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		<title>Papelenblanco</title>
		<link>http://www.papelenblanco.com</link>
		<description>
			Weblog colectivo dedicado a la actualidad relacionada con
			los gadgets y los dispositivos y cacharros más novedosos.
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		<pubDate>Fri, 10 Jul 2009 07:51:25 +0000</pubDate>

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      <title><![CDATA[Shakespeare & Company, una casa de libros]]></title>
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      <pubDate>Thu, 07 May 2009 10:29:51 +0000</pubDate>

      <author>Amanda Ruiz</author>
      <description><![CDATA[
      <img class="centro" src="http://img.papelenblanco.com/2009/05/17777.jpg" alt="Shakespeare and company" />

	<p>Cada día pasan cientos de turistas y paseantes por sus puertas, pero sólo algunos, los más curiosos, reparan en el cartel amarillo de la librería <strong>Shakespeare &#38; Company</strong>. Situada frente a Notre Dame, este rincón se ha ido convirtiendo en  uno de los lugares más curiosos de París. Todo empezó en el año 1951, cuando <strong>George Whitman</strong> oriundo de Salem, Massachusetts, decidió instalarse en la ciudad de la luz para estudiar en la Sorbona. De los libros que fue acumulando a lo largo de sus estudios, nació la idea de fundar una librería. </p>

	<p>Idea que recogió de la  indiscutible labor de <strong>Sylvia Beach</strong>, quien regentó una librería con ese mismo nombre en la calle Odeón durante los años veinte y cuarenta, convirtiéndola en el centro de la cultura anglo-sajona en París. Además, Sylvia Beach es recordada y admirada hoy por su apoyo y amistad con escritores como <strong>Joyce</strong>, <strong>Hemingway</strong> o <strong>T.S. Eliot</strong>.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Whitman pasó algún tiempo recorriendo América Latina y le marcó profundamente la hospitalidad con que sus gentes le habían acogido. Así, decidió que Shakespeare &#38; Company sería mucho más que una tienda de libros, sería un lugar de encuentro para escritores y lectores empedernidos que podrían hospedarse y compartir lo que en verdad seguía siendo su casa. Desde entonces, unas 50.000 personas han dormido entre sus paredes a cambio de colaborar con la librería, y autores como <strong>Henry Miller</strong> o <strong>Lawrence Durrell</strong> entre otros no dudaron en pasar por allí. </p>

	<p>Pero, ¿qué queda hoy de todo eso? </p>

	<p>Al franquear la entrada, desaparecen kilómetros y fronteras, y uno tiene la impresión de estar en Nohting Hill y no paseando por <strong>el Barrio Latino</strong>. Las estanterías ofrecen una apabullante colección de libros en lengua inglesa, libros de todo tipo, desde los best-seller más recientes como &#8216;Twilight&#8217; (Crepúsculo) hasta ediciones bellísimas de los &#8216;Twenty poems of love, and one desperate song&#8217; (&#8216;Veinte poemas de amor y una canción desesperada&#8217;), de Pablo Neruda. Pero lo que hace que este lugar sea tan especial, aparte de su ubicación, es la atmósfera que se respira, un cartel nos da la bienvenida: “Be not inhospitable to strangers lest  they be angels in disguise” (No seáis inhospitalarios con los extranjeros, podría tratarse de ángeles disfrazados).</p>

	<p>En la planta baja se vislumbra un viejo piano, con algunas partituras alrededor y una invitación a los visitantes. Aquel que quiera sentarse y deleitar al resto con su música, puede hacerlo. Subiendo las estrechas escaleras llegamos a un piso donde el orden ya es algo muy relativo. Las paredes están formadas por libros y más libros (todos siempre en inglés), y estos, como anuncian los carteles, no están en venta, sino que son sólo de consulta. </p>

	<p>Consulta que puede resultar realmente grata en los viejos colchones que ejercen de sofás donde no es raro encontrar tampoco algún tablero que otro de ajedrez. Hasta un pequeño cuarto con una máquina de escribir está siempre a nuestra disposición. Siguiendo el pasillo llegamos a una sala con vistas al Sena donde los domingos se realizan tertulias y conferencias, y donde, por qué  no, uno puede sentarse y charlar tranquilamente. </p>

	<p>Como curiosidad, cabe decir que en el año 2004, la película <strong>Before Sunset</strong><a href="http://www.filmaffinity.com/es/film564405.html"></a> (Antes del atardecer) de <strong>Richard Linklater</strong> y protagonizada por Ethan Hawke y Julie Delpy, vio nacer allí sus primeras escenas, donde Jesse (Hawke) aparece presentando su nuevo libro. </p>

	<p>En verdad,<strong> Shakespeare &#38; Company </strong>es un pequeño paraíso para los amantes de la literatura, y un refugio en medio de una gran ciudad como es París, pues cualquiera, por muy poca relación que tenga con la lengua inglesa, se siente realmente como en casa. </p>

	<p>Más información| <a href="http://www.shakespeareandcompany.com">Shakespeare &#38; Company</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer’ de David Foster Wallace]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/aalgo-supuestamente-divertido-que-nunca-volvere-a-hacera-de-david-foster-wallace</link>
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      <pubDate>Sun, 26 Apr 2009 13:14:32 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/04/Algo2oo.jpg" alt="" /><strong>El periodismo gonzo</strong> es un subgénero del periodismo que implica al propio periodista o reportero en la noticia, convirtiéndolo en un actor más, y que no busca tanto la noticia como el contexto donde se desarrolla la noticia. El término se usó para describir el estilo narrativo del periodista y escritor estadounidense <strong>Hunter S. Thompson</strong>. En 1970, su artículo titulado <em>El Derby de Kentucky es Decadente y Depravado</em> fue descrito por Bill Cardoso, del <em>Boston Globe</em>, de gonzo puro. </p>

