Con frecuencia sale a la luz el tema del compromiso político de los escritores pero cuando me encuentro con noticias como la que voy a compartir acá, me queda claro que más que compromiso político (que también es válido) de lo que deberímos hablar es de compromiso ético.
El poeta mexicano Javier Sicilia ha vivido en los últimos meses la peor pesadillas que ningún padre debe vivir: el pasado 28 de marzo, el cadáver de su hijo, Juan Francisco, apareció, junto con los de 6 personas más, en un vehículo en la ciudad de Cuernavaca, con claros signos de ajusticiamiento.
El hecho conmovió de una manera contundente a la población de México sobre todo luego de que el poeta pblicara, el 3 de abril, una carta abierta a políticos y criminales en la que, en medio del dolor desgarrador por la muerte del hijo, escribió:
Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.
Desde ese “estar hasta la madre”, las palabras de Sicilia concretaron una propuesta que millones de mexicanos no encontraban cómo canalizar: la creación de un frente de protesta contra la violencia y la muerte en ese pais latinoamericano. Volvamos a las palabras del poeta:
No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.
Dos meses después de ese texto, todo México está movilizado en marchas y protestas en lo que se ha dado en llamar La caravana del consuelo. La que hoy se lleva a cabo, es la tercera y está integrada por 15 autobuses que, desde Cuernavaca, se dirigen hacia la frontera con los Estados Unidos luego de pasar por al menos 9 ciudades de México.
Se habla de unas 600 u 800 personas participando, pero ello no cuenta la cantidad de personas que se movilizan en cada uno de los puntos de paso del contingente a quien une la búsqueda de la paz y la lucha contra el miedo.
No en balde la caravana tiene como meta final Ciudad Juárez, probablemente la más violenta de todo el país, tristemente célebre por los cientos de feminicidios que en ella han ocurrido. Con la ira, vuelta a las palabras de Brecht y a la búsqueda de la dignidad para un pais maravilloso. Como bien lo expresó Sicilia en su momento:
Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.
Amén.
Via | Yahoo! Noticias
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Comentarios
Me parece genial que repliquen esta información. La Caravana llegará a mi ciudad este martes, ahí estaré. Lo que Sicilia vivió con su hijo es algo que muchos mexicanos hemos vivido en los últimos años. En la guerra contra el narcotráfico que el Presidente Calderón insiste en llevar a cabo han muerto cerca de 40 mil personas de 2006 a la fecha, más que en toda la dictadura argentina por ejemplo. Lo peor es que poco a poco presentan reformas a la ley para darle más poder al ejército, permiso de violar garantías individuales, etcétera. Son varias las organizaciones civiles que denuncian las prácticas de Calderón como un preámbulo a la instauración de un Estado Militar. No son pocos los asesinatos, violaciones a los derechos humanos que la policía y el ejército comete a diario. En mi ciudad, Monterrey, ha llegado a un punto en el que no nos sentimos seguros si vemos a un policía en la calle. La gente prefiere dar la vuelta y huir por miedo a que lo roben o le hagan algo peor. Las balaceras y muertos se suceden a diario en las avenidas principales y a plena luz del día. Es la tercera ciudad más grande de México y ya casi no hay negocios que abran más allá de las 10 de la noche, pues la gente prefiere no salir de casa. Sicilia representa quizá el mayor movimiento que protesta contra todo ello. Sin embargo, hay mucha gente que comienza a salir a las calles a protestar. A intentar hacer algo, aunque también hay mucha gente con miedo. Perdón por el comentario tan largo, pero es un tema que en el México actual causa mucho dolor e indignación. Quería compartirlo con quien entrara acá.
Perdón por no incluirlo en el comentario original, acá hay una nota de Reuters -traducida por un diario local- para ampliar la información y dar contexto http://monterrey.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/9ded8090ad60334b516b2acdae4fbdc0
Si todo fuera por echarle la culpa a un presidente, ¿acaso querias que se dejara asi como estaba la cosa a los narcos? no gracias.
Y Sicilia no levantó un dedo, hasta que no le tocaron un familiar.
todo es con fines electorales y ese wey de sicilia recibe dinero de los partidos politicos para promocionar a la oposicion
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