La anterior publicación de este post nunca debió darse pues se trataba de un borrador inacabado que acabó subido al blog por un malentendido entre mi coordinadora y yo. Entiendo que el artículo, tal y como fue publicado, supuso una doble ofensa. Por un lado a los creyentes y, por otro, para los lectores del blog que esperan una crítica del libro y no las opiniones personales de un particular. Mis disculpas para el segundo grupo.
A continuación encontraréis el post en su versión definitiva:
Desde Italia, ese maravilloso país donde reina Berlusconi (alias “Dejad que las niñas se acerquen a mí”), emerge la figura de Piergiorgio Odifreddi para traernos este excelente libro: Por qué no podemos ser cristianos (2007), subtitulado con un acertado aunque quizá innecesario “y menos aún católicos”, con el que ha logrado a un excelente éxito de público y crítica, algo extraordinario en un país en que son pocas las voces que se atreven a levantarse contra el Vaticano.
Con ese título, el escritor piamontés homenajea a su ilustre predecesor Bertrand Russel y su Por qué no soy cristiano (1957). Cuando Odifreddi público este ensayo en Italia, estuvo alternándose en los dos primeros puestos de ventas con Jesús de Nazaret, del pastor alemán Joseph Ratzinger, más conocido como Benedicto XVI o, simplemente: Papa.
No estamos ante un simple laico (o ateo, o ácrata, o descreído…) indignado con la red creencias sin base empírica sobre las que la Iglesia Católica mantiene una ascendencia ideológica sobre gran parte del planeta, dictando qué está bien y qué está mal, e invadiendo los planos personal y político. Odifreddi desmonta paso por paso los pilares del cristianismo, sirviéndose para ello de una argumentación irrevocable basada en sus lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento (y las sucesivas versiones que la Iglesia ha ido publicando al gusto de sus necesidades), con una crítica mordaz que denuncia no sólo las incongruencias más obvias, sino sobre todo la falta de fundamento real de muchas de sus creencias.
Resulta curioso (y, una vez pensado, muy lógico) que el autor sea un matemático. No en vano, no hay nada más opuesto a las creencias religiosas que la ciencia y, dentro de la ciencia, no hay más dios que la matemática. Odifreddi defiende el laicismo (de laos, “pueblo”, y laikos, “popular”), pero no como un intento de convertirse en una fe, sino que sólo reivindica “dar a la Razón lo que es de la Razón”. Como él mismo dice:
Cada época tiene no sólo sus filósofos colaboracionistas, sino también sus matemáticos resistentes
La obra está organizada en ocho bloques temáticos que desgranan, paso a paso, los principales fundamentos del cristianismo (Dios, Jesús, Dogmas de Fe, los Mandamientos…). Al final del libro, además de las Notas y el Índice de nombres, nos regala un conciso esquema de los Concilios de la Iglesia en el que, con un simple ojeo, podemos soltar una carcajada viendo como, por ejemplo, María (no recuerdo su apellido) se convirtió en ‘Madre de Dios’ gracias al Concilio de Éfeso, 431 años después de dar a luz.
Pero Odifreddi no sólo nos habla de las incoherencias más fácilmente visibles del dogma, como cuando nos cuenta que en la primera versión bíblica de los mandamientos el décimo era ‘No cocinarás al cabrito en la leche de su madre’ (sic), sino que ante todo nos cuenta la historia de la Iglesia Católica como realmente fue (y no como la cuentan ellos), con rigor histórico y precisión matemática.
El matemático piamontés pinta un cuadro realista en el que disecciona las Sagradas Escrituras, enfocando su luz sobre sus creencias supersticiosas (tales como no comer carne tal semana o que un humano pueda ejercer algún tipo magia sobre el agua para convertirla en ‘bendita’) y sobre su naturaleza sectaria (como el principio de ‘Sólo nosotros poseemos la verdad’, la excomulgación excomunión, etc). Pero quizá lo más destacable es que nos demuestra como la Biblia se fue convirtiendo, revisión tras revisión, en una herramienta de poder de la jerarquía católica que, sin detenerse a corregir sus errores o a reflexionar sobre sus problemas internos, sólo se centra en aquellos elementos que les aseguran que el negocio siga en pie.
