
Hace ciento cincuenta años Charles Darwin publicó El origen de las especies (‘On the origin of species’), donde explicaba su idea de la selección natural, base de la llamada Teoría de la Evolución. Dicha teoría tardó en ser totalmente aceptada por la comunidad científica y resulta increíble como aún existen grupos ultraconservadores que niegan su verdad, como el lobby creacionista estadounidense, que logró colocar el (mal llamado) Diseño Inteligente en los planes de estudio de algunos estados (de mayoría protestante) hasta que una corte federal se lo prohibió.
Ideada durante su viaje a bordo del HMS Beagle entre 1831 y 1836, la Teoría de la Evolución supuso una verdadera revolución en la concepción de la naturaleza, demostrando que, fuera de la mente humana, no hay más dios que la propia Naturaleza. Tanto es así que en 2008 la iglesia anglicana le pidió perdón al naturalista inglés por “malinterpretarle, oponerse de manera excesivamente emocional y haber animado a otros a no comprenderle”. Nadie mejor que él mismo para resumir de modo sencillo su teoría:
Como de cada especie nacen muchos más individuos de los que pueden sobrevivir, y como, en consecuencia, hay una lucha por la vida, que se repite frecuentemente, se sigue que todo ser, si varía, por débilmente que sea, de algún modo provechoso para él bajo las complejas y a veces variables condiciones de la vida, tendrá mayor probabilidad de sobrevivir y, de ser así, será naturalmente seleccionado. Según el poderoso principio de la herencia, toda variedad seleccionada tenderá a propagar su nueva y modificada forma.
Así que durante estas vacaciones (el que las tenga) es un momento perfecto para animarse a leer la insigne obra de Darwin que, aunque tiene todo el rigor científico, no resulta una lectura pesada o demasiado compleja. Si además dispones de unos ahorrillos (entre 66 y 100 millones de dólares), podrás pujar por una primera edición que hoy mismo pone a subasta la casa Christie´s.
La copia fue comprada por la familia de los actuales propietarios por “unos pocos chelines” a finales de la década de 1960 o principios de los 70, y estuvo adornando la estantería de un cuarto de baño hasta que, viendo la portada en una noticia, se dieron cuenta de que aquel librejo que poseían les podía sacar de trabajar el resto de sus vidas.
Si la sede de Christie´s te queda un poco lejos, en Madrid se celebrará una lectura continuada de la obra en el Museo Nacional de Ciencias Naturales o participar en cualquiera de los eventos que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) organizará para conmemorar el trabajo y la figura de Charles Darwin.
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Comentarios
Interesante material para , como dijo un tomate, cultivarse. La verdad es un libro interesante. A pesar de todo, solo demuestra que el creacionismo es solo un mito judio, no demuestra la inexistencia de Dios que a pesar de todos los "esfuerzos" ateos no se ha demostrado.
Ah, felicidades por los 150 años y que los siga cumpliendo.
Hombre, esa copia original tiene un valor incalculable, pero tanto como entre 66 y 100 millones de dólares me parece un pelín exagerado. Pero sí, así debería ser...
Elescriba, ya sabes a quién corresponde la carga de la prueba. ;)
Saludos.
Por cierto, Miguel, el aniversario fue hace unos días, sino recuerdo mal... aunque la verdad es que el día es lo de menos, la cuestión es que son 150 pedazos de años.
Saludos.
#1, elescriba:
En todo caso habrá que demostrar la existencia de dios, no probar su inexistencia. A día de hoy, lo único cierto es que no hay una sola prueba empírica de la existencia de algún dios fuera de la mente de los humanos.
#1:
Yo puedo probarte cientificamente la inexistencia de dios, es bastante sencillo. Lo primero que deberías hacer es concretar a que dios, de los millones que hay, te refieres. Aunque puede que seas uno de esos nuevos creyentes que asumenen que dios es una especie de energia universal tipo "Star Wars". A lo que iba, cientificamente, la prueba de la NO existencia de un ser, es la absoluta falta de pruebas. Este principio o ley se denomina "La carga de la prueba", y estoy seguro que ya habrás oido hablar de él. Si tu crees que esta ley no es verdadera, o no se aplica a la razón y la lógica, te pido por favor que me demuestres la inexistencia de los pitufos, Santa Claus, los Power Ranger, los unicornios, los orcos, los elfos y el famoso y estupendo Monstruo espagueti volador. Cuando tu me demuestres que se puede demostrar la No existencia de todos estos seres, yo admitire que la ciencia no ha demostrado que dios no exista. Por ahora la ciencia, y sobretodo la razón, lo ha demostrado sin ninguna duda.
La religión y sobretodo dios se explicacan magnificamente con la Teoría de la evolución de Darwin. Cuando el cerebro humano evolucionó lo suficiente como para darse cuenta de la realidad de la muerte, su mente tuvo que evolucionar para darle un mecanismo de defensa ante esta idea tan desoladora. Y este mecanismo de defensa fue dios y la religion. Lo malo es que esta defensa se ha convertido con el paso del tiempo en una enfermedad. Además, aunque pienses que la ciencia no demuestra la inexistencia de dios, si que demuestra que su existencia es totalmente inncesaria e incluso perjudicial para el ser humano.
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