‘Lo que la universidad no enseña’ de Íñigo García Ureta

Sigue a

portada

A estas alturas de mi vida he asumido que soy un poco ciclotímico, al menos en lo que ambición y propósitos se refiere. Hay días en los que me levanto emprendedor y eufórico, me agencio una libreta y apunto las normas y proyectos que habrán de presidir en adelante mi conducta para iniciar una vida nueva y provechosa.

Son exhortaciones inequívocamente nobles y hacederas, pero finalmente, ya sea por acumulación de las mismas o por mi carácter voluble, licencio la libreta y me entrego a la abulia, recordándome que carezco del talento o de la convicción suficientes como para llevarlas a cabo. En esos momentos, entonces, es cuando reconozco que necesito libros como Lo que la universidad no enseña, del escritor, traductor y editor Íñigo García Ureta.

Y es que Ureta ha compuesto un libro de fácil lectura basado en los discursos de personas que, con independencia de su formación académica, resultan poderosamente inspiradores. Estos discursos son los commencement addresses, que están dirigidos a estudiantes o público joven. A juicio de Ureta, estos discursos de apenas un cuarto de hora condensan enseñanzas que difícilmente se imparten en el mundo académico.

Lecciones sobre cómo aprender de los fracasos, de por qué no hay que sentirse raro si no sabemos aún qué camino laboral tomar, de cómo relacionarse con la familia o con el jefe, de cómo vivir como si fuera el último día. Y sus ponentes son personajes célebres de la talla de Steve Jobs (que habla de cómo aceptar la certeza de la muerte), J. K. Rowling o Robert Rodríguez (el fracaso y la tenacidad frente al mismo) o Carl Sagan (somos sólo una minúscula mota de polvo en el universo).

Pero Lo que la universidad no enseña no trascribe literalmente dichos discursos sino que extrae algunas de sus frases y reflexiona sobre ellas, exprimiendo todo el jugo. El libro, pues, se estructura en diez capítulos que abordan un tema cada vez, una suerte de Diez mandamientos sobre el difícil oficio de vivir que pueden extraerse de aquellos célebres discursos.

Las ideas presentadas por Ureta no son nuevas ni tampoco profundiza en ellas más de lo que lo han hecho filósofos y pensadores a lo largo de la historia, pero su manera de aproximarse a ellas es tan inteligible y accesible que permitirá llegar al corazón y el cerebro de cualquier tipo de lector. Y, de añadidura, aprendemos todos un poco más sobre esos personajes que, a pesar de tenerlo todo en contra, salieron victoriosos.

Introducir “Steve Jobs” + “Stanford” en Google arroja 31.600.000 resultados. Como tantas otras cosas que tienen que ver con él, su famoso discurso de graduación de 2005 en la Universidad de Stanford se ha convertido en un clásico, seguramente más conocido hoy que el “Tengo un sueño” de Martin Luther King (…) Porque, a decir verdad, las ideas que avanza en él no son especialmente nuevas. Jobs contó tres historias en Stanford. La primera tenía que ver con su fugaz paso por la universidad, y en ella relató cómo, a pesar de haber dejado los estudios, tuvo siempre la oportunidad de aprender lo necesario para llevar a cabo lo que deseaba hacer. La segunda tenía que ver con su carrera profesional, y en ella relató cómo el hecho de que le echaran de la empresa que había creado no fue sino un incentivo para convertirse en un mejor profesional. Y la tercera estaba referida a la enfermedad, pues relató cómo un diagnóstico médico negativo le había cambiado el modo de entender la vida y ayudado a ser consecuente con sus prioridades.

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

1 comentario