Diccionario Literario: epíteto épico

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Epiteto Epico Cid Campeador

Un epíteto (del griego ἐπίθετον, agregado) es un sintagma, generalmente adjetival, que expresa las cualidades intrínsencas del sustantivo al que acompañan. En el caso de los epítetos épicos, estamos ante fórmulas juglarescas propias de la poesía épica, epopeyas o cantares de gesta, fórmulas laudatorias para referirse a los personajes o incluso a los lugares.

Los epítetos épicos forman parte de los recursos mnemotécnicos que los juglares empleaban para recitar los versos de los poemas. Recordemos que el origen de la épica es oral, y estos epítetos épicos eran adecuados para completar la métrica del verso, ya que encajaban perfectamente y se repetían frecuentemente a lo largo de la narración.

Los epítetos pueden informar al oyente (lector en la actualidad) sobre el personaje dando datos acerca de su origen, su carácter, su familia, el aspecto, la habilidad… y en general son de alabanza (también para las ciudades) y destacan sus cualidades heroicas.

  • En las epopeyas clásicas se recoge perfectamente el uso del epíteto épico. Homero usó epítetos como “el que dispara de lejos” (referido a Apolo), “Hector, domador de caballos”, “Atenea, la de los ojos claros”, “Hera, la diosa de los níveos brazos”...

  • Odiseo es nombrado como “multiforme varón”, “prudente y desgraciado Odiseo”, “valeroso padre”, “magnánimo Odiseo”, “fecundo en ardides”... El estudioso Bryan Hainsworth distingue entre dos clases de epítetos en Homero: el especial y el genérico. Los epítetos especiales se utilizan exclusivamente para un carácter particular, mientras que los epítetos genéricos se utilizan en varias ocasiones para distintos personajes.
  • Si pasamos a los cantares de gesta medievales, podemos centrarnos en el ‘Poema de Mio Cid’. El héroe castellano Rodrigo Díaz de Vivar es nombrado con epítetos épicos como los siguientes: “el que en buen ora cinxo espada”, “en buen ora fuiste nascido”, “el buen Campeador”, “el de la barba vellida”... Sin embargo, no es el protagonista el único que es definido con epítetos épicos.
  • También los allegados del Cid reciben epítetos en el Cantar: “el buen rey don Alfonso”, “mi señor natural”, “el de León”... Jimena, su esposa, es “mugier ondrada”; Martín Antolínez es el “burgalés de pro/complido/contado/leal/natural”; Álvar Fáñez (además de que el “Minaya” que lo suele anteceder como apelativo pudiera ser un epíteto), es “diestro braço”. Incluso Babieca tiene su epíteto, es “el caballo que bien anda” y “el corredor”; o la ciudad de Valencia, que es “la clara” y “la mayor”.

Hemos dejado aquí algunos ejemplos tan solo, pues los epítetos épicos se encuentran en todas las épocas y modalidades de la épica, en otras obras como ‘La Illíada’, ‘Los Nibelungos’, la ‘Chanson de Roland’..., incluso dejando su huella en el Romancero.

En Papel en Blanco | Diccionario Literario, El Cantar de Mio Cid crece, La obsesión por leer el manuscrito del ‘Cantar de Mio Cid’, Odiseo, el primer héroe moderno (I)

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Comentarios

  • 1

    Avatar de MARCIA FLANDES ÃLVAREZ !

    Una vez visto Poseidón y su regalo en forma de “mar”, toca hablar de Atenea y el suyo propio. En cuanto a la propia Atenea es sólo el texto de Ovidio con esa clara intención poética-visual el único que nos presenta a la diosa dotada de sus atributos: la lanza, el casco y el elemento en el que nos debemos parar un poco más, la égida: la coraza o escudo que según la Iliada Hefesto habría fabricado para Zeus. Su origen es muy incierto dentro de las propias fuentes mitográficas y algunos lo atribuyen a un monstruo arrojador de fuego que Atenea mató y desolló

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