Habrá quien, con sólo ver el título, este libro le dará repelús y ni se dignará a leerlo antes de añadirlo a su Lista de Libros Prohibidos. A los que estamos del lado de la razón y el relativismo, nos ofrecerá una lectura con la que nos reiremos mucho y gracias a la cual seremos capaces de recordar algunos datos con los que chinchar a nuestro prójimo creyente (eso sí: respetad a vuestras abuelas). Y quizá a unos pocos les sacará de su engaño pues, como dice Odifreddi en la entrevista de El País por la que lo conocí:
Si leyeran bien la Biblia, dejarían de creer
Sitio Oficial | Ficha en Rba
En Papel en Blanco | ‘Elogio de la irreligión’ de John Allen Paulos

Comentarios
Wes, todavía hay gente que cree en el comunismo, que por cierto se ha llevado muchos más millones de vidas que la iglesia, y en menos tiempo. Es más nos dirige gente que cree que el comunismo como forma de gobierno, que levantan el puño públicamente y que se llaman rojos así mismos. Pero claro, a esos si que hay que respetarlos. no?
Si respetas, respeta a todos por igual, hoy en día los que creen en el dios cristiano no hacen daño a nadie. Tendría más miedo de los extremistas musulmanes, que por lo menos aquí tienen mucha más influencia...
txerra, cuando me refiero a Dios, me refiero a cualquier Dios, me da igual que le llames Mahoma o Jesucristo, son todos la misma falacia. Eso sí, sus respectivas historias son muy divertidas, ridículas diría yo, pero bueno.
No he dicho que el comunismo sea bueno, no sé de donde sacas eso. Si vamos a enumerar las maldades del hombre, no acabaríamos nunca.
Los dos peores inventos del ser humano son la religión y la política. Gracias a sacarnos eso de la manga, podemos estar matándonos los unos a los otros desde hace siglos, y hasta el fin de la raza
interesante
Bueno, voy por partes:
Primero aclarar que, como se notará por los comentarios que permanecen, otros han sido borrados porque en ellos aparecían insultos, que no tienen cabida en este blog.
Viendo el percal, quiero comentar un par de cosas:
Primero que creo que en el post, aun teniendo cierta carga ideológica pues me alineo con el autor, no insulto a nadie y lo máximo que digo es que la Iglesia Católica se asienta sobre una "red creencias sin base empírica".
No sé si hay gente que se ha quedado con la versión antigua (hecho que se explica al comienzo del blog) o es que sólo entienden las cosas como las quieren entender. En fin...
P.D. naezel: gracias por tu corrección sobre lo de exomulgación-excomunión. Si quieres añadir algo sobre el post sin insultar, bienvenido eres.
Lo del comunismo lo he sacado yo como ejemplo de que hay muchas cosas ridiculas en el mundo y en las que la gente cree.
La política (o los políticos, más bien), el dinero, la monarquía... son creaciones del hombre para, precisamente ordenar la vida en sociedad (aunque como bien has apuntado, puede generar más desorden que otra cosa) Pueden estar mejor o peor, pero son necesarios.
Y hay que respetar a todo el mundo crean lo que crean y actúen como actuen. Hay que intentar abstenerse de críticas hechas desde la ignorancia
interesante
txerra: ¿Tendrías la amabilidad de decirme exactamente qué palabras te han resultado ofensivas?
El ateismo tampoco tiene una base empírica: demuestra que dios no existe. Te garantizo fortuna y gloria si lo consigues. partiendo de esa base obvia: que ninguna de las dos posturas tiene base empírica, ellos (porque yo no) tienen algo llamado fe.
Algunas perlas del post (quizá no sean insultos, pero dicen bastante del objetivo del libro y del uso que le das)
"seremos capaces de recordar algunos datos con los que chinchar a nuestro prójimo creyente" Eso no es muy cristiano, eh...
Mi favorita "ante todo nos cuenta la historia de la Iglesia Católica como realmente fue (y no como la cuentan ellos), con rigor histórico y precisión matemática." ahora Odifreddi es dios?
Jo... yo iba a decir más cosas, pero me han borrado los mensajes... estoy triste y no puedo hablar de la pena... los defensores de la libertad ante la opresora iglesia católica, censurando los comentarios que no les gustan... es demasiado horrible... no merece la pena seguir viviendo...
