Con la visita del Papa a España todavía reciente, la lectura de este libro, Por qué creemos en cosas raras, se vuelve más pertinente que nunca. Sobre todo porque el autor, Michael Shermer, no se limita a hacer un recorrido sobre las creencias humanas y sus posibles raíces psicológicas, sociológicas y antropológicas, sino, ante todo, porque Shermer dedica un capítulo completo a explicar por qué hay personas tan inteligentes que creen en cosas tan estúpidas.
No son difíciles de localizar. En España, incluso, hay canales de televisión monopolizados por esa clase de personas. Son individuos generalmente universitarios, de una profunda cultura (aunque a menudo sea humanística y no científica), de gran oratoria, de buena cuna… en fin, personas que podrían ser algo así como paradigmas de la razón y el pensamiento. Y, sin embargo, ponen en evidencia unas lagunas tan profundas en su creencias que recuerdan a los pobres e ignorantes de las islas del Pacífico sur que fueron víctimas de los cultos Cargo.
La secta de culto de los extraterrestres Puerta del Cielo, que protagonizó un suicidio en masa el 27 de marzo de 1997, también estaba compuesta por algunas cabezas muy inteligentes y cultas. Pero, de nuevo, creían en cosas estúpidas y nocivas. Hasta el punto de que entregaron su vida por ello.
Así pues, libros como el que presenta Shermer no sólo son pertinentes, sino necesarios para eliminar de una vez la brecha que separa a la gente culta con creencias racionales y la gente culta con creencias irracionales. Por qué creemos en cosas raras es un análisis científico de la psicología que hay detrás de los sistemas de creencias, considerando en particular cómo es posible que la gente se contagie tan fácilmente de las ideas estúpidas de los demás, aunque no haya pruebas, aunque se violen las leyes naturales, aunque se pisoteen las más elementales reglas de la epistemología.
Sin embargo, el combate es difícil, porque como el mismo Shermer arguye, la gente lista cree en cosas raras porque está entrenada en defender creencias a las que ha llegado por razones poco inteligentes.
Michael Shermer es algo así como un mediático del escepticismo. Fue el fundador de la Skeptic Society y de la revista Skeptic. También ha producido series de documentales sobre escepticismo, con gran éxito de audiencia en los EEUU, y como no, ha publicado varios libros sobre temática escéptica. Así que si queréis tener un primer contacto con el escepticismo, así como un aviso sobre el peligro que entraña el creer en cosas raras, no os perdáis la lectura de este Por qué creemos en cosas raras.
Editorial Alba
519 páginas
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Comentarios
Jajajajajajaja! Con la que he armado en decoesfera... (espero no asustar a mi querida Magenta) ¿Y tú me lanzas este bizcochito de chocolate relleno de mermelada de cerezas? ¡¡¡Ese primer párrafo tuyo no tiene pérdida!!!! pero bueno, vayamos a derroteros raros, ya que el movimiento se demuestra andando.
Otro de mis amores es Carl Gustav Jung, que estudió el simbolismo a fondo, tanto occidental como oriental. Creo que ha sido de los poquísimos a discutir la funcionalidad del simbolismo oriental en nuestra cultura occidental (y la menda lerenda no podría estar más de acuerdo) Y el simbolismo abarca, ni más ni menos, a lo supuestamente raro. Fíjate que me gusta porque se la pasan llamándome rara (por discutir, por ver, por ser diferente, por opinar, por ser mujer independiente, etc.), así que de entrada con este libro no sé si estaré de acuerdo jijijijiji. Pues eso, que Jung estudió el simbolismo de los ovnis, su forma circular y el sentido de paternidad (el mismo sentido que nos uniría inconscientemente a figuras deídicas). Y fue quien le dio una base racional a lo irracional, transcendiéndolo. Así que para hacerlo aún más rico este debate, voy a tocar el tema del tarot. Sí, sí, las cartas del Tarot, un sistema de conocimiento de lo irracional que nació durante el renacimiento alimentándose del neoplatonismo. Tranquilo, respira hondo, ponte unas palomitas a hacer que te lo voy a contar con mimo.
