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"Escribir es también una manera de descubrir." Entrevista a Wendy Davies
Escritores

"Escribir es también una manera de descubrir." Entrevista a Wendy Davies

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Si hace unos días os contaba mi experiencia leyendo Instant Karma de Wendy Davies, hoy damos un paso más allá y os traigo una entrevista con sus autoras. Porque sí, Wendy Davies es, en realidad, el personaje del que se valen Merche Murillo y Fátima Embark para contar sus historias, unas novelas llenas de magia y ternura y que utilizan el retelling para contarnos de nuevo unas historias que (creíamos que) ya conocíamos, con resultados totalmente espectaculares.

Se han sometido de muy buen grado a mis preguntas, y aquí están sus respuestas. ¡Muchas gracias, chicas!

¿Por qué habéis elegido precisamente 'El principito' para este retelling?

El principito es una de esas historias que crecen contigo, en todos los sentidos de la palabra. Cuando eres un niño es una historia que disfrutas, con la que ríes, pero cuando la lees de adulto te cambia. Es un libro que está vivo, que se amolda a ti y al momento que estés viviendo. Nunca somos la misma persona, somos la suma de todos los momentos que hemos vivido, de nuestras experiencias y, según el momento en el que nos encontremos, 'El principito' será un libro distinto que transmitirá enseñanzas distintas.

Cuando surgió la idea de escribir Instant Karma lo primero que tuvimos claro es que queríamos contar la historia de un chico con síndrome de Asperger pero sin que el Asperger lo abarcara todo, que fuera un elemento más del libro. Estuvimos mucho tiempo preguntándonos cómo hacerlo y, curiosamente, 'El principito' fue la respuesta. Recordamos la historia de ese niño que vive en un planeta diminuto, que ama incondicionalmente a su rosa y arranca baobabs para que no invadan su planeta, que no entiende el mundo ni a las personas que habitan en él y que nunca renuncia a una pregunta. Ese niño que es inocencia, libertad y esperanza. Y entonces no solo supimos que Rin tenía que ser como ese niño, sino que recordamos que lo esencial es invisible a los ojos.

Rin tiene el síndrome de Asperger... ¿os ha costado poneros en su piel?

Meterte en la piel de cualquier personaje es complicado. Siempre hemos tenido claro que, aunque es inevitable que los personajes de nuestras historias tengan algo de nosotras —y en 'Instant Karma' hay mucho de nosotras—, no tienen que parecerse a nosotras. Escribir es también una manera de descubrir. Es quitarte la ropa y convertirte en otra persona, atreverte, arriesgarte, ser libre. No tienes que pensar como ellos ni sentir como ellos, ni siquiera tienen por qué caerte bien.

Sí, fue difícil meterse en la piel de Rin pero no porque tuviera Asperger sino porque estaba vivo, latía bajo las palabras, y había veces en las que queríamos llevarlo por un camino y nos era imposible porque el personaje no se dejaba.

Quisimos tratar el tema del Asperger desde la naturalidad más absoluta y con un cariño especial. Por ello nos informamos muchísimo y hablamos con todas las personas que pudimos sobre el tema.

Rin y Via tienen una relación muy especial ¿nos contáis algo que no sepamos de ellos?

Rin es literal, lógico, escéptico y vive encerrado en un planeta donde nadie puede alcanzarlo, donde el miedo ni siquiera existe, donde nadie lo señala con el dedo y no necesita fingir ser una persona que no es. Via es un alma libre, un signo de interrogación y una ristra de exclamaciones, una patada a toda lógica. Son un cactus y un erizo que no pueden abrazarse sin hacerse daño. Y aun así, se hacen amigos. Y aun así, nos enseñan que lo esencial es invisible a los ojos, que los lazos son necesarios y que no tienen por qué romperse si los cuidas y crees en ellos. Que no necesitas estar etiquetado de diferente para serlo. Que ser diferente nunca será sinónimo de inferior. Que el amor no salva vidas, que para querer bien a alguien antes debes quererte a ti mismo. Que si tú no quieres salvarte, nadie más podrá hacerlo. Que eres el escritor de tu propia historia.

El retelling está cogiendo fuerza... ¿Qué es lo que os gusta de este fenómeno?

La libertad, esa puerta abierta que puedes atravesar con los ojos cerrados porque es como un hogar al que regresas tras un largo viaje. Un retelling no es más que volver a contar una historia, una de esas historias con las que has crecido, que te han convertido en quien eres. Tú decides cómo volver a contar la historia, dejar trampas, obstáculos, hacer desconocido lo conocido y, aun así, volver a atravesar esa puerta con la certeza de que todo estará en su sitio, de que nada te hará caer. Los retellings siempre han estado ahí. Ya los Hermanos Grimm hicieron uno en 1812 al darle otra vuelta de tuerca a la historia de Caperucita Roja que escribió Perrault en 1697 —una historia cruel con un final poco halagüeño para la niña—, o como lo hicieron todos los autores que han hecho versiones del retrato de la Cenicienta —cuyos orígenes se remontan a los antiguos egipcios—. Lo ha hecho Disney al versionar —y endulzar— los cuentos populares, esos cuentos oscuros y retorcidos que siempre escondían una moraleja. Y se seguirá haciendo mientras exista esas ansias por volver a contar algo que ha crecido contigo. Más que retellings, lo que hacemos nosotras es un gran homenaje a esas historias con las que hemos crecido. Dejar claro que sí, que somos lo que hemos leído y que no queremos esconderlo. Que nuestro «gracias» quede ahí, presente de alguna manera en todas nuestras historias.

