Desde ayer me ha quedado la pregunta en torno a los límites éticos para promover libros, ya que me encontré con dos noticias que usaban justamente el robo como centro de sus campañas publicitarias. La primera de las noticias se ocupaba de la sanción impuesta por el gobierno de México a la editorial Random House Mondadori por la publicación de un video en el que se muestra a un joven mexicano, portando una bandera de ese país en forma de pañoleta, entrar corriendo a un salón en el que el escritor brasileño Paulo Coelho se encontraba firmando libros. Luego de abrirse paso a empellones entre el público, se le aproxima al escritor y le arrebata un objeto para seguidamente salir corriendo de nuevo eufório, celebrando “la hazaña”.
El segundo ejemplo, toca una noticia que hemos mencionado aquí y es el de la estrategia publicitaria de los libros de Terry Pratchet en la que, nada más abrir el spot publicitario de la editorial Altaya, se menciona que los libros del autor están entre los más robados en el Reino Unido, como demostración de que son los más populares. Javier López Yáñez se preguntaba con justicia acerca de la legalidad de esta estrategia y yo añado que hay razones de más para preguntárselo, entre otras cosas porque se trata de tirajes muy económicos justamente para que más gente pueda comprarlos.
Lo cierto es que tal parece que el robo parece en los delirios creativos de quienes hacen las campañas publicitarias (no he averiguado si son los mismos ya que el vídeo para la promoción de Coelho en México fue hecho por una compañía española) y el tema tiene que ver, por supuesto con la imagen global que esto promociona de los libros, como si quien pagara por ellos fuera un timado y el que se los roba, el más astuto.
Las preguntas no se dejan esperar: ¿Cuál es el valor que tienen los libros de papel en un mundo en que todo aparenta ser gratuito y donde tener una canción o una película está al alcance de un click?, ¿Se vale todo en la promoción de los libros?. Se abre la sesión.
Vía | El Universal (México)
Vía | Repiso Libros

Los libros son como cualquier otro artículo susceptible de ser vendido, y por tanto de generar benficios. Y como tal los trata la industria. Ni más ni menos. Que además son fuente de cultura (la principal fuente cultural, diría yo) es, de cara a las ventas, secundario. Lo que prima es el beneficio. Una vez más el fin justifica los medios. :(
Si, de acuerdo en ese punto que, por cierto, mucha gente no ve, pero de lo que se trata en este caso es de otra cosa, y es que, de alguna manera 1) el libro queda en segundo plano, 2) se puede estar fomentando el hecho de que no importan los límites y se incite al delito.
Bueno, me voy a salir un poco del tema (tal vez) pero al menos en el segundo caso, que los libros de Terry Pratchett son los más robados, no me parece que ese comentario incite al robo; es simplemente un dato curioso que, como bien dices, quiere expresar que son los más populares. Pero ese dato yo ya lo había escuchado hace muchos años, fuera de una campaña publicitaria. Por otro lado, si quiero un libro gratis, lo consigo en internet. Que mira que andar saliendo corriendo de las librerías da muy mala pinta ;) Saludos.
No sé que valdrá y que no valdrá en la promoción de los libros, pero desde luego, lo que no vale en castellano es decir "se vale". Toma catalanada.
Rafael: sí, por eso es que hacía la mención a lo del click. por supuesto que no es raro que el libro más robado sea el más exitoso (no necesariamente el mejor), lo ciarto es que me pareció curioso recordar que se usa como criterio. Claro que se ve feo salir asi de una librería cuando se supone que deben ser espacios más bien de tranquilidad. Urdska: una vez enmendado el error, me veo en la obligación de mencionar el origen y es que es un uso latinoamericano (yo vivo en Venezuela) y no español. Pido disculpas por ello
Decía (se borró) que no me parece válido el delito pero no deja de ser halagueño que alguien quiera robar tu obra… saludos