Todo esto me hace recordar en estos momentos una de las tantas citas que tengo atesoradas de Carl Gustav Jung:
“Sólo la vida simbólica puede expresar la necesidad del alma, la necesidad diaria del alma.”
Las maneras de relacionarse con lo mágico, lo irracional, lo simbólico son muchas todas las sociedades han sentido esta necesidad.
¿Por qué? Porque puede que las cosas no sean como creemos que son, puede que nuestras creencias a veces no nos den muchas opciones y necesitemos dar una vuelta por otro camino para verlas desde más ópticas. Puede que no haya ni razones ni respuestas de peso, pero puede haber muchos ángulos desde los que establecer diferentes miradas y conexiones con la realidad. Puede también que necesitemos volver a la fuente espiritual occidental tan cercana a nosotros y a nuestro espíritu como otras tradiciones orientales. El Tarot nos habla mediante un lenguaje simbólico que nos es propio a la civilización occidental. Y siempre ha interesado a muchos autores. Entre ellos mi amado Italo Calvino, mi amado Borges, entre muchos otros.
De lo simbólico ¿Has jugado alguna vez a la asociación de palabras? A lo mejor lo llamas de otra manera, puede ser... Rojo, sangre, herida, accidente, hospital, blanco, frío, nieve, polo norte, Papá Noel, niños, alegría, confetis, champán, burbujas, pez, mar, sol, playa, tiempo.... Podría continuar hasta que me dé la gana. La gracia luego estaría en encontrar las relaciones entre los diferentes eslabones de la cadena, o entre el primero y el último. ¿Cómo se relacionan rojo y tiempo? Este tipo de preguntas y respuestas suele ser muy productivo. Los surrealistas ya utilizaban esta técnica para dejar la puerta abierta a los actos creativos. Los surrealistas propusieron mapas de viaje a lo raro. Hoy en día se utiliza muy a menudo en el mundo empresarial cada vez que se empieza a desarrollar una idea, es una técnica muy asumida y difundida, la famosa Lluvia de Ideas o "brainstorming". Puede servirnos cada vez que estamos bloqueados, por ejemplo. A veces no sé qué me pasa. Entonces acudo a mi inconsciente. Respiro, me relajo y formulo la pregunta: ¿qué me está pasando? Entonces acude una imagen o una palabra. Yo la sigo como si se tratara de un ovillo que puedo deshilvanar hasta que doy con algo. Simplemente lo sé, he dado con algo sustancioso. Puede que no sea ni mucho menos una solución, pero se trata de algo que tiene una cierta importancia porque simplemente lo sé, lo siento. Es algo a partir de lo cual sigo divagando en cadenas que se cruzan y se mezclan hasta que cobra un mayor sentido, un sentido que me resulta único. A veces puedo llegar a aflojar algunos nudos, otras invento fábulas; siempre se trata de un ejercicio interesante. Carl Gustav Jung utilizó las cadenas de asociación y sus relaciones como un instrumento más de la psicología. Fue el padre del uso de lo irracional como medio de autoconocimiento. Y también fue un gran, gran estudioso del tarot, la astrología y todo sistema simbólico occidental que se precie además del I Ching, el libro de las mutaciones de origen taoísta. Todo empezó en 1913. Estamos entonces en el invierno de 1913. Jung tiene 38 años y está en un tren. Se dirige hacia Schaffhausen. Por entonces ya había colaborado con Freud, es más: ambos se habían hecho muy amigos. O al menos así lo entendía el joven Carl. Cuando se conocieron fue como un flechazo entre dos mentes brillantes. Esto había sucedido antes, en 1907. Jung admiraba a Freud y consiguió finalmente conocerle. Dice la historia que Freud canceló todas sus citas de aquel día para quedarse charlando con su colega el doctor Jung. Esta primera charla llegaría a durar 13 horas. Un auténtico flechazo. Hoy en día si algo así sucediera les tacharían de locos. ¿Quien tienen tiempo hoy en día para dedicarse a charlar durante 13 horas con alguien quien