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'Ensayo sobre la ceguera' + 'Ensayo sobre la lucidez'  + ‘Caín’

'Ensayo sobre la ceguera' + 'Ensayo sobre la lucidez'  + ‘Caín’
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En Ensayo sobre la ceguera, todo el mundo se queda ciego. Todos menos una persona. ¿En el país de los ciegos, el tuerto es el rey? En Ensayo sobre la lucidez ocurre justo lo contrario: todo el mundo recupera la lucidez, y decide cambiar la situación política con el uso masivo del voto en blanco. ¿Podrán aceptar los gobernantes que sus votantes ya nos les quieren?

'Ensayo sobre la ceguera'

En Ensayo sobre la ceguera, el autor José Saramago te invita a abrir los ojos. Una epidemia azota el país: la llamada ceguera blanca. Al principio son sólo unos casos aislados, pero progresivamente todos los habitantes del país perderán la visión, que quedará sustituida por un color blanco uniforme. El gobierno intentará controlar la situación, poniendo a los enfermos en cuarentena, pero finalmente será el caos y los instintos más primarios del ser humano los que salgan a flote.

Sin embargo, hay una mujer que todavía no ha perdido la vista. ¿Qué es la ceguera blanca? ¿Por qué no le afecta a ella? ¿Cuánto tiempo tendrá hasta perder la vista como los demás? En un mundo lleno de ciegos, la única persona que puede ver se plantea entonces hasta qué punto debe convertirse en la guía de los demás, y en definitiva si vale la pena seguir viendo. Porque en un mundo de ciegos, el tuerto no siempre es el rey.

Publicada en 1995, Ensayo sobre la ceguera es una obra inclasificable. ¿Realismo mágico? ¿Ciencia ficción? ¿Ensayo sociológico? Tal vez todo a un tiempo. Porque lo relevante en Ensayo sobre la ceguera es el mensaje que subyace. El recurso de la ceguera física de sus personajes es una excusa para hablar de la invidencia mental de mucha de la gente que nos rodea, así como de la soledad del que sí puede ver lo que ocurre, "la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron".

Como punto curioso, en la obra hay una omisión de los nombres propios de los protagonistas. Sólo la exhaustiva descripción que Saramago hace de cada uno de ellos permite que el lector los identifique claramente. Así algunos personajes acaban llamándose "la esposa del médico" o "la joven de las gafas oscuras".

Como la mayoría de las obras de Saramago, la novela está escrita con oraciones largas, con poca puntuación. Las oraciones o sentencias pueden ser de media página de extensión y en ocasiones todavía más. También evita separar los diálogos, introduciéndolos uno tras otro, delimitados por comas y encabezados con mayúscula.

Ensayo sobre la ceguera es la décima novela de José Saramago, y supuso la constatación que hizo a Saramago merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1998. Asimismo es la obra más conocida del autor luso. Por ello acabó dando el salto a la gran pantalla, a pesar de lo complejo que resultaba llevar a imágenes un mundo de ceguera blanca. En 2008 se estrenó una adaptación dirigida por Fernando Meirelles, cuyo título fue Blindness (A ciegas). La protagonista fue interpretada por Julianne Moore.

Podéis leer una reseña más amplia de la obra en Papel en Blanco.

'Ensayo sobre la lucidez'

Saramago
Ensayo sobre la lucidez es una fábula y una sátira sobre la política, una brillante ficción especulativa sobre el sentido último de la democracia parlamentaria.

En un día lluvioso de elecciones en la capital del estado, la mayoría de los electores decide votar en blanco. No hay una organización detrás de esta decisión espontánea, ni tampoco un líder. Es una decisión individual y lúcida que ha nacido de la pérdida de confianza de la ciudadanía en las promesas de cambio del gobierno. Como si la lucidez se hubiese propagado por el mundo al igual que una epidemia.

Este hecho producirá que el Gobierno, necesitado del buen funcionamiento de la democracia (de una democracia que lo legitime) decida llegar hasta el final del asunto a toda costa.

Los protagonistas son un inspector de policía y la mujer que conservó la vista en la epidemia de luz blanca de Ensayo sobre la ceguera. Sin embargo, no estamos ante una continuación estricta de Ensayo sobre la ceguera. Más bien son obras complementarias. Anverso y reverso de una misma moneda.

En Ensayo sobre la lucidez, José Saramago abre una puerta a la esperanza: demuestra que cualquier ciudadano puede elegir libremente, aunque se enfrente a quienes controlan los resortes del poder. Y a la vez constituye una reflexión sobre el sistema democrático y las actitudes de los gobernantes ante una posible revolución pacífica.

