‘Un pez en la higuera’ de David Bellos: una historia fabulosa de la traducción

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Leer obras académicas sobre lengua cuando no se está suficientemente versado en el tema objeto de glosa sólo puede producirte dolores de cabeza. Echad cuenta de la terminología, sólo en el ámbito de la fonética: “vocoide alargada, no redondeada frontalmente, semiabierta y laxa” o “detención muda laminar postalveolar con ligera aspiración y semivocal abierta alta”. O pasemos a la retórica, con palabros como “endíasis”, “auxesis” o “prolepsis”.

Los lingüistas tienen un código académico que excluye a los profanos, y sin embargo, David Bellos aborda los temas más técnicos y complejos del proceloso arte de la traducción desde un punto de vista tan divulgativo y próximo que no tendréis problemas en entender su libro, aunque las palabras anteriores os suenen a klingon.

Con Un pez en la higuera: una historia fabulosa de la traducción, Bellos no omite terminología. De hecho, hay algunos segmentos del libro que son tremendamente técnicos. Pero en ningún momento os perderéis. De hecho, ni siquiera es condición sine qua non que os interese particularmente el tema de la traducción. El libro de Bellos es una delicia solo por la cantidad de información útil que ofrece sobre las lenguas, el modo en que las empleamos y cómo su uso o su traducción ha sido objeto de las más asombrosas cuestiones políticas, sociológicas o históricas. E incluso turísticas, diplomáticas o del género de la ciencia ficción.

La traducción no es una ciencia exacta. Un mismo fragmento puede ser traducido de diversas formas. Así pues, cabe también mencionar aquí el titánico esfuerzo del traductor de Un pez en la higuera, Vicente Campos, por aquello de los nudos gordianos o los peces que se muerden la cola, es decir, que traducir fragmentos que hablan de las excepciones y particularidades de la traducción, como espejos cóncavos y convexos, no debe de ser nada fácil.

Bellos, entre chanza y chanza, aprovecha además para responder a cuestiones que profundizan hasta niveles abisales sobre los límites de las lenguas: ¿Existe lo intraducible? ¿Cómo saber si uno está leyendo el original o la traducción? ¿Para qué sirvieron los primeros diccionarios? ¿Cómo sabemos con certeza que hemos comprendido lo que dicen los demás, en nuestro idioma o en cualquier otro?

Bellos, además, no se limita a exponer notarialmente todo este conocimiento sino que cuenta historias sobre Chaplin, Colón o Kafka para que la erudición se instile en nosotros de la forma más seductora posible.

Dele una página para traducir a un centenar de traductores competentes, y las probabilidades de que dos de sus versiones sean idénticas son casi nulas. Esta realidad de la comunicación interlingüística ha convencido a muchos de que la traducción no es un tema interesante: dado que siempre es aproximada, sería una actividad de segunda categoría. Por esa razón, la “traducción” no es el nombre de una disciplina académica asentada desde hace mucho, aunque quienes la ejercen hayan sido con frecuencia profesores en alguna otra especialidad. ¿Cómo establecer teorías y principios sobre un proceso que no concluye con resultados determinables?

Bellos es profesor de Francés y Literatura Comparada en Princeton, donde dirige el Programa de Traducción y Comunicación Intercultural.

Editorial Ariel
408 páginas
ISBN: 978-84-344-0535-6

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