petsetillas´s Posy</em>. Un reino situado en Europa Central que debe su fama a sus muchas campanas y campanarios. </p>

	<p>Pero lo más interesante de Afania en su relación con la literatura. Por ejemplo, tal y como ocurre de algún modo en la saga de novelas fantásticas protagonizadas por Thursday Next de <strong>Jasper Fforde</strong>, Afania cuenta con un código especial para los delitos literarios y con un Tribunal de las Letras presidido por seis jueces que reciben suculentos salarios para compensar su obligada abstención de la literatura. Porque en Afania todo el mundo lee. Y leer es la actividad a la que más tiempo se le dedica.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Algunos curiosos <strong>castigos contra delitos literarios</strong> son, por ejemplo, el de obligar al delincuente a empujar la rueda de un molino durante tres años. Este castigo tan duro se impone a quienes hayan plagiado algún texto y deja a la <span class="caps">SGAE</span> como una Congregación de Hermanitas de la Caridad. Por poco, eso sí. </p>

	<p>En Afania, las adaptaciones del francés se consideran contrabando y los errores de sintaxis se castigan con la pena capital. Así pues, recomiendo que no se pase por Afania ningún adicto a los <span class="caps">SMS</span> o a escribir “hola” sin “h”. </p>

	<p>Afania también <strong>tiene especial cuidado de los adjetivos</strong> (esto va para quienes les gusta abusar de ellos). Para preservar la pureza del estilo literario, los adjetivos se conservan en la Biblioteca Nacional, y los autores no pueden emplear más de una cierta cantidad al día, con el permiso especial de, al menos, tres de los Jueces de Letras. </p>

	<p>Y Afania también tiene un sistema editorial muy diferente al nuestro. Bueno, en realidad es un sistema diametralmente opuesto al nuestro. Allí las editoriales, por cada libro editado, sólo ingresan el coste del papel, la encuadernación, etc., más un pequeñísimo porcentaje de beneficios que nunca supera el 5 %. Los escritores, sin embargo, reciben todo el beneficio que genere la obra, pues son ellos los que han añadido las manchas al papel que hacen que ese libro sea especial; las editoriales, por el contrario, sólo las han encuadernado, y eso es algo común en todos los libros y no tiene mayor mérito.</p>

	<p>No sé a vosotros, pero a mí me gustaría que existiera un lugar tan interesante como Afania; y no sólo por la cuenta que me trae. </p>

	<p>Mañana os hablaré de otro lugar literario todavía más sugerente.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Si vulneras el copyright, ¡morirás!]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/legislacion/si-vulneras-el-copyright-moriras</link>
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      <pubDate>Fri, 05 Jun 2009 07:50:40 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/06/copyright.jpg" alt="" />Hoy en día el asunto del <em>copyright</em> está más en boga que nunca debido a que cada vez es más fácil copiar una obra intelectual, reproducirla y distribuirla con un coste casi próximo a cero. Algunos estudiosos y abogados expertos en derecho intelectual ya empiezan a abogar por la supresión del copyright para que esta situación favorezca a los sociedad y no, como ha ocurrido en mayor o menor medida desde siempre, a las entidades de gestión, los editores y los distribuidores. </p>

	<p>Antiguamente no existía el copyright porque copiar una obra entrañaba mucho tiempo y esfuerzo. <strong>En el Medievo era realmente difícil obtener copias de manuscritos</strong>. De modo que un libro solía ser una copia casi única, <strong>un diamante que debía conservarse a toda costa</strong>. </p>

	<p>Como en la época no existían alarmas ni cámaras de circuito interno para vigilar los diamantes de bibliotecas y librerías y el robo era la única forma viable de &#8220;poseerlos&#8221;, se idearon maldiciones basadas en la superstición para desalentar esta actividad.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Tal y como observamos en esos tenebrosos anuncios que nos ponen en el cine, en los que también recurren a la superstición para convencernos de que si pirateamos una obra intelectual vamos a dejar sin trabajo a mucha gente y finalmente vamos a asfixiar la producción cultural, en aquella época existían las siguientes advertencias:</p>