	<p>El término gonzo parece provenir de la jerga irlandesa, refiriéndose al último hombre que queda en pie después de una “maratón de alcohol”.</p>

	<p><strong>Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer</strong>, en cierto modo, podría considerarse un ejercicio de periodismo gonzo en forma de libro de viajes. Aunque este corrosivo ensayo de <strong>David Foster Wallace </strong>en poco o en nada se parece a un libro de viajes convencional. Tal vez podría ser el primer libro de antiviajes que he leído: tras finiquitarlo, lo último que se te pasa por la cabeza es no repetir, bajo ningún concepto, el viaje que protagoniza el autor.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Tampoco en un libro de viajes en el sentido de que en realidad no es un libro sobre viajeros sino sobre turistas; concretamente sobre esa clase de turistas mediocres que en realidad odian viajar y que suelen teletransportarse a miles de kilómetros de distancia para encerrarse en el ambiente profiláctico de un <em>spa</em> o un <em>resort</em>. Comprando postales y baratijas, haciendo fotos y videos en el parque temático del mundo. En este caso, la fauna turística diseccionada por <strong>Foster Wallace</strong> es la aficionada a los cruceros de lujo.</p>

	<p>Desde un punto de vista casi marciano, el autor se introduce en el cuerpo de viajeros de un crucero arquetípico, y superando mal que bien sus accesos de agorafobia y misantropía general, realiza pequeñas salidas de su camarote para consignar todo lo que ocurre a su alrededor con la minuciosidad de un entomólogo. </p>

	<p>Precisamente la minuciosidad es lo que hace de este libro algo especial. Una minuciosidad tan quirúrgica y paranoide, que a veces uno no puede evitar soltar una carcajada ante las descripciones de Foster Wallace. Un análisis que le da vueltas a todo de forma incansable, incluso al sentido del propio análisis: Foster Wallace trata de ser tan agudo con todo lo que le circunda que incluso él mismo es objeto de su agudeza. </p>

	<p>El libro es corto, pero no rápido de leer. Hay párrafos que necesitan leerse varias veces para entenderlos en toda su amplitud, hay frases de verborrea desatada que se retuercen en filigranas hasta forzar al máximo la capacidad de atención del lector, hay continuas anotaciones al pie de la página que interrumpen el texto (a veces tan más largas que el propio texto)… pero si uno invierte el esfuerzo necesario para exprimir todo el sentido al texto de Foster Wallace, finalmente se verá ampliamente recompensado por el esfuerzo.</p>

	<p>No esperéis que Foster Wallace describa la vida en un crucero desde un punto de vista general, macro. Sus ojos se centran casi exclusivamente en aspectos minúsculos que orbitan sus propias manías, como el hecho de que todo esté tan limpio e inmaculado que dedicará un tiempo a buscar un resto de óxido en alguna tuerca (lo encuentra, aunque más tarde desaparece); o la limpieza que sufre su camarote cada vez que lo abandona más de 30 minutos (si lo hace menos, entonces esa limpieza llevada a cabo por manos invisibles no se produce); las sonrisas complacientes y la profesionalidad casi enfermiza de toda la tripulación, que llega a provocar en el autor oleadas de sentimientos encontrados (misericordia-odio-indulgencia-mayores cotas de exigencia que surgen cuando todos sus deseos son colmados); el comportamiento gregario y arquetípico de todos los pasajeros, que han llegado allí para divertirse a toda costa (y para alcanzar una diversión basada en los parámetros de diversión casi metafísica que los folletos del crucero ofrece); y así un largo etcétera. </p>

	<p>En definitiva, un ensayo imprescindible para conocer por primera vez la voz original y pluscuamperfecta de uno de los mejores escritores norteamericanos contemporáneos. </p>

	<p><blockquote><p>He visto playas de sacarosa y aguas de un azul muy brillante. He visto un traje informal completamente rojo con las solapas evasé. He notado el olor de la loción de bronceado extendida sobre diez mil kilos de carne caliente. Me han llamado < <colega>> en tres países distintos. He visto a quinientos americanos pijos bailar el Electric Side. He visto atardeceres que parecían manipulados por ordenador y una luna tropical que parecía más una especie de limón obscenamente grande y suspendido que la vieja luna de piedra de Estados Unidos a la que estoy acostumbrado.</p></blockquote></p>

	<p><blockquote><p>He bailado (muy brevemente) la conga.</p></blockquote></p>

	<p>(…)</p>

	<p><blockquote><p>El baño del camarote 1009 siempre huele a un desinfectante noruego pero no desagradable cuyo aroma se parece a como olería si alguien que supiera la composición organoquímica exacta de un limón pero en realidad nunca hubiera olido un limón intentara sintetizar el aroma de limón. Más o menos la misma relación con un limón de verdad que las aspirinas infantiles de Bayer con una naranja de verdad.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Mondadori<br />
Colección DeBols!llo (2003)<br />
160 páginas<br />
ISBN: 8497592158</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.randomhousemondadori.es/me_gusta_leer/Libros/A/Algo-supuestamente-divertido-que-nunca-volvere-a-hacer-ES/Algo-supuestamente-divertido">Editorial Mondadori</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘La vuelta al mundo en mil y un días’ de Jorge Sánchez]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/ala-vuelta-al-mundo-en-mil-y-un-diasa-de-jorge-sanchez</link>
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      <pubDate>Sun, 01 Mar 2009 13:54:39 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/03/1001_dias.jpg" alt="" /><strong>Jorge Sánchez</strong>, nacido en Hospitalet de Llobregat, Barcelona, se ha pasado más de un cuarto de siglo viajando, entendiendo el viaje como filosofía de vida, como forma de autoconocimiento y ruptura con el provincianismo. </p>

