
La afición por las profecías y los malos augurios nació mucho antes que los programas amarillistas de la tele que tratan de buscarle las cosquillas a los espectadores de hoy con historias de meteoritos y gripes aviares. El fin del mundo nos ha interesado siempre y lo hemos manifestado a través de escritos religiosos, leyendas, películas, etc. La conciencia del día del juicio final se extiende por todo el globo como los McDonald’s, sin entender de culturas, razas ni creencias.
No estaría escribiendo esto ahora si algunas de las profecías que se formularon durante la antigüedad hubieran dado en el clavo. Por ejemplo, según San Clemente el mundo se habría terminado en 1990. Otros anunciaron la fecha de caducidad del mundo para 1033 o 1524, según el astrólogo alemán Johannes Stoeffer. Estas y otras profecías que nunca se cumplieron han quedado recogidas en el libro El fin del mundo, del periodista y escritor Pedro Palao-Pons.
Pons trata de arrojar luz sobre la motivación de estas profecías y sobre la figura del profeta. Reflexiona sobre aquellas que el tiempo ha desmentido y sobre otras que, según cómo las interpretemos, pueden corresponderse con sucesos que ocurrieron realmente durante la historia de la humanidad. Repasa así los miedos y las inquietudes de la gente en diversas épocas, muchos de los cuales siguen vigentes en la actualidad.
El temor ante lo desconocido es un denominador común en el ser humano de cualquier periodo histórico. Algunos de los temas que aborda este libro son el pan nuestro de cada día en la actualidad. Uno de ellos es la cuestión del cambio climático. Desde siempre, los profetas han vaticinado desastres naturales como los terremotos y los tsunamis. También se centra en la amenaza de los meteoritos, considerados en la antigüedad como el fruto de la ira de los dioses, que hoy encarna el asteroide Apopfis, descubierto por la comunidad científica a finales de 2004. Se prevé que el pedrusco pase muy cerca de la tierra dentro de unos cuantos años.
En el libro también hay lugar para las figuras del demonio y el anticristo, que han sido motivo de novelas y películas. Muchos han considerado a personajes tan diabólicos como Hitler y Mussolini como la encarnación humana de este ángel caído. Hoy en día, ostenta este discutible título Osama Bin Laden.
Así pues, todos aquellos que estéis interesados e intrigados por la práctica de los profetas encontraréis en El fin del mundo respuestas (y también nuevos enigmas) relacionados con ella. A mí en particular me llaman mucho la atención todos estos vaticinios, aunque creo que pocas personas, salvo Julio Verne, pueden presumir de haber anticipado lo que ocurriría en ese tiempo impreciso e indescifrable que llamamos futuro.

Sitio del autor | Pedro Palao-Pons
Más información | Editorial Zenith

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