acaba de conocer y por quien siente una profunda admiración? El enamoramiento puede darse entre personas de sexos diferentes, del mismo sexo o entre dos mentes, como es el caso que nos ocupa. La relación empezó de manera intensa y continuó siéndolo durante dos años. A veces encontramos personas que nos acompañan en nuestro camino por un corto periodo de tiempo aunque de manera intensa, la huella es imborrable. A partir de entonces Jung se convirtió en la mano derecha de Freud. Jung consideraba al doctor Freud como un igual. Le admiraba, sí, pero como quien admira a alguien muy querido. Cuando conocemos a otra persona con quien podemos comunicarnos a todos los niveles, puede que nos sintamos un poco menos solos en este mundo. No creo que exista mayor expansión de uno mismo que el conocer a otro igual (que no idéntico), alguien con quien podemos compartir cosas que otros tachan de locuras o tonterías o exageraciones. Un amigo o amiga tan íntimo a quien podemos confesar nuestros miedos más ridículos, nuestras fantasías más excelsas, alguien que no solamente nos escucha sino que nos cuestiona a la vez y que nos conduce a terrenos nuevos desde los cuales podemos vernos desde otros ángulos para crecer, alguien que nos impulsa. Para Jung este sentimiento era sagrado, como en realidad lo es. Pensó que se había acabado su soledad intelectual. Pero se equivocaba. En 1909 ambos se embarcaron en un viaje a América. Las travesías en barco son largas y las horas muertas las llenaban con charlas, más charlas y algunos juegos. Por ejemplo, se entretenían analizándose los sueños el uno al otro, tomándose poco en serio. En un determinado momento Jung notó que Freud se ausentaba como resistiéndose. Y así era efectivamente. Freud había pedido a Jung que detuvieran el juego ya que no quería perder su autoridad. Freud no permitió que su amigo entrara en su intimidad cuando él se había abierto por completo. Así que la relación de igualdad no era tal. Jung se dio cuenta en un instante. No lo pudo soportar. Porque él sí se había confesado con su amigo, le había moestrado su alma. Jamás hubiera imaginado que había alguna autoridad que perder o que ganar. A partir de entonces la relación se fue enfriando. Me queda a mí el consuelo de que si algo así le pasó a Jung que ha sido el gran conocedor del género humano, pues a cualquier hijo de vecino también nos puede pasar. Me gusta su valentía pues él no dudó en ser fiel a sí mismo y seguir adelante su camino solo a pesar del dolor de sentir que el gran amigo que había creído encontrar no podía compartir su espacio con él. Este amigo no era cualquiera sino la persona con mayor influencia en el mundo de la psiquiatría y el psicoanálisis de la época. Freud era una eminencia altamente reconocida. Ambos supieron mantenerse fieles a sí mismos, cada uno desde su postura. Podemos decir que en 1913 Jung era ya un gran profesional de reconocimiento internacional. Lo habíamos dejado en el tren, en el traqueteo de un viejo tren que le conduciría desde Zurich hasta Schaffhausen. La región es montañosa y se asemeja bastante a los paisajes en los que podemos imaginar a Heidi saltando y jugando con Pedro y Niebla. Cuando el tren se metió en un túnel Jung sufrió lo que él mismo llamaría en un principio “una alucinación”. De repente se quedó dormido y tuvo una visión. Según sus propias palabras tuvo la visión de una inundación monstruosa que hundía casi toda Europa (sí, no es casualidad que la famosa película de Lars Von Triers se asemeje). Las aguas llegaban hasta su nativa Suiza que se había convertido en una única gran montaña, única zona que no era tragada por las aguas. Jung se veía sentado allí mismo, en la cima de la montaña-Suiza. Al mirar alrededor de él, observaba que las aguas se volvían rojas y se daba cuenta de que se trataba de sangre. Luego comenzó