Nuestro compañero Sergio Parra publica su nueva novela: 'Venus decapitada'
Sergio Parra acaba de publicar su nueva novela, Venus decapitada, editada por Viaje a Bizancio Ediciones, dentro de la Colección Clatter. Parra, además de editor de Papel en Blanco, también escribe en otros medios digitales, como Genciencia (perteneciente a WeblogsSL) y Fantasymundo. Como escritor ha publicado las novelas La granja de Dios, Frío, Bitis TM, Jitanjáfora, La moleskine y Tanatomanía. Además, es responsable de la primera novela podcast en español, Las gafas de Platón, publicada en entregas, y ha sido el encargado de escribir el capítulo fundacional de la primera novela colaborativa inspirada en un videojuego: Yo, dragón.
Próximamente publicará la segunda entrega de Jitanjáfora, la novela de fantasía laica que resultó finalista de los Premios Ignotus de la AEFCF y los Xatafi-Cyberdark, con el título Jitanjáfora: Desencanto. La carrera de Parra está reconocida por una serie de galardones como el premio UPC de Novela Corta por What hath God wrought, el XIV Certamen de Literatura Ategua por ‘Frío’ o el V Certamen Nacional de Narrativa Caja Castilla La Mancha por ‘La moleskine’, en el que también fue finalista al año siguiente con Los vértices geodésicos.
La premisa de la novela es la siguiente: Perfecto Cebrián odia a las mujeres y al mundo en general. Su mejor amigo, Isaac Martínez, nunca se ha tomado en serio las ideas extravagantes de Perfecto. Pero todo cambiará cuando en sus vidas aparezca Patricia, una mujer que Perfecto dice haber reclutado para llevar a cabo un plan que podría cambiar el mundo. A partir de entonces, como un Sancho Panza alucinado, Isaac se dejará llevar por una montaña rusa de acontecimientos insospechados que le descubrirá que está participando en una partida de ajedrez cuyas fichas son penes, vaginas, senos, culos y labios carnosos.



La prosa de Landero posee una extraña musicalidad. Una musicalidad cercana y jacarandosa. Tanto que, a veces, las palabras parecen engarzarse unas con otras con total naturalidad. Las subordinadas cuelgan unas de otras en largas espirales de sentido. Como si todo el conjunto estuviera bajo el compás de un metrónomo. 



