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		<title>Papelenblanco</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
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Blog sobre literatura, críticas de libros, internet y letras.		</description>
		<pubDate>Sat, 20 Mar 2010 03:51:03 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[Nellie Bly, la mujer que superó el récord de un personaje de Julio Verne]]></title>
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      <pubDate>Wed, 09 Dec 2009 05:16:43 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/12/book-cover.jpg" alt="" />Nacida como <strong>Elizabeth Jane Cochran</strong> el 5 de mayo de 1864, recibió el sobrenombre de “Rosa” cuando era muy pequeña, por el color de su vestido de bautizo.</p>

	<p>Con 18 años, tras leer un artículo misógino titulado “Par qué sirven las mujeres” en el <em>Pittsburg Dispatch</em>, envió una incendiaria carta de protesta, que impresionó tanto al director que le ofreció un trabajo. Durante ese tiempo, las mujeres escribían bajo seudónimos, por lo que Elizabeth adoptó el seudónimo <strong>Nellie Bly</strong>, en honor al personaje de la canción del mismo nombre, de Stephen Foster.</p>

	<p>Nellie Bly era guapa, decidida, valiente y feminista. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Nellie Bly también fue la pionera del periodismo de investigación. Arriesgó la vida haciéndose internar en una institución mental durante diez días para poder escribir sobre ella, gracias a lo cual cambió totalmente la forma en la que se tratan a los enfermos mentales en Estados Unidos.</p>

	<p>Sólo con estas credenciales, el nombre de Nellie Bly ya debería ser escrito con helvéticas en cualquier diario nacional al menos una vez al año.</p>

	<p>Pero Nellie Bly hizo mucho más. <strong>Tanto hizo que incluso superó a un personaje literario</strong>. Pero tampoco eso bastó, y hoy en día recordamos más al personaje de ficción que a la mujer real.</p>

	<p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/12/nellie-bly.jpg" alt="" />Solemos invertir mucho tiempo en las aventuras de mentira, plasmadas en novelas o películas, olvidándonos de gestas que superan la propia imaginación del ser humano. Todos sabemos quién es Phileas Fogg y que dio la vuelta al mundo en 80 días de la mano de Julio Verne. Pero este viaje es exclusivamente literario. ¿Cuántos conocen el viaje real de una mujer que hacia las mismas fechas batió el récord de Fogg? Nellie Bly, en 1889, consiguió por primera vez dar la vuelta al mundo en <strong>72 días, 6 horas, 11 minutos y 14 segundos</strong>. </p>

	<p>El 14 de noviembre de 1889 partió del muelle de Hoboken en un barco camino de Europa. Pasó siete días en el barco que la transportó hasta Londres, tomó un tren a París, un tren a Italia, un bus a través del continente para luego abordar un barco de vapor dirigido hacia el Canal de Suez y Egipto. Luego Bly se dirigiría a Singapur, después a Honk Kong, donde abordaría un barco hacia San Francisco, donde un tren la llevaría finalmente a Nueva Jersey. <strong>Durante su periplo, incluso se permitió una pequeña pausa en París para entrevistar al mismísimo Verne.</strong></p>

	<p>Bly superó por más de una semana un record ficticio, y escribió un cuaderno de viaje sobre la experiencia titulado <em>Vuelta al mundo en 72 días</em>. Un cuaderno que ni siquiera ha sido traducido al español, cuando cada año se reeditan las obras de Verne en un mercado dominado por el mínimo común denominador del paladar colectivo. Así pues, la mayoría de los españoles, los que dominan el inglés como Caballo Loco en <em>Murieron con las botas puestas</em>, nos quedaremos sin saber todo lo que Bly vivió en su viaje, lo mucho que la vida le metió en las alforjas. </p>

	<p>¿Qué más hubiera tenido que hacer Nellie Bly para ser recordada al menos tanto como su homónimo masculino (y ficticio) Phileas Fogg? ¿Recorrer 20.000 leguas de viaje submarino y escribir otro libro sobre su hazaña? ¿Disfrazarse de hombre? ¿Curtir su voz bebiendo ginebra a morro?</p>

	<p>Probablemente, cualquier esfuerzo hubiera sido también condenado al olvido, y el mundo seguiría pensando que el único hombre que dio la vuelta al globo en aquella época fue un hombre, <strong>un hombre de mentira imaginado por otro hombre</strong>. Porque así es el paso de las mujeres por el mundo, aunque sus pisadas sean gigantes: apenas percibidas, menos sonoras que los pasos de un personaje imaginario, levísimas; tanto que en la escala Ritcher del mérito, seguramente sólo sería un vaso de plástico cayendo sobre la alfombra. Afortunadamente, hay oídos entrenados para captar esas pisadas, por muy silenciadas que estén. Porque hay silencios que pueden ser muy ruidosos, inspiradores, iluminadores a la manera del <em>satori</em> del budismo zen o la epifanía de los escritores. </p>

	<p>Por ello, a pesar de todo, Bly murió en 1922 pero aún es recordada por muchos estadounidenses: le compusieron una canción (todavía en el repertorio de todos los coros de música popular norteamericana), un juego de mesa, películas, y constituye un ejemplo para las mujeres, y también una prueba viviente de que <strong>la realidad puede ser más apasionante que cualquier fantasía</strong>.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘El esnobismo de las golondrinas’ de Mauricio Wiesenthal]]></title>
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      <pubDate>Mon, 09 Nov 2009 12:27:45 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/11/9788435009836.jpg" alt="" />¿Cómo me dio por meterme entre pecho y espalda semejante <em>tochamen</em> de más de mil páginas? Bien, todo tiene su razón de ser. La cosa debe remontarse hasta mediados de octubre, cuando regresaba de madrugada de Suiza. Iba a toda pastilla, en una autocaravana alquilada, solo, sumido en una noche larga e ingrata llena de café y sueño y carreteras desdibujadas por la niebla.</p>