a ver los muertos y la devastación. Cuando el doctor Jung se despertó, miró a su alrededor dentro del vagón de tren con la misma preocupación que cualquiera de nosotros hubiera sentido en tales circunstancias. ¿Has tenido alguna vez un sueño muy real, tan real que cuando despiertas pasan unos terribles eternos segundos durante los cuales no sabes dónde te encuentras ni qué estás haciendo? A veces el inconsciente nos envía mensajes tan poderosos y sufrimos tal impacto que nos cuesta volver al lado consciente. A algunas personas les sucede más a menudo que a otros. A unos pocos esto les pasa sólo una vez en su vida. N
Como sueles estar iluminado y se ha dado la circunstancia de que estoy verborreica, cosa de las calores de la zona donde paso por primera vez el verano, te traigo otra rara perla. Como es bien sabido por todo el universo entero, cuando buscas una perla, no la hallas. Las perlas son coquetas y huidizas Así que a veces en la vida puedo sentirme como Picasso en su famoso dixit "yo no busco, encuentro". Y eso es posible cuando me pierdo. Bueno, en realidad es que simplemente no estaba por Venus y buscaba a Marte, extravié el mapa. Me hallaba en el planeta vecino dado que necesito unos arsenales que me serían útiles para unas cosillas mías. Y así, extraviada y guiada por una fuerza irracional di con el aguacate de Boris Izaguirre. Seguro que a más de un@ le gustaría verlo, tocarlo o probarlo. Darle un mordisquito coqueto y huidizo.Lo siento, pero quien lo encontró fui yo. Aunque he de confesar que los efluvios santos emanados por el diseño espectacular de las JMJ o JJM o MJJ (sigla aburrida donde las haya y que permite pocas combinaciones obvias), pues tales efluvios me impulsan con su fuerza cósmica a compartir. Y sí... Entre tu primer párrafo y las calores, están pasando cosas mmmmm raras. Cuidado, pepel en blanco se ha vuelto azucaradamente tóxico. :-DDDDDDDDDD
El artículo (aunque lo copio más abajo) http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/DIETA/AGUACATE/elpten/20110820elpepirdv_14/Tes?print=1
La banda sonora Además se puede amenizar con el fondo musical de Maroon5 http://www.youtube.com/watch?v=iEPTlhBmwRg&ob=av2n
LA DIETA DEL AGUACATE BORIS IZAGUIRRE 20/08/2011 Siempre que viene el Papa, pasan cosas. Por ejemplo, el fin de semana pasado, un periódico publicaba la dieta que seguía Mick Jagger a sus casi setenta años para estar tan indiscutiblemente en forma: cero psicotrópicos, puro aguacate. Sí, el aguacate que durante los últimos años fue tratado como mantequilla vegetal, es lo que consigue que Jagger esté delgado y saltarín en sus macroconciertos. Hay diferencias y coincidencias entre Jagger y Ratzinger, tanto en el escenario como fuera de él. Jagger ha sido hombre de muchos amores; Ratzinger de solo uno. Ambos poseen ese magnetismo único para llenar estadios o cualquier extensión grande de terreno. En los años sesenta, creíamos que Jagger se inflaba de todo para rendirle su simpatía al diablo, mientras que Ratzinger le daba vueltas a la neoescolástica y a cómo salir de ella. Ahora, para poder cantarla a pleno pulmón, Mick engulle un pequeño aguacate al día. La fibra vegetal afina su garganta canalla. Y aunque no lo podamos constatar, porque el Vaticano es muy hermético, el aguacate no debe ser frecuente en la dieta del Sumo Pontífice. Allí son muy reacios a los cambios, seguirán pensando que el aguacate engorda. Hasta que se les aparezca Mick y les convenza de lo contrario diciendo: "El aguacate es la comunicación entre el bien y mal a través de mí mismo". Ratzinger ha tenido un momentazo hablándoles al Rey en italiano y a la Reina en alemán. A Su Majestad por haber nacido en Roma y porque un romano es para siempre. El alemán a la Reina es un ejercicio de complicidad. El Papa infiere que Alemania salvará a Europa. Y los que lo hablan