	<p>En su ir y venir por el mundo, se ha integrado en las culturas que ha visitado, aprendiendo sus lenguas, sus costumbres y sus religiones. Eso le ha llevado a convertirse en monje Zen en un monasterio budista al norte de Kyoto, o a convivir con un anacoreta hindú en una cueva en las fuentes del río Ganges, en el Himalaya.</p>

	<p>Jorge Sánchez ejemplifica lo que muchos de nosotros desearíamos hacer algún día pero que finalmente sólo se queda en fantasía. </p>

	<p>Al abordar este su primer libro, <strong>La vuelta al mundo en mil y un días</strong>, esperaba, pues, vivir a través de sus ojos aquello en lo que siempre he fantaseado. Tal vez, quién sabe, esperando encontrar en sus consejos algún asidero en el que tomar impulso para imitar sus gestas. Y es que Jorge Sánchez decidió abandonarlo todo un día cualquiera, y apenas con lo puesto salió de España y no dejó de viajar hasta circunvalar el mundo.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Lamentablemente, el libro no cumple estas expectativas debido básicamente a dos problemas.</p>

	<p>El primero es su desfase temporal. El autor no menciona en qué año inicia el viaje narrado, aunque por algunas pistas podemos intuir que de ello hace mucho tiempo. Por ejemplo, en un fragmento del libro se menciona que hace poco se ha descubierto el SIDA. Este toque demodé, personalmente, me provocó cierta frustración: toda la información que ofrece tal vez ya no sea útil. </p>

	<p>Es decir, el libro puede funcionar como relato pero no como guía de viajes. </p>

	<p>Esto no sería un gran problema si no se añadiera un otro problema más. Que no hay demasiado relato. </p>

	<p>Al libro le falta pasión y garra. El autor no suele expresar sus sentimientos y emociones. Como si fuera un frío manual sobre países sin apenas enjundia. La mayoría de sucesos pasan a tal velocidad que ni siquiera pueden saborearse. ¿Tal vez fue un error condensar un viaje tan largo en el tiempo y en el espacio en un solo libro?</p>

	<p>Cada vez que leía una página, me venían una docena de preguntas que me hubiese gustado formular acerca de lo leído. ¿Cómo funciona exactamente esto? ¿Por qué no te acostaste con esa chica? ¿Cuánta hambre pasaste de verdad? ¿Qué sentiste aquí? ¿Cómo superaste aquella prueba sin flaquear? ¿Qué viste allí, allá y acullá? </p>

	<p>Dejando a un lado estos dos obstáculos (quizá obstáculos que no serán tal para otro tipo de lector), <strong>La vuelta al mundo en mil y un días</strong> puede funcionar como ligero libro de aventuras, recorriendo 50 países y territorios de los cinco continentes con apenas unos billetes en el bolsillo. Trabajando en lo que salga. Usando medios locales de locomoción. Integrándose todo cuanto se pueda. Viajando en el Transiberiano (fragmento que se lee demasiado deprisa, como tantos otros), haciendo contrabando en Corea, haciendo autostop en Australia (a juicio del autor, el mejor país del mundo para hacerlom aunque de eso fue hace mucho tiempo, claro), trabajando en un kibbutz de Israel.</p>

	<p>Un viaje sin duda inolvidable que, sin embargo, se hace demasiado olvidable en su plasmación escrita. Aunque, para no dejar en el potencial lector la sensación de que el libro no vale la pena (insisto en que los dos obstáculos expuestos son muy personales), transcribo un fragmento sobre Nueva Zelanda donde el autor sí que se explaya en la descripción y te provoca para que cojas lo puesto y salgas a viajar.</p>

	<p><blockquote><p>El paisaje era de ensueño, algo realmente extraordinario que hasta entonces no había contemplado en otros países visitados. Nos pasábamos todo el rato mirando por las ventanillas y preguntando a los conductores por el nombre de los lugares y accidentes geográficos que cruzábamos. Vimos lagos, volcanes de conos perfectos, montañas nevadas, densos bosques, hermosas praderas, poblados de maoríes, o la etnia autóctona polinesia antes de la llegada de los europeos… y sobre todo corderos, miles y miles de corderos pacían por los verdes pastos. Uno de los conductores que nos recogió, nos explicó que en Nueva Zelanda hay veinte veces más corderos que personas. En verdad, como afirmaban los propios neozelandeses, su pequeño país se asemejaba a una Europa en miniatura: tenía fiordos como Noruega, volcanes como Italia, géiseres como Islandia, altas montañas como Suiza, multitud de pequeñas islas como Grecia, bellas playas como España… </p></blockquote></p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.jorgesanchez.org/05Libros/05Libros.htm">Web del autor</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘Nueva York’ de Eduardo Mendoza]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/anueva-yorka-de-eduardo-mendoza</link>
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      <pubDate>Sun, 01 Feb 2009 14:41:57 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/02/68744.jpg" alt="" />El 1 de diciembre de 1973, <strong>Eduardo Mendoza</strong> abandonó Barcelona y se trasladó a vivir a Nueva York como traductor de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Aprovechando la tesitura y recopilando todo lo que allí vio, en 1986 publicó <strong>Nueva York</strong>, un recorrido personal por la ciudad de los rascacielos. </p>

	<p>La Nueva York que describe Mendoza, sin embargo, poco se parece al que hoy podemos visitar. Por aquel entonces, Nueva York todavía era una ciudad peligrosa, con un alto índice criminalidad, prostitución callejera y suciedad. El lector no debe confundir este libro, pues, con una guía turística al uso, sino como un recorrido idiosincrásico por la ciudad, en la que Mendoza quizá no recurre tanto a su humor acostumbrado pero que igualmente nos deleita con toda una colección de anécdotas curiosas y simpáticas. </p>