Ensayo sobre la lucidez fue publicada en el 2004, 9 años después de Ensayo sobre la ceguera.

De nuevo, nos encontramos ante un texto es compacto, con los diálogos insertos en la propia narración. Un texto que incentiva la capacidad de reflexión y la lectura profunda. El autor implícito no deja de referirse a sí mismo como “quien esta fábula viene narrando”.

Como curiosidad, cabe señalar que el fenómeno descrito por Saramago ocurrió de forma parecida en Argentina, en las elecciones de 1957. En ese contexto, el peronismo estaba proscrito, así que, desde el exilio, Perón pidió a los peronistas que votasen en blanco. Y así lo hicieron, y de hecho fue el voto en blanco el que salió vencedor en las urnas. Sin embargo, el voto en blanco argentino no fue exactamente igual que el planteado por Saramago: el voto en blanco argentino era un voto a Perón.

El voto en blanco de Ensayo sobre la lucidez no nació, pues, de ninguna circunstancia histórica previa, sino de la propia imaginación del autor, como señala él mismo:

Dialogando con el público sobre el estado de la democracia hablé del voto en blanco como un voto de protesta de aquellos que están descontentos con el funcionamiento del sistema. Esas palabras se convirtieron en el embrión de la novela.

Añade que el voto el blanco puede ser interpretado como una manifestación de la lucidez:

porque es una exigencia de claridad política, de verdad, de responsabilidad. El elector que vota en blanco no se queda en casa, va a manifestar su desacuerdo con el hecho de que la democracia haya perdido espesura y consistencia. La democracia formal ha sustituido a la democracia substancial, y el voto en blanco puede ser una forma de manifestarse en contra del progresivo vaciamiento de la democracia a que estamos asistiendo en todo el mundo.

Podéis leer una interesante reseña de Ensayo sobre la lucidez en Bibliópolis.

Caín

Caín y Abel

Caín es la última novela de Saramago, y posiblemente sea también la más polémica. Uando como telón de fondo el famoso fratricidio bíblico, ataca frontalmente a Dios, sin medias tintas. Saramago redime a su protagonista del asesinato de Abel y señala nada menos que a Dios como autor intelectual al despreciar el sacrificio que Caín le había ofrecido.

Caín nos transporta de la mano de los principales protagonistas del Antiguo Testamento a ciudades decadentes, a palacios de tiranos y a campos de batalla, todo ello bajo el particular prisma irónico y mordaz de Saramago.

Hace casi 20 años, su polémico libro El evangelio según Jesucristo, ya fue vetado por el Gobierno portugués para competir por el Premio Europeo de Literatura. Pero Saramago, fiel a sus ideas heterodoxas, no se rinde y vuelve a la carga con más ganas que nunca: el libro lo escribió en menos de 4 meses.

Estaba en una especie de trance. Nunca me había sucedido, por lo menos con esta intensidad, con esta fuerza.

Caín fue publicada en 2009, un año antes de la muerte de Saramago (aunque él nunca dejó de escribir, y se dice que llevaba 30 páginas de una próxima novela).

La novela de Saramgo no ha dejado indiferente a nadie porque se atreve a cuestionar moralmente a Dios, como señala el mismo autor:

Dios no es de fiar. ¿Qué diablos de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín?

Según Saramago, sin que el libro fuese aún leído, la Iglesia ya lo estaba atacando en los medios. Pero Saramago no se arredra ante las críticas o las presiones de lo políticamente correcto, y además matiza que:

El Dios de los cristianos no es ese Jehová. Es más, los católicos no leen el Antiguo Testamento. Si los judíos reaccionan no me sorprenderé. Ya estoy habituado. Pero me resulta difícil comprender cómo el pueblo judío ha hecho del Antiguo Testamento su libro sagrado. Eso es un chorro de absurdos que un hombre solo sería incapaz de inventar. Fueron necesarias generaciones y generaciones para producir ese engendro.

Pilar del Río, esposa del premio Nobel portugués y traductora y presidenta de la Fundación Saramago, también tuvo unas declaraciones acerca de las controversias que causaría la postrera obra de Saramago, mostrándose convencida de que tras su lectura:

empezará una buena reflexión personal a la que, más tarde, seguirán conversaciones, discusiones, posicionamientos y, en muchos casos, cartas diciendo que esas ideas estaban pidiendo forma, que ya era hora de que el escritor se metiera en faena y gracias por hacerlo con tan hermosos resultados.

En definitiva, un indispensable epílogo narrativo para una voz libre que, ahora más que nunca, no ha tenido miedo de decir lo que quería. O lo que creyó que debía decirse.

En el Club El País Saramago

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