
Clea Moreno Szypowska es la fundadora y editora de Eutelequia, y no le gusta hablar de sí misma. Se nota porque, en el salón de su casa y con la grabadora registrando ya sus palabras, se resiste, contraataca con otras preguntas, desvía la conversación y se las arregla para que acabemos hablando de José Ángel Barrueco, escritor zamorano que le asesora y que además ha publicado su última novela, Asco, con la editorial. “Es una persona que es literatura pura”, dice Clea Moreno de Barrueco, y durante varios minutos no para de hablar de él, siempre con voz tranquila y con un ligero acento.
Clea Moreno nació en Madrid hace veintisiete años pero se fue a Polonia a los nueve. Estudió en la Universidad de Varsovia y en 2009 estaba preparando el doctorado cuando decidió dejarlo todo y volver a ese Madrid de su infancia donde prácticamente no conocía a nadie. “Viendo las montañas nevadas de Polonia, lo que yo añoraba era el campo quemado por el sol de Castilla”, cuenta. El siguiente paso, poner en marcha una editorial, parecía lógico para alguien que se ha “criado entre libros” y que es hija de una editora y un ilustrador de Edelvives (ya retirados). Hasta ahora han publicado catorce títulos entre narrativa, como Cuento Kilómetros de Mario Crespo, y ensayo, como El imaginario de la casa en cinco artistas contemporáneos. Antes de finales de 2011 prevé publicar otros nueve libros.
Eutelequia es un neologismo que significa “tener un buen propósito”. Pero supongo que tener un buen propósito no es suficiente para montar una editorial…
Sí, pero tengo que decir que no hace falta tener mucho dinero. Sí, hay que tener dinero ahorrado, por ejemplo para pagar a la imprenta porque todavía los libros no dan de sí. Pero lo primero es tener una idea clara de lo que quieres hacer. Incluso aunque sea una idea que ya está usada, porque una editorial no es una cosa nueva. Pero lo que yo quiero es una editorial que se centre en dos cosas en las que puedo tener algún criterio: la novela contemporánea española y el ensayo humanístico, que tiene que tiene que plantear una pregunta filosófica y dar una respuesta artística. En esto es en lo que me quiero centrar.
Mucha gente me dice que “mira, no, por qué no te metes en los clásicos, que no tienen derechos de autor o muchas veces el traductor ya ha desaparecido… Tienes pleno margen”. Pero no, yo quiero que sea algo de ahora, tener el contacto con los autores, conocerlos, darles la posibilidad… Sé que hay un montón de autores polacos que se podrían traducir, pero centrémonos en lo que tenemos en España.
Pero en una entrevista en El Cultural dices que tienes pensado publicar autores polacos…
Sí, tengo pensado abrir la línea polaca, y hasta puede que en el año 2012, pero… cuando yo acepte Polonia. Es algo personal.
Se nota esa relación compleja con el país donde ha crecido. Durante toda la entrevista, Clea Moreno no deja de comparar Polonia con España. Habla de lo fácil que es todo en España, donde casi no hace falta tener contactos, donde “si llamas a la puerta no te dicen no”, donde “si el producto tiene calidad los ojos españoles se van a fijar en él”. En un momento dado le digo que no reconozco a España en esa descripción y se sorprende. “Puede que haga falta venir de fuera para verlo”, concedo. Y ella asiente enseguida: “Sí, hay que venir de fuera, de verdad”. En cualquier caso espera, “si Dios quiere”, introducir a los autores españoles de Eutelequia en Polonia: “Estoy segurísima de que van a gustar”.
¿Qué has aprendido en estos dos años desde que pusiste en marcha Eutelequia?
He aprendido a vivir. Cuando vivía en Polonia vivía en esa burbuja académica, en esa burbuja de la teoría, y eso no es vivir. Es como el escritor que hasta que no vive hasta que conoce al griego Zorba porque vive entre libros académicos. Y salir de allí, entrar en el mundo de la práctica, en crear libros… Que es materia, es un producto. Es como aprender a respirar de nuevo. Vivimos en un mundo de la materia, necesitamos cosas materiales, que en el mundo de la academia no te lo ofrecen, es un mundo sobre el pensamiento, el espíritu, que te va alejando de la materia. Lo que yo estoy es aprendiendo a vivir, aquí, en Madrid. Y gracias a crear los libros.