	<p>Lo cual no desmerece el libro; el mismo Mendoza ya advierte que las guías de viaje también quedan desfasadas a los pocos días de haberse impreso. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Mendoza habla de la inmigración, de los indios algonquinos que viajaban por el río Hudson en sus canoas. Pero también habla de restaurantes, cafeterías o simples calles. Incluso del color del cielo. Así que he de confesar, pese a todo, que algunos pasajes me han resultado soporíferos por su intrascendencia. Lo cual decepciona al lector acostumbrado al vitriólico Mendoza de <em>Sin noticias de Gurb</em> o al renovador de la novela española de <em>La verdad sobre el caso Savolta</em>. </p>

	<p>Pero de todas formas, <strong>Nueva York</strong> es una lectura satisfactoria, se contemple como una radiografía de la ciudad o no. Y algunos detalles aparentemente insignificantes seguramente nos acabarán revelando subliminalmente mucho más sobre la ciudad más importante del mundo que las frías estadísticas. Por ejemplo, Mendoza escucha y reproduce un extravagante monólogo de un taxista hispano: “Todas las gringas están locas de atar. Los gringos también lo están, pero se les nota menos porque gastan las energías en trabajar y en ganar dinero&#8230;”. Y de vez en cuando, incluso introduce alguna pequeña trama para captar nuestra atención.</p>

	<p>En definitiva, un librito menor pero agradable, con sus más y sus menos, que se lee de un tirón y que puede que te permita ver Nueva York de otra forma más íntima y cotidiana. Aunque ya aviso que el libro está un poco difícil de encontrar y quizás tendréis que tirar de biblioteca. </p>

	<p><blockquote><p>Llegué por consiguiente a Nueva York con un montón de tópicos por bagaje. Si hubiese emprendido el viaje unos años más tarde, estos tópicos, sin dejar de serlo, habrían tenido un signo radicalmente distinto. En los años que siguieron a mi llegada, Nueva York superó la crisis y pasó de ser la escoria de las ciudades a ser la ciudad por antonomasia, la ciudad de moda. Yo tuve oportunidad de ser testigo de esta metamorfosis, pero quien espere encontrar en las páginas que siguen una explicación coherente del fenómeno se verá defraudado de plano: ni sé qué pasó ni sé por qué las cosas tomaron ese sesgo y no otro. Cuando llegué a Nueva York había barrios en los que sólo habitaban las ratas. Hoy celebridades de todo el mundo pagan fortunas por adquirir un apartamento en ese mismo sector. Naturalmente, los que previeron esta evolución con tiempo amasaron verdaderas fortunas. Éste no fue mi caso, como es obvio. Si algo tuve, lo dejé perder.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial Destino<br />
Colección Las ciudades nº 1<br />
168 páginas</p>

	<p>Más información | <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Mendoza">Wikipedia</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘La vuelta al mundo en 20 días” de Bertrand Piccard y Brian Jones]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/ala-vuelta-al-mundo-en-20-diasa-de-bertrand-piccard-y-brian-jones</link>
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      <pubDate>Wed, 21 Jan 2009 23:06:44 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2009/01/150.jpg" alt="" />No, no os confundáis con la obra de Verne, <em>La vuelta al mundo en 80 días</em>. En esta ocasión sólo se emplean 20, y no es ficción, <strong>La vuelta al mundo en 20 días</strong> es una historia real, una crónica de dos hombres encerrados en un globo, que alternan periodos de convivencia pacífica con los accesos violentos propios de los largos confinamientos junto a otra persona. Como un Gran Hermano transhumante y sin cámaras.</p>

	<p>El 21 de marzo de 1999, a las 6 horas GMT, <strong>Bertrand Piccard</strong> (psiquiatra y psicoterapeuta suizo) y <strong>Brian Jones</strong> (veterano inglés de la Royal Air Force) aterrizaron con su globo, el Breitling Orbiter, sobre el desierto de Egipto. En 19 días, 21 horas y 55 minutos habían completado la primera vuelta al mundo sin escalas a bordo de un aerostático. </p>

	<p>Fruto de esta experiencia, han escrito al alimón (de hecho, van intercalando fragmentos firmado por cada uno, para que el lector esté al quite de a quién está leyendo en cada momento) un libro fascinante sobre viajes, pero también sobre la convivencia humana. A veces, más que un viaje en globo, me parecía estar leyendo la crónica de dos astronautas encerrados en una estación orbital. </p>

	<p>En un globo que en nada se parece a la imagen de los globos aerostáticos del imaginario popular, una especie de envoltura gris metalizado que eleva a una cápsula habitacional de color rojo, ambos emprenden el viaje con un plan de vuelo inicial que recorre Francia, vuela sobre los Alpes, Niza, Islas Baleares, Marruecos, Mauritania, Malí, Nigeria, Sudán, Arabia Saudí, Omán, India, Birmania, Sur de China, Océano Pacífico, California, Canarias y un aterrizaje, tras 20 días de periplo, en el Norte de África, a 10º de latitud este.</p>

	<p><!--more--> </p>

	<p>Un plan de vuelo que, mal que bien, logran cumplir, no sin antes superar toda clase de vientos turbulentos, o esperar corrientes de aire favorables durante horas o días, salvándose de peligros inesperados, de tormentas, de peleas propias de un matrimonio mal avenido y otras tantas penalidades. Una de las más divertidas y también peligrosas consistió en recorrer el estrecho pasillo marcado por las autoridades chinas para sobrevolar su país, y eso que ya habían entablado negociaciones con Pekín un año antes de partir. </p>

