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El especialista en museos, mayormente de ciencia, Jorge Wagensberg, nos presenta en Ideas para la imaginación impura una pequeña antologÃa compuesta por 53 reflexiones en torno a diversos temas, pero siempre bajo el prisma de la visión cientÃfica.
Estos dÃas, Wagensberg ha aumentado aún más su popularidad a propósito de su participación en los debates antitaurinos celebrados en Cataluña con objeto de poner fin al espectáculo de la tortura de animales (más que a la tortura per se). Su intervención, por cierto, fue una de las más polémicas porque extrajo, para afianzar sus argumentos, todos los útiles de los que se sirve el torero para atacar al toro, siempre formulando la misma pregunta: ¿Esto no duele? Esto duele.
Lejos de ratificar, rubricar y apoyar, punto por punto, todas las ideas expresadas por Wagensberg, lo que sà respaldo sin ninguna duda es su amor, su pasión por la ciencia. O más atinadamente, su amor por el método cientÃfico, que es cualquier método que respete tres principios: el de objetividad, el de inteligibilidad y el dialéctico.
Se es objetivo cuando, ante varias formas de ob¬servar un objeto, se opta por aquella que menos afecta a la observación. Se es inteligible cuando la representación es, en algún sentido, más compacta que lo representado. Y se es dialéctico cuando el conocimiento se arriesga a ser derribado por la experiencia. El conocimiento es cientÃfico cuando tiene voluntad de serlo, es decir, cuando logra la máxima objetividad, inteligibilidad y dialéctica… por exiguos que sean tales máximos.
De Wagensberg también admiro su interés por aunar ciencia y arte en una especie de conocimiento más completo sobre la realidad. En ese sentido, Wagensberg se define como alfanumérico, ni de letras ni de ciencias, sino de ambas ramas del saber, como buen renacentista, evitando a toda costa que el horizonte esté constreñido por una visión túnel de las cosas.
Cuando de verdad disfruto de Wagensberg es al escucharle por la radio, donde demuestra mejor que nadie que es capaz de disfrutar de un aristocrático cigarro extraÃdo del armario de caoba o mahogany del Orient Express a la vez que describe las propiedades de esta madera noble, cómo se desplaza el Orient Express… o por qué estamos aquÃ.
Sin embargo, la cosa cambia cuando Wagensberg se pone a escribir. Dando por sentado que algunos artÃculos los guardo fotocopiados en mi dossier de textos que jamás quiero olvidar, generalmente hay algo en la prosa de Wagensberg que no me convence, que me chirrÃa. Una sensación, por cierto, que también me produce Eduardo Punset, en muchos aspectos una especie de clon de Wagensberg.
Soy consciente de que hay mucha gente que adora los libros de Wagensberg, lectores que se han enamorado platónicamente de su forma de escribir y de concebir el mundo. Pero yo no me encuentro entre esas personas. Disfruto mucho más con Dawkins, Pinker, Dennett o incluso Bryson. Porque no puedo evitar detectar cierto aire mecánico u ortopédico en la prosa de Wagensberg. Como si no se soltara nunca del todo.
Pero insisto, es algo muy personal, y además no siempre sucede.
Asà pues, en resumidas cuentas, este libro es un libro pequeño, precioso, mÃnimo como una antologÃa de poesÃa, que no precisa de legiones de consumidores para existir. Y por tanto, trasciende de lo que la mediocre bestsellercracia literaria juzga como óptimo por el paladar de la masa cuyos bolsillos pretende saquear.
Ante mÃ, la selección de textos que he preparado para este libro. Los miro para tomar impulso y escribir el prólogo. Y, con sólo mirarlos, evoco muchos episodios de estos diez últimos años. Son ideas sobre el conocimiento, sobre la creación y la transmisión de conocimiento. Toda idea tiene que ver con algo del quehacer diario: una persona, un lugar, un mo¬mento, una situación, un matiz, una emoción…
Tusquets Editores
Colección Matemas
288 páginas
ISBN: 978-84-8310-595-5
Sitio Oficial | Ficha en Tusquets Editores
Comentarios
Estoy buscando una traducción al español del libro "The Emperor's Lady: a Novel Based on the Life of the Empress Josephine." Si alguien sabe algo sobre este libro agradeceré su ayuda.
Estimado Sergio: curioso esto de la interpretación lectora. A mà no se me ocurren dos personas que escriban de modo más diferente que Wagesberg y Punset. Saludos,
Diego
Siempre me han gustado los aforismos de Wagensberg
"Las verdades se descubren, las mentiras se construyen"
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