	<p>Una noche mala que, sin embargo, me dejó una impronta favorable en el cerebro. El descubrimiento de una voz, un personaje singular por su tono peripuesto, altisonante, con un léxico y unas ideas que parecían provenir de un tiempo ya caduco. Era un escritor al que entrevistaban en un programa de radio que llevaba grabado en el Radio CD. <strong>Un personaje que me fascinó y repelió a partes iguales</strong>. </p>

	<p>Hablo de <strong>Mauricio Wiesenthal</strong>, un escritor que no callaba, siempre hilvanando un soliloquio emborrachado de sí mismo, largando palabras sin apenas dejar espacio al entrevistador. Una verborragia llena de pedantería, cultura clásica, idiosincrasia personalísima y, claro, esnobismo, un esnobismo casi cósmico, consciente, orgulloso de sí mismo. Y así le ha salido a Mauricio Wiesenthal el libro que nos ocupa, <strong>El esnobismo de las golondrinas</strong>, como si todo él fuera una transcripción de uno de sus parloteos infinitos. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Y eso, lejos de parecerme malo o cansino, me ha resultado deliciosamente interesante. Como si, por un rato, me hubiera puesto una pajarita y, bastón en mano, me hubiese desplazado a club de caballeros a charlar de lo humano y lo divino, esnifando rapé a cada rato. Todo muy esnob, muy cultureta, muy subidito, sí, pero aún así estimulante y hasta entrañable. </p>

	<p>Porque ni mucho menos ratifico, rubrico y apoyo, punto por punto, coma por coma y frase por frase, la opinión vertida por el autor en este libro de viajes que más que lugares concretos te enseña a viajar en general. </p>

	<p><strong>Pero en esencia todos deberíamos estar de acuerdo con él</strong>. Y salvando las distancias, quizá ese esnobismo un tanto repelente, es inevitable sentirse imantado por una mente que al menos no se parece en nada a la mente de ese turista español y mayoritario, con chanclas y cámara al hombro, que se ríe con aires de superioridad de lo que ve a golpe de ojo (“aquí no saben comer”, “donde se ponga la catedral de mi pueblo”), habla su idioma al estilo Caballo Loco en <em>Murieron con las botas puestas</em> tanto si el interlocutor es inglés, francés o austrohúngaro y aprovecha cualquier momento para imitar a Chiquito o a José María García como nadie (o sea, como todos). El tipo de español, ya sabéis, que compra discos de OT, lee a Pablo Coelho y queda finalista en <em>Gran Hermano</em>. </p>

	<p><strong>Mauricio Wiesenthal</strong>, en ese sentido, ni siquiera parece español aunque haya nacido en Barcelona allá por el 1943. Y eso siempre se agradece, aunque en los detalles podamos discrepar. </p>

	<p>Así pues, estamos frente un libro diferente, denso, aristocrático a la par que bohemio, lleno de ideas e información casi descabalada sobre lugares de todo tipo, mayoritariamente europeos. Una guía de viajes sin reglas, humanista, sin fronteras, donde tiene más importancia un café o un vino que una catedral famosa o un monumento característico. El tipo de turista que se marcha a París para pasar una tarde tomando algo en una terraza mientras observa lo que pasa cuando no pasa nada, como diría Perec, sin ninguna prisa, sin sentir que se está perdiendo la maldita Torre Eiffel con sus largas colas de adictos al turismo mercantil. </p>

	<p>Una guía de viajes novelada, de estilo literario clásico, totalmente fuera de nuestro tiempo, sólo para quienes acepten el juego de ponerse una pajarita y andar muy recto. Y con una mirada casi poética, entonces, disfrutar de Versalles, del <em>Orient-Express</em> o del <em>Queen Elizabeth</em>. Un viajero que sigue disfrutando de la vieja Europa y que, a pesar de las apariencias, lo hace siempre en un carruaje de caballos deliciosamente demodé.</p>

	<p>Un libro para quienes disfruten paladeando palabras como las que siguen:</p>

<blockquote>Conozco en Londres algunos hoteles que huelen a cuero de Rusia y a caoba: el Savoy (donde a veces dirigía la orquesta Johann Strauss o bailaba Anna Pavlova), el Claridge´s (el único lugar donde todavía se sirve el té con toda ceremonia), el legante Ritz o el Dorchester. Pero, como ya he dicho, mi preferido era el Brown´s, que fue fundado por un mayordomo y una doncella de lady Byron. En 1876 Alexander Bell hizo desde este hotel la primera llamada telefónica que se oyó en Londres.</blockquote>

<blockquote>Jermyn Street es una academia del buen gusto: los perfumes de Floris, los zapatos de Lobb, los sombreros de Bates donde se puede comprar todavía un homburg como el que llevaba Eduardo <span class="caps">VII</span>, las maquinillas de afeitar de Trumper que tienen el peso justo para los dedos, los aromas (cedro, hoja de tabaco, flores secas, bosque, miel y pan de especias) de la cava de Dunhill, el color delicioso de los quesos azules de Pastón, los relojes atronómicos de Trevor Philip y las camisas de Hawes & Curtis o Turnbull & Asser.</blockquote>

