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A Janet Maslin le ha gustado el último libro de uno de los titanes de la literatura norteamericana, ya afincado y nunca lo suficientemente recordado: William T. Vollman. Lo cierto es que tiene motivos: The poor people es, a priori, cualquier cosa menos un libro de síndromes compasivos. Si la cosa sale mal podremos refunfuñar porqué de reportajes de suplementos dominicales de este tema estamos hasta la coronilla: nos falta cualquier cosa menos riesgo.

Vollman ha fotografiado y retratado la historia de los paupérrimos dejando de lado la compasión o la nobleza de lo austero. Y si algún siglo de estos algún aguerrido nos lo trae en castellano (los lectores en inglés deben hacer este sacrificio) puede que estemos ante un trabajo experimental de la talla de Underground de Haruki Murakami: el escritor narra con esa gran mentira (mayor) que es la no-ficción para descubrirnos que la lejanía entre su mundo y el mundo era sólo una ilusa percepción de sus lectores.

Vía I New York Times.

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