Manuale d'amore: cartas de amor en la Edad Media

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amorA tan sólo unos días del 14 de febrero, Día de los Enamorados, se publica en el periódico italiano La Repubblica la noticia de que se ha encontrado en Verona (donde transcurre la más famosa tragedia romántica, ‘Romeo y Julieta’) un códice del siglo XII con instrucciones para escribir cartas de amor.

Un grupo de investigación de la Universidad de Siena se encontraba en la Biblioteca Capitular de Verona buscando libros de retórica inéditos cuando descubrieron el Modi dictaminum, un códice escrito en latín y sobre pergamino por un clérigo de nombre Guido.

Entre las recomendaciones amorosas allí contenidas se indican cómo debe escribir la mujer al marido, cómo deben hacerlo los amantes, cómo presentarse ante la amada o cómo despedirse (tantos saludos como peces hay en el mar). Se señalan diversos modos de alabar la belleza femenina, desde comparaciones con piedras preciosas hasta referencias mitológicas como las de Paris y Helena de Troya. También conviene usar expresiones que indiquen la incapacidad de describir un sentimiento tan apasionado, del tipo:

cuán profundamente te amo no podría expresarlo con palabras, ni aunque todos los miembros de mi cuerpo pudieran hablar.

Por otro lado, la distancia que separa a los enamorados y el recuerdo de tiempos felices caracteriza ya lo que se ha dado en llamar “mal de amores”. Pero no todo es pura retórica platónica, ya que el clérigo también alude al amor físico: besos, abrazos, deseo…

Para Francesco Stella, de la Universidad de Siena:

Según nuestro estudio, estamos delante del primer manual epistolar con un capítulo, el cuarto, reservado a las cartas de amor. El maestro da consejos de escritura incluso a las mujeres, lo que confirma la existencia de un público femenino laico y alfabetizado en el Medioevo.

Como en todo buen manual, el romántico Guido ejemplifica sus consejos y, para ello, se vale de la correspondencia íntima de los condes de Guidi, que en esa época dominaban los actuales territorios de la Toscana y Emilia-Romaña. Precisamente de entre estas epístolas surge la que podría ser la primera carta de amor medieval conocida:

Tu afecto, amiga mía dulcísima, sabe que por el perfume de tu amor no me negaría a escalar montes o a atravesar a nado mares, e incluso afrontar peligros de muerte.

Está claro que todas estas cartas de conquista y galanteo se han perdido con el paso de los siglos. Me parece que en los tiempos actuales los Valentines y Valentinas se felicitarán, a lo sumo, por sms.

Vía | Revista Ñ

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