	<p>Editorial Edhasa, 2007<br />
1152 págs.<br />
ISBN: 9788435009836</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.edhasa.es/">Ficha en Editorial Edhasa</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El viaje de Darwin en el Beagle, una edición para coleccionistas]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/el-viaje-de-darwin-en-el-beagle-una-edicion-para-coleccionistas</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/el-viaje-de-darwin-en-el-beagle-una-edicion-para-coleccionistas</guid>
      <pubDate>Fri, 30 Oct 2009 11:38:19 +0000</pubDate>

      <author>Sarah Manzano</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img class="centro" id="image6056" alt=Beagle src="http://img.papelenblanco.com/2009/10/beagle_500.jpg" /><br />
El 27 de Diciembre de 1831 el <strong>Beagle</strong> zarpaba de Davenport en un viaje alrededor del mundo que duraría cinco años. En él viajaba <strong>Charles Darwin </strong>y en este viaje realizó  importantes descubrimientos que le llevarían a escribir a su regreso <strong>El origen de las especies</strong>. Ahora, <strong>geoPlaneta</strong> ha editada una cuidadísima edición titulada <strong>Darwin. El viaje del Beagle</strong>, escrita por <strong>James Taylor</strong>. </p>

	<p>Esta edición cuenta con ilustraciones, cartas marinas, epístolas, etc, así como notas de Darwin acerca de sus descubrimientos. Sus hallazgos en materia de la fauna y flora local despertaron el interés a su vuelta a Inglaterra y <strong>esta extraordinaria aventura ha quedado como sinónimo de los descubrimientos de Darwin</strong>. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p><img class="centro" id="image6058" alt="mapa beagle" src="http://img.papelenblanco.com/2009/10/mapa-beagle_500.jpg" /></p>

	<p>Sorprende pensar en los grandes descubrimientos que se hicieron en apenas cinco años, y si bien Darwin sabía de sobra que le faltaba preparación para estudiar ciertos especímenes, tuvo la suficiente previsión para llevar algunos de estos de vuelta a Inglaterra para que otros los estudiaran. <strong>Sorprende saber también que fue una propuesta de la Marina el que viajara un naturalista en el Beagle</strong>, y que Darwin ocupara el puesto por delante de otros candidatos más experimentados, a través de la mediación directa del capitán del navío. </p>

	<p><img class="derecha" id="image6057" alt="libro beagle" src="http://img.papelenblanco.com/2009/10/beagle-libro_250.jpg" /></p>

	<p>Es, como os decía, una edición muy cuidada, con tapa dura y sobrecubierta, pensada para coleccionistas o para aquellos que busquen un libro diferente. Es todo un placer encontrar este tipo de ediciones,  que combinen tan bien lo escrito con lo gráfico. <strong>Un auténtico placer para aquellos que les interese la historia natural, los libros de viajes y el arte</strong>. Un regalo a tener en cuenta para las próximas navidades. </p>

	<p>Más información | <a href="http://www.lonelyplanet.es/Guias_Viaje_DarwinElviajedelBeagle_2_462.html">Ficha en geoPlaneta</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/todo-darwin-online">Todo Darwin online</a> </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Encuesta sobre libros de viajes en Diario del viajero]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/encuesta-sobre-libros-de-viajes-en-diario-del-viajero</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/encuesta-sobre-libros-de-viajes-en-diario-del-viajero</guid>
      <pubDate>Wed, 21 Oct 2009 02:00:05 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img src="http://img.diariodelviajero.com/2009/10/maletas-libros.jpg" class="centro" alt="Encuesta" /></p>

	<p>Hoy quería compartir con nuestros lectores <strong>la propuesta semanal que Diario del viajero hace en forma de encuesta</strong>, ya que en esta ocasión pregunta por <a href="http://www.diariodelviajero.com/tus-viajes/encuesta-cual-es-tu-libro-de-viajes-favorito">cuál es tu libro de viajes favorito</a>. Os animo a participar, y a dejarnos vuestros comentarios, ya que seguramente habá una segunda parte con nuevas propuestas.</p>

	<p>Como no podía ser de otro modo, en más de una ocasión hemos hablado en nuestras páginas acerca de los libros de viajes, incluso contamos con <a href="http://www.papelenblanco.com/categoria/viajes">una sección</a> dedicada en exclusiva a ellos. Os hemos traido algunos listados con los considerados como <strong>los mejores libros de viajes</strong>, y hemos paseado de la mano de <a href="http://www.papelenblanco.com/viajes/los-diarios-de-viaje-de-haruki-murakami">Haruki Murakami</a> o de <a href="http://www.papelenblanco.com/viajes/anueva-yorka-de-eduardo-mendoza">Eduaro Mendoza</a>. Hemos dado <a href="http://www.papelenblanco.com/viajes/ala-vuelta-al-mundo-en-20-diasa-de-bertrand-piccard-y-brian-jones">La vuelta al mundo en 20 días</a> y nos hemos perdido <a href="http://www.papelenblanco.com/viajes/aen-las-antipodasa-de-bill-bryson">En las Antípodas</a>. </p>

	<p>Las propuestas de <strong>Diario del viajero</strong> son variadas, casi para todos los gustos entre los 10 libros, aunque seguro que cada cual echa en falta algún título especial. ¿Qué tal Paul Theroux, Wilfred Thesiger, Patrick Leigh-Fermor, Josep Mª Espinàs, Ryszard Kapuściński&#8230;?<!--more--></p>

