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'Las intermitencias de la muerte' + 'Todos los nombres'

'Las intermitencias de la muerte' + 'Todos los nombres'
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‘Las intermitencias de la muerte’

Las intermitencias de la muerte fue publicada en el año 2005 y, como otras novelas de Saramago, parte de una ausencia que en este caso es la de la muerte, que probablemente es una de las más aterradoras posibles aunque ello pueda parecer extraño a nuestra vivencia cotidiana en la que siempre estamos huyendo de ella.

Al día siguiente no murió nadie

Así comienza esta novela y luego de esa frase aparentemente tan cotidiana se esconde la sorpresa de lo inusitado. El estado del mundo o eso que podríamos llamar el “estado natural de las cosas” se ve alterado y quienes veían aproximarse el fin de sus días se dan cuenta que tienen la eternidad por delante pero, lo dicho, también tienen el dolor. La muerte se ausenta pero no lo hace así la vejez, ni el dolor ni la enfermedad, haciendo que se agolpen y atormenten enfermos y ancianos en una suerte de limbo imposible e insoportable. La novela está dividida en dos partes que terminan siendo dos estadios de la reacción “natural” de los seres humanos que temen a la muerte.

El gobierno y sus instituciones no saben qué hacer con la desaparición de la muerte o, más bien, no saben qué hacer con quienes la esperan. No hay país que esté preparado para ello porque no hay vida sin muerte o, como bien dijo Saramago en una entrevista:

No es que sea mejor morir que vivir, sino que, sencillamente, deberíamos tener otra mirada en relación a la muerte, aceptarla como una consecuencia lógica de la vida
Todos los nombres

Todos los nombres

Nuestra identidad comienza con una etiqueta que nos marca de por vida: nuestro nombre. Es un rótulo, una marca pero es una marca que se repite pero nunca señala a la misma persona sino a muchas.

Todos los nombres del mundo marcan a millones y millones de personas, cada una de ellas con una vida distinta, pero cuando leemos sus nombres en un archivo, en un formulario, pareciera no haber diferencia. Y quizás no la hay porque a pesar de un nombre que nos distingue hay un mar de soledad entre los hombres.

Y así lo dice Saramago en esta entrevista:

El nombre que tenemos sustituye lo que somos: no sabemos nada del otro

Todos los nombres es una novela publicada un año antes de que José Saramago recibiera el Premio Nobel de Literatura en 1998 y muchos la consideran una trilogía con Ensayo sobre la ceguera y La caverna. Se trataría de una trilogía acerca de la pérdida de la ética, de la conducta, de la conexión entre los seres humanos.

En el caso de ‘Todos los nombres’, la anécdota es sencila, al menos en apariencia. El protagonista, José, trabaja en un Registro Civil y su vida transcurre clasificando, organizando y archivando documentos. Lo que cambia la rutina de este personaje es que comienza a obsesionarse con una mujer, cuyo nombre nunca sabemos pero que empieza a ocupar cada minuto de los pensamientos y sentimientos de este personaje kafkiano.

En Club El País Saramago:

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