Pero, ya que estamos, me permito un apunte. Vamos a hacer uso de la lógica, Miguel Miguelito Miguelón... Si al principio de la entrada reconoces que la anterior pudo ofender a creyentes y lectores, pero sólo te disculpas a los lectores... te reiteras en mantener ofendidos a los creyentes ¿no? ¿Me pierdo algo? ¿Vas a censurar el primer párrafo?
interesante
txerra: No puedes decir que el ateísmo no tiene base empírica, ¡claro que la tiene! Cada día que pasa sin que se pruebe la existencia de cualquier dios da la razón al ateísmo. Lo que no se puede pretender es pedirle a los ateos que "demuestren" la inexistencia de dios como argumento para afirmar su existencia.
Me alegro de que rebajes el nivel de tu acritud reconociendo que "mis perlas" no son insultos. Y prosigo: el objetivo del libro lo marca el autor y yo le doy un uso que estoy seguro que a él le gustaría (puedes comprobarlo en sus páginas), ya que su intención es enseñar la otra cara de la Iglesia Católica y crear un debate.
Y en cuanto a la historia de la Iglesia no entiendo lo que dices. No hay nada ofensivo en esa frase.
Saludos.
Wes, evidentemente no tienes muchas luces. No sé cuantos católicos quedarán en el mundo, pero si después de 2000 años unas cuantas guerras y constantes persecuciones siguen existiendo... me temo que no verás el fin del cristianismo, igual con tus patéticos comentarios consigues que se convierta más gente. Yo me lo empiezo a plantear, a ver si dios te da un par de neuronas
interesante
naezel: cálmate un poco, por favor...
Sobre las disculpas del comienzo del post: no pido perdón a los comentaristas creyentes que se enfadaron con el anterior post porque su forma de responder (con insultos y demás) no me mereció la pena. Debería ser suficiente al ver que con la nueva versión no insulto a nadie y nadie debería sentirse ofendido. Sí pido disculpas al resto de lectores porque creo que es lo que debo hacer.
Te repito lo mismo que le dije a txerra. No creo que en el post que nos ocupa insulte a nadie, cosa que tú has hecho desde la primera palabra.
Y una cosa más: ojalá siga el debate por estos derroteros y no los del principio. Créeme que yo prefiero discutir que andar borrando comentarios con insultos.
Esto es la pescadilla que se muerde la cola. Pero sin pruebas de la no existencia de dios, no puedes decir que dios no existe.
De todas formas ellos si que tienen pruebas de la existencia de Dios, a cada santo que proclaman se le han de atribuir X número de milagros (sucesos sin explicación científica certificados, precisamente por científicos).
Con respecto a lo de la historia, no me dice nada, lo del concilio de Éfeso me lo explicaron el religión en 3º de ESO, no es ningún misterio, el mismo Catecismo de la Iglesia te lo explica punto por punto, es en los concilios donde se declaran los dogmas, y ese es uno.
Pero como bien has dicho, Odifreddi es matemático, deduzco que tendrá tal y como se demuestra, los mismos conocimientos de historia y religion que Dan Brown
Cuando se habla de estos temas es muy fácil encontrarse con las posturas que han ido apareciendo en los posts.
Me gustaría comentar un par de aspectos.
Casi nunca se estudia ni se enseñan las religiones bajo un punto de vista histórico -excepto por los creyentes de otras religiones. Aclaro un poco lo que quiero decir. Estudiamos el desarrollo de la religión en la civilización egipcia, en la musulmana en la judía...y como no procesamos estar religiones, las estudiamos como el desarrollo a lo largo del tiempo de las creencias de una civilizacion. A estas sí les aplicamos criterios objetivos y puramente históricos. Sin embargo cada religión necesita estudiarse a sí misma partiendo de la base de que es verdadera y apoyará esa postura justificandose con revelación, dogma, y demás. (Un poco diferente para las religiones asiáticas, budismo y demás..)
No solemos querer ver que cada religión puede seguir el mismo proceso que las otras. En un post anterior se dice que no se verá el fin del cristianismo. De esto no tenemos más pruebas que de la existencia, o no, de Dios que ese mismo comentarista exige. La civilización egipcia duró unos tres mil quinientos años, y ya no está entre nosotros.Nos llevaban aún mil quinientos de ventaja. Por supuesto se puede argumentar que las creencias religiosas de los antiguos egipcios cambiaron durante ese período; pero también cambió durante dos mil años la religión católica y cristiana. El cisma de oriente no existió siempre, ni el anglicanismo. A todo esto me refiero con adquirir visión histórica de las religiones, que siempre irán cambiando a medida que nosotros cambiemos y nuestras necesidades sean diferentes. Pensar que son eternas, inmutables y demás es conocer poco de la historia del hombre.