	<p>Éstas son las 10 opciones que podéis votar <a href="http://www.diariodelviajero.com/tus-viajes/encuesta-cual-es-tu-libro-de-viajes-favorito">en la encuesta</a>:</p>

	<ol>
		<li><strong>El libro de las maravillas de Oriente</strong> (Marco Polo). </li>
	</ol>

	<ol>
		<li><strong>Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo</strong> (Darwin). </li>
	</ol>

	<ol>
		<li><strong>Cuentos de la Alhambra</strong> (Washington Irving). </li>
	</ol>

	<ol>
		<li><strong>El corazón de las tinieblas</strong> (Joseph Conrad). </li>
	</ol>

	<ol>
		<li><strong>Asesinato en el Orient Express</strong> (Agatha Christie). </li>
	</ol>

	<ol>
		<li><strong>Memorias de África</strong> (Isak Dinesen). </li>
	</ol>

	<ol>
		<li><strong>En la carretera</strong> (Jack Kerouac). </li>
	</ol>

	<ol>
		<li><strong>Estambul, ciudad y recuerdos </strong>(Orhan Pamuk). </li>
	</ol>

	<ol>
		<li><strong>Camino de Santiago</strong> (Paulo Coelho). </li>
	</ol>

	<ol>
		<li><strong>La vuelta al mundo en 80 días</strong> (Jules Verne). </li>
	</ol>

	<p>Foto | <a href="http://www.flickr.com/photos/annieominous/">Annie Ominous</a><br />
Más información | <a href="http://www.diariodelviajero.com/tus-viajes/encuesta-cual-es-tu-libro-de-viajes-favorito">Diario del viajero</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/tag/encuestas">Encuestas</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Travel Books Online, 200 libros de viajes para leer online]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/travel-books-online-200-libros-de-viajes-para-leer-online</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/travel-books-online-200-libros-de-viajes-para-leer-online</guid>
      <pubDate>Thu, 08 Oct 2009 07:00:59 +0000</pubDate>

      <author>Eva Paris</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img class="centro" id=image2548 alt="Travel books" src="http://img.papelenblanco.com/2008/01/travelbooksonline.png" /></p>

	<p>Si eres de los que gustan viajar a través de las páginas de un libro, tal vez te interese esta recopilación de relatos de viajes. <strong>Travel Books Online recoge 200 libros de viajes y guías</strong>, de todas las épocas, sobre todo en inglés aunque también se pueden encontrar algunos en otros idiomas.</p>

	<p>Están organizados por continentes, aunque dentro de cada uno no hay otra división y encontramos títulos y autores muy diversos sin orden alguno. Algunos autores nos suenan más como viajeros o exploradores, otros son conocidos literatosque también escribieron sobre sus viajes en alguna ocasión, aunque no sean sus obras más famosas. </p>

	<p>Las aventuras de Samuel W. Baker o Charles Darwin, clásicos como <strong>Heródoto</strong>, músicos como Franz Liszt, viajeros como Marco Polo,<strong> Robert L. Stevenson, Dafoe, Dickens</strong>, Henry James, Humboldt&#8230; También muchas mujeres viajeras cuyos testimonios no han logrado alcanzar tanto renombre como los de sus compañeros. Travesías y aventuras que intentan trasladar al lector las vivencias en los rincones más diversos del mundo.<!--more--></p>

	<p>Se pueden leer <em>online</em>, lo cual para mí sigue siendo bastante incómodo, y los textos tampoco se pueden descargar. Pero merece la pena echarle un vistazo porque podemos encontrar libros interesantes. Exploradores, aventureros, viajeros y curiosos en general nos dejan sus textos en esta<strong> recopilación de libros de viajes, Travel Books Online</strong>.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.diariodelviajero.com/2006/08/24-200-libros-de-viajes-para-leer-online">Diario del viajero</a><br />
Sito Oficial | <a href="http://www.travelbooksonline.com/">Travel books online</a><br />
En Papel en Blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/viajes/ala-vuelta-al-mundo-en-mil-y-un-diasa-de-jorge-sanchez">‘La vuelta al mundo en mil y un días’ de Jorge Sánchez</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/breve-guia-de-lugares-imaginarios-de-alberto-manguel-y-gianni-guadalupi">‘Breve guía de lugares imaginarios’ de Alberto Manguel y Gianni Guadalupi</a>, <a href="http://www.papelenblanco.com/viajes/los-mejores-libros-de-viajes">Los mejores libros de viajes</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Kirai presenta en Barcelona su libro 'Un geek en Japón']]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/kirai-presenta-en-barcelona-su-libro-un-geek-en-japon</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/kirai-presenta-en-barcelona-su-libro-un-geek-en-japon</guid>
      <pubDate>Sat, 26 Sep 2009 19:01:54 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img src="http://img.papelenblanco.com/2009/09/hector-garcia.jpg" alt="Kirai" /></p>

	<p>Estoy segura de que cuando mencionamos a <strong>Kirai</strong> pocas personas ligadas a a blogosfera pensarán que se trata de un escritor japonés, sino que reconocen enseguida detrás de ese seudónimo a <a href="http://www.kirainet.com/about/">Héctor García</a> un blogger español que vive desde hace varios años en Japón, y que desde que llegó comenzó a escribir una bitácora titulada <a href="http://www.kirainet.com">Kirai. Un geek en Japón</a> y que se transformó muy pronto en toda una referencia en internet ganándose muchos premios como el del <strong>mejor blog del 2004</strong>  y el <strong>mejor Blog de Viajes del 2008</strong> ambos por <a href="http://www.bitacoras.com">Bitacoras.com</a>.<!--more--></p>