<blockquote><p>Que la espada de anatema mate<br />
A cualquiera que éste libro saque</p></blockquote>

<blockquote><p>Cualquiera que robe este libro<br />
Será colgado en una horca en Paris,<br />
Y si él no es colgado será ahogado.<br />
Y si él no se ahoga, será quemado,<br />
Y si él no es quemado, un fin peor le caerá.</p></blockquote> 

<blockquote><p>Cualquiera que tome éstas páginas<br />
una piedra rondará sus testículos<br />
y cuando la podredumbre lo acose<br />
agusanada será su agonía</p></blockquote>

	<p>Estas maldiciones, y muchísimas más, fueron recopiladas por los historiadores <strong>Marc Drogin</strong> en su libro <em>Anathema!: Medieval Scribes and the History of Book Curses</em>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Un SMS puede ser literatura?]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/un-sms-puede-ser-literatura</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/un-sms-puede-ser-literatura</guid>
      <pubDate>Wed, 03 Jun 2009 22:28:26 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/06/sms_message.jpg" alt="" />Ante la proliferación de las primeras novelas por entregas que, previa suscripción, son remitidas a través de <strong>mensajes de texto, SMS</strong>, a un terminal de teléfono móvil, muchos puretas se están llevan las manos a la cabeza. Es natural, la misma conmoción recorrió a quienes asistieron al fin de la oralidad y el principio de la escritura, o el fin de la música en directo y el principio de la música enlatada.</p>

	<p><strong>Platón</strong>, por ejemplo, creyó que la memoria de los hombres se debilitaría si el arte de la escritura se extendía demasiado. Imaginad lo que hubiera pensado con el auge de la imprenta. </p>

	<p>Los cambios son así, dan miedo. Y nos encanta comparar, sobre todo bajo el prisma de “el pasado siempre fue mejor”. Ahora, un poco, todos somos como Platón, ante los <span class="caps">SMS</span> y la tecnología digital en general.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Se sabe que uno no se expresa de la misma forma hablando que escribiendo. Como tampoco lo hace de la misma forma escribiendo a mano que escribiendo en una máquina de escribir o en un ordenador, que incluso permite la corrección automática de los errores ortográficos o la reordenación de las frases con un simple <em>click</em>. La forma de expresar nuestras ideas influye en nuestras propias ideas, en nuestra forma de pensar, en la <strong>arquitectura de nuestra mente</strong>.</p>

	<p>Tal y como hacía el escritor <strong>Donald Lau</strong>, el responsable de los millones de mensajitos que los estadounidenses encontraban en las galletitas de la suerte de los restaurantes chinos y que debía limitarse siempre a frases ingeniosas y vagamente aforísticas de sólo 10 palabras, hoy en día los jóvenes y no tan jóvenes adictos al teléfono móvil se han habituado a comunicarse entre sí con mensajes de 140 caracteres como máximo. Sin contar las abreviaturas y fracturas gramaticales propias de un <em>DJ</em> aficionado al <em>scratching</em>.</p>

	<p>De un <span class="caps">SMS</span> no podemos esperar enunciados complejos ni sesudas disertaciones, aunque vengan por capítulos. La cultura <span class="caps">ADSL</span> o las galletas de sabiduría comprimida no son más que <em>spots</em> que no pueden rivalizar con un extenso ensayo rebosante de bibliografía. Pero no debemos permitir que la alarma propia de quienes se han acostumbrado a un sistema de comunicación determinado nos ofusque, tal y como le ocurrió a Platón. </p>

	<p>Los <span class="caps">SMS</span> forjaran otro tipo de cultura, que a su vez se irá enriqueciendo a su manera, quizá con <strong>hipervínculos</strong>, o con <strong>imágenes adjuntas</strong>, o <strong>sonidos</strong> y <strong>politonos</strong>. Apenas queda ya costumbre de enseñar caligrafía, y es posible que los libros demasiado largos acaben siendo herramientas sólo de especialistas. O no. </p>