	<p>La vida diaria en el globo también es muy llamativa. Por ejemplo, deben cuidar su higiene so pena de que el otro proteste por los olores corporales, de modo que deben de limpiarse con toallitas húmedas antes y después de acostarse. Por otra parte, en el habitáculo no se concentra nunca ni una mota de polvo, y los trajes apenas se ensucian aunque los lleven puestos cuatro o cinco días seguidos. Los aseos consisten en una taza con una tapadera hermética y una válvula de evacuación situada en el fondo que también les sirve como basurero. La presión de la taza empuja el detrito hacia abajo y luego al exterior de la cápsula, proyectándose todo el contenido a la atmósfera, donde se evapora. O eso queremos creer. Aun así, en general tienen cuidado de no echar cualquier cosa en cualquier lugar. </p>

	<p>Para que os hagáis una idea del equipo que llevan consigo en el globo, transcribo este fragmento:</p>

	<p><blockquote><p>En el interior, agitados como en el tambor de una lavadora, efectuamos como podemos las comprobaciones de la check-list (lista de control):</p>

	<p>-¿Radios VHF?<br />
-Ok.<br />
-¿Frecuencia uno, uno, nueve, decimal uno, siete?<br />
-Correcta.<br />
-¿Presión del altímetro?<br />
-Regulada.<br />
-¿Válvulas de seguridad de los extintores?<br />
-Abiertas.<br />
-¿Oxigenación?<br />
-Activada.<br />
-¿Válvula de helio?<br />
-Abierta para la verificación.<br />
-¿Dos indicadores rojos?<br />
-Ok. Cerrado.<br />
Y así para los casi cincuenta puntos de la check-list.</p></blockquote></p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.edicionespeninsula.com/">Ediciones Península</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘La semana laboral de 4 horas’, de Timothy Ferriss]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/ensayo/ala-semana-laboral-de-4-horasa-de-timothy-ferriss</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/ensayo/ala-semana-laboral-de-4-horasa-de-timothy-ferriss</guid>
      <pubDate>Mon, 01 Dec 2008 04:27:53 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/semana.jpg" alt="" />No soy aficionado a los libros de autoayuda, y mucho menos los dirigidos a empresarios y ejecutivos dinámicos a fin de optimizar su trabajo con algunas reglas <em>zen</em> de mercadillo. Pero desde que había oído a hablar de las bondades de <strong>La semana laboral de 4 horas</strong>, <em>No hace falta trabajar más</em>, no pude resistirme a echarle un vistazo. Será porque de natural me caracterizo por mi vagancia y su subtítulo, en consecuencia, me cautivó. No lo sé. La cuestión es que no me arrepiento del tiempo invertido.</p>

	<p>Al terminar de leer la obra, obviamente, sigo sin saber cómo vivir sin trabajar (o sólo trabajando cuatro horas a la semana, que es lo que propone el autor), pero lo formidable de este libro no reside en ese punto sino en la lista de curiosidades y lúcidos puntos de vista sobre cosas que nos suelen amargar en el día a día. Cierto es que no son puntos de vista muy elaborados, pero en su sencillez y también en su eficacia reside su gracia. Sobre las curiosidades, hablaré más adelante. </p>

	<p>Primero hay que hablar del autor, <strong>Timothy Ferriss</strong>, un singular tipo que en pocos años (todavía sin cumplir los 30), resultó tretracampeón mundial de lucha libre en jaula, fue el primer norteamericano en detentar en récord Guinness mundial de tango, dominó seis idiomas y se especializó en lingüística aplicada al japonés, chino, alemán y español, fue investigador en el campo del índice glucémico, campeón nacional en China de kickboxing, bailarín de breakdance en la MTV de Taiwán, asesor de entrenamiento de más de 30 deportistas con récords mundiales, actor en una serie de TV de máxima audiencia emitida en China y Hong Kong, trotamundos… y una lista interminable propia de un octogenario muy vivido (o de dos octogenarios).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La cuestión fundamental que trata de responder este libro es cómo obtuvo el autor todo el tiempo libre necesario para poder llevar a cabo todas estas proezas. Eso se consigue no viviendo para trabajar sino pensando en cómo otros pueden trabajar para nosotros (es fascinante descubrir que existe toda una red mundial de asesores a distancia por horas a precios muy reducidos que se pueden contratar en la India, por ejemplo). ¿Para qué jubilarte cuando llegues a viejo y no hacer minijubilaciones ahora? Luego trata de demostrarte que los miedos que todos tenemos a abandonar nuestras costumbres, vivir de país en país, comenzar de nuevo, son miedos en gran parte injustificados. Finalmente, te invita a descubrir cuántas posibilidades existen para viajar por todo el mundo por menos de lo que te cuesta un alquiler en una gran ciudad trabajando a distancia: no sin antes, claro, convencer a tu jefe de las bondades del teletrabajo.</p>

	<p>Todo esto con datos exactos, páginas web que consultar, direcciones, teléfonos y demás. Información útil para los nuevos ricos o los que necesiten replantearse su modo de vida.</p>

	<p>Pero, como dije, la parte más divertida es la dedicada a las curiosidades, que salpican cada página del libro. Ejercicios para leer un 200 % más rápido; la inutilidad de leer cada día el periódico; ejemplos reales de personas que han sabido encontrar formas asequibles de ganar 2000 dólares al mes dedicando media hora de esfuerzo cada lunes por la mañana; entrevistas a nuevos ricos y sus formas de ocio, que en nada se parecen ya a las imágenes arquetípicas de mansiones y cruceros; y sobre todo una larga lista de experiencias vitales del autor, algunas de las cuales son muy jugosas. </p>

	<p>Como ejemplo, voy a transcribir cómo consiguió ser medalla de oro en los Campeonatos Nacionales Chinos de kickboxing sólo entrenando una semana (y no siendo especialmente bueno dando puñetazos y patadas):</p>