	<p>Y es que este joven nacido en Alicante en 1981 parece no tener descanso; está en permanente actividad y comparte su vida entre varias actividades tecnológicas y artísticas. Ha pasado de ser investigador en el <span class="caps">CERN</span> en Ginebra a Ingeniero Jefe en <strong>Twitter Japón</strong> y en el intermedio participó en un par de aventuras audiovisuales y también trabajó para Technorati Japón. Parece estar siempre en la cresta de la ola y el próximo lunes presentará su libro, <strong>Un geek en Japón</strong> en el cierre del evento <a href="http://www.casaasia.es/geek/eng/index.html">Asia Geek</a> que se está llevando a cabo en Barcelona todos los lunes del mes de septiembre.</p>

	<p><strong>Un geek en Japón</strong> fue publicado por <strong>Editorial Norma</strong> y recoge una selección del blog al que debe su nombre y en el que Kirai habla de las cosas que más le han llamado la atención en su estadía en Japón y sobre todo ahora que vive en Tokyo. Uno de los elementos más llamativos de este blog, además de los textos, es el gran número de fotografías tomadas por el propio Héctor García y que forman parte de la edición en papel. La cita para escucharle hablar de todos sus intereses y experiencias y, sobre todo, de las últimas tendencias tecnológicas en Japón, es el lunes 28 a las 19 horas en <strong>Casa Asia</strong> en la Av. Diagonal, 373, Barcelona. </p>

	<p>Vía | <a href="http://www.lavanguardia.es/internet-y-tecnologia/noticias/20090925/53792161481/el-blogger-kirai-presenta-su-libro-japon-casa-asia-internet-garcia-china-corea-tecnologia-alicante-t.html">La vanguardia</a><br />
Más información | <a href="http://www.kirainet.com/libro/">Kirainet</a> | <a href="http://www.normaeditorial.com/main.aspx?page=content&sectid=9&pageid=513">Ficha del libro en Editorial Norma</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Shakespeare & Company, una casa de libros]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/shakespeare-company-una-casa-de-libros</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/shakespeare-company-una-casa-de-libros</guid>
      <pubDate>Thu, 07 May 2009 10:29:51 +0000</pubDate>

      <author>Amanda Ruiz</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/17777.jpg" alt="Shakespeare and company" />

	<p>Cada día pasan cientos de turistas y paseantes por sus puertas, pero sólo algunos, los más curiosos, reparan en el cartel amarillo de la librería <strong>Shakespeare &#38; Company</strong>. Situada frente a Notre Dame, este rincón se ha ido convirtiendo en  uno de los lugares más curiosos de París. Todo empezó en el año 1951, cuando <strong>George Whitman</strong> oriundo de Salem, Massachusetts, decidió instalarse en la ciudad de la luz para estudiar en la Sorbona. De los libros que fue acumulando a lo largo de sus estudios, nació la idea de fundar una librería. </p>

	<p>Idea que recogió de la  indiscutible labor de <strong>Sylvia Beach</strong>, quien regentó una librería con ese mismo nombre en la calle Odeón durante los años veinte y cuarenta, convirtiéndola en el centro de la cultura anglo-sajona en París. Además, Sylvia Beach es recordada y admirada hoy por su apoyo y amistad con escritores como <strong>Joyce</strong>, <strong>Hemingway</strong> o <strong>T.S. Eliot</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Whitman pasó algún tiempo recorriendo América Latina y le marcó profundamente la hospitalidad con que sus gentes le habían acogido. Así, decidió que Shakespeare &#38; Company sería mucho más que una tienda de libros, sería un lugar de encuentro para escritores y lectores empedernidos que podrían hospedarse y compartir lo que en verdad seguía siendo su casa. Desde entonces, unas 50.000 personas han dormido entre sus paredes a cambio de colaborar con la librería, y autores como <strong>Henry Miller</strong> o <strong>Lawrence Durrell</strong> entre otros no dudaron en pasar por allí. </p>

	<p>Pero, ¿qué queda hoy de todo eso? </p>

	<p>Al franquear la entrada, desaparecen kilómetros y fronteras, y uno tiene la impresión de estar en Nohting Hill y no paseando por <strong>el Barrio Latino</strong>. Las estanterías ofrecen una apabullante colección de libros en lengua inglesa, libros de todo tipo, desde los best-seller más recientes como &#8216;Twilight&#8217; (Crepúsculo) hasta ediciones bellísimas de los &#8216;Twenty poems of love, and one desperate song&#8217; (&#8216;Veinte poemas de amor y una canción desesperada&#8217;), de Pablo Neruda. Pero lo que hace que este lugar sea tan especial, aparte de su ubicación, es la atmósfera que se respira, un cartel nos da la bienvenida: “Be not inhospitable to strangers lest  they be angels in disguise” (No seáis inhospitalarios con los extranjeros, podría tratarse de ángeles disfrazados).</p>

	<p>En la planta baja se vislumbra un viejo piano, con algunas partituras alrededor y una invitación a los visitantes. Aquel que quiera sentarse y deleitar al resto con su música, puede hacerlo. Subiendo las estrechas escaleras llegamos a un piso donde el orden ya es algo muy relativo. Las paredes están formadas por libros y más libros (todos siempre en inglés), y estos, como anuncian los carteles, no están en venta, sino que son sólo de consulta. </p>