	<p>Lo que es seguro es que las mentes de las generaciones venideras se estructurarán de otra forma, y no tenemos ni idea de si esa nueva estructura será más óptima, más rudimentaria o idéntica a la actual. Como lo tampoco lo supo Platón. Porque la cultura escrita puede que desaparezca y sea sustituida por una construida a base de ceros y unos, como en su día los rollos de papiro fueron sustituidos por libros impresos por Gutenberg. </p>

	<p>Los <span class="caps">SMS</span>, como todo nuevo sistema de escritura, está en pañales. Demos tiempo a que se desarrolle, antes de bajarnos de la rueda de la Historia. Y vosotros, ¿qué opináis? </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Relájate y disfruta (y III)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/relajate-y-disfruta-y-iii</link>
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      <pubDate>Tue, 12 May 2009 17:08:19 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/untitled.jpg" alt="" />Bien. Llegados a este punto, ¿cuál es la conclusión de toda esta arenga en términos literarios y/o artísticos? La conclusión sería, en pocas palabras, que todos somos víctimas de nuestras miserias, que somos imperfectos, que hasta <strong>Terminator</strong>, <strong>Robocop</strong> y algún robot <em>asimoviano</em> (mentes todas ellas matemáticamente consecuentes) han llegado alguna vez a infringir sus directrices.</p>

	<p>Conclusión que puede ramificarse con arreglo al siguiente esquema:</p>

	<p>Que consumir sólo papillas para bebé o cultura popular es síntoma de un gusto poco adiestrado.</p>

	<p>Que consumir sólo caviar o alta cultura y nunca un huevo frito con patatas es síntoma de impostura. </p>

	<p>Que creerse superior consumiendo una u otra cosa es síntoma de falta de conciencia de uno mismo y del medio que le ha tocado vivir.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Que es reconfortante creer que aún hay clases. Pero las clases deberían establecerse en base al peso de las razones que justifican nuestras decisiones  o estilos de vida o, en todo caso, a la asunción de que el eclecticismo siempre será mejor que el no eclecticismo.</p>

	<p>Que seguiré ciscándome en los que consumen fútbol o libros de <strong>Pablo Cohelo</strong> en cualquier conversación de café que no quiera ir más allá. Porque no nos vamos a engañar: es más probable que este consumidor sea un pobre diablo. Primero porque hay más tontos que listos en general. Segundo, porque es más improbable que un consumidor de cultura basura tenga la suficiente conciencia de que está consumiendo eso, una caca expedida en serie; ya que si fuera consciente dejaría de consumirla (conversión al gafapastismo o similares) o no la consumiría exclusivamente (improbable caso de autoconciencia y falta de impostura y de perpetuo estado de alerta para explicar todo el contenido de este artículo a todo aquél con el que queramos confraternizar). </p>

	<p>Y ahora a disfrutar. De todo. Y sin palos en el culo. Y si preguntan, carraspead, y explicadlo: quizá al otro lado haya alguien que lo entienda.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Relájate y disfruta (II)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/relajate-y-disfruta-ii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/relajate-y-disfruta-ii</guid>
      <pubDate>Tue, 12 May 2009 17:04:22 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/Economy_3.jpg" alt="" /></p>

	<p>Creo que el quid de todo este lío está la conciencia y la impostura. Dos palabras que realmente definen cualquier decisión o forma de ser ante el mundo. Sin haber calibrado antes la <strong>autoconciencia</strong> y la <strong>impostura</strong> de alguien, lo que diga ese alguien, a priori, no me parece más interesante que un ruido de fondo.</p>

	<p>Primero la AUTOCONCIENCIA. Ser consciente de que todo lo que decides, haces, consumes es, en puridad, la misma papilla. Ser consciente de que es tan ridículo ser choni como ser gafapasta, heavy, hardcoreta, padre de familia o ejecutivo encorbatado. Ser consciente de que sólo son posturas que se valen del metalenguaje inconsciente para proyectarnos y reafirmar lo que somos. Conscientes de que no somos coherentes, ni honrados, ni listos, ni siquiera, aunque suene paradójico, conscientes. Tal vez lo seamos más o menos que el vecino, pero no lo seremos por lo que hagamos sino por la conciencia objetiva, distante, cenital de lo que hacemos, sea cual sea su naturaleza. </p>