	<p><blockquote><p>Gané porque me leí las reglas y busqué vacíos legales que pudiesen beneficiarme. Encontré dos. <br />
Se pesaba a los participantes la víspera del campeonato: utilizando técnicas de deshidratación que ahora enseño a levantadores de pesas, perdí 14 kilos en 18 horas, hasta que me pesaron (resultado: 82 kilos), y luego me hiperhidraté hasta volver a los 96 kilos y medio. Es difícil luchar contra alguien que pertenece a tres categorías de peso por encima de la tuya. Pobres chiquitos. <br />
Había un detalle técnico en la letra pequeña: si un combatiente se caía de la plataforma elevada tres veces en una ronda, su oponente ganaba por incomparecencia del adversario. Decidí que este detalle sería mi única técnica y me limité a empujar a la gente hasta tirarla abajo. Como te puedes imaginar, al final los jueces no eran los chinos más felices del mundo.</p></blockquote>  </p>

	<p>Quizá el libro no es sea de gran utilidad, quizá le abra los ojos a algunos. En todo caso, su lectura, curiosa y divertida, es de todo punto recomendable.</p>

	<p>Editorial RBA<br />
Colección Integral Inspiracions<br />
367 páginas </p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.rba.es/libros/la-semana-laboral-de-4-horas_timothy-ferriss_libro-OALR158-es.html">Ficha en Editorial RBA</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[‘En las antípodas’, de Bill Bryson]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/aen-las-antipodasa-de-bill-bryson</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/aen-las-antipodasa-de-bill-bryson</guid>
      <pubDate>Wed, 19 Nov 2008 10:18:00 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/en-las-antipodas_bill-bryson_libro-OBOL038.jpg" alt="" />Tras la reseña de <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/11/09-auna-breve-historia-de-casi-todoa-de-bill-bryson">Una breve historia de casi todo</a>, volvemos con otro libro de este prolífico autor británico que, además de escribir de viajes, se ha atrevido con la lingüística y la ciencia.</p>

	<p>Para muchos, <strong>Bill Bryson</strong> es el viajero más divertido y excéntrico del mundo, y sus libros de viajes sobre Estados Unidos, de los que soy fiel devoto, así lo demuestran. Sin embargo, me costó atreverme con su última obra traducida al español que me quedaba por leer: nunca me ha llamado la atención ese país lejano que es Australia.</p>

	<p>Por suerte, acabé leyéndolo y descubrí que <strong>En las antípodas</strong> es tan divertido e interesante como los otros. Y el libro también me ha demostrado que Australia es uno de los lugares más exóticos y curiosos del planeta. De hecho, si tuviera que elegir nueva nacionalidad, no dudaría en decantarme por la australiana.</p>

	<p>No en vano, Australia es el sexto país más grande del mundo y la isla más extensa, sin embargo, también es uno de los países del primer mundo del que menos sabemos. Se celebraron las Olimpiadas, Mel Gibson nació allí… poco más. Sus noticias parecen no abandonar nunca la isla, sus gentes parecen vivir lejos de todos nosotros. ¿Cuántos de nosotros sabemos que un grupo terrorista hizo estallar hace poco una bomba nuclear en Australia? Y, no obstante, Australia es la Noruega del trópico: segura, limpia, ordenada, con un nivel de vida envidiable… y el sol brilla con frecuencia. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Australia también es un lugar indómito en muchos sentidos. Allí vive el ser vivo más grande de la Tierra, la Gran Barrera de Arrecifes; diez de las serpientes más venenosas del mundo son australianas; si bañándote en sus aguas ideales para surfistas te pica una medusa cofre, da igual que te inyecten morfina o que te quedes inconsciente, seguirás gritando de dolor porque no hay nada que sea capaz de generar tanto dolor como eso; un tiburón o un cocodrilo, si te descuidas, puede zamparte antes de que puedas pestañear; apenas se conoce una ínfima parte del interior de Australia, el <em>outback</em>, que puede guardar más oro del que jamás hayamos soñado, además de toda clase de animales que se creían extinguidos: el 80 por ciento de las plantas y animales de Australia no existe en ninguna otra parte del mundo; después del Transiberiano, el tren que cruza Australia es el que posee el trayecto más largo y cautivador; y así podríamos seguir hasta el infinito.  </p>

	<p>Australia también es el lugar más seco, llano, caluroso, árido, yermo y climáticamente agresivo de los continentes habitados. Sólo la Antártida es más hostil a la vida. Pero tras la narración de <strong>Bryson</strong>, uno arde en deseos de mudarse a vivir a uno de los mejores lugares del mundo en todos los sentidos. Incluso dispone de sus propios montes nevados para esquiar, aunque jamás hayamos oído sobre ellos, y también sobre su propio San Francisco contracultural, y también de su propio Los Angeles hortera y millonario. </p>

	<p>Cada página de <strong>En las antípodas</strong> está repleta de información maravillosa sobre Australia, pero de nuevo la mayor virtud en el libro de <strong>Bryson</strong> es su capacidad para contarlo todo de una forma amena, didáctica y tan, tan divertida que a veces parece que estás leyendo un libro de humor. Sin duda, aunque jamás te hayas interesado por Australia (como me pasó a mí), <strong>En las antípodas</strong> es un libro imprescindible para todo el que tenga ganas de saber qué hay más allá de lo percibimos informativamente a diario. El resto lo disfrutará por igual gracias a los chascarrillos del entrañable <strong>Bill Bryson</strong>.</p>