	<p>Consulta que puede resultar realmente grata en los viejos colchones que ejercen de sofás donde no es raro encontrar tampoco algún tablero que otro de ajedrez. Hasta un pequeño cuarto con una máquina de escribir está siempre a nuestra disposición. Siguiendo el pasillo llegamos a una sala con vistas al Sena donde los domingos se realizan tertulias y conferencias, y donde, por qué  no, uno puede sentarse y charlar tranquilamente. </p>

	<p>Como curiosidad, cabe decir que en el año 2004, la película <strong>Before Sunset</strong><a href="http://www.filmaffinity.com/es/film564405.html"></a> (Antes del atardecer) de <strong>Richard Linklater</strong> y protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy, vio nacer allí sus primeras escenas, donde Jesse (Hawke) aparece presentando su nuevo libro. </p>

	<p>En verdad,<strong> Shakespeare &#38; Company </strong>es un pequeño paraíso para los amantes de la literatura, y un refugio en medio de una gran ciudad como es París, pues cualquiera, por muy poca relación que tenga con la lengua inglesa, se siente realmente como en casa. </p>

	<p>Más información| <a href="http://www.shakespeareandcompany.com">Shakespeare &#38; Company</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer’ de David Foster Wallace]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/aalgo-supuestamente-divertido-que-nunca-volvere-a-hacera-de-david-foster-wallace</link>
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      <pubDate>Sun, 26 Apr 2009 13:14:32 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/Algo2oo.jpg" alt="" /><strong>El periodismo gonzo</strong> es un subgénero del periodismo que implica al propio periodista o reportero en la noticia, convirtiéndolo en un actor más, y que no busca tanto la noticia como el contexto donde se desarrolla la noticia. El término se usó para describir el estilo narrativo del periodista y escritor estadounidense <strong>Hunter S. Thompson</strong>. En 1970, su artículo titulado <em>El Derby de Kentucky es Decadente y Depravado</em> fue descrito por Bill Cardoso, del <em>Boston Globe</em>, de gonzo puro. </p>

	<p>El término gonzo parece provenir de la jerga irlandesa, refiriéndose al último hombre que queda en pie después de una “maratón de alcohol”.</p>

	<p><strong>Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer</strong>, en cierto modo, podría considerarse un ejercicio de periodismo gonzo en forma de libro de viajes. Aunque este corrosivo ensayo de <strong>David Foster Wallace </strong>en poco o en nada se parece a un libro de viajes convencional. Tal vez podría ser el primer libro de antiviajes que he leído: tras finiquitarlo, lo último que se te pasa por la cabeza es no repetir, bajo ningún concepto, el viaje que protagoniza el autor.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Tampoco en un libro de viajes en el sentido de que en realidad no es un libro sobre viajeros sino sobre turistas; concretamente sobre esa clase de turistas mediocres que en realidad odian viajar y que suelen teletransportarse a miles de kilómetros de distancia para encerrarse en el ambiente profiláctico de un <em>spa</em> o un <em>resort</em>. Comprando postales y baratijas, haciendo fotos y videos en el parque temático del mundo. En este caso, la fauna turística diseccionada por <strong>Foster Wallace</strong> es la aficionada a los cruceros de lujo.</p>

	<p>Desde un punto de vista casi marciano, el autor se introduce en el cuerpo de viajeros de un crucero arquetípico, y superando mal que bien sus accesos de agorafobia y misantropía general, realiza pequeñas salidas de su camarote para consignar todo lo que ocurre a su alrededor con la minuciosidad de un entomólogo. </p>

	<p>Precisamente la minuciosidad es lo que hace de este libro algo especial. Una minuciosidad tan quirúrgica y paranoide, que a veces uno no puede evitar soltar una carcajada ante las descripciones de Foster Wallace. Un análisis que le da vueltas a todo de forma incansable, incluso al sentido del propio análisis: Foster Wallace trata de ser tan agudo con todo lo que le circunda que incluso él mismo es objeto de su agudeza. </p>

	<p>El libro es corto, pero no rápido de leer. Hay párrafos que necesitan leerse varias veces para entenderlos en toda su amplitud, hay frases de verborrea desatada que se retuercen en filigranas hasta forzar al máximo la capacidad de atención del lector, hay continuas anotaciones al pie de la página que interrumpen el texto (a veces tan más largas que el propio texto)… pero si uno invierte el esfuerzo necesario para exprimir todo el sentido al texto de Foster Wallace, finalmente se verá ampliamente recompensado por el esfuerzo.</p>

	<p>No esperéis que Foster Wallace describa la vida en un crucero desde un punto de vista general, macro. Sus ojos se centran casi exclusivamente en aspectos minúsculos que orbitan sus propias manías, como el hecho de que todo esté tan limpio e inmaculado que dedicará un tiempo a buscar un resto de óxido en alguna tuerca (lo encuentra, aunque más tarde desaparece); o la limpieza que sufre su camarote cada vez que lo abandona más de 30 minutos (si lo hace menos, entonces esa limpieza llevada a cabo por manos invisibles no se produce); las sonrisas complacientes y la profesionalidad casi enfermiza de toda la tripulación, que llega a provocar en el autor oleadas de sentimientos encontrados (misericordia-odio-indulgencia-mayores cotas de exigencia que surgen cuando todos sus deseos son colmados); el comportamiento gregario y arquetípico de todos los pasajeros, que han llegado allí para divertirse a toda costa (y para alcanzar una diversión basada en los parámetros de diversión casi metafísica que los folletos del crucero ofrece); y así un largo etcétera. </p>

