
Supongo que está de más decirlo, pero no me sé resistir: aconsejo encarecidamente la lectura del post anterior para contemplarlo como un todo junto a esta nueva entrega. Como ya anuncié en el artículo precedente, éste lo dedicaré al análisis interno de la canción, o poema, como se quiera. Al final del texto vuelvo a transcribir los versos para facilitaros la consulta. Comienzo pues:
En la primera parte de la canción, el poeta se presenta como un hijo del Mar, donde nació, pasó su infancia y adolescencia, donde se formó como hombre y se convirtió en portador de la esencia del Mediterráneo. Un mar, como vemos seguidamente, que funciona como elemento unificador de los pueblos a los que baña, de las diferentes culturas que han florecido a su alrededor.



En 1935 la Editorial Nós, dirigida desde Santiago de Compostela por Ánxel Casal, editó un librito titulado Seis poemas galegos, cuyo autor no era otro que Federico García Lorca. A día de hoy, dicho poemario aún es una joya desconocida por muchos amantes de Lorca, tanto en Galicia como en el resto del mundo. Incluso me atrevería a decir que ha sido intencionadamente ensombrecido, pues dentro del minfundismo mental que impera en España, este libro resultó incómodo para los nacionalistas trasnochados, lo mismo gallegos como castellanos.
La forma original del poema que analizábamos es:
Existen palabras que, de mucho repetirlas, acaban por desprenderse de su significado. Por ejemplo, “cuchara”. Probadlo. Al final la palabra ya no estará tan fuertemente asociada al objeto que todos entendemos como cuchara, sino que será algo así como una sucesión de fonemas sin sentido. 


