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La manada inteligente

Decía el filósofo Gustavo Bueno que “lo del conjunto distributivo de un idiota”. En román paladino, que no hay que fiarse demasiado de lo que diga el personal, que la mayoría suele equivocarse, que la masa es homogénea y estúpida. Sólo así se entiende que existan tantas personas en sociedades bien educadas que sigan creyendo que, por ejemplo, las espinacas tienen mucho hierro.

Y no puedo estar más de acuerdo: si aspiramos a obtener información fidedigna sobre el mundo, no podemos fiarnos de las mayorías. Pero, por contrapartida, hay conocimientos que sólo pueden obtenerse mediante las mayorías. Conocimientos en los que subyace la inteligencia emergente o colectiva, que origina proyectos como Wikipedia o la lista de recomendaciones de Amazon. O mayorías seleccionados que determinan, por ejemplo, si un estudio médico es veraz o no.

Peter Miller, periodista viajero de National Geographic, ha querido centrarse en este segundo tipo de conocimientos, de los que surgen de nuestra mente colmena. Y para demostrar cuán importantes son determinadas mayorías o todas las mayorías en determinadas situaciones, ha escrito La manada inteligente. Un libro que, con un lenguaje accesible y divulgativo, se centra en el comportamiento de las colonias de hormigas, los rebaños de ovejas o los enjambres de abejas para extrapolar sus soluciones colectivas a problemas humanos perentorios, como si se debe o no asignar los asientos de un vuelo comercial antes de embarcar o dejar a los pasajeros que se repartan por sí mismos los asientos como en un leones famélicos disputándose la pitanza.

Gracias a las abejas quizá descubriremos que un grupo de personas es capaz de alcanzar soluciones más correctas para un problema que un grupo de expertos. Y de las termitas aprenderemos cómo es posible que Wikipedia no sea una anarquía total: más bien al contrario, según un estudio publicado en Nature es una enciclopedia más fiable, en términos generales, que la prestigiosa Enciclopedia Británica (al menos en su versión inglesa).

Todo ello, insisto, desde un punto de vista muy accesible y ameno, lo cual es de agradecer en un tema, en principio, tan alejado de los intereses del público general: el público general lo tiene claro: se fía ciegamente de las mayorías.

Y bueno, a veces las mayorías aciertan, sí, como ocurre en una organización tan armónica como una bandada de pájaros que vuela en formación de V:

el movimiento del grupo es el resultado agregado de las acciones de cada individuo, que actúa según su percepción local del mundo. No es que haya un líder. El ave que va delante de la V tiene que esforzarse más para volar debido a la resistencia del viento. Pero, cuando se cansa, otro individuo la sustituye en la posición de liderazgo. Las aves se rigen por lo que podríamos llamar un liderazgo basado en la colaboración.

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