Hasta ahora he hablado de religión, no de Dios.
Siempre se puede argumentar que Dios existirá, o no, independientemente de que nuestro conocimiento sobre él sea o no certero.
Sin embargo pedirle a la ciencia que demuestre la no existencia de Dios, es inventar dragones y pedir luego que se demuestre su no existencia; obviamente no se va a poder.
En cuanto a los milagros y su falta de explicación científica, su número disminuye a medida que los conociemientos científicos de la sociedad aumentan. Igual que se puede decir que Dios puede estar ahí aunque no creamos en él, también la explicación a los milagros, en el caso de que sean hechos probados, puede estar ahí aunque yo no la conozca. A medida que el conocimiento científico de cada sociedad aumenta, su creencia en lo sobrenatural se hace más compleja, porque una mayor parte de la población tiene los conocimientos suficientes para explicar los hechos que antes eran extraordinarios: hace tiempo adoramos al sol, y en su momento esto fue un acto inteligente, además de religioso; pero ahora sabemos que el sol es gas ardiendo en el espacio, algo que a algunos nos puede parecer sorprendente y maravillo, pero que desde luego no es divino, y todos lo sabemos.
Seguiremos creyendo, lo qué no lo sé. Pero quizá lo más importante que podamos aprender es que cada uno que crea lo que quiera; pero que no mezclemos ciencia y creencia.
Fer, plas, plas, plas.
Como siempre los científicos dejan callados a los religiosos.
Pedir la prueba de la no existencia de Dios es lo más delirante que he leído en mi vida. Por no hablar de que produce verdadera vergüenza ajena que un ser humano pueda ser tan cerrado de mente.
#Txerra:
Entonces, según tus criterios, ¿aún crees en Papá Noel?
Yo lo único que sé es que cada día hay mas gente que realiza milagros y por tanto, mas santos. Vaya negocio que tiene la iglesia montada vendiendo estampitas de santos, organizando eventos de caracter "religioso" y demás... Por cierto, ya que se menciona a Dan Brown, está dicho de su propia boca que en ningún momento ha creado una (o dos, si se cuenta "Ángeles y demonios") novela para debatir en contra de la iglesia, simplemente tomó algunos datos reales y los modificó levemente para darle sentido a la novela.
Por darle la puntilla al asunto de "demostrar la no existencia de Dios", debo decir que ese argumento incluso está tipificado como falacia con nombre propio: falacia 'ad ignorantiam', que consiste en apelar al desconocimiento para probar la existencia o inexistencia de algo. E insisto en lo que ha dicho Fer: si no hay pruebas de la existencia de algo y tenemos al personal hablando de ello, la única manera de explicarlo es que se trate, hoy por hoy, de una invención.
César Noragueda
interesante
Pues gracias, César; no conocía el concepto.
Hacía tiempo que no me pasaba por aquí. Yo soy de los que se sintió ofendido doblemente por el anterior post. Agradecí pública y privadamente el buen sentido de Weblogs y de su autor por retirarlo. Siento que el autor recaiga en varios de los errores que cometió con el primero, empezando por su falta de disculpas. Lo siento, pero mantener esa actitud me parece una falta de respeto a las creencias de los lectores. Una oportunidad desaprovechada de quedar bien.
Por lo demás la crítica sigue empañada por las opiniones del autor. No entraré en el libro porque ni lo he leido ni me parece reseñable. La capacidad de un desconocido matemático italiano para hablar en profundidad de Teología, Historia o Dogmática es la misma que para hablar de Botánica o Entomología. Que sus chistes le hagan mucha gracia al autor de esta entrada no me parece una crítica objetiva.
Como recomendación literaria sugeriría que lean el libro que sigue en el primer lugar de los best sellers más de 2.000 años después de su publicación: La Biblia. Aparte de sus más que evidentes logros literarios, su positiva influencia en el Arte, la Cultura y el Pensamiento de Occidente durante miles de años son incontestables. Un clásico contrastado. Además es muy posible que su lectura les acerque a Dios.
