He aquí un ensayo divulgativo que, en algunos pasajes, podría adscribirse al subgénero Mondo. Esto es, a la digresión por la digresión sobre asuntos en gran parte baladíes, chocantes o tremebundos que, sin embargo, se exponen con una erudición enciclopédica digna de Oxford o Yale O dicho de una forma menos pomposa: la celebración de la cultura popular, cotidiana, y, por qué no, bizarra y turulata.
Por ello, en las páginas de pOp cOntrOl de Miguel Ibáñez, hallaréis análisis sesudos-chiripitifláuticos sobre el mal, los asesinatos mediáticos, los psicópatas, las conspiranoias más trapisondas, las películas cutres, los conglomerados audiovisuales-capitalistas, el récord Guiness, Nike, IBM, el espionaje industrial, las bombas atómicas, los manuales para fabricar bombas o matar personas, las sectas, etcétera.
Miguel Ibáñez, barcelonés nacido en 1963, muy próximo a la cultura de masas pero también a los movimientos contraculturales, expone toda esa maraña inextricable de asuntos deslavazados (aunque, quizá, unidos por un subtexto poco obvio) con un vocabulario difícil de digerir. Una verborrea en la que se mezclan cultismos, palabras de kinki, neologismos, palabras inventadas, construcciones de prefijos y sufijos totalmente libres (como piezas de tente), anglicismos, germanismos, giros coloquiales, frases de películas y, en general, un gigantesco código cifrado que sólo el que haya abrevado en toda las clases de culturas habidas y por haber podrá descifrar convenientemente.
Para haceros una idea del doble salto mortal que ejecuta Ibáñez a la hora de narrar con un gracejo muy personal lo humano y lo divino, basta con enumerar los títulos de algunos capítulos: Trailer/Brainstorm, Zyklon-B Zombie, Hiroshima Slo-Mo, Reality Sock, Conspirama, Unifiction, Swoosh People, RollerWorld 2025: la dictadura del robotariado, Retrotrip, Clockwork Games: Pre-corporative Testosterama, ICBM, Smart, etc., etc., etc.
La prosa de Ibáñez no es tan disfrutable como la de uno de sus compañeros de trinchera, Jordi Costa, pero, todo y así, Pop Control se disfruta y está orientado a todas esas personas que deseen darle un enfoque diferente al mundo que le rodea. En palabras del autor, esta obra es: “una colección de artículos y/o crónicas que enfocan temas útiles para ilustrar la génesis, ciertos momentos o productos propios de esta era de tránsito, y las reacciones que ésta ha generado; una era ULTRAVIOLENTA, SUPERTECNIFICADA E HIPERSEXUAL. EXTREME WRITING. Para todos los mondo-weirdo videoguys & videogirls… ¡Un texto realmente HORRORSHOW!”
Ahí es nada.
Así pues, queda clarinete que Pop Control es una obra totalmente desaconsejable para mentes esquemáticas, puritanas, aburguesadas o que consideran un salto al vacío el adentrarse en cualquier texto se salga de los márgenes trazados por La sombra del viento o cualquier obra de Pablo Cohelo.
Ediciones Glénat
Colección Parapapel
213 páginas
ISBN: 84-8449-018-1
Sitio Oficial | Ficha en Ediciones Glénat

Comentarios
No nos flipemos, tampoco. Creo que esta reseña peca de ser demasiado ¿impulsiva? Es el último párrafo el que me parece que se pasa un poco. Recordémoslo:
Así pues, queda clarinete que Pop Control es una obra totalmente desaconsejable para mentes esquemáticas, puritanas, aburguesadas o que consideran un salto al vacío el adentrarse en cualquier texto se salga de los márgenes trazados por La sombra del viento o cualquier obra de Pablo Cohelo.
¿El paradigma de la novela de corte más formal y esquemático es algo parido por Coehlo o Ruiz Zafón? Es un uso de demagogia barata o bien una apreciación de lo más pobre de la narrativa (actual) cuyo fin principal no es la transgresión.
No te confundas, Sergio, me interesa este libro y le echaré un vistazo. Pero hay que ser realistas: este estilo que busca la inclusión de la cambiante realidad actual (tan evidente, como has demostrado, en este texto) mediante la referencia a la cultura popular y el uso de lo que tú bien has catalogado como verborrea dista mucho de ser original. Para nada, creo que es un artificio que se está volviendo barato por la manera en la que muchos escritores lo emplean. No prejuzgaré diciendo que este libro sea malo, pero diré sin tapujos ni miedo que su concepción está en las antípodas de la originalidad dentro del contexto del siglo XXI. Lo hubiese sido hace diez años, ahora hay que moverse. Y remito a otra obra de un autor que recomendaste: Dionisia Pop! Lo leí, movido por tu reseña, y me desilusioné totalmente, me encontré con un autor que buscaba la innovación en el artificio, sin darle alma a su texto. Buscando contextos y vocabulario para sus cuentos que los hiciesen parecer grandes impertinencias rebeldes propias del nuevo milenio. Pero era eso, el artificio por el artificio. Uns insolencia y un exceso de pretención que mataban la obra, que transformaban ese intento de espíritu picaresco pop en un chiste malo, una parodia de sí mismo (pero no al estilo genial de algunas obras que buscan ser parodias de sí mismas, no nos confundamos). Resultado: un autor que hablaba mucho (demasiado) sin decir nada.
No quiero parecer especialmente ofensivo. Tus reseñas muchas veces son interesantes y me siento muy a gusto con varias adquisiciones cuyo génesis está en tus recomendaciones. Pero tengo que alzar la voz de modo crítico también.
Espero que leas mi opinión y me digas qué piensas. Atentamente,
Corintio.