¿Tan importante es que el libro sea materia?
Para mí, sí. Yo creo que el ser humano es una persona que colecciona. Siempre ha habido colecciones de arte, o quien no podía coleccionaba monedas, o hasta los niños coleccionan cromos. Coleccionar libros no es sólo coleccionar el pensamiento del texto, sino coleccionar algo que en sí es un objeto bonito. Si tienes tu libro favorito, y se lo prestas a tu amigo, le dices que por favor no lo rompa, porque tienes subrayadas tus frases… Es materia. Y también habla de la materia, que es nuestro mundo, que es un mundo material, y eso no es negativo. Por eso yo creo todavía en el libro en papel, porque creo en el ser humano como coleccionista.
¿Entonces veremos los libros de Eutelequia en digital alguna vez?
Bueno, yo espero poder ver libros de Eutelequia también en digital porque tenemos que decir que los adolescentes de hoy en día leen mucho más en pantalla que en libro, pero cuando se pueda voy a producir el libro en materia porque para mí es muy importante también todos los detallitos: las ilustraciones que van acompañando el libro… Forman parte de libro, no es sólo texto. Es una reliquia. Es que tiene que ser algo sagrado, porque tú lees un libro y dejas de pensar tus pensamientos, el autor te está diciendo lo que estás pensando. Eso es muy, muy fuerte… Por eso, esa reliquia, que es el texto pero que la tienes que tener en un envoltorio especial…
El timbre de la puerta interrumpe a Clea Moreno y retumba en el salón. Es un salón sin televisión, un salón con estanterías repletas de libros y con dos impresoras con pinta de ser de última generación. Aunque hay dos cuadros en el suelo, sólo hay una cosa colgada en la pared: un enorme mapamundi. Clea Moreno no se levanta para abrir. “Vienen a recoger la basura”, explica. “Pero yo la tiro sola… Es mi basura y yo la provoco, no me gusta, la tiro yo”.
¿Si un libro de Eutelequia se convirtiera en un bestseller, sería bueno o sería malo?
¡Sería magnífico! Yo diría que daría la posibilidad para editar más buenos libros. Porque daría dinero y ese dinero se podría dedicar a alguna novela gráfica muy bien editada, a otro libro que considero que es muy bueno pero que el autor sé que no lo va a mover porque es un ermitaño y no se a vender. ¿Y qué quiere decir bestseller? Quiere decir que es el más vendido, pero es una cosa mágica. Me encantaría entrar en el metro y ver que alguien está leyendo un libro de Eutelequia. Y es algo bueno para todos los autores. Y para el ensayo… Lo que pasa es que yo quiero que el ensayo lo compren las bibliotecas.

Con el recorrido profesional de tus padres a tus espaldas, ¿qué peso supone montar una editorial?
Yo no diría peso, yo diría ligereza. Es un camino que estoy emprendiendo paso a paso, pero tengo un mapa. Y eso es muy importante. Tengo un mapa que es la ayuda de mi madre, y tengo a mi padre como gráfico, es él el que dibujó el diseño, el caballito de mar, y es él el que hace todas las portadas. Son dos pilares, dos columnas.
¿Hay algún consejo, algo que te han dicho que es fundamental?