Me temo, Petersen, que hay pocos profesionales que sepan tanto de lógica como los matemáticos, y la cuestión de la existencia divina es de lógica, ya que no hay datos empíricos que la demuestren; y lo demás son paparruchas. Por otra parte, el autor de la entrada tiene todo el derecho del mundo a dejar clara su opinión respecto de las creencias ajenas, tanto como usted, porque a ambos les ampara la libertad de expresión, que si bien tiene sus límites, de ningún modo es uno de ellos que a usted y a los de su cuerda les moleste la opinión del autor. Si quiere informarse al respecto, léase un buen manual de Derecho de la Información; no le vendrían mal otras lecturas aparte de ese superventas del que habla, que lo ha sido sólo por la imposición bajo tortura y pena de muerte de intolerantes ensotanados durante alrededor de dieciséis siglos. Y hablando de ese bendito superventas, creo que ha olvidado mencionar las lapidaciones y otras formas de ejecución, entre otras apologías deleznables y cuentos chinos, que constan en la ley mosaica que su mesías dijo que no venía a abolir. Una recomendación segura, sí, señor.
César Noragueda
Pues mire usted por donde mi querido César resulta que soy abogado en ejercicio con quince años de experiencia profesional. Yo no he dicho en ningún sitio que no pueda opinar libremente D. Miguel lo que le parezca. Ahora bien, la entrada anterior a esta motivó un reguero de comentarios desaprobatorios por la falta de respeto y los insultos que contenía a las creencias de millones de católicos. Todos los cometaristas coincidieron en ello, incluso los que se declaraban ateos.Y hubo quien se permitió señalar (y no fui yo) que las opiniones de D. Miguel y su publicación por Weblogs podían constituir un delito de los tipificados en el artículo 525.1 del Código Penal que, como sin duda usted conoce bien, reza así: Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican. Por lo que aquel comentarista (insisto que no era yo) comentó que si no se retiraba el comentario, pondría en marcha las acciones legales correspondientes contra D. Miguel y Weblogs, S.L. O sea, que sí, que usted y D. Miguel pueden expresar sus opiniones libremente mientras no incurran en el mencionado delito. O lo que es lo mismo, su libertad termina donde comienzan los derechos de los demás, en este caso de los creyentes católicos entre los que me incluyo. Como lo cortés no quita lo valiente yo felicité públicamente y privadamente a Weblogs por la retirada de aquel artículo porque me pareció un acto de respeto hacia las creencias de los lectores sean cuales sean. Pero veo que a D. Miguel le es indiferente ofender las creencias de algunos de sus lectores e incluso cometer un delito. Pues libremente opino que es una oportunidad perdida de quedar como un señor. No compartir mis creencias no implica no respetarme como persona ni a mis creencias. Nada más, me vuelvo a Genbeta donde puedo encontrar artículos muy interesantes sobre Apple sin necesidad de que los autores me insulten gratuitamente por ser (como millones de personas) usuario de los programas de Microsoft. Su profesionalidad y su carencia de prejuicios parece que se lo impide.
Juzgado y sentenciado a golpe de 'vox populi'. Qué bonito y qué democrático. ¿Esto se contempla en la praxis jurídica, señor letrado, hay alguna regulación o puedo concluir esta pregunta retórica? Traspasar los límites de la libertad de expresión, como supongo que usted sabe, sería que las declaraciones tuviesen un carácter insultante, difamatorio, calumnioso o vejatorio, pero en ningún caso sólo molesto e hiriente, como era el caso. No obstante, está claro que modificando la entrada, Miguel se ha quitado de encima en problema tras esa triste amenaza de santiguadera, de alguien con un espíritu tan democrático que quiere cerrar la boca a quien señala las miserias de su colectivo, lo que no implica, como sugiere la modificación, que esté de acuerdo con haber incurrido en un delito y, ni mucho menos, que esté equivocado. Resulta revelador, por otra parte, que haya obviado usted mis referencias a la lógica, los matemáticos, la imposición violenta de su superventas, la ley mosaica y la complacencia de su mesías. Pero, claro, deben de ser prejuicios indignos de atención. No obstante, me pregunto cómo hay que calificar a quien recomienda la lectura, entre otras cosas, de lo siguiente:
“Saca al blasfemo del campamento y que muera apedreado” (Levítico, 24: 13-16). “Los que adoren a otros dioses o al sol, la luna o todo el ejército del cielo, morirán lapidados” (Deuteronomio, 17: 2-5). “Todo hombre o mujer que llame a los espíritus o practique la adivinación morirá apedreado” (Levítico, 20: 27). “A los hechiceros no los dejaréis con vida” (Éxodo, 22: 17). “Si alguien tiene un hijo rebelde que no obedece ni escucha cuando lo corrigen, lo sacarán de la ciudad y todo el pueblo lo apedreará hasta que muera” (Deuteronomio, 21: 18-21). “Si una joven se casa sin ser virgen, morirá apedreada (Deuteronomio, 22: 20, 21). “Si un profeta pretende hablar en mi nombre sin que yo se lo haya mandado [¡ja!], o si habla en nombre de otros dioses, morirá (Deuteronomio, 18: 20).