ya tienen el cielo ganado. Con las divorciadas, ¿en qué idioma hablaría? Ha sido energizante ver a Madrid inundada de jóvenes. En el centro de la ciudad no se había visto esa excitación desde que se rumoreó que Madonna iba a comprarse trapitos en Chueca, el barrio gay de la capital, que es un dolor de cabeza para los organizadores de la JMJ, precisamente porque, como Dios, es omnipresente. En Madrid los taxistas sugieren a los jóvenes que visiten el barrio para ver "algo diferente". Agobiados por el calor infernal, los jóvenes católicos se encontraron dentro, y Chueca, con sus tiendas, su rollo cool y permisivo, les atrapó un poco. Deambulaban uniformados y portando banderas en tonos pastel, mientras en cada esquina les esperaban carteles ofertando sexisaunas o espectáculos de striptease masculino con chicos depilados a lo Capitán América. Cuando consiguieron alejarse de tanta tentación, en otro barrio un célebre local de showgirls les abrió sus puertas a una hora tempranera, regalando refrescos y un pequeño atisbo a su universo de mobiliario rojo y barras donde en la madrugada rumanas y búlgaras encantadoras enseñan sus pechos a caballeros deseosos de morder un aguacate. Dad de beber al sediento y de comer al hambriento. Todo el mundo quería ser amable con los JMJ, hasta que Dios les puso a prueba con la manifestación de los laicos. Descubrieron que su mundo pastel se teñía de oscuro. A pesar de ello, no deberíamos dejar pasar el talento de algunos de los eslóganes coreados en la manifestación: "Menos crucifijo y más trabajo fijo", tiene la virilidad de un coro de obreros en una ópera de Verdi. El "Sí, sí, sí, Benedicto ya está aquí", de la parte creyente, parecía coreado por esas fervorosasshowgirls del bar donde les ofrecieron piadosos avituallamientos. Antes de terminar con los JMJ, deberíamos extraer una conclusión sobre la imagen de toda esa juventud global en torno a unos cardenales octogenarios. Una reflexión acerca de los vampiros. Para ser eterno, tienes que rodearte de jóvenes. Y hacerles creer que puedes gestionarles correctamente la vida y el aguacate. Dejad que los niños se acerquen a mí. De pronto, Madrid se vio atrapada en el redil de la violencia. Y la violencia se extendió, como el aguacate en el guacamole, hasta el gran evento futbolístico que milagrosamente coincidió con las jornadas. Mucho se ha comentado el dedazo de Mourinho en el ojo de Vilanova, pero convendría observarlo, por el otro ojo, como uno de los grandes momentos del verano. Lo primero es el perfecto sentido de orientación del técnico portugués para inferir daño. Uno practica meterle el dedo a alguien en casa y no consigue semejante puntería. No debería extrañarnos que se desatara violencia en el partido. Vivimos necesitando acontecimientos permanentes, no nos basta con ganar o perder, anhelamos el plus gigantesco de la emoción súper fuerte que nos haga creer que formamos parte de algo inmenso, extraordinario, que está sucediendo en directo delante de nosotros. Se ha vuelto una demostración de Dios en el mundo, la clave de la cultura de masas. Lástima que Ratzinger no se refiriera a ello en su homilía, porque es la creación de una fascinación por el mal: nos enloquece todo lo que transpire mal rollo, barullo y agresión. Mourinho, sin necesidad de dietas, es el líder indiscutible de los malos oficiales, sin los cuales no podemos vivir. Si Aída Nízar es la villana oficial de Telecinco; Mourinho es su réplica testosterónica. Todo parece estar guionizado para satisfacer esa necesidad de agitación caliente que hemos aceptado para sentirnos también protagonistas y menos mediocres. Un día de estos alguien dirá: la culpa de todo es la falta de aguacate.
interesante
Alguien se ha pasado con la cocaína esta mañana
¿Qué quieres decir? :-DDDDDD
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