	<p>En definitiva, un ensayo imprescindible para conocer por primera vez la voz original y pluscuamperfecta de uno de los mejores escritores norteamericanos contemporáneos. </p>

	<p><blockquote><p>He visto playas de sacarosa y aguas de un azul muy brillante. He visto un traje informal completamente rojo con las solapas evasé. He notado el olor de la loción de bronceado extendida sobre diez mil kilos de carne caliente. Me han llamado < <colega>> en tres países distintos. He visto a quinientos americanos pijos bailar el Electric Side. He visto atardeceres que parecían manipulados por ordenador y una luna tropical que parecía más una especie de limón obscenamente grande y suspendido que la vieja luna de piedra de Estados Unidos a la que estoy acostumbrado.</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>He bailado (muy brevemente) la conga.</p></blockquote></p>

	<p>(…)</p>

	<p><blockquote><p>El baño del camarote 1009 siempre huele a un desinfectante noruego pero no desagradable cuyo aroma se parece a como olería si alguien que supiera la composición organoquímica exacta de un limón pero en realidad nunca hubiera olido un limón intentara sintetizar el aroma de limón. Más o menos la misma relación con un limón de verdad que las aspirinas infantiles de Bayer con una naranja de verdad.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Mondadori<br />
Colección DeBols!llo (2003)<br />
160 páginas<br />
ISBN: 8497592158</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.randomhousemondadori.es/me_gusta_leer/Libros/A/Algo-supuestamente-divertido-que-nunca-volvere-a-hacer-ES/Algo-supuestamente-divertido">Editorial Mondadori</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘La vuelta al mundo en mil y un días’ de Jorge Sánchez]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/ala-vuelta-al-mundo-en-mil-y-un-diasa-de-jorge-sanchez</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/ala-vuelta-al-mundo-en-mil-y-un-diasa-de-jorge-sanchez</guid>
      <pubDate>Sun, 01 Mar 2009 13:54:39 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/03/1001_dias.jpg" alt="" /><strong>Jorge Sánchez</strong>, nacido en Hospitalet de Llobregat, Barcelona, se ha pasado más de un cuarto de siglo viajando, entendiendo el viaje como filosofía de vida, como forma de autoconocimiento y ruptura con el provincianismo. </p>

	<p>En su ir y venir por el mundo, se ha integrado en las culturas que ha visitado, aprendiendo sus lenguas, sus costumbres y sus religiones. Eso le ha llevado a convertirse en monje Zen en un monasterio budista al norte de Kyoto, o a convivir con un anacoreta hindú en una cueva en las fuentes del río Ganges, en el Himalaya.</p>

	<p>Jorge Sánchez ejemplifica lo que muchos de nosotros desearíamos hacer algún día pero que finalmente sólo se queda en fantasía. </p>

	<p>Al abordar este su primer libro, <strong>La vuelta al mundo en mil y un días</strong>, esperaba, pues, vivir a través de sus ojos aquello en lo que siempre he fantaseado. Tal vez, quién sabe, esperando encontrar en sus consejos algún asidero en el que tomar impulso para imitar sus gestas. Y es que Jorge Sánchez decidió abandonarlo todo un día cualquiera, y apenas con lo puesto salió de España y no dejó de viajar hasta circunvalar el mundo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Lamentablemente, el libro no cumple estas expectativas debido básicamente a dos problemas.</p>

	<p>El primero es su desfase temporal. El autor no menciona en qué año inicia el viaje narrado, aunque por algunas pistas podemos intuir que de ello hace mucho tiempo. Por ejemplo, en un fragmento del libro se menciona que hace poco se ha descubierto el SIDA. Este toque demodé, personalmente, me provocó cierta frustración: toda la información que ofrece tal vez ya no sea útil. </p>

	<p>Es decir, el libro puede funcionar como relato pero no como guía de viajes. </p>

	<p>Esto no sería un gran problema si no se añadiera un otro problema más. Que no hay demasiado relato. </p>

	<p>Al libro le falta pasión y garra. El autor no suele expresar sus sentimientos y emociones. Como si fuera un frío manual sobre países sin apenas enjundia. La mayoría de sucesos pasan a tal velocidad que ni siquiera pueden saborearse. ¿Tal vez fue un error condensar un viaje tan largo en el tiempo y en el espacio en un solo libro?</p>

	<p>Cada vez que leía una página, me venían una docena de preguntas que me hubiese gustado formular acerca de lo leído. ¿Cómo funciona exactamente esto? ¿Por qué no te acostaste con esa chica? ¿Cuánta hambre pasaste de verdad? ¿Qué sentiste aquí? ¿Cómo superaste aquella prueba sin flaquear? ¿Qué viste allí, allá y acullá? </p>

	<p>Dejando a un lado estos dos obstáculos (quizá obstáculos que no serán tal para otro tipo de lector), <strong>La vuelta al mundo en mil y un días</strong> puede funcionar como ligero libro de aventuras, recorriendo 50 países y territorios de los cinco continentes con apenas unos billetes en el bolsillo. Trabajando en lo que salga. Usando medios locales de locomoción. Integrándose todo cuanto se pueda. Viajando en el Transiberiano (fragmento que se lee demasiado deprisa, como tantos otros), haciendo contrabando en Corea, haciendo autostop en Australia (a juicio del autor, el mejor país del mundo para hacerlom aunque de eso fue hace mucho tiempo, claro), trabajando en un kibbutz de Israel.</p>

