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Apostrofe

El apóstrofe es una figura literaria de diálogo que consiste en dirigir la palabra con vehemencia a algo o alguien, en segunda persona. Los destinatarios pueden estar presentes o ausentes, vivos o muertos, pueden ser seres abstractos o cosas inanimadas. Incluso, hay apóstrofes dirigidos a uno mismo.

Se caracteriza por la interrupción repentina del discurso o narración. Su etimología proviene del griego ἀποστροφή que pasó al latín apostrŏphe. Se puede usar la forma masculina o en femenino, “la apóstrofe”, ya que se trata de un sustantivo ambiguo.

Como decimos, en retórica se incluye dentro de las figuras de diálogo o pathos (figuras patéticas). El empleo de este recurso es muy común en las plegarias u oraciones, en los soliloquios y en las invocaciones, así como en el lenguaje publicitario, político y en general como parte de la funciones apelativa y expresiva del lenguaje.

Por ello generalmente va acompañado en su forma escrita de signos de exclamación o interrogación y entre pausas.

Juan Ramón Jiménez usa el apóstrofe en la última estrofa del poema ‘Vino, primero, pura’:

Y se quitó la túnica,

y apareció desnuda toda…
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Es una figura muy querida por el Romanticismo debido al gusto de este movimiento por la exaltación. Gustavo Adolfo Bécquer utiliza al final de las tres primeras estrofas de la ‘Rima LII ‘el mismo apóstrofe para simular, con un gran efecto de pathos retórico, el romperse de una ola:

Olas gigantes que os rompéis bramando

en las playas desiertas y remotas
envuelto entre sábanas de espuma,
¡llevadme con vosotras!

En su ‘Himno al sol’ Espronceda usa continuamente el apóstrofe:

Para y óyeme ¡oh Sol! yo te saludo

Y estático ante ti me atrevo a hablarte;
Ardiente como tú mi fantasía,
Arrebatada en ansia de admirarte,
Intrépidas a ti sus alas guía.
¡Ojalá que mi acento poderoso,
Sublime resonando,
Del trueno pavoroso
La temerosa voz sobrepujando,
¡Oh sol!, a ti llegara
Y en medio de tu curso te parara!

El apóstrofe está muy relacionado con la optación, que es otra de las figuras de diálogo y consiste en la manifestación, de forma muy explícita, de un deseo, dirigido siempre a un tú que está claramente presente en el discurso.

Foto | Sudhamshu (Flickr)
En Papel en Blanco | Diccionario Literario

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