	<p>Dejando a un lado los infinitamente discutibles valores artísticos de tal o cual obra literaria o de determinado chute a portería (a ver quién es el listo que se pone a estas alturas de la película a introducir jerarquías… ¿jerarquías en base a qué? ¿A lo fructífera que es la actividad en el ámbito intelectual, psicoemocional, endorfínico…?), dejando a un lado esto, que sería otra larga reflexión, no puedo estar de acuerdo con ninguno de mis dos conocidos.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Con el primero, el insular, estoy más próximo, por supuesto, porque yo también soy insular en el asunto del fútbol, y en otros. Pero él no atacó desde el ángulo correcto. Lo hizo desde el endeble “lo que yo hago es mejor que lo que tú haces porque así lo dicta la Biblia del gusto; lo que hago yo es mejor que lo que haces tú porque lo que haces conduce irremisiblemente a una miseria moral”. </p>

	<p>El segundo, más continental él, defendió con demasiada grandilocuencia lo suyo. Adujo que mucho “bla, bla”, pero que mira, mira cuánto arte en estas imágenes del balompié patrio. Mira cuánta emoción. Mira cuánta técnica. Pero no dijo: es verdad, lo que rodea el fútbol es infame, por eso me da hasta vergüenza admitir que consumo fútbol, no por el fútbol en sí, sino porque si me descuido se me puede confundir con esa infamia que rodea al fútbol.  </p>

	<p>Ambas posturas reflejan una falta de conciencia (sé que no es real, porque me consta que ambos son muy conscientes de esto, sólo fue una falta de conciencia funcional) acerca de que sus posturas son sólo eso, posturas, igualmente ridículas, igualmente guiadas por los mismos o por parecidos alicientes. </p>

	<p>Y entonces llegamos a lo segundo. La IMPOSTURA. Defender lo bizarro o lo popular desde un punto de vista intelectualmente elevado no es más que impostura, la impostura del “esta tan malo que es bueno”.  O dicho en términos más pertinentes: YO soy tan bueno que soy capaz de escalar cumbres de sibaritismo a la vez que me sumerjo con idéntico sibaritismo en lodazales de oligofrenia y <em>friquismo</em>. </p>

	<p>El <strong>gafapasta</strong>, por otro lado, está invadido por tal grado de impostura que, literalmente, vive con un palo introducido en su recto. Aunque tenga el más mínimo deseo de consumir algo popular, ese deseo debe de ser rápidamente eliminado y reeducado, pues es inadmisible en su egregia persona. (Es más, es posible que ese deseo sea satisfecho lejos de las miradas de los demás, incluso la de uno mismo, como un adicto a alguna parafilia innombrable). </p>

	<p>El gafapasta es idéntico, pues, al hardcoreta que dice divertirse y disfrutar montañas con esa música que es un disón repetitivo y tribal y que suena en las discotecas que frecuenta. Ambos se acomodan y elevan a la categoría de intocable su credo. Aunque a veces, por tiempo de un segundo, puedan pensar: ¿qué diablos hago aquí? Pero los nichos sociales son así, o eliges uno y prosperas, o no prosperas en ninguno y vives en el desierto. </p>

	<p>Si el gafapasta o mis conocidos hubieran alegado todo esto que yo alego aquí y ahora, posiblemente hubieran salido indemnes de esta crítica. (Secretamente, yo escribo esto para salir impune de mis propias inconsciencias e imposturas). (La anterior autocrítica, a su vez, me exime de caer en lo que predico o en una superioridad intelectual intolerable si pretendo relacionarme con los demás en un ambiente cálido). (Y así sucesivamente).</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Relájate y disfruta (I)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/relajate-y-disfruta-i</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/relajate-y-disfruta-i</guid>
      <pubDate>Tue, 12 May 2009 16:58:33 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/pc-estilo-victoriano-5.jpg" alt="" /></p>