Ellos siempre dicen: guíate con tu gusto. O sea, tú tienes un manuscrito y, si te gusta, publícalo. Porque al fin y al cabo, ¿quiénes somos nosotros? Somos lo que nos gusta. Yo me guío con lo que una vez dijo Herta Müller después de que le dieran el premio Nobel. Ella, cada vez que coge un libro, llega a la página treinta y no ha encontrado ninguna frase memorable, deja el libro. Si yo llego a la página treinta y no me ha impactado nada, no me ha divertido nada, no he subrayado ninguna frase, dejo el libro. Simplemente. Pero esto no es para que los autores que quieran publicar con Eutelequia pongan todas las frases buenas antes de la página treinta… (Risas)
No puede ser que yo tenga el manuscrito en las manos (siempre tengo además un libro de cabecera) y lo esté leyendo y piense: “yo descansaría leyendo el libro de cabecera”. Entonces dejo el manuscrito. Porque ese manuscrito que estoy leyendo va a ser el libro de cabecera de alguien, y eso es muy importante. También es muy importante que yo me encuentre con el autor, lo conozca personalmente, porque yo tengo que ver que haya un lenguaje común, porque vamos a trabajar juntos mucho tiempo, mucho tiempo.
Después de la entrevista, ya de camino a la puerta, Clea Moreno explica el porqué de ese mapamundi solitario en la pared: “Todas las noches le dedico un ratito. Miro los sitios a los que me gustaría ir y por ahora no puedo”.
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Comentarios
Gran entrevista Javi y un gran consejo el de leer las treinta primeras páginas, me habría ahorrado bastante tiempo...
¡Gracias Sancho! Yo de todos modos soy de los que no pueden evitar darle un millón de oportunidades a los libros. Son poquitos los que he dejado a medias.
Lo hacen todos los editores, agentes y scouts: las primeras 30 o 50 páginas, en el centro al azar y si acaso, al final. Funciona de igual manera para muchos premios. Es lo que se reconoce como la primera criba. Se viene haciendo desde siempre. Por eso luego hay novelas que empiezan muy bien y se desarrollan pobremente y no pasan la segunda criba.
Yo, por ahora, me creo que Clea se los lea enteros si las primeras 30 páginas le convencen. Es verdad que aún es una editorial pequeña, pero creo que la criba la hace antes, al escoger qué manuscritos lee y cuáles no. Gracias por pasarte, Maritrueca.
A eso me refería, precisamente. La primera criba varía según las editoriales entre las 30 y 50 páginas del comienzo, algunas del medio y el final. La segunda criba estudia si los que han pasado la primera se sostienen. Luego, dependiendo de cuánto se arriesgue hay dos o tres cribas más. No hay editoriales que no se lean los manuscritos enteros cuando los publican. Sí hay agentes que no se leen los manuscritos enteros. una editorial pequeña no es ni más ni menos honesta que una grande, sino que se dirige a un público diferente. Pero aún así dentro de un grupo grande, cada sello tiene su identidad. Todos quieren vender y todos quieren tener un éxito, o más de uno, pero cada uno tiene un destinatario diferente. Es ahí precisamente donde están las diferencias entre Plaza y janés, Atalanta, Ático de los libros y la de tu amiga. Y el destinatario al que se quiere llegar determina las tiradas, la distribución, el enfoque comercial y un larguísimo etc. No conozco a ningún editor de sello grande o pequeño que no ame los libros por igual. Y desde mi experiencia de muchos años con ellos, todos pecan de lo mismo según la generación a la que pertenezcan.
Hola otra vez, Maritrueca. Entiendo perfectamente a qué te refieres y, efectivamente, el tamaño de la editorial no determina ni su ética ni su buen hacer. Por cierto, Clea no es amiga mía, la conocí el día que la entrevisté. Un saludo.
Vaya! Es que en la entrevista se respira sensación de intimidad de una amistad. Supongo que si quieres dejar tan sumamente claro que no es tu amiga, a lo mejor te incomodé. Discúlpame.
No me incomodaste, tranquila. Lo de dejar claro que no es amiga mía era más bien por una cuestión profesional. Me sonó a que insinuabas que mi defensa de su labor era por una cuestión de amistad. Pero veo que no era esa tu intención, así que disculpa mi susceptibilidad. Un saludo.
Yo me considero un coleccionista maníaco de libros,de hecho,he llegado a comprar el mismo libro de una trilogía porque los otros dos que tengo son de una colección distinta y eso de que confía en el Libro como materia,me recuerda un poco a los vinilos,el afán de coleccionismo de vinilos,el cual está en auge ahora y solo puedo estar encantado con ello. :)
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