Flaubert y la obsesión por publicar

9 comentarios

gustave_flaubert.jpgMe ocurre con frecuencia – no sé si os ha pasado alguna vez – encontrarme con gente que desarrolla una portentosa actividad literaria en internet. Buscan, reseñan, indagan, pegan, comentan, reflexionan, narran, investigan, rescatan, innovan. Pero cuando se lo comentas empiezan a emitir lastimeros gañidos, lamentando que nunca hayan publicado en papel; o acaso prorrumpen en furiosos exabruptos sobre como las editoriales, esa recua de filisteos, no hacen más que rechazar ese manuscrito que es la mitad de uno mismo.

Esta actitud siempre me sorprende, y me hace recordar algo que decía Flaubert en su correspondencia privada con otros escritores. Flaubert no hizo otra cosa que escribir en su vida: comenzó con catorce años, y lo hizo hasta el día de su muerte. Conoció un éxito como pocos en su tiempo. Y sin embargo tenía que vivir de su hermana y cuñado, porque tardaba entre cinco y diez años en hacer un libro. Y si algo le reventaba era que le preguntaran por qué publicaba con tanta parsimonia y le sacaba tan pocos réditos a su obra.

Todo el mundo puede hacer como yo. Trabajar con la misma lentitud y mejor. Basta sencillamente con prescindir de determinadas aficiones y privarse de unos cuantos placeres. No soy virtuoso en absoluto, sino consecuente. Y, pese a que tengo importantes necesidades (de las que no digo palabra), preferiría trabajar de vigilante en una escuela a escribir cuatro líneas por dinero.

Ya leo la sorna en tu cara. Sí, sí, mucho hablar de vivir pobre pero seguro que acabó forrado. Pues no, murió sin dejar un duro a nadie, fin de la historia. Un hombre que escribió todos los días de su vida, capaz de darle vueltas a una frase durante semanas, que se encerraba en el invernadero a recitar a voz en grito sus textos para ver si eran armónicos. Seis obras publicadas en vida y una póstuma. Al menos dos de ellas son obras maestras. Con lo que ganó con una pudo pagarse un viaje a Cartago, sus únicas vacaciones. Fin de la historia.

Y ahí estás tú, bloguero o bloguera del siglo XXI, trabajando en tu obra cuando hay tiempo y ganas y carcomiéndote por verla saltar de la pantalla al papel. ¿Tanto necesitas el fetiche de celulosa, su portada marcada con tu nombre? Admitámoslo, no hay mayor placer para el amante de los libros que hacerse un hueco en la estantería. Bien. ¿Quién te lo impide? Puedes hacerte diseñar e imprimir tu libro en prácticamente cualquier copistería del planeta. Puedes hacerlo por internet incluso, en sitios como Bubok o Lulu. Si tienes ambiciones de negocio puedes informarte sobre ciertos contratos de distribución que se basan en la autopublicación.

Ah. Que no quieres dejarte dinero. Bueno, es difícil empezar un negocio sin invertir. Ah, que lo que pasa es que la autopublicación te parece indigna. Tú lo que quieres es seguir el proceso de los grandes, que una editorial te descubra, exclame ¡Esto es lo mejor que leído nunca! y te catapulte a la fama. Bueno, antes deberías valorar qué te parece más indigno, si publicar un texto tal y como tú lo quieres o recibir un manuscrito emborronado de tachones rojos con una carta adjunta que dice: Te lo publicamos pero te hemos cambiado el título y de paso el final, ah por cierto, la protagonista ahora se llama Adelaida.

Nada, que sigues queriendo publicar a toda costa, y tu obra no deja de rebotar de lado a otro. Quizás va siendo hora de que te lo replantees completamente. Porque sí, todos sabemos de novelas escritas en los ratos libres que han acabado siendo éxitos editoriales, pero eso no es la norma. La norma es que ser escritor sea un trabajo de ocho horas diarias e incluso más, como cualquier otro autónomo, mal regulado y con pocas garantías. Para ser escritor hay que escribir novelas que a veces te gustan y a veces no, que a veces se publicarán y otras no, participar en todos los concursos, mandar cuentos a revistas, escribir guiones de teleseries y anuncios, pillar lo que puedas y tirar para adelante. Algunos se hacen un nombre, los más son obreros anónimos de la escritura. Y claro que publican. Lo hacen para vivir.

