‘Psicología del color’, de Eva Heller

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Probablemente el ensayo que nos ocupa sea el ensayo que un servidor ha leído nunca con mayor número de curiosidades por centímetro cuadrado. No exagero. En Psicología del color, de la autora alemana Eva Heller, uno puede encontrarse al menos una vez en cada página (aunque suceda normalmente en cada párrafo) con datos que le encantaría no olvidar jamás. Pero ello resulta imposible como imposible es evitar que un puñado de arena se te escape de entre los dedos.

El tema de Psicología del color pudiera parecer baladí: la influencia que tiene y ha tenido el color a lo largo de la historia a todos los niveles, desde el psicológico hasta el histórico pasando por el económico o el cultural. Pero este libro no demasiado voluminoso (en cuanto a páginas: 288) aunque titánico (en cuanto a información) aborda estas cuestiones de una forma tan maravillosamente llamativa que convierte el asunto de los colores en algo casi trascendental, mítico, imposible de separar de la mayoría de acontecimientos del mundo.

Un ejemplo:

Si se pregunta por el color menos apreciado, muchos nombrarán espontáneamente el rosa pink. Éste es un rosa saturado, intenso. Pink es el nombre inglés de clavel. (En Estados Unidos el nombre del clavel es carnation, es decir, del color de la carne). Pink es en Inglaterra cualquiera rosa –en Alemania es sólo es rosa fuerte, chillón, que tiene algo de violeta y que los expertos llaman “magenta-. Los legos creen que el magenta es una mezcla de rosa y violeta, pero el magenta es en realidad el rojo puro, sin mezcla alguna de otro color. Por eso se usa magenta en la industria de las artes gráficas como color básico. Fue bautizado con este nombre por los químicos franceses que en 1858 consiguieron producirlo como color de anilina. Magenta es una ciudad del norte de Italia donde poco antes los austriacos fueron derrotados por los franceses, que vestían pantalones rojos.

Aparte del aporte de información relativa a cómo los colores influyen en nuestros sentimientos, de los dichos y saberes de cada color, de su empleo en el diseño de productos, de su poder en el marketing, de la cromoterapia y demás, lo que resulta más curioso del libro es que cada capítulo está dedicado a un único color (trece, en total), y al principio de cada uno de estos capítulos se enumeran los nombres de las variantes de dicho color: azul cobalto, verde sapo y cientos y cientos más.

Así pues, Psicología del color no está sólo orientado para los artistas, los diseñadores gráficos e industriales, los interioristas, los diseñadores de moda, los publicistas o incluso los historiadores, sino que constituye una herramienta divertidísima para el simple lector aficionado a los datos más curiosos y estrambóticos relacionados con los colores.

Todo escolar sabe que el rojo es el color de las correcciones. Con rojo se indican también los precios rebajados. “Aquí manda el lápiz rojo”, “nuestros precios se ponen al rojo”, dice a veces la publicidad en algunos países. Como también se dice, en la planificación y la dirección empresarial, que algo ha sido “víctima del lápiz rojo” con el significado de haber sido suprimido o tachado por falta de dinero; o que alguien tiene su cuenta corriente en “números rojos” cuando el saldo es negativo. El rojo aquí es una advertencia.

“El hilo rojo” que recorre un acontecimiento nada tiene que ver con el hilo que Ariadna dio a Teseo para poder salir del laberinto del Minotauro. El origen de esta expresión es un truco mediante el cual la marina inglesa asegura sus cabos y maromas contra robos: todos los cabos tienen entre sus fibras un hilo rojo que, sin ninguna duda, identifica a la marina inglesa como su propietaria. Para quitar ese hilo, el ladrón tendría que deshacer el cabo.

Eva Heller es socióloga, psicóloga y profesora de Teoría de la Comunicación y Psicología de los colores, y eso se nota. Por ejemplo, para preparar el presente libro se consultaron a dos mil alemanes de diversos ámbitos culturales y profesionales sobre sus colores preferidos, los que aborrecían, qué impresiones les causaban cada color y qué colores asociaban a los distintos sentimientos. Se establecieron asociaciones en 160 sentimientos e impresiones distintos. Y se extrajeron correlaciones que indicaban que a la algarabía y la animación se relacionan los mismos colores que a la actividad y la energía; a la fidelidad, los mismos colores que a la confianza.

Pero el enfoque psicológico, como antes apunté, es sólo la punta del iceberg de esta obra enorme en la que es imposible aburrirse ni en una sola página, aunque también uno sienta cierta ansiedad ante la certeza de que sólo el uno por ciento de todo lo que lea en Psicología del color quedará para siempre en su memoria.

A pesar de las recomendaciones de los expertos en seguridad vial nadie elige un coche anaranjado, un color bien visible en la oscuridad y en la niebla. Mientras el automóvil sea un objeto de prestigio, la seguridad será menos importante que la apariencia. Un coche negro parece más caro que otro anaranjado, pero en realidad la pintura anaranjada es más cara que la negra porque los colorantes que necesita son mucho más que caros que los negros.

Sitio Oficial | Ficha en Editorial Gustavo Gili

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