
No puedo menos que recordar el título de la novela de Oswaldo Soriano y hacer el juego anteponiéndole el nombre de Cortázar, para esta entrada que comienzo a escribir luego de leer algunas de las cartas que forman parte del volumen Correspondencia que saldrá a la venta el próximo lunes 13 de abril en el mercado español y que nos muestra una cruda imagen de los últimos tiempos del escritor argentino.
De todos es conocido que su última esposa fue Carol Dunlop una fotógrafa canadiense con la cual Cortázar se casó por tercera y última vez. Su figura fue inmortalizada en Los autonautas de la cosmopista, un hermoso libro que recoge el recorrido de 33 días que hicieron ambos por la autopista Paris-Marsella a razón de 2 parkins por día. El libro fue escrito por ambos, pero lamentablemente ensamblado por un triste Cortázar ya solitario luego de la rápida muerte de su querida Carol.
Correspondencia es el sobrio título del libro integrado por el intercambio epistolar entre Julio Cortázar, Carol Dunlop y Silvia Monrós-Stojanovic. Esta última es una amiga común de ambos y traductora de la obra de Cortázar al serbio. Ella es también el pivote central sobre el que giran estos textos que nos muestran mucho de lo que no sabíamos de estos últimos años del escritor. Ratificar por ejemplo que si tenía leucemia y que por un buen tiempo Carol conservó el secreto sabiendo que era la única manera de mantener a Julio con un talante vital.
Hace casi un año que sé, y soy la única en saberlo fuera de los médicos, que Julio tiene una leucemia crónica. El no lo sabe, no lo tiene que saber, porque siendo como es, su mejor esperanza de vivir más y bien es no saberlo
Escribe en una de las cartas a su amiga Silvia. El secreto fue guardado y cuando hicieron el viaje por la autopista él se encontraba recién reestablecido de un tratamiento estomacal que le habian tenido que hacer producto de un sangramiento. Las cartas parecían estar echadas y estos dos amantes compañeros se lanzaron a la aventura lúdica de recorrer a una velocidad insólita (por lenta) los kilómetros entre estas dos ciudades francesas.
—Qué bien se está aquí —dijo el Lobo saboreando su whisky.
—Podríamos continuar a este ritmo, como los viajeros de las diligencias.
—Deteniéndonos largo tiempo en cada paradero…
—Podríamos vivir cada día en un parking, fuera del mundo, te das cuenta, y en este
mismo monstruo de la velocidad hacer un crucero de descanso con toda libertad…
Pero el destino, vate inclemente, les tenía sorpresas lúgubres a este par de enamorados y pronto Carol enfermaría y nada pudo hacerse por rescatar sus fuerzas. Al respecto leemos en una de las misivas escritas por Julio a Silvia:
Silvia, recibo hoy tu postal de Túnez. Lo que tengo que decirte es horrible: Carol murió el 2 de este mes (noviembre de 1982), después de dos meses en el hospital donde nada pudieron hacer para salvarla. “Estoy en un pozo negro y sin fondo. Pero no pienses en mí, piensa en ella, luminosa y tan querida, y guárdalas en tu corazón.
Y termina abruptamente la esquela diciendo:
Silvia, no te escribiré más por hoy, me cuesta hacerlo, estoy tan solo y tan deshabitado.
Solo y deshabitado. Qué tristeza transmiten esas palabras para quienes amamos de su escritura exactamente lo contrario: la capacidad narrativa para recordarnos que la vida es siempre una interminable sorpresa; que aquello más pequeño y nimio esconde universos insospechados. Que la risa y el erotismo son siempre la mejor panacea contra cualquier pesadumbre. No haber podido hacer nada entonces y estar ahora con sus palabras, con su duelo, con su debilidad.
Resistir la lectura de estas 19 cartas y postales. Volver una vez y otra vez a sus palabras. Recrear el amor de dos seres especiales, el Lobo y la Osita, es lo que nos ofrece este libro editado por Alpha Decay y del cual podemos leer cuatro textos en el artículo aparecido en El Pais referido más abajo. Triste, solitario y final. Queremos tanto a Julio.
Vía | El País
Más información | Clarín
En papel en blanco | Julio Cortázar

Comentarios
Gracias por esta delicada entrega que nos acerca a un Cortázar tan infranqueablemente humano. Me has hecho recordar los últimos años en la vida de Georges Simenon, después de que su hija se suicidara y cuando hizo borrar de su DNI "escritor" como profesión. También deshabitado y sin palabras. A veces nos quedamos sin fuerzas para recoger los trocitos de nuestros espejos rotos sin herirnos, perdemos nuestro reflejo, nos deshabitamos y morimos. Gracias por esta hermosa entrega, muy triste, profundamente triste y tan delicada. Un abrazo cálido
Gracias a ti por el comentario, tanto o más cálido. Para mi ha sido una sorpresa estos textos. Tan distinto al Cortázar que creemos conocer (es como un gran amor, siempre creemos que solamente nosotros lo conocemos tan bien) y a ello se añade la imosibilidad trágica de haberle podido decir a él cuán grande y amado era. Saber que murió tan triste me deja un no sé qué en el alma.
Un abrazo cálido se une al tuyo. Nuevamente gracias.
Por cierto! Gracias especiales por la referencia a Simenon. A él, a ese monstruo de la literatura le debemos un gran homenaje. Tienes toda la razón a recordar sus memorias que nos lo muestran en la misma desnudez vital, humana que nos brindan los textos de Cortázar, Carol y Silvia. Otro abrazo,
Simenon es maravilloso! Nunca he dado con nada de él que no me haya gustado, tanto las novelas de Maigret como las novelas negras. Hay un librito de cartas entre él y Fellini que es precioso, editado en Francia. En la biografía de Fellini también hay datos sobre ellos, la que escribió la biógrafa de Groucho. La relación era de padre a niño, siendo el gran Fellini precisamente el niño, como no podía ser de otra manera. :-)
Mi tríada mágica son Cortázar, Simenon y Calvino, los leo y releo desde hace muchos años con el gusto del primer libro.
Un abrazo de sol (hoy al fin se ha decidido a salir)
Y otra cosa: a veces quien más defiende a la vida, lo mágico de vivir es quien lo ha buscado más porque no lo tenía, sólo así puede dar con ello y no darlo por descontado. ¿Por cuáles oscuros túneles se adentró Cortázar hasta toparse con un cronopito? No lo sabremos nunca, lo que nos queda es su grandeza de transformar lo oscuro en luz pura, como un mago.
:-)
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