A partir del próximo 21 de marzo, dentro de las actividades para homenajear a Julio Cortázar a los 25 años de su muerte, la avenida 9 de Julio de Buenos Aires se inundará con trescientas rayuelas de siete metros de largo realizadas por la artista Marta Minujin.
La idea de Minujin es crear un experimento lúdico sobre Cortázar en el que podrán participar todos los que se acerquen con un libro suyo (a modo de contraseña) para captar fotografías aéreas de cientos de personas jugando a la rayuela. Así, durante una hora se podrá saltar sobre los coloridos dibujos que estarán adheridos al suelo, seis por carril, mientras grupos de saxofonistas vestidos de blanco interpretarán piezas de Charlie Parker, músico adorado por el escritor. Los ganadores del encuentro se llevarán de recuerdo la piedra firmada por la artista, además de la recompensa personal de haber celebrado a Cortázar.
Después, las rayuelas van a ser donadas a los colegios municipales y la maravilloso va a ser que se va a poder fotografiar desde arriba la 9 de Julio con estos colores, y demostrar que los argentinos somos más alegres que todos los países del mundo juntos, por lo menos ese día.
Esta actividad forma parte de un nutrido programa de iniciativas, organizado por la Dirección General del Libro y Promoción de la Lectura y anunciado ayer, para homenajear al Cronopio, entre las que se incluyen teatro, música, cine, conferencias, lecturas y espectáculos infantiles. En palabras de Hernán Lombardi, Ministro de Cultura de Buenos Aires:
Carteles con diversas fragmentos de Rayuela inundarán la ciudad. Queremos que los 25 años sean una celebración viva, que Cortázar inunde por un mes la vida de los porteños, porque lo que más nos gustaría es que muchos compartan el placer que todos nosotros tuvimos de leerlo. Si inundamos durante este mes ese espíritu lúdico, transgresor pero también rebelde de Cortázar, seguramente haremos una tarea para mejorar nuestra calidad de vida, y nuestra convivencia. La cultura genera mejores condiciones de convivencia y Cortázar para esto es un cómplice fantástico.
Para los que no podemos asistir al “juego público”, siempre nos queda la posibilidad de dibujar una rayuela con tizas de colores y saltar de la tierra al cielo…
Vía | Revista Ñ
En Papel en blanco | Julio Cortázar

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