Corríjame si me equivoco, señor letrado, pero todo lo anterior se llama apología de la violencia. Las personas merecen respeto por el hecho de serlo; respeto a su integridad física y psíquica. Pero sus ideas tienen que ganárselo.
César Noragueda
interesante
Estimado petersen:
Al comienzo del post explico el malentendido que llevó a que se publicara aquella primera versión. Si he evitado disculparme con los creyentes ofendidos es porque, como ya he dicho, su reacción me pareció que sobrepasaba los límites del respeto que ellos exigían para sí, lo cual igualaba, al menos, mi ofensa.
Jamás fue mi intención que fuera publicado así. Era un escrito embrionario y muy lejos de ser un análisis crítico al nivel que exige Weblogs. Por ello, tras dejar pasar el vendaval, redacté el post tal y como hubiera querido hacerlo desde un principio.
Está claro que me alineo ideológicamente con el autor, pero no hay NADA en este post que pueda resultar tan ofensivo como para que usted escriba con tal dureza.
¿Le hiere que hable sobre la "red de creencias sin base empírica sobre las que la Iglesia Católica mantiene una ascendencia ideológica sobre gran parte del planeta, dictando qué está bien y qué está mal, e invadiendo los planos personal y político"?
Me parece que es una afirmación innegable.
¿Le parece ofensivo que comente ligeramente algunos aspectos del dogma que me parecen, cuando menos, discutibles? Pues menos mal que no se me dio por tocar esa otra parte del dogma que expone César Noragueda con sus últimas citas...
Si lo que le ha molestado ha sido mi ironía hacia la Virgen, lo siento. Todo personaje literario me parece digno de mofa.
Y, sinceramente, el hecho de que este post le parezca algo que pueda constituir un delito, no sé cómo tomármelo: como una broma o una amenaza.
Nada más. Disfrute de Genbeta.
@Miguel: Siento que mi comentario le parezca duro. Desde luego no era mi intención. Me he referido en todo caso al primer post y no a este, y no he querido ni bromear ni amenazarle. Me hago eco de uno de los comentarios que le hicieron y que a mí me pareció que motivó la retirada del primer post. Desconozco los insultos que comenta. Sin duda si usted lo dice será cierto. Hasta donde yo leí todos fueron respetuosos con usted, tan solo se limitaron a indicarle que les parecía que la entrada era ofensiva para las creencias de millones de personas y que carecía del nivel de Weblogs. En todo caso, yo le expuse en aquel momento mi opinión creo que de un modo respetuoso. Por otro lado, el hecho de que a usted le insulten no creo que le faculte para negar sus disculpas a quien pudiese haberse sentido ofendido, tal y como ha hecho con los lectores. Solo indico mi opinión, podía haber quedado muy bien usted diciendo que sentía ambas cosas, que el post no tuviese el suficiente nivel y que fuese ofensivo para los creyentes. Me parecería simplemente un detalle de elegancia para con los lectores creyentes de Weblogs que sin duda los hay. Pero evidentemente es usted libre de hacer lo que quiera. Yo desde luego no quiero faltarle al respeto ni como persona, ni a sus creencias (aunque no las comparta).
@César. Pues lo siento mucho pero para ser usted un experto en Derecho de la Información se olvida de que las ideas y creencias de todas las personas se hallan amparadas en el derecho a la libertad ideologica y religiosa del artículo 16 de la Constitución Española. Esto constituye la base de la convivencia democrática. Sus ideas son repetables por el mismo hecho de ser suyas, independientemente de que yo no las comparta. No necesitan ganarse ningún respeto adicional. Ese es el estándar de una sociedad democrática. Curiosamente ese derecho, como muchos otros, tiene su base en la intrínseca dignidad de la persona humana, concepto éste que, como usted bien sabe, es la mayor aportación del Cristianismo a la civilización occidental. En una cosa sí tiene razón. Sus respetables ideas (que están amparadas por ese artículo) sí tienen que ganarse mi respeto para ser comentadas. O sea que busque usted unos argumentos un poco más elaborados y no tendré inconveniente en discutirlos. Por otro lado si esos pasajes le parecen apología de la violencia acuda a los tribunales de justicia e inste su eliminación, no creo que tenga dificultad en conseguirlo dados sus conocimientos sobre el asunto.