¿Cuáles son vuestros autores favoritos? ¿Quién os inspira a coger la pluma?

Más que autores favoritos, tenemos libros favoritos. Somos dos inconformistas en busca de esas historias que nadie ha escrito y siempre hemos pensado que los libros que leemos son, en gran parte, la suma de lo que escribimos. No un libro, no un autor, sino todo el conjunto. Es la pasión de Jane Eyre, la crueldad de Peter Pan, la intriga de La mujer de blanco, la locura de Alicia en el País de las Maravillas, las preguntas de El principito, la desesperación de Carta de una desconocida, el tiempo de Momo, la tierna ironía de Papá Piernaslargas, la belleza cruel de El retrato de Dorian Gray, la desgracia de David Copperfield, el amor irracional de Las desventuras del joven Werther. Y así podríamos seguir eternamente. Es la suma de todo lo que leemos, incluso de aquello que no nos gusta. Nos gusta pensar que de todos los libros se puede extraer alguna enseñanza.

¿Cómo es esto de escribir a cuatro manos? ¿Cómo lo hacéis?

Lo más complicado de escribir a cuatro manos es que somos dos personas muy distintas con gustos literarios distintos, y es un reto hallar ese punto en el que somos solo una. Un reto que hemos de superar antes de comenzar una historia. Los libros nos hicieron amigas pero escribir nos convirtió en familia. Lo fundamental para escribir a cuatro manos es la confianza, y el nivel de confianza que se exige para esto solo lo da el hecho de ser familia. Decir lo que piensas sin miedo, sin medias tintas, sin barreras. Ser quienes somos sin coartar la libertad de la otra. A veces es fácil, otras es más complicado, pero al final, cuando acabamos una historia y nos convertirnos en simples lectoras, llegamos a la conclusión de que todo ha merecido la pena.

Solemos dedicar muchísimas horas a masticar las historias vía Skype, Facebook o incluso Whatsapp. Unimos nuestras ideas y les damos forma hasta encontrar un equilibro, algo que nos guste a las dos sin perder la esencia de cada una. Una vez hecho esto, procedemos a hacer resúmenes, fichas de personajes y una escaleta en la que resumimos de manera muy breve —y muy libre— lo que tiene que ocurrir en cada capítulo para que la trama avance. Después, simplemente nos dividimos los capítulos y empieza la verdadera aventura. Cada vez que una escribe un capítulo nos lo tomamos como un borrador. Inmediatamente después, la otra escribe encima y vuelve a pasárselo a la primera hasta que ambas le damos el visto bueno. El reto de escribir a cuatro manos es que no se note, ser Wendy Davies.

Seguro que tenéis algún truco que compartir con los escritores que están empezando.

Leed, de todo, incluso géneros que normalmente no leeríais. Lo fundamental para aprender a escribir es leer, disfrutar y aprender. Absorbed todas esas historias y sumadlas a vuestras experiencias. Nunca dejéis de buscar en los libros aquello que os defina, no dejéis de haceros preguntas y de buscar respuestas. No tengáis miedo de ser vosotros mismos, arriesgaos. Creed en vuestra historia pero sed también capaces de verla como lo que sois por encima de todo: lectores. Dejad que otros la lean y pedid siempre críticas sinceras. Escuchad y aprended de todos esos consejos. Sed humildes. Recordad que nunca se termina de aprender a escribir, que no hay un final del camino ni un diploma de escritor, que es un aprendizaje constante. Antes de publicar, lo principal es escribir, terminar una historia de la que te sientas orgulloso. Después, tened paciencia y nunca os deis por vencidos. Los sueños se cumplen y que estemos aquí es un ejemplo de ello.

¿Qué estáis preparando ahora? ¿Nos dais algún adelanto?

Actualmente estamos terminando de escribir una trilogía en la que cambiamos de registro. El hecho de ser dos lectoras que escriben para leer, y que leamos de todo, hace que no nos casemos con ningún estilo ni con ningún género. Somos muy libres en ese sentido. Cuando escribimos no pensamos en nada ni en nadie, lo arrojamos todo. A veces, escribimos para domar monstruos, otras para experimentar, para divertirnos, para lidiar con la vida. En resumen, escribimos lo que nos sale de las entrañas.

¡Muchas gracias por invitarnos!

En Papel en Blanco | Reseña de 'Instant Karma'

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