	<p>Este artículo no trata sobre la autoayuda. Tampoco es una clase de 10 minutos orientada a disminuir tus niveles de estrés. No van a sonar temas <em>chill out</em> ni vais a ejecutar esa coreografía en microgravedad que es el <em>tai chi</em>.</p>

	<p>Esto va de relajarse de otro modo. Básicamente, <strong>sacándote el palo del culo</strong>, si se me permite la chabacana expresión. Sin ese palo, os lo garantizo, todos estaremos más relajados y, también, lo pasaremos mucho mejor. </p>

	<p>Que de eso trata la literatura, entre otras cosas, de pasarlo bien.</p>

	<p>Esta reflexión viene a cuento de un par de hechos que me ocurrieron durante la semana pasada. Quizás parezca que no tengan mucho que ver con la literatura, pero si tenéis paciencia, la analogía no tardará en aflorar. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La situación, muy resumida, fue tal que así: a rebufo del machacón bombardeo de partidos de fútbol a los que estamos siendo sometidos, dos conocidos se enredaron en un pequeño intercambio de opiniones. Uno, tal vez más misántropo y nihilista que el otro, afirmó en pocas palabras que el fútbol no sólo era bazofia, sino que empujaba al ser humano a una especie de precipicio de degradación. </p>

	<p>No por el fútbol en sí, sino por lo que envuelve al fútbol, por sus connotaciones: las banderas, los fanatismos, las celebraciones cazalleras, los modales de extrarradio de los jugadores, la mercadotecnia, la barbarie. Etcétera. </p>

	<p>El otro conocido, igualmente crítico, pero sin embargo algo más acostumbrado a disfrutar de los placeres gregarios o incluso de las manifestaciones culturales netamente carpetovetónicas y ultramontanas como puedan ser los filmes de <strong>Pajares y Esteso</strong>, defendió al fútbol aduciendo que él era capaz de emocionarse, de rozar tal vez aquel <strong>síndrome de Stendhal</strong>, con todo clase de cosas: desde un partido de fútbol hasta una obra literaria de gran calado, pasando, por qué no, por un <em>upper cut </em>de Ryu en el videojuego <em>Street Fighter</em>. Hasta la cosa más elemental y plana, si se mira con los ojos adecuados, puede ser reinterpretada como una carga de profundidad, la punta de un iceberg. Es la mirada lo que <em>glamouriza</em> el <em>glamour</em>.</p>

	<p>El otro hecho que finalmente ha motivado este artículo fue una conversación que mantuve acerca de esos personajes llamados ya <strong>gafapastas</strong> que viven en una impostura perpetua de sibaritismo artístico y cultural. Ya sabéis, consumen series anglosajonas de la HBO (con subtítulos da más puntos), asisten a conciertos alternativos que tipos que no les conoce ni la madre del topo, leen todo lo que publica Mondadori, se masturban solamente con <em>Pin-ups</em> y, claro, calzan unas enormes gafas de pasta a lo <strong>Clark Kent</strong>.</p>

	<p>Estos dos hechos se mezclaron en mi cabeza y traté de llegar a alguna conclusión. No era fácil, porque por un lado detesto el fútbol, me dan arcadas los que gritan <em>¡goool!</em> y demás, pero por otro también tengo una concepción de la cultura y del arte muy poco jerárquica, una conciencia de espectador omnívoro que tanto se traga un libro de mecánica cuántica como un filme agropecuario de <strong>Paco Martínez Soria</strong>, bajo ese prisma un tanto turulato que reza: “es tan malo que es bueno”.</p>

	<p>Y sobre los gafapastas, qué decir. Yo, que me he alzado contra esa omnipresente cultura que se ha convertido en mercado, y que está dominada por el mínimo común denominador del paladar colectivo. Yo, que siempre me he conducido por caminos sibaritas, casi esnobs, debería adherirme automáticamente a los gafapastas. Y en cierto modo lo hago. Al menos prefiero arrimarme a un gafapasta antes que una chola/choni poligonera carne de <em>El diario de Patricia </em>o de el último libro-producto de masas. </p>