No nos flipemos, tampoco. Creo que esta reseña peca de ser demasiado ¿impulsiva? Es el último párrafo el que me parece que se pasa un poco. Recordémoslo:
Así pues, queda clarinete que Pop Control es una obra totalmente desaconsejable para mentes esquemáticas, puritanas, aburguesadas o que consideran un salto al vacío el adentrarse en cualquier texto se salga de los márgenes trazados por La sombra del viento o cualquier obra de Pablo Cohelo.
¿El paradigma de la novela de corte más formal y esquemático es algo parido por Coehlo o Ruiz Zafón? Es un uso de demagogia barata o bien una apreciación de lo más pobre de la narrativa (actual) cuyo fin principal no es la transgresión.
No te confundas, Sergio, me interesa este libro y le echaré un vistazo. Pero hay que ser realistas: este estilo que busca la inclusión de la cambiante realidad actual (tan evidente, como has demostrado, en este texto) mediante la referencia a la cultura popular y el uso de lo que tú bien has catalogado como verborrea dista mucho de ser original. Para nada, creo que es un artificio que se está volviendo barato por la manera en la que muchos escritores lo emplean. No prejuzgaré diciendo que este libro sea malo, pero diré sin tapujos ni miedo que su concepción está en las antípodas de la originalidad dentro del contexto del siglo XXI. Lo hubiese sido hace diez años, ahora hay que moverse. Y remito a otra obra de un autor que recomendaste: Dionisia Pop! Lo leí, movido por tu reseña, y me desilusioné totalmente, me encontré con un autor que buscaba la innovación en el artificio, sin darle alma a su texto. Buscando contextos y vocabulario para sus cuentos que los hiciesen parecer grandes impertinencias rebeldes propias del nuevo milenio. Pero era eso, el artificio por el artificio. Uns insolencia y un exceso de pretención que mataban la obra, que transformaban ese intento de espíritu picaresco pop en un chiste malo, una parodia de sí mismo (pero no al estilo genial de algunas obras que buscan ser parodias de sí mismas, no nos confundamos). Resultado: un autor que hablaba mucho (demasiado) sin decir nada.
No quiero parecer especialmente ofensivo. Tus reseñas muchas veces son interesantes y me siento muy a gusto con varias adquisiciones cuyo génesis está en tus recomendaciones. Pero tengo que alzar la voz de modo crítico también.
Espero que leas mi opinión y me digas qué piensas. Atentamente,
Corintio.
No nos flipemos, tampoco. Creo que esta reseña peca de ser demasiado ¿impulsiva? Es el último párrafo el que me parece que se pasa un poco. Recordémoslo:
Así pues, queda clarinete que Pop Control es una obra totalmente desaconsejable para mentes esquemáticas, puritanas, aburguesadas o que consideran un salto al vacío el adentrarse en cualquier texto se salga de los márgenes trazados por La sombra del viento o cualquier obra de Pablo Cohelo.
¿El paradigma de la novela de corte más formal y esquemático es algo parido por Coehlo o Ruiz Zafón? Es un uso de demagogia barata o bien una apreciación de lo más pobre de la narrativa (actual) cuyo fin principal no es la transgresión.
No te confundas, Sergio, me interesa este libro y le echaré un vistazo. Pero hay que ser realistas: este estilo que busca la inclusión de la cambiante realidad actual (tan evidente, como has demostrado, en este texto) mediante la referencia a la cultura popular y el uso de lo que tú bien has catalogado como verborrea dista mucho de ser original. Para nada, creo que es un artificio que se está volviendo barato por la manera en la que muchos escritores lo emplean. No prejuzgaré diciendo que este libro sea malo, pero diré sin tapujos ni miedo que su concepción está en las antípodas de la originalidad dentro del contexto del siglo XXI. Lo hubiese sido hace diez años, ahora hay que moverse. Y remito a otra obra de un autor que recomendaste: Dionisia Pop! Lo leí, movido por tu reseña, y me desilusioné totalmente, me encontré con un autor que buscaba la innovación en el artificio, sin darle alma a su texto. Buscando contextos y vocabulario para sus cuentos que los hiciesen parecer grandes impertinencias rebeldes propias del nuevo milenio. Pero era eso, el artificio por el artificio. Uns insolencia y un exceso de pretención que mataban la obra, que transformaban ese intento de espíritu picaresco pop en un chiste malo, una parodia de sí mismo (pero no al estilo genial de algunas obras que buscan ser parodias de sí mismas, no nos confundamos). Resultado: un autor que hablaba mucho (demasiado) sin decir nada.
No quiero parecer especialmente ofensivo. Tus reseñas muchas veces son interesantes y me siento muy a gusto con varias adquisiciones cuyo génesis está en tus recomendaciones. Pero tengo que alzar la voz de modo crítico también.
Espero que leas mi opinión y me digas qué piensas. Atentamente,
Corintio.
Corintio, gracias por tus puntualizaciones. Evidentemente, mi crítica sólo es una opinión muy personal, basada en mis ideas, mis prejuicios y, también, mi ignorancia.
Dejado esto claro, creo que no hay nada bajo el sol ni lo habrá jamás: ser originales hoy en día es prácticamente imposible. Lo que sí quería señalar es que "Pop Control", al menos, se sale de los caminos mil veces transitados por las obras que la mayoría de gente consume; y al menos para el lector medio podría significar un nuevo horizonte que conquistar.
Entiendo que el objetivo de un libro no es transgredir per se, pero en ocasiones, la transgresión en sí misma puede ser un punto a favor si ésta (como es en mi caso) me ha producido una experiencia cualitativamente superior. Es de recibo señalar esta característica para aquellos que, como yo, busquemos rupturas arriesgadas (aunque no siempre sean satisfactorias).
Un saludo.
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