Ya hemos tenido ocasión de hablar de Deborah Solomon, la entrevistadora estrella del New York Times, en ocasión de su estrafalario intercambio con Umberto Eco. Para resumir lo que se dijo en su momento, la “gran inquisidora” tiene la táctica de bombardear al entrevistado con preguntas simplonas e ingenuas, que rozan lo borderline. Su táctica consiste en irritarlos para sacarles declaraciones inesperadas y fuera de lo común, como si fuera la versión literaria de Ramón Arangüena.
Para regocijo nuestro Solomon ha regresado este mes con una entrevista al último pope de la literatura americana, Gore Vidal. Y ay amiga, si te has encontrado la horma de tu zapato. Lo peor que le puede pasar a una entrevistadora hostil es un interlocutor sobre la guardia y con una chispa envidiable para sus 82 años de edad. Ni un pobre titular le saca. Literatura, política, sociedad, todo avance es triturado sin piedad por el florete por lengua de este wildiano cascarrabias contemporáneo.
Recomiendo la lectura íntegra de la entrevista ya que algunos calembours son intraducibles al español. Basta decir que Solomon fracasa en su intento de sacar algún compromiso literario a Vidal, pero le sirve de trampolín para convertir en literatura la entrevista misma . Eso, al menos, hay que reconocérselo a Deborah Solomon: sus entrevistas son brillantes cuando se hace pisotear. Aquí van unos extractos:
· ¿Dice usted que sus novelas ha sido despreciadas por la crítica?
· Ni siquiera leo la mayoría de las reseñas, a menos que haya una demanda a la vista. Nunca se me ha prestado demasiado atención por parte de los críticos – ni por nadie en los Estados Unidos de América, como al señor Obama le gusta llamarlo.
· ¿Cómo está emparentado exactamente con su primo Al Gore?
· Siempre me lo explican y siempre se me olvida.
· ¿Porqué no le interesa el matrimonio homosexual?
· Por la misma razón por la que el matrimonio heterosexual no parece interesarme.
· Pero si pensamos en la situación más allá de su caso…
· Es mi entrevista y nos ceñimos a mí.
· ¿Lee mucha ficción contemporánea hoy en día?
· Como todos los demás, no.
· ¿Hay algún escritor del siglo XX para el que tenga una palabra amable?
· Sí, me gustaba Italo Calvino, y lo consideraba el escritor más grande de mi época.
· Admiro a Philip Roth. Nunca se volvió complaciente.
· No tenía porqué. Es un buen escritor cómico.
· ¿Cuál de sus novelas considera que es la mejor?
· No respondo a preguntas de este tipo. Jamás. Y usted no debería hacerlas.
· Ha sido un placer hablar con usted.
· Lo dudo.

Jeje, este tipo es un crack. Le echaré un ojo a la entrevista completa porque promete mucho.