'Nuestro amor es como Bizancio', de Henrik Nordbrandt

La verdad es que no suelo leer poesía. Creo que la narrativa siempre consigue evadirme más de lo que la poesía consigue, excepto hermosas excepciones. Y una de estas excepciones es Nuestro amor es como Bizancio, de Henrik Nordbrandt. El título me pareció maravilloso y al abrirlo al azar y encontrarme con un par de maravillas, decidí llevármelo a casa. ¿Qué digo?, se vino de viaje conmigo, en lugar de otro libro de relatos que tenía elegido.
Henrik Nordbrandt nació en Copenhague, y sin embargo es más mediterráneo que otra cosa. Su poesía está cargada de lugares lejanos, de referencias a Atenas, Ítaca o Estambul, pero no como sitios exóticos, sino como ciudades vividas. Por sus versos navegan equipajes a medio hacer y la búsqueda incansable de un lugar donde sentirse completo.
¡No deshagas la maleta! Inconscientemente
podría ocurrírsete desparramar su contenido
lo que te tentaría a ver un dibujo
como el de las letras de la palabra hogar.No deshagas la maleta



En 1935 la Editorial Nós, dirigida desde Santiago de Compostela por Ánxel Casal, editó un librito titulado Seis poemas galegos, cuyo autor no era otro que Federico García Lorca. A día de hoy, dicho poemario aún es una joya desconocida por muchos amantes de Lorca, tanto en Galicia como en el resto del mundo. Incluso me atrevería a decir que ha sido intencionadamente ensombrecido, pues dentro del minfundismo mental que impera en España, este libro resultó incómodo para los nacionalistas trasnochados, lo mismo gallegos como castellanos.
La forma original del poema que analizábamos es:
Existen palabras que, de mucho repetirlas, acaban por desprenderse de su significado. Por ejemplo, “cuchara”. Probadlo. Al final la palabra ya no estará tan fuertemente asociada al objeto que todos entendemos como cuchara, sino que será algo así como una sucesión de fonemas sin sentido. 