Es precisamente contra lo que se rebelaba Flaubert. Un escritor del siglo XIX tenía que hacer exactamente lo mismo que uno de ahora para sobrevivir (y más todavía: si hubieran sabido lo lejos que llegarían los derechos de autor, hasta se habría asustado): escribir cuentos, colaborar en revistas, publicar mucho y de seguido y hacerse invitar a reuniones sociales. Flaubert quería hacer la literatura tal y cómo la sentía, sin obligaciones, sin deudas. Aunque ello supusiera pasar la mayor parte de su vida en la oscuridad.

Somos obreros de lujo; pero resulta que nadie es lo bastante rico para pagarnos. Si uno pretende ganar dinero con la pluma, debe dedicarse al periodismo, al folletín o al teatro. Una obra de arte no es valorable, carece de valor comercial, no puede pagarse con dinero. Cuando uno no se dirige a una multitud, es justo que la multitud no le pague (…) Conclusión ¡si el artista no tiene rentas, tiene que morirse de hambre!

¡Pero yo no quiero hacer arte! – protestas – ¡Yo quiero hacer historias para todo el mundo! ¡Tengos ideas tan buenas como la Rowling o la Meyer, y aún así no me publican! Bueno, aquí entran otros factores. Maketing, modas, sobre todo suerte. ¿Cómo dar con la fórmula del éxito? Si las editoriales lo supieran, serían mucho más felices. Hace unos años se publicaba cualquier cosa medio decente que fuera histórica, y hasta hace poco cualquier cosa que fuera fantástica u ocultista. Algunos de los que se subieron al tren del género han logrado hacer carrera. Pero lo cierto es que quien quiere publicar, si insiste, publica. Basta con acudir a las editoriales más minoritarias, más fragmentarias. Ya sea un tratados sobre armas medievales, un libro de cocina o un poemario infantil, el objetivo estará cumplido: tu nombre en la portada.

Pero veo que no te he convencido. Tu sigues teniendo ese manuscrito que es la mitad de tí, en el que has volcado tu alma y por el que crees que se mide tu valía, y te has jurado que algún día estará en los estantes del Corte Inglés. No te vale el anonimato digital, que tus textos floten en el ciberespacio a pesar de que no para de crecer, y tú con él, y tus lectores sean potencialmente la humanidad entera. No te basta que te descubra un navegante, te debe descubrir el cazatalentos. Creo que adivino tus deseos. Tú quieres ser la sensación de la temporada, quieres entrevistas en la televisión, quieres que te anuncien en el metro, quieres el Planeta, quieres que tu biografía rece Su primera novela fue un éxito absoluto de crítica y público.

En ese caso buena suerte, porque esas cosas no las consigues, te pasan. Las hacen ocurrir gente que sabe más del negocio que tú y que yo. Es la carrera de los lemmings, pura estadística: el trono del Parnaso es para uno y no más, el que más lo desea y lo hace lucir. Puedes ir practicando, te vendrá bien. Pero si te quedas por el camino haznos el favor de ahorrarnos tu resentimiento porque no te valoraron como te merecías. Claro que no: es la economía, estúpido, y no te rinde cuentas a tí. Sucede que no se está tan mal aquí, suspendido en la inmateria, haciendo textos translúcidos y microscópicos, corpúsculos celulares que forman la retícula de un organismo sin fronteras. Se está a gusto, a nuestras anchas. ¿Crees que sólo el libro te hará inmortal? Acuérdate de Alejandría.

En Papel en Blanco | Metacrítica

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Pedro Dávila !

    Veamos…creo que existe una diferencia entre ser escritor y vivir de lo que escribes.