	<p>Pero no puedo dar curso legal a los gafapastas. Como tampoco puedo quitarle la razón a mi conocido defensor del fútbol como medio de goce estético o simple diversión, sin más.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Tomás Eloy Martínez gana el Premio Ortega y Gasset]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/tomas-eloy-martinez-gana-el-premio-ortega-y-gasset</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/tomas-eloy-martinez-gana-el-premio-ortega-y-gasset</guid>
      <pubDate>Thu, 23 Apr 2009 04:15:02 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/Tomas_Eloy_Martinez.jpg" alt="Tomás Eloy Martínez" />El escritor y periodista <strong>Tomás Eloy Martínez</strong>, autor entre otros libros de <a href="http://www.literatura.org/TEMartinez/Santa_Evita.html">Santa Evita</a>, ha sido proclamado ganador del <strong>Premio Ortega y Gasset 2009</strong> en reconocimiento a su labor intelectual y periodística: </p>

	<p><blockquote><p><br />
Maestro de reporteros y ejemplo de excelencia en una de las carreras de periodismo más brillantes en lengua castellana</p></blockquote></p>

	<p>Asi reza parte del acta del premio a la trayectoria profesional, una de las menciones apenas de este premio que es entregado anualmente por el diario El País. Los otros ganadores fueron <strong>Jorge M Reverte</strong> por el reportaje <a href="http://www.elpais.com/articulo/reportajes/muerte/digna/elpepusocdmg/20080203elpdmgrep_1/Tes">Una muerte digna</a>; <strong>Amaya García Ortiz de Jocano</strong> por su reportaje<a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/09/espana/1228810520.html">Clase de historia a pie de fosa</a> y a <strong>Adolfo Suárez Illana</strong> por la <a href="http://www.elpais.com/articulo/espana/padre/reconocio/Rey/noto/carino/elpepiesp/20080718elpepinac_11/Tes">foto</a> que hiciera del de su padre el ex-presidente español Adolfo Suarez y del Rey Juan Carlos. </p>

	<p>Vale la pena detenerse en el premio dado a <a href="http://www.sololiteratura.com/tom/tomaseloy.htm">Tomás Eloy Martínez</a> por su experiencia periodística y literaria. Nació en Tucumán, Argentina, en 1934. En su ciudad natal estudió Literatura española y Latinoamericana y luego continuó estudios en la misma área en Paris VII. Desde fines de los años 50 ya se ocupaba del oficio periodístico haciendo reseñas de cine para el diario &#8216;La Nación&#8217;. Durante su obligado exilio en Venezuela (1975-1983) dejó una huella iborrable en la historia del periodismo local, al trabajar en el diario &#8216;El Nacional&#8217; donde fundó el Papel Literario y luego se embarcó en la aventura de crear y dirigir la redacción de &#8216;El diario de Caracas&#8217;. <!--more--></p>

	<p>Cuando se le clasifica como &#8220;maestro de periodistas&#8221; se trata de una frase llena de sentido ya que las salas de redacción eran verdaderos salones de formación en disciplina y estilo para todos los jóvenes que se formaron con él. De vuelta a Argentina trabajó para el diario &#8216;Página 12&#8217; y desde 2006 es columnista nuevamente en &#8216;La Nación&#8217;. Su faceta de narrador le ha brindado un gran reconocimiento, a pesar de que para muchos él es realmente un ensayista. Su libro de relatos  <strong>Lugar común la muerte</strong> (1979); las novelas <strong>La novela de Perón</strong> (1985) y <strong>La mano del amo</strong> (1991) y, <strong>Santa Evita</strong> (1995) y <strong>El vuelo de la reina</strong> (Premio Alfaguara de Novela 2002) son probablemente las más conocidas. Luego vinieron <strong>Las memorias del general</strong> (1996) y <strong>Purgatorio</strong> (2009). </p>

	<p>Esta última novela, según dice, es la que más rápido ha escrito y le ha permitido revisitar una serie de temas que ya había tratado antes pero nunca con tanto involucramiento o libertad. De hecho, menciona como una de las experiencias, la superación del miedo y el fluir en la escritura: </p>

