‘Tubos’ de Andrew Blum: de cómo seguí un cable estropeado y descubrí las interioridades de Internet

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En una de mis series británicas favoritas, The IT Crowd, posiblemente la serie más geek de la televisión, dos informáticos gastan una pequeña broma a su compañera de oficina, Jane, una negada para los ordenadores. Nada menos que la convencen de que “Internet” está en el interior de una caja de acero negra del tamaño de un zapato, con una sola LED roja. Y que esta caja suele estar alojada en lo alto del Big Ben “porque ahí es donde hay mejor cobertura”.

Los informáticos han podido traer la caja a una presentación de empresa gracias al permiso de los “Sabios de Internet. Jane se queda admirada ante la caja, la examina con curiosidad, y finalmente pregunta: “¿Eso es todo el Internet? ¿Y pesa mucho?”. Sus colegas se ríen: “¡Qué pregunta más tonta! Internet no pesa nada.”

Todos nosotros, en mayor o menor medida, somos tan ingenuos como Jane. Porque ¿qué es Internet realmente? ¿Dónde está? Lo cierto es que Internet no es una cajita de acero, pero ello no significa que no haya algunas cajas de acero de suma importancia repartidas por el mundo, en localizaciones casi secretas. Y esas cajas están interconectadas con cables. Más bien, por tubos por los que transcurre la información.

Cada vez que buscamos algo en Google, miramos un vídeo de gatitos en Youtube o chateamos con un amigo de otro continente, la información fluye casi instantáneamente por esos tubos que cruzan todo el planeta, algunos de los cuales están ocultos bajo el lecho de los mares y océanos. Y este es el objetivo que se ha planteado Andrew Blum en su libro Tubos: explicarnos dónde están estos tubos, quién los ha construido, cómo dependemos de ellos y, de paso, si Internet realmente está en una cajita de acero.

Para conseguir su objetivo, a todas luces un gran misterio para el 99 % de la humanidad, Blum se embarca en un viaje en el que pisa varios continentes, para entrevistarse con expertos y para contemplar con sus propios ojos esos tubos, esos edificios que guardan toda la información de Internet, los mapas que lo conectan todo y, más que nada, las consecuencias azarosas de que algo funcione mal: un mujer que arreglaba su jardín en abril de 2011, por ejemplo, cortó con su pala un cable subterráneo y dejó a Armenia sin Internet.

Blum no solo nos explica los entresijos del funcionamiento de Internet, sino que habla de los lugares a los que viaja, las personas que conoce y hasta la arquitectura de los edificios que visita. No en vano, Blum, que domina muchos campos diferentes, escribe sobre arquitectura, diseño, tecnología, urbanismo, arte y viajes en medios como Wired, New York Times, The New Yorker o Slate.

Existen tubos bajo el mar que conectan Londres con Nueva York. Tubos que conectan Google con Facebook. Hay edificios llenos de tubos, y centenares de miles de kilómetros de carreteras y vías de tren a cuyos lados se extienden, enterrados, tubos. Todo lo que hacemos online viaja a través de un tubo. Dentro de esos tubos (en su mayoría) hay fibra de vidrio. Y dentro de esa fibra de vidrio hay luz. Codificados en esa luz, cada vez más, estamos nosotros.

Editorial Ariel
272 páginas
ISBN: 978-84-344-0554-7

Sitio Oficial | Ficha en Planetadelibros

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