    Tanto la literatura en particular, como el arte en general, poseen ese extraño influjo -sobre el cuál puedo explayarme, pero considero fuera de contexto- que consigue hacer felices a las personas. Por otro lado, la economía se encarga de hacer más eficaces y eficientes las producciones de bienes y servicios para satisfacer las necesidades MATERIALES de las personas. Creo que la dicotomía entre arte y economía es clara y rotunda. Por ello, a mi parecer, carece de sentido el tasar una obra de arte en términos económicos…¿cuántos sacos de patatas valen tanto el talento necesario para crear una obra maestra, como los momentos de felicidad que genera la misma en todas las personas que la disfrutan?

    Una vez expuesta la brecha que en esencia separa economía y arte, concluyo que existe tiempo en la vida para laborar, y tiempo en la vida para crear arte. Estoy convencido de que cada persona humana, sólo por el hecho de poseer algo tan grande como el alma y la condición humana, aloja en sí un artista en potencia. Cada uno ha de buscar su vía de crear arte si quiere autorrealizarse; unos optan por danzas, otros por artes plásticas, otros por el ajedrez, otros por la literatura,otros… otros por desgracia optan por no amar la belleza y hacer de su vida una empresa de desdén y destrucción.

    No obstante, la creación artística no exime al ser humano de tener que producir para vivir, y con ello me refiero a formar parte del sistema económico, ya que hasta el más espartano de nosotros necesita cubrir una serie de necesidades que cuestan dinero. Por tanto, hemos de tener tiempo para producir, tiempo para crear y tiempo para soñar. Es un buen equilibrio, a mi parecer, 8 horas al día de cada. Y aún so pena de parecer estrambótico, he de decir que el trabajo en proporciones sanas, al menos a mí, me ha ayudado, inspirado y complementado en la crea

  • 2

    Avatar de ferbr1 !
    ferbr1 | 2 estrellas

    ¿Por qué tanta mala leche? ¿En este post se le está pidiendo humildad a un escritor (o proyecto de escritor, o aspirante a escritor. Ustedes me entienden). ¿De qué le servirá esa humildad? ¿Será mejor escritor? ¿tendrá más autocrítica positiva (que derivará en que acabará siendo mejor escritor)? ¿lo beneficiará en algo (algo que significará que acabará siendo mejor escritor)? Dejen que ese escribidor siga quejándose, no lo desprecien tanto; si acaba siendo un grande, si sus escritos no van a hacer tener orgasmos estéticos, es algo que no estará relacionado en lo absoluto con su mayor o menor humildad o cinismo, o sensatez o estupidez. ¿Para qué perder el tiempo, entonces, en estos consejos innecesarios, en esta pataleta intrascendente?

    Para quien pueda interesarle, comento que quizás el más esperanzador ejemplo de autoedición exitosa sea el del argentino Juan Filloy.

  • 3

    Avatar de Álvaro Naira !

    Cuantísima razón tienes, y excelente estilo. A lo que otro llama "mala leche" yo lo denomino garra. Muchos deberían leer esto y aplicarse el cuento.

    Yo incluido.

  • 4

    Avatar de bodegaderecuerdos.com !

    Dejando a un lado el estilo del redactor. Solamente se trata de una cosa: RECONOCIMIENTO. Y eso sólo se consigue si una editorial, ya sea grande o pequeña te dice: VAMOS A PUBLICAR TU LIBRO, y no te dice: VAMOS A COEDITAR TU LIBRO, TIENES QUE PAGAR X PARA PUBLICAR TU LIBRO.

    Yo entiendo la publicación en papel como un reconocimiento al trabajo bien hecho. Los escritores ademas de ser escritores, debemos parecerlo, de cara al exterior digo, nuestros seres queridos deben creer que lo que hacemos tiene una validez, y no solo estamos rellenando hojas de word con estupidas fantasias; y para eso la publicación en una editorial, la publicación de un libro de toda la vida es necesario.

    Atentamente,

    Sergio Becerril

  • 5

    Avatar de Álvaro Naira !