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No me olvido de nada, señor letrado; es usted el que se hace el sueco y presenta argumentos de baratillo: el respeto legal implica por un lado, que nadie tiene derecho a obligar a otro a que comparta sus ideas y, como ya he dicho, que ninguna manifestación sobre las creencias ajenas tenga un carácter insultante, difamatorio, calumnioso o vejatorio, pero en ningún caso sólo molesto e hiriente, como eran las de Miguel. Y el pluralismo, valor fundametal de la democracia y presente en el Artículo 1 de nuestra bienamada Constitución, así como la libertad de expresión, me facultan sin problemas para decir que afirmar que una mujer fuera preñada por un espíritu emplumado, según los conocimientos irrebatibles de que disponemos sobre el mundo y el sentido común del más simple, como idea, es una necedad que no merece respeto intelectual; y me facultan porque no le obligo a usted a compartir mi opinión ni le insulto, sólo la expreso. Y que a alguien le moleste mi derecho a expresarme razonablemente y tratara de cerrarme la boca revelaría bastante bien cuáles son sus inclinaciones en lo relativo a estos valores de la democracia y, por ser básicos, a la democracia misma.
Y no me venga con milongas, señor letrado, que lo único que está haciendo es eludir el resto de las cuestiones. ¿Por qué? Se me ocurren varias posibilidades, pero que fuere una u otra no cambiaría esa realidad.
Lo que sí me causa estupor es que se indigne porque Miguel no se disculpe por algo que considera, como un servidor, que no ha hecho, y cuando le presento un texto en el que se hace una apología de la violencia tan descarada, no tiene nada que decir, como si no fuese evidentísimo, como si no las considerasen la voluntad divina y no tuviesen vigencia para las religiones y múltiples sectas bíbicas ni importancia reseñable, o al menos, no tanta como su triste reivindicación. 'Pecata minuta', vamos. Pero, claro, como es algo que viene desde el ancho extremo de su embudo, no pasa nada y, para rematar, recomienda su lectura "para acercarse a Dios".
Será a pedradas.
César Noragueda
Don César: Veo que a su profundo y vasto conocimiento del Derecho de la Información une ahora el del Derecho Constitucional. Parece que desea que le siga ilustrando sobre sus simples (en ambos sentidos) argumentos jurídicos (nótese que denomino simples a sus argumentos y no a su persona que sin duda me merece el mayor de los respetos en su irreductible dignidad). Sin embargo tengo la sana costumbre de cobrar por mi trabajo profesional. Si lo desea puedo facilitarle la dirección de mi despacho profesional en Alicante donde, previo pago de su importe, atenderé gustosamente sus dudas jurídicas. Ya le he informado gratuitamente sobre el contenido del art. 525.1 CP y del 16 CE, comprenderá que le cobre ampliaciones adicionales, máxime cuando parece que le cuesta a usted entender el alcance de sus derechos y sus deberes. Y si no quiere aceptar mi amable ofrecimiento recuerde que la ignorancia de las leyes no le excusa de su cumplimiento. Por lo demás, mueve usted bien las aspas del molino. Éstas incluso hacen ruido. Pero todavía no es capaz de producir harina. Que tenga usted opiniones y que estas sean respetables no quiere decir que sean inteligentes. Sus comentarios me recuerdan la cita de Kierkegaard: “La gente apenas hace uso de las libertades que posee. Por ejemplo, apenas se hace uso de la libertad de pensamiento. A cambio se reclama como compensación la libertad de expresión.” ¿De verdad cree usted que necesita del concurso de mi humilde opinión para revelar la poca consistencia de sus argumentaciones? Sinceramente me parece tan palmaria que me da vergüenza recalcarla. Veo que es usted autor novel. La juventud suele ser atrevida. La ignorancia también. No se preocupe; lo primero se cura simplemente dejando pasar el tiempo. Lo segundo, leyendo. Y en ese sentido ya va usted bien encaminado. Siga usted con la lectura de la Biblia, entre volumen y volumen de Derecho de la Información, y alguno de Constitucional. Le aseguro que descubrirá usted solo las respuestas a sus dudas. No sea impaciente, no sea mal lector y no me pida que le adelante el final del libro. Deléitese usted con el progreso de la trama. El Nuevo Testamento abre sorprendentes revelaciones sobre el misterio principal. Y quién sabe, igual se convierte usted en un nuevo San Agustín. Yo rezo por ello.