	<p><blockquote><p>el impulso inicial que me movió a escribir este libro fue tratar de recuperar, mediante la escritura y la imaginación, lo que el exilio me ha quitado. La escritura y la imaginación tienen un poder mayúsculo, un poder que traté de medir a través de la escritura de esta novela. La idea original era narrar la vida cotidiana de los argentinos, no los campos de concentración, no los tormentos, no las muertes horrendas, sino la grisura de la vida cotidiana.</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>Sin miedo a las consecuencias. Caminar sobre una cuerda floja sin caerte. En estos temas uno piensa cuál es el límite y hasta dónde puedo avanzar, y cuanto más libre te sientes, más seguro te sientes y mejor avanzas. </p></blockquote></p>

	<p>Merecido reconocimiento a uno de los profesionales, docentes y escritores más importantes de América Latina. Maestro de reporteros, maestro de escritores, maestro de intelectuales. Enhorabuena. </p>

	<p>Vía | <a href="http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2009/04/22/_-01903372.htm">Revista Ñ</a><br />
Más información | <a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ortega/Gasset/Periodismo/premian/testimonios/intimos/Martinez/Reverte/Suarez/Illana/elpepusoc/20090422elpepusoc_3/Tes">El País</a><br />
Más información | <a href="http://www.elpais.com/articulo/narrativa/Hay/anos/vida/han/ido/siempre/irrecuperables/elpepuculbab/20090124elpbabnar_5/Tes">&#8220;Hay 10 años de mi vida que se han ido para siempre y que son irrecuperables&#8221;</a><br />
Sitio oficial | <a href="http://www.premiosortegaygasset.com/">Premios Ortega y Gasset</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Algunas curiosidades muy curiosas sobre los libros (y III)]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunas-curiosidades-muy-curiosas-sobre-los-libros-y-iii</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/metacritica/algunas-curiosidades-muy-curiosas-sobre-los-libros-y-iii</guid>
      <pubDate>Fri, 10 Apr 2009 13:16:25 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/Euripides_Statue.jpg" alt="" /><strong>Eurípides</strong> (Salamina, 480 a. C. &#8211; Pella, 406 a. C.), es uno de los tres grandes poetas trágicos griegos de la antigüedad, junto con <strong>Esquilo</strong> y <strong>Sófocles</strong>. Se cree que escribió 92 tragedias, conocidas por los títulos o por fragmentos, pero se conservan sólo 19 de ellas, de las que una de ellas, <em>Reso</em>, se considera apócrifa. Sus obras tratan de leyendas y eventos de la mitología de un tiempo lejano, muy anterior al siglo V a. C. de Atenas, pero aplicables al tiempo en que escribió, sobre todo a las crueldades de la guerra. La cuestión es que su obra tuvo tanto prestigio en la antigua Grecia que, en muchas ocasiones, se dejaba en libertad a los prisioneros que supieran recitar de memoria fragmentos de ellas.</p>

	<p>La historia cuenta que en el año 404 a. de C., cuando los espartanos atacaron Atenas, sus generales perdonaron la vida a muchos vencidos porque uno de ellos recitó a la perfección un fragmento de los coros de la tragedia de <em>Electra</em>.</p>

	<p>-Existen libros sobre temas totalmente amorales o abyectos, como <em>El asesinato considerado como una de las bellas artes</em>, de <strong>Thomas de Quincey</strong>. Pero sin duda el que más efectos produjo en la población lectora fue Euthanasia: <em>The Aesthetics of Suicide</em> (Eutanasia: la estética del suicidio), que escribió <strong>James A. Harden-Hickey</strong> en 1894 y que incitó a la muerte a muchos lectores.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>En el libro se describía con sumo detalle técnicas prácticas para el suicidio, incluyéndose 90 tipos diferentes de veneno y hasta 50 instrumentos para darse muerte, así como una gran cantidad de ilustraciones explicativas para su uso. Años después, el autor también se suicidó, escogiendo como mejor procedimienmto la sobredosis de morfina.</p>

	<p>Vía | <a href="http://humoradas.blogspot.com/">Humoradas</a></p>      ]]></description>
      </item>
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