	<p>Un viaje sin duda inolvidable que, sin embargo, se hace demasiado olvidable en su plasmación escrita. Aunque, para no dejar en el potencial lector la sensación de que el libro no vale la pena (insisto en que los dos obstáculos expuestos son muy personales), transcribo un fragmento sobre Nueva Zelanda donde el autor sí que se explaya en la descripción y te provoca para que cojas lo puesto y salgas a viajar.</p>

	<p><blockquote><p>El paisaje era de ensueño, algo realmente extraordinario que hasta entonces no había contemplado en otros países visitados. Nos pasábamos todo el rato mirando por las ventanillas y preguntando a los conductores por el nombre de los lugares y accidentes geográficos que cruzábamos. Vimos lagos, volcanes de conos perfectos, montañas nevadas, densos bosques, hermosas praderas, poblados de maoríes, o la etnia autóctona polinesia antes de la llegada de los europeos… y sobre todo corderos, miles y miles de corderos pacían por los verdes pastos. Uno de los conductores que nos recogió, nos explicó que en Nueva Zelanda hay veinte veces más corderos que personas. En verdad, como afirmaban los propios neozelandeses, su pequeño país se asemejaba a una Europa en miniatura: tenía fiordos como Noruega, volcanes como Italia, géiseres como Islandia, altas montañas como Suiza, multitud de pequeñas islas como Grecia, bellas playas como España… </p></blockquote></p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.jorgesanchez.org/05Libros/05Libros.htm">Web del autor</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Nueva York’ de Eduardo Mendoza]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/anueva-yorka-de-eduardo-mendoza</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/anueva-yorka-de-eduardo-mendoza</guid>
      <pubDate>Sun, 01 Feb 2009 14:41:57 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
<img src="http://secure-uk.imrworldwide.com/cgi-bin/m?ci=es-rssweblogs&amp;cg=0&amp;si=http://www.papelenblanco.com/index.xml" alt=""/> 
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/02/68744.jpg" alt="" />El 1 de diciembre de 1973, <strong>Eduardo Mendoza</strong> abandonó Barcelona y se trasladó a vivir a Nueva York como traductor de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Aprovechando la tesitura y recopilando todo lo que allí vio, en 1986 publicó <strong>Nueva York</strong>, un recorrido personal por la ciudad de los rascacielos. </p>

	<p>La Nueva York que describe Mendoza, sin embargo, poco se parece al que hoy podemos visitar. Por aquel entonces, Nueva York todavía era una ciudad peligrosa, con un alto índice criminalidad, prostitución callejera y suciedad. El lector no debe confundir este libro, pues, con una guía turística al uso, sino como un recorrido idiosincrásico por la ciudad, en la que Mendoza quizá no recurre tanto a su humor acostumbrado pero que igualmente nos deleita con toda una colección de anécdotas curiosas y simpáticas. </p>

	<p>Lo cual no desmerece el libro; el mismo Mendoza ya advierte que las guías de viaje también quedan desfasadas a los pocos días de haberse impreso. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Mendoza habla de la inmigración, de los indios algonquinos que viajaban por el río Hudson en sus canoas. Pero también habla de restaurantes, cafeterías o simples calles. Incluso del color del cielo. Así que he de confesar, pese a todo, que algunos pasajes me han resultado soporíferos por su intrascendencia. Lo cual decepciona al lector acostumbrado al vitriólico Mendoza de <em>Sin noticias de Gurb</em> o al renovador de la novela española de <em>La verdad sobre el caso Savolta</em>. </p>

	<p>Pero de todas formas, <strong>Nueva York</strong> es una lectura satisfactoria, se contemple como una radiografía de la ciudad o no. Y algunos detalles aparentemente insignificantes seguramente nos acabarán revelando subliminalmente mucho más sobre la ciudad más importante del mundo que las frías estadísticas. Por ejemplo, Mendoza escucha y reproduce un extravagante monólogo de un taxista hispano: “Todas las gringas están locas de atar. Los gringos también lo están, pero se les nota menos porque gastan las energías en trabajar y en ganar dinero&#8230;”. Y de vez en cuando, incluso introduce alguna pequeña trama para captar nuestra atención.</p>

	<p>En definitiva, un librito menor pero agradable, con sus más y sus menos, que se lee de un tirón y que puede que te permita ver Nueva York de otra forma más íntima y cotidiana. Aunque ya aviso que el libro está un poco difícil de encontrar y quizás tendréis que tirar de biblioteca. </p>

	<p><blockquote><p>Llegué por consiguiente a Nueva York con un montón de tópicos por bagaje. Si hubiese emprendido el viaje unos años más tarde, estos tópicos, sin dejar de serlo, habrían tenido un signo radicalmente distinto. En los años que siguieron a mi llegada, Nueva York superó la crisis y pasó de ser la escoria de las ciudades a ser la ciudad por antonomasia, la ciudad de moda. Yo tuve oportunidad de ser testigo de esta metamorfosis, pero quien espere encontrar en las páginas que siguen una explicación coherente del fenómeno se verá defraudado de plano: ni sé qué pasó ni sé por qué las cosas tomaron ese sesgo y no otro. Cuando llegué a Nueva York había barrios en los que sólo habitaban las ratas. Hoy celebridades de todo el mundo pagan fortunas por adquirir un apartamento en ese mismo sector. Naturalmente, los que previeron esta evolución con tiempo amasaron verdaderas fortunas. Éste no fue mi caso, como es obvio. Si algo tuve, lo dejé perder.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Destino<br />
Colección Las ciudades nº 1<br />
168 páginas</p>

	<p>Más información | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Mendoza">Wikipedia</a></p>      ]]></description>
      </item>
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