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interesante
Estimados petersen y César Noragueda:
El debate ha llegado a un punto en que poco tiene que ver con el post. La política de Weblogs nos exige a editores y comentaristas que evitemos los off-topic.
Por ello y aunque el debate me parece muy interesante, les ruego que, si desean seguir con él, lo hagan por otro medio.
Gracias por su comprensión.
Pues, además, será lo mejor, porque como el señor letrado sigue mareando la perdiz sin explicar nada y ahora lo condimenta con falacias 'ad hominem' refiriéndose a mi edad, si bien desconozco qué diantres tiene que ver la edad con ser escritor novel (en la AEN, la inmensa mayoría de autores supera los cuarenta años, y un escritor consagrado lo es por el nivel de su escritura, no por los años que tenga a cuestas), frases ajenas generalizadoras y tópicos sobre la osadía juvenil más cascados que el huevo de la gallina Caponata, esto no servirá de nada. Así pues, por retomar finalmente el hilo, me leeré el libro de Odifreddi en cuanto pueda, que no me gustaría nada parecerme a estos iluminados de lectura única y antojera.
César Noragueda
Se lo han dicho muy claro y no lo ha entendido. No es este el lugar para contestarle. ¿Lo entiende así? Yo estoy de acuerdo y no entraré al trapo. Pido disculpas a Weblogs si les he causado alguna molestia.
Y le pido disculpas a usted porque por lo visto llamarle "joven" o "atrevido" parece que lo considera unos insultos terribilísimos hacia su persona. No se preocupe.Lo retiro inmediatamente. A mi no me cuesta pedir perdón incluso por algo que considero que no es "molesto" ni "hiriente" lo que, según usted, incluso estaría amparado bajo mi libertad de expresión. Lea usted el libro del matemático italiano desconocido a ver si le explica él lo de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio.
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En verdad, Piergiorgio Odifreddi, profesor de Lógica Matemática, ensayista y divulgador científico, autor de veintiúna obras, colaborador habitual de revistas especializadas y medios de comunicación italianos y extranjeros, reconocido activista por la laicidad del Estado, objeto de críticas y centro de polémicas con la Iglesia, ex miembro del Partito Democrático y distinguido en 2005 por el Presidente de Italia con el grado de Comendador de la Ordine al Merito della Repubblica Italiana, es un matemático tan desconocido que hasta tiene su correspondiente ficha en la Wikipedia, como barruntaréis al ver que os brindo todos estos datos. Naturalmente, por su ideología y el asunto que trata en 'Por qué no podemos ser cristianos', es natural que haya quien le conozca menos que a san Abrúnculo de Langres, "aquel que es poco valiente", que murió hace alrededor de quince siglos, porque el reino de estas personas hace tiempo que no es de este mundo.
Se me antoja una pena que no le conozcan y que, claro, no puedan leerle, ya que les vendría muy bien la ayuda de un autodenominado racionalista como Odifreddi para aprender a diferenciar palabras como 'falacia' e 'insulto' y a asimilar argumentos para evitar, pongamos por caso, que alguien pida perdón por una ofensa que no existe y de la que, así, nadie se ha quejado.
Para que se pueda ayudar de veras a esta gente, he decidido aportar mi granito de arena, y no sólo comprar 'Por qué no podemos ser cristianos' en cuanto me sea posible para que lo manejen mi allegados, sino incluso solicitarlo en la bibliotecas a las que tengo acceso para que se difunda más y mejor su palabra como si tuviese el auspidio de algún espíritu santo.
César Noragueda
PD.- Ayer, 30 de septiembre, fue el Día Internacional de la Blasfemia. Mis felicitaciones atrasadas a todos los blasfemos que, como Odifreddi, luchan por eliminar los privilegios de las religiones frente a la libertad de expresión.
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