    ¿Reconocimiento? Hay cosas que valen más que eso. La integridad de tu obra, por ejemplo. A mí me pusieron delante un contrato muy bonito en el cual una de las cosas sangrantes era que no querían mi novela entera, sino la mitad, que 300 páginas salía muy caro para autor novel. Una correctora de la editorial ya andaba tachando frases medio al azar para llegar al texto definitivo.

    No firmé. No me había tirado años trabajando en un texto para que me lo mutilen, la verdad. Y aquí estoy: en lulú, en lugar de en una editorial "de verdad", que me hubiera pagado y me hubiera dado reconocimiento.

    Y no me arrepiento. Casi nunca. Sólo a veces.

    En fin…

  • 6

    Avatar de bodegaderecuerdos.com !

    Bueno Alvaro Naira, en tu caso concreto no sería reconocimiento eso seguro, pero si esa editorial no te hubiera querido quitar la mitad de tu novela, pues si hubieras visto reconocido tu brabajo ¿No?

    Supongo que hay cosas que valen más que eso, pero ya va en la persona, y en los objetivos de cada uno.

    Atentamente,

    Sergio Becerril.

  • 7

    Avatar de Farándula !

    Debo decir que sus artículos siempre son los más interesantes y divertidos de este blog, aunque también los que recurren con más frecuencia a la polémica fácil, al insulto gratuito y al sarcasmo innecesario. Pico por una vez y entro al trapo: me reconozco en todos y cada uno de los puntos señalados (salvo en el género, no todo es novela en esta vida ¿para cuando consejos a protopoetas?) y me declaro culpable…

    …de escribir dejando parte de mí misma (con lo fácil que es pasar la piedra en el pellejo ajeno) …de exhibir tales engendros en un blog …de querer publicar ¡y sin gastarme un duro! (seré creída). …de anhelar fama y fortuna haciendo lo que me gusta (estando en crisis y con tantas pizzerías necesitadas de personal tales pensamientos deberían costarme la cárcel cuanto menos) …de intentar conquistar el mundo (consecuencia natural de la personalidad megalomaniaca de todo escritorzuelo en ciernes e imperativo categórico de mi condición frikigafapasta)

    Y yo me pregunto, señor Fava, este texto suyo, que flota en el ciberespacio en continua expansión, cuyos lectores son potencialmente la humanidad entera, que yo, navegante, he descubierto ¿fue engendrado por amor al arte? y, en tal caso, ¿por qué no se conforma usted con eso?

    Citando el Acerca de: Papel en blanco no es el blog personal de un grupo de fanáticos de la literatura. Se trata de un blog profesional lanzado por la factoría de blogs Weblogs SL. Hemos creado Papel en blanco porque creemos que los nanomedios, los weblogs, pueden, al mismo tiempo que proporcionar información interesante y útil para su público, ser un negocio que genere ingresos.

    ¿No es Weblogs S.L. un cazatalentos de la blogosfera, una editorial que en vez de libros publica blogs?

  • 8

    Avatar de Paolo Fava !

    @ Farándula: ¿Eres tan amable de señalarme a quién y cuándo "insulto gratuitamente"? Porque lo de "insultar" me pare muy grave y más aún "gratuitamente", así que me preocuparía haberlo hecho.

    Otra cosa es que te tomes la ironía como un insulto, que es algo que nos pasa a todos cuando nos tocan la fibra sensible.

    Y sobre todo lo demás, pues no recuerdo haber dicho en ningún sitio que lo que yo defiendo es escribir gratis, lo que me da risa es que la gente vea como un derecho el hacerse rico escribiendo. Es más, si te interesan las condiciones de remuneración de Weblogs las puedes ver en su blog oficial. Son fantásticas, con lo que ganado sólo con este post me he comprado tres blazers estilo Paco Umbral. Saludos.

  • 9

    Avatar de alas de oso !

    interesante articulo, divertido en su mayor parte; me gusta lo de la casualidad, azar inextrincable y cosas por el estilo que se sugieren para justificar el fracaso; me agrada tambien la defensa irrestricta de la red y que la frase: "peor es nada" nunca sea mencionada pero gire de forma elusiva a lo largo de todo el articulo. jajaja. bueno sigan intentandolo.

    suerte

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