	<p><blockquote><p>los australianos tienen los mejores y más entretenidos debates parlamentarios del mundo. Las noticias de televisión de Estados Unidos, e incluso la británica, se animarían enormemente si ofrecieran un informe diario del debate australiano. No haría falta explicar de qué va el asunto –de todos modos por lo general no hay quien lo entienda-, sino simplemente permitir que el público disfrutara del intercambio de insultos. En el libro Among the Barbarians, el escritor australiano Paul Sheehan informa de un intercambio de insultos en el Parlamento entre un hombre llamado Wilson Tuckey y el entonces primer ministro Paul Keating, del que transcribimos sólo un fragmento:<br />
Tuckey: Usted es idiota. Es un tonto acabado.<br />
Keating: ¡Cállese! Siéntese y cállese, cerdo… ¿por qué no se calla de una vez, payaso? … Este hombre tiene una mente criminal… este payaso nos va a interrumpir eternamente.</p></blockquote></p>

	<p>Editorial RBA Bolsillo<br />
414 páginas</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Los diarios de viaje de Haruki Murakami]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/los-diarios-de-viaje-de-haruki-murakami</link>
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      <pubDate>Mon, 17 Nov 2008 17:46:38 +0000</pubDate>

      <author>Jaime Valero</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img id="image4473" src="http://img.papelenblanco.com/2008/11/murakami3.JPG" class="derecha" alt="Murakami" /><strong>Haruki Murakami</strong> vuelve a estar de actualidad gracias a la publicación de su nueva novela, <strong>After Dark</strong>, de la que ya hablaron mis compañeros <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/10/15-after-dark-de-haruki-murakami">Paolo</a> y <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/10/25-after-dark-de-haruki-murakami-2">Luisfer</a>. En esta ocasión, me gustaría hablar de otra de sus obras, todavía inédita en occidente, que descubrí mientras buceaba por el <a href="http://www.kirainet.com/">blog de Héctor García</a>. Se trata de un <strong>Diario de Viaje</strong>, dividido en tres volúmenes, en el que Murakami recopila algunas de sus experiencias e impresiones mientras recorría diversos puntos del globo.</p>

	<p>Es difícil saber hasta qué punto la literatura de Murakami bebe directamente de su propia biografía. Lo que sí encontramos son puntos comunes entre muchos de sus personajes, y una de estas coincidencias es su carácter desarraigado y errante. El paradigma lo encontramos en el personaje principal de <strong>Kafka en la orilla</strong>, que emprende un viaje que lo arranca de su ciudad natal en pos del autoconocimiento personal. Algo así es lo que encontramos en los textos de este Murakami viajero.</p>

	<p>El libro cuenta con un lenguaje más directo y sencillo que el de sus novelas. El tono de la obra destaca por su sentido del humor y también por las continuas quejas del autor ante los inconvenientes que se encuentra en el camino. El primer diario de esta recopilación recoge un curioso episodio: Murakami quiere saber qué se siente al pasar una noche solo en una isla desierta. Una sensación que podemos conocer a través de la literatura, pero que muy pocos han experimentado en sus propias carnes.<!--more--></p>

	<p>Lo que parece un comienzo prometedor, con chapuzones y baños de sol, termina convirtiéndose en una desagradable velada rodeado de mosquitos ansiosos por probar su sangre. Por lo visto, da igual a qué rincón del globo lleguemos, pues nuestra soledad no podrá ser nunca absoluta.</p>

	<p>Esto ocurrió en Japón, pero el viajero Murakami también ha visitado otros lugares como México y Mongolia. En este último visitó la región de Mononhan, donde se desencadenó una guerra en 1939 entre Mongolia y Manchuria (por entonces, colonia japonesa) que supuso un terrible preludio de la 2ª Guerra Mundial. La visita a esta zona le sirvió de inspiración para buena parte de la acción de su novela <strong>Crónica del pájaro que da cuerda al mundo</strong>. En la fotografía que encabeza este post, realizada por Héctor García, podemos ver a Murakami encaramado a uno de los muchos tanques que han quedado abandonados en Mononhan, como recuerdo imborrable de esta contienda.</p>

	<p>La obra incluye algunos episodios más, enmarcados tanto dentro como fuera de Japón. Ahora que Murakami está tan de moda en todo el mundo, quizá sería un buen momento para traducir estos diarios de viaje. Así podremos conocer un poco mejor a este escritor tan poco amigo de las apariciones públicas, conocer al Murakami humano y no sólo al novelesco.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.kirainet.com/diario-de-viaje-de-haruki-murakami/">Kirainet</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El blog de Goethe en su viaje a Italia]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/biografia/el-blog-de-goethe-en-su-viaje-a-italia</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/biografia/el-blog-de-goethe-en-su-viaje-a-italia</guid>
      <pubDate>Wed, 24 Sep 2008 19:35:34 +0000</pubDate>

      <author>Juliana Boersner</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="izquierda" src="http://img.papelenblanco.com/2008/09/goethe.jpg" alt="Goethe" /><blockquote><p>Salí de Carlsbad á hurtadillas, á las tres de la mañana, porque antes no me lo habían permitido. Los amigos, que tan cordialmente celebraron mi cumpleaños, el 18 de Agosto, adquirieron, con tal motivo, el derecho de detenerme; pero no podía retrasarme más. Metíme en la silla de postas enteramente solo, con un lío de mantas y una maleta, y á las siete de apacible mañana nublada, llegué á Zwoda.</p></blockquote></p>

	<p>Así comienza <strong>Johann Wolfgang von Goethe</strong> el relato de su viaje a Italia que inició el 4 de septiembre de 1786, luego de una serie de desengaños que lo llevan a querer aislarse y conocer los orígenes de la cultura grecolatina. El viaje duraría dos años y quedaría registrado por el autor del Fausto en varios cuadernos que años después serían publicados como un volumen que se transformaría en uno de los principales en la obra del escritor más importante de la cultura germana. <!--more--></p>

	<p>Hoy, gracias a las herramientas que nos brinda internet, <strong>El viaje a Italia</strong> se une a la lista de diarios que están siendo publicados en Internet en forma de blog.  Podemos leer la obra con el mismo &#8216;tempo&#8217; en el que fue publicada pero 222 años después, como se encargan de recordar las personas que tuvieron la iniciativa. Comenzó a ser publicado el 4 de septiembre pasado, así que estamos a tiempo de seguir sus reflexiones. </p>

	<p>La edición que toman como base para el blog es la traducción hecha por <a href="http://www.escritoras.com/escritoras/escritora.php?i=745133039">Fanny Garrido</a> y publicada originalmente en 1891. Obviamente, se trata de una versión libre de derechos de autor, pero los editores anuncian también que esperan complementar la publicación regular de las entradas con referencias a <a href="http://maps.google.es/">Google Maps</a>, de manera que los lectores puedan complementar la lectura con datos geográficos. </p>

	<p>A mí estas iniciativas me gustan mucho ya que, por un lado, reactivan el interés por obras clásicas y, por otro, rescatan la esencia del género que, en este caso, es el del diario de viaje con registro cotidiano de las impresiones del viajero, así como de sus reflexiones filosóficas y poéticas. Un texto fundamental para comprender la época y, sobre todo, para comprender el alma del padre del Romanticismo Alemán. </p>

	<p>La única observación que le haría es acerca de la calidad de la edición que, por los momentos es bastante plana ya que nos da el texto pero, por los momentos al menos, no nos brinda información adicional. De todas maneras invitan a los lectores a comunicarse con ellos via mail para hacer sugerencias. Serán dos años, así que podría ser interesante ver cómo va evolucionando. </p>

	<p>Mil gracias a Pablo Lerma por el dato de este blog que hace perfecto honor a su significado original: bitácora de viaje. </p>

	<p>Sitio oficial | <a href="http://www.viajeaitalia.org/">Viaje a Italia</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/08/28-una-visita-virtual-a-la-casa-de-goethe-el-dia-de-su-aniversario">Una visita virtual a la casa de Goethe el día de su aniversario</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2008/08/14-el-blog-de-george-orwell">El blog de George Orwell</a><br />
En Papel en blanco | <a href="http://www.papelenblanco.com/2007/10/13-los-diarios-de-pepys-publicados-en-formato-blog">Los diarios de Pepys publicados en formato blog</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[1.000 cosas (más) que hacer antes de morir]]></title>
      <link>http://www.papelenblanco.com/viajes/1000-cosas-mas-que-hacer-antes-de-morir</link>
      <guid>http://www.papelenblanco.com/viajes/1000-cosas-mas-que-hacer-antes-de-morir</guid>
      <pubDate>Sun, 21 Sep 2008 11:23:44 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.papelenblanco.com/2008/09/9788427034075_g.jpg" alt="" />Dicen que la vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por los lugares e instantes que nos quitan la respiración. Bajo esta filosofía, se presenta por fin en español <strong>1.000 sitios que ver antes de morir</strong>, de <strong>Patricia Schultz</strong>.</p>

	<p><strong>1.000 sitios que ver antes de morir</strong> es una enorme recopilación, recomendada por el <em>New York Times</em>, de los lugares más atractivos, divertidos e inolvidables que existen en el mundo. Desde lugares espirituales como Bagan o Myanmar hasta otros terrenales como el barrio comercial de Hong Kong. En ningún momento se da más importancia a los enclaves más caros o rutilantes, como pudieran ser hoteles de lujo o restaurantes caros, sino que también se defienden esos otros sitios más mundanos pero igualmente espectaculares como Superdawg, en Chicago, donde uno puede zamparse un perrito caliente de toda la vida.</p>

	<p>Porque, como bien cuenta Patricia Schultz en el prólogo de esta documentadísima obra:</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><blockquote><p>Algunos guerreros de la carretera pueden ir de Nueva York a Los Ángeles a toda mecha sin guardar ni un detalle del recorrido en su memoria; yo puedo pasear por una manzana en el centro de Manhattan y volver a casa con un cartón de leche y varias historias que contar. Al final, la cantidad de kilómetros recorridos no guarda relación con el placer real que nos proporciona un viaje.</p></blockquote></p>

	<p>El libro está organizado de una manera muy práctica, casi a modo de enciclopedia. Se ha dividido el planeta en ocho regiones, a su vez subdivididas según criterios geográficos. Al final de cada entrada, además, se incluye una sección con información práctica que ayuda a planificar el citado viaje: precios orientativos, alojamiento, cómo llegar, la distancia que separa el lugar de las principales ciudades o puntos de referencia, la mejor época para visitarlo, etc.</p>

	<p>Un libro para adictos a los viajes que abrumará al más pintado, pues al término de su lectura uno no puede evitar pensar que necesitaría varias vidas para ver la mitad de la lista de sitios que ofrece la autora. Aunque no por ello hay que desistir y siempre, a la mínima oportunidad, hay que lanzarse <em>on the road</em>, porque, como ya decía Mark Twain:</p>

	<p><blockquote><p>Dentro de veinte años te arrepentirás más de las cosas que no hiciste que de las cosas que sí llegaste a hacer. Así que suelta amarras. Sal a todo trapo de la seguridad de esta bahía. Hincha tus velas con vientos de cambio. Explora. Sueña. Descubre.</p></blockquote></p>

	<p>Colección: MR Manuales prácticos<br />
960 páginas<br />
ISBN: 978-84-270-3407-5</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.mrediciones.com/">Mr Ediciones</a><br />
En Diario del viajero | <a href="http://www.diariodelviajero.com/2008/03/05-1000-lugares-que-ver-antes-de-morir">1000 Places to See Before You Die </a></p>      ]]></description>
      </item>
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